Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'De bombarderos y una zona' (Cap 8)

Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'De bombarderos y una zona' (Cap 8)
Corny Thompson bloqueando a Fassoulas el rebote, el día de la final.

Antonio Rodríguez

Vísperas de Final Four, son días de rosas y sobre todo, de mucha confianza. Pero como bien decía Zeljko Obradovic, la unión les hizo seguir superando adversidades. Estas vinieron incluso antes de la cita en Tel Aviv. En el Playoff de octavos de final, la “Penya” se encontró con un terrible obstáculo, al que le costó superar sudor, lágrimas y sangre no hubo, porque Mike Smith llevaba una careta protectora tras el golpe recibido por Isma Santos en la nariz, con operación de tabique posterior y necesidad, obviamente, de protección. En un primer partido de la eliminatoria nefasto ante Natwest Zaragoza, se llevaron el primer y terrible susto de perder (64-67), en una eliminatoria al mejor de tres. Natwest Zaragoza, que pasó un calvario como temporada, con una racha de 12 derrotas consecutivas, incluyendo un rosario de extranjeros circulando a lo largo de la campaña (desde Zoran Jovanovic, John Turner y Dennis Hopson que la comenzaron, a ver desfilar a Mike Anderson, Thomas Jordan, Kenny Green y Dave Johnson. Casi nada), salió respondón en el Olimpic badalonés, con lo que tocaba jugarse todas las posibilidades futuras a cara o cruz, en el Príncipe Felipe zaragozano. Repetimos, en octavos de final.

“Durante una temporada siempre hay momentos muy difíciles. Y yo creo que estuvimos juntos. Eso es lo más importante”.

                                          Zeljko Obradovic, en el 20º aniversario por la conquista de la Liga Europea.

Mike Smith, con máscara, taponado por el zaragozano Dave Johnson 

Perder significaba una carta envenenada que les dejaba fuera de las ocho primeras plazas, fuera de Europa para la 94/95, con independencia de lo que hiciesen en la Final Four europea. Y con los acuciantes problemas económicos que arrastraba el club, supondría herirles de muerte, pues sería complicadísimo encontrar sponsor en tales circunstancias. Estas cábalas las hicieron algunos aficionados que silbaron al gran capitán, Jordi Villacampa, tras una actuación en la que estuvo negado en ataque (3 puntos y 1/11 en tiros) y los malos augurios -de algunos- le veían ya vendido al F.C. Barcelona para seguir subsistiendo económicamente. Y es que al alero de Reus, le llevaban poniendo “ojitos” desde Cam Barça todo este curso.

Sin embargo, tras tres trágicos días de espera, se ganó en Zaragoza (71-80), con 23 puntos de Jordi Villacampa. El mal trago se pasó. Y tan sólo quedaba rematar la faena en Badalona en el tercer y definitivo encuentro. Pero… vuelvan a repetir la frase introductoria de Obradovic, porque viene al pelo. Que no ganaban para sustos. La tragedia volvió a planear por el Olimpic en el tercer encuentro, porque los maños estuvieron hasta treinta y cinco minutos, de manera ininterrumpida, liderando el marcador. Natwest acabó el curso con una plantilla más que decente, entrenados por el ex verdinegro Herb Brown (otro que llegó iniciado el ejercicio, para sustituir a José Luis Oliete). Thomas Jordan, con rodillas sanas aún, olvidaba sus conflictos y enfrentamientos con su entrenador, para adueñarse de los tableros junto a su compatriota Kenny Green (fichado por Taugrés tres meses después). Es que volaban. Obradovic simultaneó en cancha a sus dos centers, Ferrán y Morales, que no les sacaban del apuro. Quitó a los dos juntos y se la jugó en los minutos importantes con los “enanos” Corny Thompson y Dyron Nix, que se vieron obligados a realizar un extraordinario trabajo para sacar aquello adelante. Es que Mike Smith cuando entraba a canasta, se frenaba al encontrarse un poderoso atleta frente a él, el recién llegado Dave Johnson (autor de 26 puntos, aterrizado tras la sanción de 4 partidos a Hopson al agredir a un rival) y allí no había manera de entrar a canasta. Fue mucho de voluntad, de tablas de “papi” Thompson nuevamente (como en Madrid días antes), la sapiencia de Nix y sobre todo, dos triples de Tomás Jofresa, uno a ocho metros del aro cuando se acababa la posesión, para abrir una mínima brecha que les dio el triunfo final (80-75) y la ovación de una afición que reconocía el esfuerzo de los suyos. El momento crítico se había superado. C.B. Cáceres, el rival para cuartos de final, debía aguardar. Tel Aviv esperaba.

