Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'Una Copa que no ayudó, pero sirvió' (Cap 5)

Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'Una Copa que no ayudó, pero sirvió' (Cap 5)

Antonio Rodríguez

Un ex verdinegro, Rafa Vecina, ponía con su actual club, Estudiantes, un obstáculo más en el camino del 7Up Joventut, forzándoles a una nueva derrota (72-71). Faltaba el punch de una constancia en ataque que poco a poco se iba consiguiendo, entrecortada por pérdidas de balón, fruto de imprecisiones, que arruinaban el trabajo previo. Así, se decía adiós a la cuarta plaza liguera a falta de 4 jornadas, teniendo por delante, sorprendentemente, al TDK Manresa de Pedro Martínez en una excelente tercera posición. Sin embargo y aquí, como sucedió en las dos anteriores temporadas, ¡tachán! entraría ‘con el serrucho’, el tan temible, tan inentendible y extraño “factor de corrección”.

¿Y qué era el factor de corrección? Casi imposible explicarlo. Para que se entienda su existencia, digamos que en la ACB había 20 equipos participantes. Como no había cabida para una liga regular de todos contra todos, lo que alargaría tal fase a 38 jornadas, se ideó un sistema que quedó reducido a 28, algo parecido a las divisiones y conferencias en la NBA. Sobre una clasificación única, se hicieron grupos respecto a la temporada anterior, según a qué grupo se pertenecía, te enfrentabas más o menos veces a los de otro “grupo”. Digamos que el Real Madrid no se enfrentaría en dos ocasiones al Argal Huesca como corresponde, y sí dos veces frente al F.C. Barcelona, por ser ‘de su grupo’. Pero claro, como lo que se intentaba hacer era que el aficionado viese en el periódico una clasificación como la del fútbol, con sus victorias y sus derrotas y su puesto global, pues así se publicaba. Hasta que acababa la liga regular y entraba en vigor “el hombre del serrucho” con una actualización a base de ecuaciones, poniendo en su sitio a según qué equipos, según qué victorias y con qué rivales. Un follón.

El gran Roy Tarpley, marcando a Juanan Morales en la final.

De esta manera, la inalcanzable cuarta plaza en la clasificación que auguraba el 7Up Joventut al acabar la fase regular y tras matemáticas pertinentes al final de las 28 jornadas, se convirtió en una tercera plaza, relegando al TDK Manresa -quienes la ocupaban-, a una novena posición. Así, en caso de llegar a semifinales, la Penya tenía billete para la Liga Europea del año siguiente, que en estos tiempos sí que era por méritos deportivos. Jugar la Copa Korac hubiese sido dramático económicamente hablando. Para llegar a las citadas semifinales, debía superar a sus rivales de octavos y cuartos de final, pues en aquella ACB, exceptuando los 4 últimos que debían disputar la agonía del “playoff de clasificación” (lo que había sido el playoff de descenso de toda la vida), el resto de los 16 participantes jugaban playoff por el título, comenzando por octavos de final. Algo muy rocambolesco que tuvo breve existencia.

Volvamos al Joventut. Decir que finalmente John Morton, tras 7 partidos disputados, con unos promedios discretos de 6 puntos y poco más de 2 asistencias, se despidió del club. El utilizarlo como base a causa de la lesión de Tomás Jofresa sin ser un director nato, quizás tenga justificación sobre tales estadísticas, pensando lo que fue capaz de mostrar después en la Liga Endesa, una máquina de anotar. Nuevamente la tercera plaza extranjera queda libre y buscaron un refuerzo interior, con preferencia a un ala-pívot. Gustaba Evers Burns -que recaló 2 años más tarde- y el candidato final, era un viejo aficionado de la afición española: Dyron Nix.

Antes de la finalización de la liga regular y esas más de seis mil combinaciones que iban a dar el factor de corrección previo a la última jornada, se disputó en los primeros días de marzo, la Copa del Rey en Andalucía (sin sede única). Y al 7Up Joventut en el sorteo, le tocó, valga la coincidencia, el equipo con el que se tuvieron una muy seria polémica (ver capítulo 2, “El tiempo muerto”) y uno de los más en forma de toda la ACB: el Taugrés vitoriano. Polémica, por otra parte, que ambos entrenadores y protagonistas, Zeljko Obradovic y Manel Comas, se encargaron con sus declaraciones, una y otra vez, en afirmar que era agua pasada. Córdoba acogería este enfrentamiento de cuartos, en busca de unas semifinales y final, ya programadas en el pabellón San Pablo sevillano.

