ARTÍCULO: 94/94: CUANDO EL JOVENTUT REINÓ EUROPA

ARTÍCULO: 94/94: CUANDO EL JOVENTUT REINÓ EUROPA

Antonio Rodríguez

Capítulo 7: La machada (2ª parte)

“Que Obradovic nos devuelva en Tel Aviv lo que nos quitó en Estambul”. Con la euforia del éxito, del momento, éstas fueron las palabras que le salían a Rafa Jofresa, no menos. La machada estaba lograda. El 7Up Joventut, el de la “montaña rusa”, el de “los peores momentos” o “una Copa que no ayudó”, se presentaba nuevamente en Final Four tras derrotar por segunda vez consecutiva al Real Madrid, dándoles el pasaporte a Tel Aviv (67-71). Su temporada, ya se podía catalogar de éxito. A partir de ahí, el cielo esperaba.

Y fue un indudable éxito, puesto que para llegar a la Final Four debieron derrotar en dos partidos al que algunos se encargaron de llamar “el mejor equipo del mundo fuera de la NBA”, aquello que Luyk confesó que les hizo daño. En un Palacio de los Deportes madrileño casi abarrotado, ante una gran tensión desde le primer instante, los verdinegros supieron tener concentración durante los 40 minutos, no descentrarse y en el momento más duro y farragoso, sacar tajada. La de su clasificación (los únicos en las cuatro eliminatorias de cuartos, que lo hicieron por la vía rápida, en dos rounds).

“En estos dos partidos hemos demostrado que somos un buen equipo. A la Final Four no llega ningún equipo mediocre”. Tras celebrar con sus jugadores el triunfo, Zeljko Obradovic seguía manteniéndose cauto, aunque autoafirmando la valía de su plantilla. En una batalla de planteamientos, los que más resistieron, fueron ellos.

Y es que el Real Madrid, el favorito, hizo una buena lectura de sus problemas más acuciantes en su visita a Badalona. Clifford Luyk cambió hasta tres elementos del quinteto titular del choque seis día atrás, para paliar males. Por un lado, acompañó a Sabonis de Antonio Martín en el juego interior, para contrarrestar el problema de rebote que tuvieron, sobre todo el de su propio tablero (no surtió mucho efecto. Les volvieron a capturar 7 rechaces ofensivos), puso a Josep Cargol en la marca de Mike Smith, que tan excelente trabajo -y 28 puntos- certificó en la ida. Y ahí acertaron, puesto que en la primera parte, Mike estuvo maniatado. Ni fue capaz de generar desde su uno contra uno ante un Cargol agresivo, ni desde el lanzamiento exterior. Y para terminar, situó a José Lasa como base en la dirección, que sí puso orden y culminó una muy buena primera mitad.

Todo el mundo estaba implicado en el recinto madrileño. A cada canasta, los banquillos saltaban para animar a sus compañeros, la afición vibraba -en tiempos en que el Palacio registraba flojas entradas-, la tensión y agresividad eran máximas y los entrenadores seguían juiciosamente sus estrategias. Quienes no estuvieron ni mucho menos a la altura, fue la pareja arbitral, el esloveno Rens y el italiano Zancanella. Picaban señalando faltas de ataque claros “floppings” defensivos y señalaban faltas en ataque, jugadas en las que los defensores estaban en movimiento. Ante este desconcierto, Jordi Villacampa se cargó peligrosamente con 3 faltas, debiendo ser sustituido, a los 7 minutos de choque y Obradovic fue cargado con una falta técnica sin mostrar demasiadas muestras de enfado. Un dislate. Aún así, los jugadores estaban muy a lo que estaban. Los blancos, en meter balones en la zona, con buenos pases -inicialmente- a Arvydas Sabonis, que comenzaba rompiendo, con excelentes lecturas del bloqueo y continuación que hacían que tanto Lasa como Biriukov culminaran con precisión, o los cortes desde el lado contrario, donde ahí Cargol tomaba protagonismo. Los verdinegros, desacertados en el lanzamiento exterior (1/6 en triples en la primera parte), incidían en cargar el balón a un lado para buscar la llegada de un jugador desde lado débil, por regla general, Ferrán Martínez, para lanzar suspensiones, que tampoco funcionaba. Sin embargo, y a pesar de su desacierto y el peligro de jugar sin Villacampa, en defensa más o menos aguantaban y protegían bien su tablero, como para llegar al descanso con un pobre bagaje (34-27), pero al menos en partido.

La segunda parte fue lo que cambió los designios para los verdinegros. El Real Madrid falló un primer ataque, logró con un gran pase picado de Lasa un contragolpe de Ismael Santos, una meritoria canasta. Pero volvieron a fallar el siguiente tiro. Y el siguiente. El 7Up Joventut, sin estar muy acertado, anotó un triple de Rafa Jofresa que acerca el marcador a 36-32. Ven anotar otro triple a Mike Smith y eso comienza a carburar. Un hombre que en ataque había estado muy sombrío en la serie, Corney Thompson, fue algo más que “papi”. No solamente era aconsejar a Dani Pérez, sino que tiró de sus tablas para anotar. ¿Cómo es posible que siendo marcado por un tipo mucho más atlético que él, como Arlauckas, le hiciese el lío? Pues lo hizo. Recibía en poste bajo, finta el tiro, un bote, paso atrás y suspensión. Movimientos rápidos, fulminantes, parcos en segundos, para poder sorprender al madridista. Más tiempo hubiese acabado en tapón. Sin embargo, jugaba sus bazas, y “papi” que suma, que le fuerza faltas, que se abre para resaltar con su muñeca (11 puntitos de oro).

