Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'El tiempo muerto' (Cap 2)

Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'El tiempo muerto' (Cap 2)
Jordi Villacampa, entrando a canasta ante Sigalas en la final de Tel Aviv.

Antonio Rodríguez

Con una victoria local por 77-73 ante Pamesa Valencia, el Joventut de Badalona inició su travesía liguera, con los problemas de lesiones de dos de sus puntales importantes. A la baja de Corny Thompson por problemas en uno de los gemelos, apartado estas primeras fechas, se unía la también baja de Jordi Villacampa por una rotura de escafoides en su mano derecha, con lo que debían ser los hermanos Jofresa y Ferrán Martínez quienes respondían el protagonismo ofensivo que se les exigía, con el agravante que el calendario venía cargado de jornadas entre semana en su primer mes. Al menos, ganaban. 61-66 en Ferrol al OAR en la segunda jornada y a volver a casa, que entre semana recibían al Taugrés, al que también derrotaron (82-73) marcando así un 3-0 inicial en la clasificación. Eso sí, en este enfrentamiento se montó una de las mayores polémicas de aquella temporada. 

Ferrán Martínez, defendido por Zarko Paspalj. 

Con el encuentro ya sentenciado, el electrónico reflejaba el marcador ya comentado y Zeljko Obradovic corrió a la mesa de anotadores, solicitando tiempo muerto a falta de un segundo. En él, y sin dar instrucciones, se dedicó a aplaudir a sus jugadores, inicialmente sorprendidos, que se felicitaban unos con otros, y sobre todo a los aficionados, los 8.700 que se congregaron esa tarde en el Palau Olimpic badalonés, que cayeron rendidos ante su nuevo técnico, poniéndose de pie y devolviéndole tal ovación. Al otro lado de la pista, Manel Comas, entrenador del Taugrés, rojo de ira, con gestos de negación, exigió a sus jugadores a que ni se acercaran a hacer el corrillo, viendo aquel número indignante para él, en un lugar que otrora, fue su casa. Para Obradovic era un lance del juego más. “Sólo tiene incidentes quien quiere tenerlos. Yo me limito a hacer mi trabajo. El tiempo muerto ha sido un deseo del público. El público vive para el Joventut y yo he de respetar su deseo”. Para el entrenador baskonista, sin morderse la lengua, pues nunca lo ha hecho en su larga trayectoria deportiva, lanzó puñales en rueda de prensa, con un “lamento que el Joventut haya pasado de tener en el banquillo a un señor, para contar con un ex presidiario”, en referencia a un incidente que tuvo Obradovic en su país tiempo atrás, tras atropellar con su vehículo a un peatón, cuya condena le sentenció a estar semanas en presidio. “Al Taugrés no le dolió el tiempo muerto en sí, sino que no toleraré jamás que con gestos y mofas se rían ni humillen de unos jugadores que han peleado durante 40 minutos. Es que no se lo permito ni a Obradovic ni a nadie”. Ahí queda eso. La directiva del club, con Francesc Cairó a la cabeza, declaró que “estamos muy satisfechos con el trabajo de Obradovic. La afición del Joventut está con él y todos le apoyamos plenamente”. 

Lo paradójico de tal escándalo, es que fue llover sobre mojado. Hizo lo mismo en un encuentro de pretemporada frente a Estudiantes, con lo que Miguel Ángel Martín, el entrenador colegial, negó a darle la mano al final del choque. “Obradovic no tiene educación deportiva. No sabe estar y su comienzo en España, al menos por lo visto hasta la fecha, está fuera de lugar. No es una rabieta de entrenador. Simplemente, los jugadores no tienen por qué soportar más humillación que la derrota en sí”. Y también sucedió en la semifinal de la Lliga Catalana frente al TDK Manresa. Pedro Martínez, su entrenador, no entró a valorar el detalle más que un “en situaciones similares, no haría nada que pudiera herir la susceptibilidad del rival”. 

El colectivo de entrenadores de la ACB se adelantó a dar opiniones sobre el suceso, con lo que le dieron más repercusión aún. Desde Javier Imbroda, “está en la legalidad. Pero no es una actitud que ayude a fomentar una buena relación”, pasando por Gustavo Aranzana, “mi opinión, es que el gesto es inadmisible, incalificable y de una bajeza tremenda” y acabando con Edu Torres, entrenador de Festina Andorra, “cuando me han sucedido estas cosas, siempre he hecho lo mismo: he apretado los puños, he cerrado los dientes y me he ido al vestuario sin decir una palabra”.

Corny Thompson, en línea al pase de Tarpley. 

Para rematar este rosario, Tim Shea, desde el prisma de entrenador extranjero y elocuente como siempre, soltó a los medios de comunicación un “lo que ha hecho Obradovic, me parece una gilipollez. Tiene que darse cuenta que no estamos en nuestro país, que aquí nos han acogido y debemos ser lo más respetuosos posible”. Desde las ondas de la cadena COPE, “si esto es lo que nos tienen que enseñar, mejor que no vengan”. Días después, en una entrevista a la publicación semanal “Gigantes del basket”, Zeljko Obradovic hablaba de estar muy sorprendido por las declaraciones de algunos entrenadores. “No entiendo que hablen mal de mí personas que no me conocen, con las que no he tenido ningún contacto. A quien debo rendir cuentas de mi trabajo es a mi club, a sus directivos y a la afición”. Zanjando esta situación y ya con posterioridad, Tomás Jofresa, como representante de los jugadores verdinegros, declaró que “Zeljko puede hacer lo que crea oportuno y para nosotros, sus decisiones van a misa. Afortunadamente, nuestro entrenador da todo por nosotros”.

