ARTÍCULO: 93/94: CUANDO EL JOVENTUT REINÓ EUROPA

ARTÍCULO: 93/94: CUANDO EL JOVENTUT REINÓ EUROPA

Antonio Rodríguez

Capítulo 10: Epílogo

Desde aquel recibimiento de Badalona a sus héroes, desde aquel pasillo del Cáceres a los campeones de Europa previo al enfrentamiento de cuartos de final de liga, desde aquel “baloncesto en Badalona es una forma de cómo vivir” de Zeljko Obradovic desde el balcón del ayuntamiento, ya nada fue igual allí. Como bien dicen sus aficionados, era ir por las calles al colegio, cruzarte con la gente y sonreír. Porque sí. Ver con las bolsas, andando por la calle a los jóvenes valores de la “Penya”, como Dani García o César Sanmartín, camino del pabellón para un nuevo entrenamiento, mezclados entre la gente, era una sensación de comunión entre todos. De todos ser CAMPEONES DE EUROPA.

Ante tanto pasillo, ante tanta celebración (y las cabezas afeitadas a modo de promesa de Juanan Morales y Tomás Jofresa), 7Up Joventut lo pasó mal ante el Cáceres el primer día (68-66), aunque se clasificaron 2-0 para semifinales, donde les esperaba el F.C. Barcelona. Los azulgranas, con más rotaciones, en el mejor momento de la temporada, les derrotaron en el total de la eliminatoria por 3-2, teniendo el factor cancha a favor. Sin embargo, tras las dos choques perdidos iniciales en el Palau Sant Jordi, este 7Up Joventut no podía despedirse de un año tan especial, del año en el que fueron campeones de Europa, sin ofrecer la última victoria a su afición en el último partido en casa. 88-76 y 90-87 fueron los resultados en el tercer y cuarto encuentro de la eliminatoria en el Olimpic de Badalona, con un Mike Smith renacido, con 22 y 23 puntos respectivamente, volando como nunca y un Dyron Nix mostrando su excelsa calidad. Dijeron adiós a la gloriosa temporada 93-94 con una derrota en el quinto partido 76-66 en el Sant Jordi.

Fueron recibidos por sus Majestades los Reyes en el palacete Albéniz de Barcelona, bajo la sombra de aquel pequeño trofeo de metacrilato. Momento único para un equipo único. Y llegó la hora de las despedidas. De echar el cerrojo a aquel 93/94.

Las pataletas de Jordi Villacampa desde el banquillo en Madrid durante el segundo partido, al no poder ayudar a sus compañeros por su acumulación de faltas, los dos pequeños saltitos de Tomás Jofresa cada vez que anotaba uno de aquellos triples que parecían trazar el arco iris, la cara de póker de Corney Thompson cada vez que sacaba de forma magistral una falta importante a sus rivales, como disculpándose en un “es mi trabajo”, o las broncas de Zeljko Obradovic al banquillo (¿las recuerdan?), a jugadores con ojos como platos, los que ni pinchaban ni cortaban en esos momentos, pero que “les mantienen en tensión” decía el genio serbio, todo ello tuvo su fin.

La tesorería de la “Penya” estaba bajo mínimos, y había que prescindir de algunos jugadores. El primero a Corney Thompson, que lejos de tomarlo como un desprecio, se despidió de todos sus compañeros y de la junta directiva en una emotiva cena. Adiós al “papi eterno”. Ferrán Martínez regresó al F.C. Barcelona. A Zeljko Obradovic, de los 33 millones de pesetas que cobraba, no se le podían ofrecer más de 21, que el serbio rechazó, aún a su pesar. “Es un momento muy duro para mí y mi familia. Mi hija está en casa llorando, pues no se quiere marchar de aquí. El club me ha explicado la situación y la entiendo, pero un entrenador ganador de la Liga Europea no puede aceptar…hay cosas que no puedo aceptar. Todo el mundo me ha tratado de maravilla aquí y quiero aprovechar este momento para dar las gracias a todos y especialmente a los jugadores”. Obradovic dejó un legado imborrable en Badalona, tanto como aquellos jugadores que le siguieron contra corriente en muchas ocasiones y que lograron plasmar con su carácter ganador, el éxito en la historia.

Otros tuvieron que ir renegociando a la baja. La situación era crítica y a ello se agarraron. Pero eso ya es otro cuento. Mientras los focos de esta campaña se iban apagando, los del Olimpic seguían encendidos. Allí estaba Miquel Nolis entre otros, con toda su sapiencia y paciencia, enseñando a los niños que se apelotonaban en torno a las canastas, afanosos de agarrar la pelota. Entre aquellos niños estaban Raül López, Alex Mumbrú, Albert Miralles o Sergi Vidal. De entre los más pequeños, ojos abiertos, inmensos, cara despabilada, a la voz de “¡Ricard!” se encontraba Ricky Rubio. Las luces nunca se apagan en Badalona. Menos aún, desde que llegaron a ser campeones de Europa.

Capítulo 1: “A new kid in town”.

Capítulo 2: El tiempo muerto.

Capítulo 3: A Navidades en una montaña rusa.

Capítulo 4: Los peores momentos.

Capítulo 5: Una Copa del Rey que no ayudó, pero sirvió.

Capítulo 6: La machada (1ª parte).

Capítulo 7: La machada (2ª parte).

Capítulo 8: De bombarderos y una zona.

Capítulo 9: Campeones de Europa.