Luyk pone a los suyos en zona. Con los badaloneses tan metidos, les parece un juguete y la destrozan con otro triple de Rafa Jofresa. Clifford la retira antes que el daño sea mayor. Sabonis empieza a desesperarse porque sus compañeros pretenden que el primer pase de la jugada sea a él, sobremarcado entre Ferrán Martínez y cualquier otra ayuda, y traducido en pérdida. El bloqueo mental es ya mayúsculo y se traduce en un parcial de 2-16 para la “Penya”, que moviéndose en un marcador con guarismos tan bajos, es muchísimo. Una entrada de Antonio Martín rompió el 36-43, que ya asustaba a la parroquia. El abismose iba viendo. Arlauckas, totalmente inoperante, muestra al menos voluntad entre los lamentos de Sabonis y la quinta falta de Villacampa en otra de estas de reír-por-no-llorar. Zeljko Obradovic, sin Dani Pérez que también había cometido la quinta, sin mucho más fondo de armario, decide situar a Tomás Jofresa en el quinteto, para acompañar a su hermano.

Los últimos 8 minutos estuvieron llenos de faltas, tiros libres, sobre todo 1+1 (que aún existía) y que iban poco a poco dictando sentencia, ante un juego mucho más duro. Y entre esa espesura, 7Up Joventut seguía con mordiente, agresividad y concentración. Incluso con sangre, tras un golpe involuntario de Isma Santos a Mike Smith, que comenzó a sangrar por su nariz de forma profusa y verse obligado a retirarse por minutos de la pista. Con un triple de Tomás Jofresa (la “Penya” anotó 5/8 triples en la segunda parte), a falta de 2:40 para el final, casi sentencia, dejando la diferencia en un +8 para los suyos. La histeria en el Palacio ya era un hecho.

Aún así, tuvieron atisbos de remontada cuando un sorprendente triple de José Biriukov contra tabla (lanzado con gran intención), provocó la falta del menor de los Jofresa, además de entrar el tiro. Con el adicional, con 4 puntos de una tacada, se situaron a dos de desventaja cuando restaba más de un minuto de encuentro. Aún tenían vida. Y en esa tensión, se vieron superados todos. Los badaloneses fallando tiros libres en opciones de 1+1, mientras que el Real Madrid parecía obcecarse en perder pases en esos instantes tan decisivos. Dos tiros libres de Smith a falta de 8 segundos, dejaron 4 puntos de margen -en realidad, el marcador final- y a la espera del pitido final para unirse todos en un sentido abrazo. El favorito había sido derrotado. Joventut de Badalona, tenía una nueva opción de quedar campeón de Europa.

El Real Madrid, el claro favorito, tenía un papelón por delante. Los tiempos en la “Casa Blanca” eran convulsos. Absorbidos por fuertes problemas económicos, sobre todo por la remodelación del Santiago Bernabéu, con una sección de fútbol que no ayudaba en nada (se encontraban en medio de pactar el finiquito del recién destituido Benito Floro. O sea, que imaginen). Y con jugadores entre el plantel de Luyk con contratos altísimos, Chencho Arias no perdió la ocasión para mirar a la sección baloncestista como algo nocivo. Mariano Jaquotot aseguraba que “el baloncesto del Real Madrid no va a peligrar. Siempre hemos salido adelante. ¿Recortes? Mira, cuando hubo que fichar a Sabonis, hubo dinero para ello. Y este verano, si hubo que fichar a Arlauckas para intentar ser los mejores, también se sacó el dinero”. Pero que se vieron envueltos en una situación de crisis grave, con los verdinegros que ayudaron con un empujoncito hacia el abismo.

Zeljko Obradovic decía que había que pensar ya en el siguiente enfrentamiento liguero ante el Natwest Zaragoza. El futuro era excitante entre los suyos. Sobre todo, ahora que habían demostrado, a pesar de los pesares, que habían estado a la altura de todas las circunstancias. Del Palacio se retiró un equipo que, a pesar de sus defectos, ahora sí se sentía fuerte. Y cuando llega Abril, es más importante “sentirse” que “serlo”.

Foto 1: Corney Thompson observa el juego mientras Roy Tarpley le bloquea en un tiro libre.

Foto 2: Tomás Jofresa atento en defensa, mientras Milan Tomic marca jugada.

Capítulo 1: “A new kid in town”.

Capítulo 2: El tiempo muerto.

Capítulo 3: A Navidades en una montaña rusa.

Capítulo 4: Los peores momentos.

Capítulo 5: Una Copa del Rey que no ayudó, pero sirvió.

Capítulo 6: La machada (1ª parte).