A propósito, alguien más dio por el Joventut. El 6 de octubre llegó un patrocinio a las oficinas verdinegras. La bebida 7up, propiedad de una gran multinacional, aportó cierta solvencia económica para acometer los gastos de la inminente competición europea y llenar el vacío en su camiseta. En nada tenía que ver con los emolumentos de los sponsors anteriores, muy inferior en cantidad, Pero al menos, las burbujas dulcificaban las arcas y como veremos más adelante, con este 7Up Joventut como nombre, la “Penya” pasaría a la posteridad. 

Este recién estrenado 7Up Joventut llegó a convertirse en el único equipo invicto de la competición liguera. A las derrotas del Real Madrid en su Palacio de los Deportes en la primera jornada ante Unicaja (102-104), el F.C. Barcelona cayó de manera sorprendente en la tercera jornada, en su Palau Sant Jordi, ante Valvi Girona (92-93), donde precisamente el ex verdinegro Jordi Pardo se iba convirtiendo en uno de los mayores cañoneros del baloncesto español (en la 5ª jornada se marcó 42 puntos al Natwest Zaragoza). Fue en esta misma jornada, donde el conjunto badalonés sufrió el primer traspié de manera inesperada, en el Olimpic de Badalona ante el TDK Manresa. Optimizando al máximo sus recursos como siempre, se llevó el triunfo (60-69) en el debut de Jordi Villacampa tras su lesión (27 minutos, pero 3/10 en tiro).

Tras la derrota, F.C. Barcelona y Real Madrid, en sus respectivos recintos, esperaban. En el Sant Jordi, en esa perenne sensación de frialdad que ofrecía (7.000 aficionados en un recinto tan grande, dejaban un aspecto de semivacío), el 7Up Joventut sucumbió (78-66) en el choque físico, de cuerpo a cuerpo que ideó Aíto García Reneses. Su trío de americanos tuvo un protagonismo enorme con 53 de los 78 puntos anotados por ellos (el pívot Tony Massenburg, el ala-pívot Fred Roberts y el escolta Dennis Williams). El Real Madrid llegaba cansado de Munich, tras enfrentarse a Phoenix Suns en el Open McDonald’s. Pero con suficientes fuerzas para ganar (70-64) y sumar la tercera derrota verdinegra, en un extraño encuentro. Obradovic parece limitar los contragolpes de su equipo, insignia de la plantilla durante la etapa de Lolo Sainz, mientras que deja que se prodiguen más en el lanzamiento de tres. Una filosofía que se va grabando más cada día. Corny Thompson jugó varios minutos como único pívot, usando a Mike Smith como improvisado “4” y el resto de jugadores, exteriores. Eran tácticas chocantes entonces. Al igual que probó en pretemporada con Ferrán Martínez y Juanan Morales al mismo tiempo, dos pívots natos, la lectura final es que, las probaturas para Obradovic no eran ningún tabú.

El 7Up Joventut consiguió en la octava jornada, con la victoria ante Baloncesto León (90-68), convertirse en el primer club milenario de la historia del baloncesto español: 1000 partidos, con un bagaje de 709 victorias y 276 derrotas. (NOTA: Si suman 785 encuentros, los otros 15 fueron empates, que durante muchos años se admitía como resultado final), con 4 partidos de ventaja sobre el Real Madrid, que sería el segundo, habiendo disputado 996 en ese momento.

Llega el momento de la máxima competición continental. La Liga Europea hace sonar su toque de diana. La Penya debutaría en Cantú ante la Clear, escuadra dirigida por Antonio Díaz Miguel. Zeljko Obradovic, a los comentarios que etiquetaban a los verdinegros como un equipo inferior respecto a los poderosos, declaraba: “No estoy de acuerdo con quienes opinan así. Parece mentira que después de tantos años ganando la Copa de Europa equipos que no partían como favoritos, ahora todavía se hable de grupos fáciles y difíciles. Sólo hay que recordar quienes fueron los campeones el año pasado y el anterior. ¿Quien apostaba por el Limoges o el Partizán?” 

 

Capítulo 1: 'A new kid in town'

Capítulo 2: 'Tiempo muerto'

Capítulo 3: 'Llegar a Navidad en un montaña rusa'

Capítulo 4: 'Tocando fondo'

Capítulo 5: 'Una Copa que no sirvió pero ayudó'

Capítulo 6: 'La primera machada'

Capítulo 7: 'La segunda machada'

Capítulo 8: 'De bombarderos y una zona'

Capítulo 9: 'Campeones'

Capítulo 10: 'El epílogo'

 

Jordi Villacampa, entrando a canasta ante Sigalas en la final de Tel Aviv.