Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'La segunda machada' (Cap 7)

Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'La segunda machada' (Cap 7)

Antonio Rodríguez

“Que Obradovic nos devuelva en Tel Aviv lo que nos quitó en Estambul”. Con la euforia del éxito, del momento, éstas fueron las palabras que le salían de Rafa Jofresa. No era para menos. La machada estaba lograda. El 7Up Joventut, el de la “montaña rusa”, el de “tocando fondo” o “una Copa que no ayudó”, se presentaba nuevamente en Final Four tras derrotar por segunda vez consecutiva al Real Madrid, dándoles el pasaporte a Tel Aviv (67-71). Su temporada, lo que son las cosas, con una eliminatoria de dos partidos de por medio, ya se podía catalogar de éxito. A partir de ahí, el cielo esperaba.

Y fue un indudable logro, puesto que para llegar a la Final Four, debieron derrotar en dos partidos al que algunos se encargaron de llamar “el mejor equipo del mundo fuera de la NBA”, aquello que algunos asumían y que Luyk confesó, con posterioridad, que les hizo daño. En un Palacio de los Deportes madrileño abarrotado, ante una gran tensión desde el primer instante, los verdinegros supieron tener concentración durante los 40 minutos (todo un curso para alcanzar este logro), no desconectar cuando llegaban mal dadas y en el momento más duro y farragoso, sacar tajada. Nada menos que la de su clasificación por la vía rápida, pues fueron los únicos en las cuatro eliminatorias de cuartos, en conseguirlo.

“En estos dos partidos hemos demostrado que somos un buen equipo. A la Final Four no llega ningún equipo mediocre”. Tras celebrar con sus jugadores el triunfo, Zeljko Obradovic seguía manteniéndose cauto, aunque autoafirmando la valía de su plantilla. En una batalla táctica de aguante, los que más resistieron, fueron ellos.

Las portadas de las revistas de la época, se hicieron eco de la machada del Joventut ante el Real Madrid.

Y es que el Real Madrid hizo una buena lectura de sus problemas más acuciantes de su visita a Badalona. Clifford Luyk cambió hasta tres elementos del quinteto titular del choque seis días atrás, para paliar males. Por un lado, acompañó a Sabonis de Antonio Martín en el juego interior, para contrarrestar el problema de rebote que tuvieron, sobre todo el de su propio tablero (no surtió mucho efecto. Les volvieron a capturar 7 rechaces ofensivos). Puso a Pep Cargol en la marca de Mike Smith, que tan excelente trabajo -y 28 puntos- certificó en la ida. Y acertaron, puesto que en la primera parte, Mike estuvo maniatado. Ni capaz de generar desde su uno contra uno ante un Cargol muy agresivo, ni desde el lanzamiento exterior. Y para terminar, alineó a José Lasa como base titular, realizando una muy buena primera mitad.

Todo el mundo estaba más involucrado en el recinto madrileño. A cada canasta, los banquillos saltaban para animar a sus compañeros, la afición vibraba -en tiempos en que el Palacio registraba flojas entradas-, la tensión y agresividad eran máximas y los entrenadores seguían juiciosamente sus estrategias. Quienes no estuvieron ni mucho menos a la altura, fue la pareja arbitral, el esloveno Rens y el italiano Zancanella. Picaban señalando faltas de ataque en claros “floppings” defensivos, como en jugadas en las que los defensores estaban en movimiento. Ante este desconcierto, Jordi Villacampa se cargó peligrosamente con 3 faltas, debiendo ser sustituido a los 7 minutos del choque y Obradovic fue cargado con una falta técnica sin mostrar tampoco demasiadas muestras de enfado. En definitiva, un dislate. Aún así, los jugadores estaban muy a lo que estaban. Los blancos, en meter balones en la zona, con buenos pases -inicialmente- a Arvydas Sabonis, que comenzaba rompiendo, con excelentes lecturas del bloqueo y continuación, de las que se aprovechaban los pequeños, tanto Lasa como Biriukov o desde el lado contrario, cortes muy efectivos de Pep Cargol, terriblemente efectivos. Los verdinegros, desacertados en el lanzamiento exterior (1/6 en triples en la primera parte), incidían en cargar el juego a un lado, para distribuir el balón al otro con algún corte que esperaban. Otra opción, que sí funcionó el primer día, las suspensiones de Ferrán Martínez, esta vez resultaron inoperantes (0 de 3 en triples). Sin embargo y a pesar de su desacierto y el peligro de jugar sin Villacampa, en defensa más o menos aguantaban y protegían bien su tablero, como para llegar al descanso con un pobre bagaje (34-27), pero al menos, en partido.

La segunda parte fue lo que cambió los designios para los verdinegros. El Real Madrid falla un primer ataque, seguido por un gran pase picado de Lasa a un contragolpe de Ismael Santos, que anota una meritoria canasta. Pero volvieron a fallar el siguiente tiro. Y el siguiente. En ese periplo, 7Up Joventut, convierte Rafa Jofresa un triple, que acerca el marcador a 36-32, Mike Smith anota otro triple y eso comienza a carburar. Un hombre que en ataque había estado muy sombrío en la serie, Corny Thompson, esta vez fue algo más que “papi”. Tiró de sus tablas para anotar e hizo el lío a Arlauckas. Recibía en poste bajo, fintaba el tiro, un bote, paso atrás y suspensión. Repetía: finta, un bote, paso atrás y suspensión. Movimientos rápidos, con toda la explosividad que daban ya sus veteranas piernas y su exceso de peso, para poder sorprender al madridista, porque alguna décima más empleada, significaría tapón. “Papi” Thompson, que fuerza faltas, que se abre para resaltar con su muñeca (11 puntitos de oro), que suma un registro tras otro y aparece como una alternativa más.

