ARTÍCULO: VALENCIA BASKET, FUTURO PROMETEDOR…CON LO QUE HAY

ARTÍCULO: VALENCIA BASKET, FUTURO PROMETEDOR…CON LO QUE HAY

Antonio Rodríguez

Ceros divididos a la mitad, éxitos elevados al cuadrado. Recuerdo que un agente de jugadores me contó que uno de sus representados interesaba en Valencia. Era un base. Sería un buen jugador, aunque para nada descollante. Sus emolumentos eran mareantes. Había muchos ceros ahí. Y lo más curioso es que, tras aceptar la oferta valenciana, previo a la firma, una de las potencias europeas del momento, se descolgó ofreciendo 600.000 dólares…más. Tremendo.

Eran tiempos para Valencia Basket confusos. Ingentes cantidades de dinero para jugar Euroliga, sí, pero sin ser, como se dice en USA, “contenders”. Esfuerzos económicos que se quedaban a medias en el campo. Rebajando sueldos, grandes nombres de antaño, con buena química y un entrenador que les entendió, sí que llegaron a serlo forzando cinco partidos al Real Madrid en cuartos de final en 2011.

Llegamos al 2014. El conjunto levantino tiene esa reválida nuevamente de volver a Euroliga y convertirse en alguien importante dentro de ella, no solamente “estar”. Y para ello, desde las primeras fechas de verano, madrugadores, están trabajando con Chechu Mulero a la cabeza como nuevo director deportivo. El asistente de Perasovic, su mano derecha. Como poco, asegura una sintonía perfecta, al margen que el bueno de Mulero sabe con los ojos cerrados lo que necesita su equipo. Y todo lo que necesita, bajo la templanza económica de los tiempos de hoy día.

Esfuerzos, sí. Pero los necesarios y con toda la coherencia. Y ahí tienen cómo a la marcha de Justin Doellman, contratan alguien como Luke Harangody, con menos calidad ofensiva, menos movilidad, pero con tres cosas muy importantes: intensidad, más rebote que su predecesor y como un general manager ACB me dijo cuando le estábamos viendo entre las gradas del Cox Pavilion en Las Vegas, durante el Summer League 2013, “es que tiene puntería. Su mecánica de tiro es rara, pero el tío tiene puntería”. Hay jugadores que lo tienen, digan lo que digan sus mecánicas.

A Harangody se le unirá uno de los fetiches del baloncesto europeo: Kresimir Loncar. Altura, dureza bajo los aros y pinceladas de clase jugando de espaldas al aro. Con él, supongo que hubo que dar un empujoncito a la chequera, aunque valdrá la pena. A ellos, unamos la decisión de hoy de Serhyi Lischuk de continuar en el club taronja en la que será su sexta temporada en la Liga Endesa, más la calidad de Bojan Dubljevic y Pablo Aguilar -sin más lesiones, por favor-. Y ¡tachán!, juego interior elitista.

Rafa Martínez, la renovación de Romain Sato por dos temporadas, la progresión y la aclimatación más que cumplimentada por Vladimir Lucic, da en los aleros la seguridad del año pasado: polivalencia, rebote, excelso acierto en el triple -superando el 40% durante gran parte de la temporada pasada, e incluso dirección del primero en momentos determinados.

Y otra nueva revolución en la posición de base. Creando ilusiones para el futuro con la nueva adquisición del base del FIATC Joventut, Guillem Vives. Sobre todo porque el club tiene paciencia. La que da el que, de momento, mantienen a Sam Van Rossom tras los cantos de sirena de algunos de los equipos más potentes del concierto europeo, y la de la opción para suplir a Oliver Lafayette. Se baraja una excelente: la de Aaron Jackson. Un tipo “aburrido” de banquillo durante dos campañas en el CsKA Moscú, al menos en sus partidos más importantes, parece el objetivo. Sus servicios en Bilbao, donde fue uno de los estandartes ligueros, pudiera ser el filón para competir frente a los más grandes.

Ya lo ven, retocando los bases que manejen esta nave y fortaleciendo el juego interior. Incorporaciones ante una excelente dinámica de equipo, que reforzarán seguro. Es lo que se esperaba. Intentar éxitos elevados al cuadrado, entre ceros que… hay los que hay, no más.