Francesc Solana: "Creus era nuestro ídolo"

Francesc Solana: "Creus era nuestro ídolo"

Antonio Rodríguez

Tras el serial publicado en Endesa Basket Lover “GRANOLLERS, LA CASA DE CHICHI CREUS”, nos acercamos a la figura de uno de los últimos canteranos que salieron de la fábrica del Granollers Esportiù Basquet, Francesc Solana, actualmente director deportivo del MoraBanc Andorra, haciendo que este club crezca hasta las cotas que conocemos. “Yo anoté la última canasta en el pabellón de Les Franqueses”, recuerda con orgullo que, aun de manera anecdótica por ese hecho, forma parte de la historia del club. “En la eliminatoria por el playout ante Pamesa Valencia en 1991, culminé un contragolpe y acabó el partido. Ese fue el último que jugamos allí”. Solana tenía 19 años entonces.

Un jovencísimo Solana, a la derecha del todo. 

La historia de los últimos años del equipo de Granollers estaba cubierta de jóvenes promesas de una cantera que se cuidaba en la ciudad. “Granollers siempre ha sido una ciudad de balonmano. Pero es cierto que hubo un momento en que el baloncesto tuvo su peso al estar en la élite. La estructura creció y… Recuerdo que éramos doce chavales becados por el club, porque cuidaban la cantera. Vinieron Xavi Rodríguez y Miquel Viñas de Santa Coloma para encargarse de ellos, con Josep María Oleart, que llevaba el junior”. Y allí fueron creciendo y sacando brillantes jugadores.

“Yo soy de Lleida y a mí me descubrieron saliendo de un examen en el instituto, cuando tenía 15 años, topándome con Joan Creus y Wayne Robinson, que iban por los colegios promocionando su campus. Me vieron alto y se fijaron en mí, con lo que me animaron a que fuera al campus. Yo, que era jugador de voleibol, internacional en categorías inferiores, finalmente me convencieron. Y ya no abandoné el baloncesto”.

Brillando desde los primeros días mientras surcaba etapas. “Cuando éramos juniors, tanto a Xavi Sánchez Bernat, como a Maiol Cisteró y a mí nos vincularon en el Mollet, en 2ª División, junto a veteranos como Chema Solsona y Herminio San Epifanio. Quedamos campeones y subimos a 1ª B. Ya de ahí, subí al primer equipo del BFI Granollers”. 

Posteriormente, como campeones de Catalunya, pasaron al Campeonato de España junior “donde quedamos terceros. Ese fue un año en el que dejamos sin participar al Joventut, que quedó por detrás de nosotros, el Barça y Manresa en el campeonato catalán y se quedó sin plaza”.

Y allí fue viviendo el día a día de un club que pensaba también en que el futuro se impregnase de valores presentes. Por encima de todos, un icono. “Joan Creus era una persona que siempre nos trató bien a los jóvenes” rememora Solana con mucha nostalgia. “Era nuestro ídolo. Tenía una gran personalidad. Él hablaba por sus hechos, no por sus palabras“. Convivir con estrellas como él en el día a día, ubica a las leyendas en el status que merecen. “Cómo se cuidaba, cómo cuidaba su alimentación, su físico… Cuando yo llegué era un jugador de 35 años. Y aún tuvo la ilusión de hacer una etapa en Manresa”.

En sus tiempos de Fuenlabrada.

Entre medias, conocer a jugadores como Kenny Walker. “Para nosotros, era una estrella. Imagina la repercusión que tuvo su llegada, cuando la NBA era tan inaccesible por aquel entonces. Era un tipo muy generoso. Mucho. De hecho, la primera vez que fui a un restaurante típicamente americano, en Barcelona, fue porque nos invitó él”. A John Ebeling, al que define como “espectacular. Era una persona y un jugador espectacular”. 

Conoció las excentricidades de Mike Davis¡Oh! Tío extrovertido y simpaticón, llegaba a entrenar en chándal, pero cubierto con un enorme abrigo de visón que le llegaba casi a los pies. Era enorme aquello. Lo dejaba en el vestuario se ponía a entrenar. Luego, sin dejar la ropa de juego, se lo volvía a poner y se iba a casa”. 

Tom Sheehey “un tío fantástico”. O Thomas Jordan. “Recuerdo que en un torneo de pretemporada que nos fuimos a jugar a Italia, a Forli, me tocó compartir habitación con él. Con él y sus conversaciones telefónicas, pues a las cuatro de la madrugada se ponía a hablar por teléfono a Estados Unidos, con su mujer. Claro, no había móviles y tenía que hablar desde nuestra habitación”.

Entrenadores de los que tiene gran recuerdo, como Josep María Oleart. “Un hombre paciente con nosotros y muy entregado”. O el propio Manel Comas, al que llamaba “el niño de Lleida. Claro, le dijo Manel Bosch que era de su tierra y a partir de ahí, Manel, que se portó siempre bien conmigo, me llamaba así”.

Junto a Millera, otro canterano de Granollers.

Pero, sobre todo, nos quedamos para finalizar, con Joan Creus. “Aunque nunca se quejó, al final estaba muy cansado de ser el soporte del club. Sobre todo, el último año, creo que lo pasó mal. Deportivamente, salvamos la categoría, pero lo pasó fatal”. 

De hecho, asumiendo la desaparición del club en aquella última temporada 92/93, más o menos todos iban buscando proyectos futuros en otros lares. “Creus se fue a Manresa y ya ves, para vivir algo único ganando una Copa del Rey y una Liga”. Jordi Millera, por ejemplo, tuvo buenos años, ganando una Recopa con el Taugrés. Xavi Sánchez Bernat, la última estrella, campeón del junior de Hospitalet en las festividades de Reyes Magos en 1992, se afincó en Murcia. “Recuerdo que Josep María Oleart fichó por Murcia y se llevó desde Granollers a Maiol Cisteró, a Eduardo Santos, a Sánchez Bernat y a John Ebeling. Y me quiso llevar a mí, pero acepté la oferta del Festina Andorra”. 

A partir de ahí, a Solana le deparaba una notable carrera como alero zurdo, de gran tiro exterior. Tras aquel año en Andorra, cinco temporadas en Girona, tres más en el Caja San Fernando sevillano, para un largo epílogo en Fuenlabrada, donde estuvo 5 cursos más y decir adiós en 2007, tras catorce años como profesional. 

“Con lo que me quedo es que, ya desde la distancia, cuando coincidíamos con Creus, se alegraba muchísimo que a todos aquellos jóvenes de Granollers nos fuera bien allá donde jugásemos”. Herencia de Granollers.

Granollers, la casa de “Chichi” Creus (Capítulo 1)

Granollers, la casa de “Chichi” Creus (Capítulo 2)

Granollers, la casa de “Chichi” Creus (Capítulo 3)

Granollers, la casa de “Chichi” Creus (Capítulo 4)

Granollers, la casa de “Chichi” Creus (Capítulo 5)