Luyk pone a los suyos en defensa de zona. Con los badaloneses tan fluidos y concentrados, la destrozan y con otro triple de Rafa Jofresa, obligan al entrenador madridista a retirarla, antes que el daño sea mayor. Sabonis intuye un trayecto semejante al del primer día y empieza a desesperarse, porque sus compañeros pretenden que el primer pase de la jugada sea para él, sobremarcado entre Ferrán Martínez y cualquier otra ayuda. Si no recibe inmediatamente, se enfada. Si lo hace, el enjambre a su alrededor le hace malvivir con la posesión del esférico. Todo vuelve a traducirse en parálisis mental blanca. Se regresa a la tesitura del “ni en defensa ni en ataque” del primer día y un parcial de 2-16 para el Joventut, dramático en los locales para los guarismos tan bajos que se manejaban en el electrónico, muestra en él un 36-43. El público anima para sacudirse el susto, porque el abismo se abre ante ellos. Antonio Martín rompe el parcial, Arlauckas le echa todas las ganas del mundo, anotando ahora cuando apenas había tirado en todo el partido. La quinta falta de Villacampa, una de esas de ‘reír por no llorar’ hace mostrar peligro en el Joventut, pues Dani Pérez había sido ya eliminado por faltas minutos antes. Zeljko Obradovic, sin mucho más fondo de armario, decide situar a Tomás Jofresa en el quinteto, para acompañar a su hermano.

Mike Smith siendo defendido por Biriukov en los cuartos. Decisivo en el primer partido. 

Los últimos 8 minutos estuvieron llenos de faltas, tiros libres, sobre todo ‘uno más uno’ -que aún existía- y que iban poco a poco dictando sentencia, ante un juego mucho más duro. Y entre esa espesura, 7Up Joventut se mantiene con mordiente, agresividad y concentración. Incluso salpicando sangre, tras un golpe involuntario de Isma Santos a Mike Smith, que comenzó a sangrar por su nariz de forma profusa y verse obligado a retirarse por minutos de la pista. Con un triple de Tomás Jofresa (los badaloneses anotaron 5 de 8 en la segunda parte),la Penya está 8 puntos por delante a falta de 2:40 para el final. La sentencia se ve venir, en un recinto que chilla al verlo entrar, de histeria y miedo.

Aún así, tuvieron los madridistas atisbos de remontada cuando un sorprendente triple de José Biriukov contra tabla, lanzado con gran intención, provocó la falta del menor de los Jofresa, añadiendo un tiro adicional, que anota (65-67) a 39 segundos. Aún tenían vida. Y en esa tensión, se vieron superados todos. Los badaloneses fallando tiros libres en opciones de 1+1, mientras que el Real Madrid parecía obcecarse en perder pases en esos instantes tan decisivos. Dos tiros libres de Mike Smith a falta de 8 segundos, dejaron 4 puntos de margen (en realidad, el marcador final 67-71) y a la espera del pitido final, para unirse todos en un sentido abrazo. El favorito había sido derrotado. Joventut de Badalona, tenía ante sí una nueva Final Four y, por qué no, quedar campeón de Europa.

Celebraciones así son producto de resultados como la eliminatoria de cuartos.

El Real Madrid, el claro favorito, tenía un papelón por delante. Los tiempos en la Casa Blanca eran convulsos. Disecado por fuertes problemas económicos, sobre todo por la remodelación del Santiago Bernabéu, con una sección de fútbol que no ayudaba en nada y en medio de pactar el finiquito del recién destituido, el entrenador Benito Floro. Imaginen. En estas, el baloncesto siempre fue una china en el zapato. Jugadores entre el plantel de Luyk con contratos altísimos, era campo abonado para que tipos como Chencho Arias no perdiesen la ocasión de mirar a la sección baloncestista como algo nocivo. Mariano Jaquotot aseguraba que “el baloncesto del Real Madrid no va a peligrar. Siempre hemos salido adelante. ¿Recortes? Mira, cuando hubo que fichar a Sabonis, hubo dinero para ello. Y este verano, si hubo que fichar a Arlauckas para intentar ser los mejores, también se sacó el dinero”. Como siempre, cada crisis parecía la más grave. Hablar de la subsistencia de la sección de baloncesto, sonaba peligroso, desde luego.

Zeljko Obradovic decía que había que pensar ya en el siguiente enfrentamiento liguero ante el Natwest Zaragoza. El futuro era excitante entre los suyos. Sobre todo, ahora que habían demostrado, a pesar de los pesares, estar a la altura de todas las circunstancias. Del Palacio se retiró un equipo que con sus carencias y defectos, sí se sentía fuerte. Y cuando llega abril, es más importante “sentirse” que “serlo”.

Capítulo 1: 'A new kid in town'

Capítulo 2: 'Tiempo muerto'

Capítulo 3: 'Llegar a Navidad en un montaña rusa'

Capítulo 4: 'Tocando fondo'

Capítulo 5: 'Una Copa que no sirvió pero ayudó'

Capítulo 6: 'La primera machada'

Capítulo 7: 'La segunda machada'

Capítulo 8: 'De bombarderos y una zona'

Capítulo 9: 'Campeones'

Capítulo 10: 'El epílogo'