Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'A new kid in town' (Cap 1)

Hace 25 años... Joventut, campeón de Europa: 'A new kid in town' (Cap 1)

Antonio Rodríguez

“Zeljko es un hombre que vive 24 horas al día para el baloncesto -declaraba Zoran Savic-. Los jugadores del Joventut tendrán que trabajar muy duro con él. Recuerdo que el año pasado, cuando era el segundo entrenador de la selección yugoslava, preferíamos que las sesiones preparatorias las dirigiera Dusan Ivkovic, el primer entrenador, que no era tan exigente. Estoy seguro que los jugadores encontrarán en Obradovic un gran trabajador”. 

31 de Mayo de 1993. Zeljko Obradovic, en una reunión en Madrid con Francesc Cairó, ultima los detalles y llega a un acuerdo como nuevo entrenador del Joventut de Badalona. Madrugador fichaje que en el club verdinegro no querían demorar mucho más. A sus 33 años, con tan sólo dos de experiencia dirigiendo un equipo y ya campeón de Europa, era el entrenador con más proyección del continente. Como vemos en las declaraciones iniciales, la mediación de su buen amigo Zoran Savic, jugador del F.C. Barcelona en aquellos días, fue fundamental. 

Zeljko Obradovic, posando con el trofeo de la Liga Europea en 2014.

Todo comenzó tras rechazar Bozidar Maljkovic la oferta de los badaloneses, una semana antes. Boza optó por seguir entrenando en Limoges, al que acababa de proclamar campeón de Europa, poco más de un mes antes. Quizás escocido -no lo sabemos- por el rechazo que sufrió el año anterior, cuando parecía más hecho y entre el sector continuista de la directiva y la voluntad de los jugadores, Lolo Sainz siguió un año más. Pedro Martínez era el siguiente nombre de la lista, quien más atraía. Un hombre de la casa que estaba realizando un extraordinario trabajo en Manresa, en el TDK. Pero ahí se adelantó el por aquel entonces director deportivo del club, Ángel Palmi, para recordarles que aún le restaban tres años de su contrato. Obradovic era una oportunidad inicialmente distante, con la que se trabajó con premura. El baloncesto en Badalona, el ambiente que emanaba, siempre había parecido a ojos del continente europeo, similar a un aroma yugoslavo. De hecho, años atrás, “Moka” Slavnic conquistó a todos sus aficionados, siendo el baluarte para lograr un título liguero en 1978. Obradovic parecía que pudiera encajar perfectamente en la idiosincrasia del club y de la ciudad. 

.- El Joventut inició la temporada sin publicidad en sus camisetas. 

“A todos mis amigos se lo había dicho en muchas ocasiones. Si tuviera que elegir un club europeo donde pudiera trabajar con la máxima pasión, tendría que dudar entre dos: la Knorr Bolonia y Joventut de Badalona”. Con la rúbrica en su nuevo contrato de una temporada y unos 30 millones de pesetas (unos 180.000 euros), con opción a una segunda, Obradovic se ponía manos a la obra desde ese primer momento, cuando aún en el club la sponsorización estaba a cargo de “Marbella”, que terminó cediendo en la gran final de la ACB de aquella temporada 92-93, ante el Real Madrid por 3 a 2. Serían los últimos encuentros de Lolo Sainz en el banquillo de la Penya.  Como todos los escarceos de Jesús Gil en el universo ACB, tan excesivos en promesas y dinero como escasos en cumplirlas, aquel patrocinio marbellí finalizó con la conclusión de la misma temporada en la que empezó. 

Así la Penya comenzaba sin ese extra externo empresarial, con una banda negra desnuda sobre el pecho de las camisetas verdes. No se podían permitir ningún exceso. De hecho, por cuestiones económicas, no se pudo hacer un partido de presentación en pretemporada ante su afición, intentando incluso con el presupuesto bastante inferior, recortar las pérdidas del ejercicio anterior. La mejor noticia, la confirmación que el bloque de jugadores apenas se tocaba. Aquel plantel, muy similar al que llegó a la final de la primera Liga Europea un año antes, derrotados sobre la bocina con el ya histórico triple de Aleksandar Djordjevic, buscaba sustituto para el único recambio importante: el del segundo extranjero. Harold Pressley había dicho adiós. La idea de un “3”, acercó a esta ciudad del baloncesto a un tipo elegante, cuya finura en sus tiros y gestos convenció al nuevo coach. Y salía baratito. Su nombre: Tony Dawson. Los objetivos seguían siendo los mismos: luchar por todos los títulos. 