Y cuando ponemos la apostilla en que el Baskonia era uno de los equipos más en forma (junto al Real Madrid, el que más, a esas alturas de competición), era porque el cuadro presidido por Josean Querejeta, había superado al Cholet en las semifinales de la Recopa (llamada Copa de Europa), obteniendo así el billete por primera vez en su historia para una final continental. A la reciente adquisición de Andre Reed, su nuevo americano (sustituto del temporero Pat Durham), las excelencias de Pablo Laso, ofreciendo su mejor baloncesto cada vez con más madurez, más Velimir Perasovic, Ramón Rivas, Ken Bannister haciendo estragos bajo el aro y la gran ayuda de Santi Abad, formaban una más que completa colección de virtudes para ser un gran peligro y mucho desasosiego entre la expedición badalonesa. Tenían sus motivos.

Rafa Jofresa, la extensión de Obradovic en la pista.

7Up Joventut, en uno de los partidos cruciales de la temporada, jugó una primera mitad dominadora, de las que gustan a su entrenador y aficionados. Se incorporó a la reciente adquisición, Dyron Nix, con tres días tan solo en el equipo y Obradovic, veía a los suyos con eso que tanto ansiaba: ritmo. 36-41 a favor al descanso hablan de muy buenas sensaciones, que se fueron acrecentando incluso en el inicio de la segunda mitad (38-47), con Jordi Villacampa muy inspirado (21 puntos) en su particular duelo con Perasovic (25 puntos).

Sin embargo, regresaron fantasmas ya conocidos y un bloqueo mental en la Penya habitual, que trajeron como consecuencia el empate a 48. Nueva igualada a 50 y a partir de ahí, se apagó la luz. Un parcial de 22-4 para el Taugrés en momentos de gran inspiración, liderados por Marcelo Nicola, dieron el mazazo (60-51), a lomos de la agresividad habitual de los equipos de Comas, mientras que los de Obradovic volvieron a perder la confianza en su juego colectivo. Solamente individualidades de Rafa Jofresa y Villacampa les mantuvieron en batalla. Insuficiente. 79-71 final y el Taugrés con el pase a semifinales. La Penya, a casa. No sin antes recordar que a falta de 8 segundos y con el partido decidido, entre cánticos de los aficionados baskonistas desplazados, de “tiempo muerto, tiempo muerto”, Manel Comas se dirigió a la mesa…y lo solicitó. Quiso posteriormente excusarse con algo muy lioso de tiempos muertos de televisión, de sacar todo el fondo del banquillo que tenía… pero pareció quitarse una espina que le molestaba. Zeljko Obradovic solamente declaró con posterioridad que “lo veía lógico. Tenía derecho a él y lo pidió”. Fue más regocijo baskonista que ofensa badalonesa, la verdad. El disgusto verdinegro ya era evidente con la derrota y no se acrecentó con tal gesto.

“Es muy doloroso, porque una vez más, no solamente hemos perdido, sino que la hemos cagado” se castigaba Tomás Jofresa desde el aeropuerto, en su vuelta a Badalona. “En estos momentos, el equipo se siente decepcionado. Pero tenemos que seguir unidos, luchar más que nunca, ser autocríticos y acabar de una vez por todas con esta situación”.

Eliminados el primer día en la Copa del Rey, a las primeras de cambio, un jueves 3 de marzo. Al miércoles siguiente, les esperaba el primer enfrentamiento al Real Madrid en los cuartos de final de la Liga Europea. Al menos, tendrían días para prepararlo. Quizás, esos seis días, influyeron más de lo que inicialmente nadie pudiera haber imaginado.

Capítulo 1: 'A new kid in town'

Capítulo 2: 'Tiempo muerto'

Capítulo 3: 'Llegar a Navidad en un montaña rusa'

Capítulo 4: 'Tocando fondo'

Capítulo 5: 'Una Copa que no sirvió pero ayudó'

Capítulo 6: 'La primera machada'

Capítulo 7: 'La segunda machada'

Capítulo 8: 'De bombarderos y una zona'

Capítulo 9: 'Campeones'

Capítulo 10: 'El epílogo'