Entre fuertes medidas de seguridad, por tensiones político-bélicas (más lo segundo que lo primero, aunque habituales), Tel Aviv recibió al 7Up Joventut un día antes que su rival, el F.C. Barcelona. Aíto García Reneses prefirió que llegasen la víspera del partido de semifinales y se hospedasen en un hotel a las afueras, lejos de ruidos y distracciones ajenas. Por contra, Zeljko Obradovic, que tuvo 3 días menos para preparar el partido que su rival (lo que significó sufrimiento de la Penya con los maños, para el Barça fue un camino mucho más placentero de dos encuentros ante el OAR Ferrol), llegando una jornada antes que sus rivales -el domingo- para entrenar esa misma tarde y hospedarse en un hotel céntrico, donde lo hacían prensa y algunos aficionados y que todo tuviese tintes de normalidad.

Y llegó el momento. La primera parte fue dominada absolutamente por los azulgranas, con Juan Antonio San Epifanio como estrella del equipo como en sus años mozos, con la estrategia de utilizar hombres pequeños marcando a Jordi Villacampa (los más minutos, José Luis Galilea), al que dejaron en unos pírricos dos puntos a la finalización del primer tiempo. Un 25-18 en el minuto 13 mostraba más poderío azulgrana, aunque todos se vieron inmersos en una concatenación de tiros libres, a donde se agarraron los verdinegros para apretar el choque, incluso a un sólo punto, aunque Epi, con varias canastas consecutivas, lo situara al descanso de nuevo en un más claro 36-31.

El inicio de la segunda mitad será recordado en Badalona por mucho, mucho tiempo. Ante la repentina tercera falta de Epi, justo reiniciado el choque, Aíto García Reneses decreta en los suyos una defensa zonal, la tan famosa zona 2-3. En el anterior capítulo hablamos, que el 7Up Joventut frente al Real Madrid, supo atacar la defensa zonal impuesta por Luyk, hasta el punto que el entrenador blanco se vio en la obligación de quitarla al momento. Si los hombres dirigidos por Obradovic habían tenido muchos problemas a lo largo de la temporada para poder atacar situaciones en estático, no solía ser así con la defensa zonal, independientemente que en numerosos partidos estuviesen erráticos en el lanzamiento triple. Pero la pizarra la conocían. Suponemos que eso debió pensar Aíto, que retando a los verdinegros a ganar a golpe de tres puntos ante tal tentación, aumentasen las diferencias (40-34 en ese momento).

Enorme mate de Mike Smith en la semifinal ante el Barça, ante Massenburg y Roberts.

Lo que ocurrió fue una sucesión de 6 triples sin fallo en un periplo de 7 minutos, que hundieron todas las aspiraciones barcelonistas. Tres de Jordi Villacampa y tres del salvador casual Tomás Jofresa (muchas veces casual ya), resquebrajaron tal disputa, saliendo la apuesta de lo más torcida. Y es que, para meter seis triples, hay estar centrado, atacar muy bien lo que se tiene delante, ejecutarlo con movimiento de balón sin pausa y como colofón, tener acierto. Y la Penya tuvo todo eso. Lo sorprendente es que, viendo tal lluvia de triples, Aíto condenó a los suyos a que mantuvieran esa zona, en espera de una racha de fallos que hundiesen la moral badalonesa. Más de dos minutos, más de tres, más de… Fueron siete interminables minutos para algunos, viendo llover triples. La fe en tipos como el pequeño de los Jofresa (21 puntos), en Villacampa (18 puntos solamente en la segunda parte, para un total de 20) arrastraron a los suyos, a pesar de los esfuerzos de Epi (23 puntos), ampliando la ventaja a una renta de 22 puntos (50-72) a falta de cinco minutos para terminar.

48 puntos de los verdinegros en la segunda mitad dieron el 79-65 final y una enorme alegría. Obradovic se sentía orgullosísimo de sus jugadores. Nunca perdieron -para empezar- la calma ante la fuerte defensa al balón de los rivales en la primera parte. Supieron leer y asestar los golpes necesarios en los siguiente veinte minutos siempre concentrados, sin perder tono en defensa. O sea, la cartilla que machaconamente leyó a sus jugadores a lo largo de la temporada: defensa y triples era una cantinela que no compraron los aficionados verdinegros… hasta verse de nuevo en la final europea.

Prácticamente el mismo bloque de 1992, tocaba resarcirse de lo acaecido dos años antes. Eso sí, sus piernas tenían dos años más de contragolpes, de saltos, de lesiones y exigencias. No, no era el mismo escenario en los jugadores. ¿A favor? Que ya conocían las mieles y las amarguras de jugar una final. Sobre todo, estas últimas. Esperaban que les sirviera.

Capítulo 1: 'A new kid in town'

Capítulo 2: 'Tiempo muerto'

Capítulo 3: 'Llegar a Navidad en un montaña rusa'

Capítulo 4: 'Tocando fondo'

Capítulo 5: 'Una Copa que no sirvió pero ayudó'

Capítulo 6: 'La primera machada'

Capítulo 7: 'La segunda machada'

Capítulo 8: 'De bombarderos y una zona'

Capítulo 9: 'Campeones'

Capítulo 10: 'El epílogo'