Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'Tocando fondo' (Cap 4)

Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'Tocando fondo' (Cap 4)

Antonio Rodríguez

Sin querer perder rodaje durante las navidades, el 7Up Joventut viajó a tierras holandesas a jugar ‘bolos’ amistosos. Un debutante en Europa, el pequeño y genial base de 1,78, David Rivers, recién fichado por el Antibes francés, les anotó 34 puntos para infringirles una nueva derrota. Parecía un tráiler de lo que se avecinaba tanto en enero como en febrero, porque todos los problemas cristalizaron y su reflejo brotó con fuerza. Hasta el punto que Zeljko Obradovic, tras perder ante el Cáceres en el Palau Olimpic un 6 de febrero (84-88), pone su cargo a disposición del club. “No puedo aguantar más esta situación. He pedido a los jugadores que se reúnan con la junta directiva lo antes posible sin mi presencia. Si el problema es mío, me voy. No pasa nada por cambiar de entrenador”. Así llegaron las aguas, más negras que verdes, a tierras badalonesas.

A estas alturas de competición, con 22 jornadas transcurridas en la Liga ACB, con el sprint final en la segunda vuelta de la Liga Europea buscando la clasificación para cuartos, aún se oían declaraciones por parte de los jugadores del tipo “problemas de adaptación”, intentando explicar el juego con más tedio que quizás jamás se había visto en aquellos lares. Con dos caminos, ACB y Liga Europea, mismos resultados, sin que uno solventara los renglones torcidos del otro.

Jordi Villacampa fue elegido en el mejor quinteto de la Liga Europea.

En lo concerniente a Liga Endesa, tras las dos victorias sin brillo ante Coren Orense (90-70) y en León (90-101), los verdinegros recibían al Real Madrid en el Olimpic. El peor rival en el peor momento. Del cuadro blanco con innumerables problemas a finales de 1993, quedaba poco. Derrotaron al F.C. Barcelona 2 veces en 4 días en ambos escenarios, al coincidir consecutivamente las jornadas de Liga Europea y ACB. Ganaron en Treviso y la guinda fue la vendetta al Limoges, al club que más ganas tenían, en mitad de un frenesí vengativo por ver hasta qué punto dejaban a los franceses sin anotar. 81-36 fue el resultado final. ¿Alguien recuerda guarismos así? “Un equipo de Maljkovic no puede perder de esta manera” confesó un hundido Bozidar

Pues bien, en el nuevo capítulo Penya-Madrid, aun estando ajustado, los verdinegros perdieron (74-78) mostrando graves carencias de concentración y sobre todo, la dificultad extrema para anotar, esa que exasperaba a sus aficionados. El socio pasaba por taquilla, acostumbrado a ver a estos jugadores con una solvencia anotadora bastante envidiada en otro momento. Ahora, cada canasta, parecía una misión imposible. Retumban las conflictivas declaraciones de Obradovic. “Yo quiero ayudar a mis jugadores. ¿Ellos quieren ayudarme a mí? Ya lo veis en la pista”.

Tras un pírrico triunfo en Valladolid (80-86), al que devolvían al puesto de colista en la Liga Endesa, llegó la dolorosa y mencionada derrota ante el Cáceres (84-88), que provocó el comentado cisma. Los jugadores sí se reunieron a solas y la directiva ratificó a Obradovic, entre otras razones, porque no podrían asumir ningún cambio debido a su coste económico. Para enrarecer más el ambiente, Gustavo Aranzana, entrenador del León Baloncesto por aquel entonces, reconoció que había mantenido contactos con el club verdinegro. Los jugadores hablaban de problemas de adaptación y falta de mentalización en fases importantes de muchos encuentros. Se perdían demasiados balones intentando ajustarse a unos sistemas que ralentizaban sus acciones habituales, solucionados otros años por talento individual e instinto. “No ponemos en duda la capacidad de nuestro entrenador y estamos todos a una con él”, declaraba el portavoz de los jugadores, el capitán Jordi Villacampa. “Pues a ver si lo demuestran en el campo y me ayudan” fue la contestación de Zeljko, que no se mordió la lengua.

Más problemas. Mike Smith sufrió una inflamación en el cartílago de su rótula, con lo que sin ser baja, sí debían dosificar sus esfuerzos en los partidos. Pero lo que más sonrojo provocó en los verdinegros, fue destapar las fechas de la tramitación de la nacionalización del propio Smith como español. Desde el 24 de Julio de 1991, cuando juró la Constitución Española, hasta Febrero de 1992, no se tramitó la pertinente documentación ni a la Federación Española ni a la FIBA, con lo que, no solamente Lolo Sainz no podía contar con él en la Selección Española para el Mundobasket de Toronto’94, a disputar en agosto, sino que además, de cara a la siguiente temporada 94-95, tampoco podría ocupar plaza de nacional con el Joventut en la siguiente edición de Liga Europea. 