La ACB comenzó sus primeros sudores de pretemporada con la flamante incorporación en el Real Madrid de Joe Arlauckas, procedente del Taugrés, para unirse a Arvydas Sabonis. El F.C. Barcelona, tras decir adiós a Audie Norris y encontrar un jugador de corte más defensivo, Tony Massenburg, buscaba y buscaba en todos los mercados quién debía ser la estrella del equipo. El rosario de nombres que barajaron fue de aúpa: Dino Radja, Alexander Volkov, el mismísmo Tom Chambers… Y dieron paso al ex Celtic Fred Roberts, un sobrio ala-pívot de raza blanca, 2.08 de estatura, que encajaba en el concepto de ‘hacer equipo’ que pretendía Aíto. Nacho Azofra abandonó Estudiantes para recalar en Sevilla, mientras que mucho más discretamente, Velimir Perasovic buscaba nuevas aspiraciones deportivas en Taugrés, abandonando al Breogán lucense.

Mike Smith, uno de los protagonistas de esta gesta 

Pero la bomba del verano, de lo que se habló sin parar durante aquellos largos meses veraniegos, fue de las consecuencias de aquella galopante crisis que arrastraba nuestro país, en la figura del Club Baloncesto León. Con ellos algo totalmente novedoso en el mundo del deporte, de nuestro deporte: un expediente de regulación de empleo (ERE). El club leonés, siendo sociedad anónima deportiva, abandonado económicamente a su suerte sin el patrocinio de la empresa aceitera Elosúa, presentó a la Administración laboral tal ERE, sobre todo con la mirada acusadora en dos de sus jugadores: Xavi Crespo y Silvano Bustos. Internacionales, tenían firmados salarios que sumaban unos 160 millones de pesetas (un millón de euros) entre ambos, con unos 90 millones el primero y 70 el segundo, circunstancia imposible de sostener. Tanto Crespo como Bustos tuvieron que abandonar la ciudad castellana, con una resolución futura del cobro de un finiquito muy por debajo del valor de sus fichas (60 millones) y tener que emigrar, el primero al F.C. Barcelona y el segundo regresar al Fórum Valladolid. Esa posibilidad y los negros nubarrones que le acompañaban, empezaba a ser algo con lo que los clubs ACB, muchos de ellos recientes sociedades anónimas, deberían convivir. Porque en el verano de 1993, ya había cadáveres. El BFI Granollers, desaparecía del mapa de nuestro baloncesto, quedando para categorías muy inferiores.

Con el mítico pívot Moses Malone inaugurando el nuevo pabellón Fontajau en Girona, la visita de Hakeem Olajuwon a Barcelona y con una presentación en Zaragoza, en el Príncipe Felipe, se daba el pistoletazo de salida al circo de esta nueva campaña 93/94. Dos combinados a modo de all stars de nuestra liga, unidos a las estrellas NBA Alonzo Mourning, Tim Hardaway, Clarence Weatherspoon, Oliver Miller, Doug Christie y Harold Miner, algo impensable en estos días, hicieron las delicias de todos para abrir el telón. Jornadas para el recuerdo a una nueva campaña. Mientras, Obradovic con el Joventut, trabajando en calurosos pabellones durante la pretemporada, utilizaba más rotaciones, dando un protagonismo superior al banquillo que Lolo Sáinz no contemplaba. En definitiva, dando pistas a este nuevo ejercicio liguero. Badalona se ilusionaba. 

Capítulo 1: 'A new kid in town'

Capítulo 2: 'Tiempo muerto'

Capítulo 3: 'Llegar a Navidad en un montaña rusa'

Capítulo 4: 'Tocando fondo'

Capítulo 5: 'Una Copa que no sirvió pero ayudó'

Capítulo 6: 'La primera machada'

Capítulo 7: 'La segunda machada'

Capítulo 8: 'De bombarderos y una zona'

Capítulo 9: 'Campeones'

Capítulo 10: 'El epílogo'