ARTÍCULO: 93/94: CUANDO EL JOVENTUT REINÓ EUROPA

ARTÍCULO: 93/94: CUANDO EL JOVENTUT REINÓ EUROPA

Antonio Rodríguez

Capítulo 8: De bombarderos y una zona

“Durante una temporada siempre hay momentos muy difíciles. Y yo creo que estuvimos juntos. Eso es lo más importante”.

Zeljko Obradovic, en el 20º aniversario por la conquista de la Liga Europea.

En vísperas de una nueva Final Four, son días de rosas y sobre todo de mucha confianza. Pero como bien dice Obradovic, la unión les hizo seguir superando adversidades. Éstas vinieron incluso antes de la cita en Tel Aviv. En el playoff donde incluso había octavos de final, la “Penya” se encontró con un terrible obstáculo, al que le costó superar sudor, lágrimas y no hubo sangre, porque Mike Smith llevaba una careta protectora tras el golpe recibido de Ismael Santos en la nariz, por el que tuvo que ser operado del tabique y necesitar de protección. En un primer partido de la eliminatoria (al mejor de tres) nefasto, ante un equipo, el Natwest Zaragoza, que pasó un calvario como temporada, con una racha de 12 derrotas consecutivas, con un rosario de extranjeros circulando a lo largo de la campaña (desde Zoran Jovanovic, John Turner y Dennis Hopson que la comenzaron, les siguieron Mike Anderson, Thomas Jordan, Kenny Green y Dave Johnson. Casi nada), se llevaron el terrible susto de perder el primer round (64-67) en el Palau Olimpic badalonés, y jugarse todas las posibilidades futuras a cara o cruz en el Príncipe Felipe zaragozano, a una carta, a un choque. Y una carta significaba que perder, les dejaba fuera de las ocho primeras plazas, fuera de Europa para la 94/95. Y con los acuciantes problemas económicos que arrastraba el club, quedar fuera de las competiciones continentales supondría la falta de sponsorización y herirles de muerte. Tal tensión se vivió en el match, que a su derrota y algunos malos agoreros temiendo ser eliminados, silbaron al gran capitán Jordi Villacampa, que había tenido una desafortunadísima actuación (3 puntos, con 1/11 en tiros de campo), intuyendo con sus malos augurios que, a la falta de Europa, a la falta de dinero, los verdinegros para subsistir deberían “venderlo” a su máximo rival, el F.C. Barcelona, que llevaba poniéndole “ojitos” durante todos esos meses, ante la finalización de contrato del alero de Reus, con todo lo que eso supondría para este histórico club.

Sin embargo, tras tres trágicos días de espera, se ganó en Zaragoza (71-80), con 23 puntos de Jordi Villacampa. El mal trago se pasó y tan sólo quedaba rematar la faena en Badalona en el tercer y definitivo encuentro. Y…¡no se ganaba para sustos, oiga! La tragedia volvió a planear por el Olimpic. Los maños estuvieron 35 minutos de forma ininterrumpida por delante en el electrónico. Hay que releer la plantilla entrenada por Herb Brown (otro que llegó iniciado el ejercicio, en esta ocasión para sustituir a José Luis Oliete), y conocer de su poderío. Thomas Jordan, con rodillas sanas aún, olvidaba sus conflictos y enfrentamientos con su entrenador, para adueñarse de los tableros junto a su compatriota Kenny Green (el que fichó por Taugrés pocos meses después). Es que volaban. Obradovic puso al mismo tiempo a Ferrán y Morales, les quitó a los dos juntos y se la jugó en los minutos importantes con los “enanos” Corney Thompson y Dyron Nix, que ambos realizaron un extraordinario trabajo para sacar aquello adelante. Es que Mike Smith cuando entraba a canasta, se frenaba al encontrarse un poderoso atleta frente a él, el recién llegado Dave Johnson (autor de 26 puntos, aterrizado tras la sanción de 4 partidos a Hopson al agredir a un rival), y allí no había manera de entrar de ninguna manera. Fue mucho de voluntad, de tablas de “papi” Thompson nuevamente (como en Madrid días antes), la sapiencia de Nix y sobre todo dos triples de Tomás Jofresa, uno a ocho metros del aro cuando se acababa la posesión, para abrir una mínima brecha que les dio el triunfo final (80-75) y la ovación de una afición que reconocía el esfuerzo de los suyos. El momento crítico se había superado. C.B. Cáceres, el rival para cuartos de final, debía aguardar. Tel Aviv esperaba.