La nueva travesía de 1994 comenzó con una derrota tras prórroga que escoció (76-74, empata a 60 a final del tiempo reglamentario), en cancha del que era sorprendente líder del grupo, Efes Pilsen. Los turcos asomaban por primera vez su cabeza en una fase final de la máxima competición europea y bajo la mano maestra, casi hipnotizante, de su base Petar Naumoski, más una afición entregada que abarrotaba el Abdi Ipeçki dos horas antes de la celebración de cualquier partido, fueron en volandas a cada ocasión, sin dejar escapar rivales vivos entre sus fronteras. Sin apenas banquillo, con un quinteto que jugaban casi los 40 minutos (Petar Naumoski, Ufuk Sarica, Volkan Aydin, Tamer Oyguk y Larry Richard), sus cadáveres deportivos se iban agolpando. 7Up Joventut, tras estancarse en la zona rival durante toda la segunda parte, fue uno de ellos, ya en prórroga. Por eso dio tanta rabia.

Corny Thompson, el "papi" espiritual de todos. 

Para el inicio de la segunda vuelta, en una tarde de reafirmación, apabullaron al Clear Cantú (102-61) entre una estampa más espectral que otra cosa de los italianos, sin extranjeros y con un plantel nacional que irremediablemente iban directos al pozo. Bolonia esperaba en una cita fundamental para poder asegurarse la segunda plaza del grupo y así tener factor cancha a favor en los cuartos de final. Ante una Buckler que llevaba tiempo huérfano, tras la espantada de su estadounidense Cliff Levingston, Pedrag Danilovic ejerció de doble líder. Con la, llamémosle ‘no comparecencia mental’ del Joventut en la primera parte, ambos equipos se retiraron al descanso con el marcador de 39-20. Partido sentenciado. Recuperar el basket-average al menos, fue una misión que sí se logró (73-65 final) gracias a unos grandes minutos de Corny Thompson en la segunda parte, acompañado por la desafortunadísima lesión de Danilovic en un lance del juego -rotura de ligamentos de su tobillo-, con lo que los boloñeses se quedaron en estado de shock durante varios minutos.

Se logró un importante triunfo en Zagreb ante la Cibona (74-82) que dejaba todas las opciones aún abiertas para el Joventut, jugando los 40 minutos con la concentración que siempre demandaba Obradovic, para perder posteriormente una gran oportunidad y casi de forma matemática la segunda plaza del grupo al sucumbir en casa, ante el Panathinaikos (81-86) tras dos prórrogas. Los exiguos guarismos en cada uno de los parciales (empate a 59 al final del tiempo reglamentario, iguales a 70 al final de la primera prórroga), eran un botón de muestra de cómo era la radiografía del 7Up Joventut a estas alturas de temporada.  Pérdidas de concentración traducidos en malos pases, que les condenaron de un 40-36 a favor a un desesperante 40-48. La falta de acierto en ocasiones en jugadores de tal calidad, era como si se les hubiese olvidado jugar al baloncesto. Todo eran pases, pases, escasa convicción y menos aún cuando tocada tirar sobre el filo de los 30 segundos de posesión, triples a la desesperada. Eso no quitaba, por supuesto, la enorme frustración en unos hombres que tenían carácter, que ponían voluntad y se retiraban frustrados a los vestuarios, ante su falta de tino a canasta. 

La falta de alegría de los jugadores del Joventut era evidente cuando derrotaron en casa a un más que mermado Pau Orthez sin americanos, ni su estrellas nacionales Didier Gadou o Valery Demory, dando una imagen muy desangelada (78-66). La imagen que transmitían era de tristeza, algo que se extendía a la parroquia, que poco a poco les iba abandonando (4500 espectadores en el Olimpic badalonés ante los franceses), con ya poca fe en este conjunto. Eso sí, supieron ganar en cancha del Benfica y finalizar esta travesía derrotando también al Efes Pilsen en casa (66-53) con una notable defensa de los hermanos Jofresa sobre Naumoski. Orgullo y ganas de salir hacia delante, había.

Febrero finaliza. En ACB, la Penya se encuentra clasificada en quinta posición, con 16 victorias y 9 derrotas, lugar en el que hacía muchos años que no se les veía y clasificados para los cuartos de final de la Liga Europea. La tercera posición del grupo final les hizo coincidir con el rival que parecía más fuerte de todos: el Real Madrid, que cedió en la última jornada ante el F.C. Barcelona (80-64) y que, de los tres representantes españoles, era el único con factor cancha a favor. Los azulgranas tenían que vérselas con el Efes Pilsen y su ambiente hostil de Estambul en los dos últimos enfrentamientos de la serie. A las malas, entre el duelo madridista y badalonés, uno de los dos llegaría a Final Four. Ya era algo.

“Si preguntas a cien personas en Badalona sobre quién es el favorito de esta eliminatoria, ciento cinco dirán que el Madrid nos ganará. Y aquí es donde están nuestras posibilidades de victoria: en no ser favoritos”. Palabra de Zeljko Obradovic que, si se hubiese preguntado aquel febrero a cien aficionados del Joventut, ciento cinco hubiesen dicho que eso era vender humo. Qué cosas.

Capítulo 1: 'A new kid in town'

Capítulo 2: 'Tiempo muerto'

Capítulo 3: 'Llegar a Navidad en un montaña rusa'

Capítulo 4: 'Tocando fondo'

Capítulo 5: 'Una Copa que no sirvió pero ayudó'

Capítulo 6: 'La primera machada'

Capítulo 7: 'La segunda machada'

Capítulo 8: 'De bombarderos y una zona'

Capítulo 9: 'Campeones'

Capítulo 10: 'El epílogo'