Entre fuertes medidas de seguridad, por convulsiones político-bélicas (más lo segundo que lo primero), Tel Aviv recibió al 7Up Joventut un día antes que el F.C. Barcelona. Aíto García Reneses prefirió que llegasen la víspera del partido de semifinales y se hospedasen en un hotel a las afueras, lejos de ruidos y distracciones ajenas. Por contra, Zeljko Obradovic, que tuvo 3 días menos para preparar el partido que su rival (lo que el OAR Ferrol duró 2 partidos a los azulgranas en los octavos de la ACB, la “Penya” tuvo que sufrir hasta el tercero ya comentado), llegaron una jornada antes que sus rivales, el Domingo para entrenar ese mismo día y hospedarse en un hotel céntrico, donde también lo hacían prensa y algunos aficionados, para que todo tuviese tintes de normalidad. Famosa es la mañana del partido, cuando Obradovic se llevó a sus jugadores al zoo, a que se relajasen y se olvidasen por unos momentos de la cita que tenían horas más tarde. Y les sirvió.

La primera parte fue dominada absolutamente por los azulgranas, con Epi nuevamente como estrella del equipo, con la estrategia de utilizar hombres pequeños marcando a Jordi Villacampa (los más minutos, José Luis Galilea), al que dejaron en unos pírricos dos puntos a la finalización del primer tiempo. Un 25-18 en el minuto 13 mostraba más poderío azulgrana, aunque todos se vieron inmersos en una concatenación de tiros libres, a donde se agarró la “Penya” para apretar el choque, dejarlo incluso a un sólo punto, aunque Epi, con varias canastas consecutivas, lo dejara en el 36-31 del descanso.

El inicio de la segunda mitad será recordado en Badalona por mucho tiempo. Ante la repentina tercera falta de Epi justo reiniciado el choque, Aíto García Reneses decreta una defensa zonal en los suyos. La famosa zona 2-3. En el anterior capítulo hablamos que el 7Up Joventut frente al Real Madrid, supo atacar la defensa zonal impuesta por Luyk de manual, hasta el punto que el entrenador blanco, la tuvo que quitar al momento. Si los hombres dirigidos por Obradovic habían tenido muchos problemas a lo largo de la temporada para poder atacar situaciones en estático, no solía ser así con la defensa zonal, independientemente que en numerosos partidos estuviesen erráticos en el lanzamiento triple. Pero la pizarra la conocían. Suponemos que eso debió pensar Aíto, que tentando a los verdinegros a ganar a golpe de tres puntos, aumentasen las diferencias (40-34 en ese momento). Lo que ocurrió fue una sucesión de 6 triples sin ningún fallo, en un periplo de 7 minutos, que hundieron todas las aspiraciones blaugranas. Tres de Jordi Villacampa y tres del salvador casual Tomás Jofresa (muchas veces casual ya) que resquebrajaron tal disputa. Y es que para meter seis triples, hay que saber atacar muy bien, tener mucha concentración, mover muy bien el balón y tener acierto. Y la “Penya” tuvo todo eso. Lo sorprendente es que, viendo la lluvia de triples, Aíto condenó a los suyos manteniendo la zona en espera de una racha de fallos que hundiesen la moral badalonesa, más de dos minutos, más de tres.fueron …7 minutos interminables para algunos. La fe en tipos como el pequeño de los Jofresa (21 puntos), en Villacampa (18 puntos solamente en la segunda parte, para un total de 20) arrastraron a los suyos, a pesar de los esfuerzos de Epi (23 puntos), a tener una renta de hasta 22 (50-72) a falta de 5 minutos para terminar. Bueno, para acabar el tiempo, porque el partido ya estaba terminado y sentenciado.

48 puntos de los verdinegros en la segunda mitad, dieron el 79-65 final y una enorme alegría. Obradovic se sentía orgullosísimo de sus jugadores que nunca perdieron, para empezar, la calma ante la fuerte defensa al balón de los rivales en la primera parte y saber leer y asestar los golpes necesarios en los segundos 20 minutos como para alcanzar nuevamente una final en la máxima competición continental. Prácticamente el mismo bloque, tocaba resarcirse de lo acaecido dos años antes. Eso sí, sus piernas tenían 2 años más de carreras, de lesiones y retos, y no era el mismo estado en los jugadores. Eso sí, ya conocían de las lindezas y recovecos de jugar una final. Esperaban que les sirviera.

Foto 1: Jordi Villacampa entra a canasta defendido por Sigalas.

Foto 2: Ferrán Martínez y Panagiottis Fassoulas en pugna por ganar la posición.

Capítulo 1: “A new kid in town”.

Capítulo 2: El tiempo muerto.

Capítulo 3: A Navidades en una montaña rusa.

Capítulo 4: Los peores momentos.

Capítulo 5: Una Copa del Rey que no ayudó, pero sirvió.

Capítulo 6: La machada (1ª parte).

Capítulo 7: La machada (2ª parte).