ARTÍCULO: 93/94 CUANDO EL JOVENTUT REINÓ EUROPA

ARTÍCULO: 93/94 CUANDO EL JOVENTUT REINÓ EUROPA

Antonio Rodríguez

Capítulo 4: Los peores momentos

Los 34 puntos que David Rivers, en su primer año en el Antibes francés, anotó al 7Up Joventut en tierras holandesas, junto a la victoria de los galos durante un torneo navideño que los verdinegros decidieron disputar para no parar el rodaje, parecieron ser sintomáticos de lo que se avecinaba al club badalonés en los primeros meses de 1994. Desde Enero a Febrero, todos los temores se cristalizaron en problemas, y todos los problemas se aunaron en este periplo hasta el punto de hacer reaccionar a Zeljko Obradovic, tras perder ante el Cáceres en el Palau Olimpic en la 22ª jornada, de poner su cargo a disposición del club. “No puedo aguantar más esta situación. He pedido a los jugadores que se reúnan con la junta directiva lo antes posible sin mi presencia. Si el problema es mío, me voy. No pasa nada por cambiar de entrenador”. Así llegaron las aguas, más negras que verdes, en las tierras de la Penya. A estas alturas de competición, con más de 20 jornadas transcurridas en la Liga ACB, con el sprint final en la segunda vuelta de la Liga Europea buscando la clasificación para cuartos, aún se oían declaraciones del tipo “problemas de adaptación” por parte de los jugadores. Fueron dos caminos, el de ACB y el europeo, con mismos resultados, con reacciones dispares. Detallemos los dos de manera individual.

LIGA ACB

Tras las dos victorias sin brillo ante Coren Orense (90-70) y en León (90-101), los verdinegros recibían al Real Madrid en el Palau Olimpic. El Real Madrid, aquel equipo con innumerables problemas durante 1993, pasó su redención derrotando al F.C. Barcelona dos veces en cuatro días (la primera, en el Palacio de los Deportes madrileño, en Liga Europea y posteriormente, en el Sant Jordi, en competición liguera) de manera holgada. Ganaron en Treviso y la guinda fue aquella “vendetta” al Limoges, el equipo francés que les privó de coronarse como campeones de Europa un año antes, al que le infligieron una derrota en Madrid casi sin precedentes, por 81-36 (sí, sí: 36 puntos), y con Bozidar Maljkovic confesando que “un equipo de Maljkovic no puede perder de esta manera”. Pues bien, en este choque liguero, la “Penya” volvió a mostrar los problemas habituales de falta de concentración en fases de partido, dificultad extrema para anotar que exasperaba a sus aficionados, acostumbrados a ver a esos jugadores en temporadas anteriores con una solvencia anotadora bastante envidiada en otros lares. Perdieron 74-78 y vuelta a las declaraciones conflictivas de Obradovic. “Yo quiero ayudar a mis jugadores. ¿Ellos quieren ayudarme a mí? Ya lo veis en la pista”.

Tras un pírrico triunfo en Valladolid (80-86), al que devolvían al puesto de colista en la ACB, llegó la dolorosa derrota en casa ante el Cáceres (84-88), que provocó el cisma en el club ya comentado en la introducción. Los jugadores se reunieron y la directiva ratificó a Obradovic (entre otras razones, por una cuestión económica: el club no podría asumir ningún cambio). Para sumar más al enrarecimiento del ambiente, Gustavo Aranzana, entrenador de León por aquel entonces, reconoció que había habido contactos con el club verdinegro. Los jugadores hablaban de problemas de adaptación y falta de mentalización en fases importantes de muchos encuentros. Se perdían demasiados balones intentando ajustarse a unos sistemas que ralentizaban sus acciones, otrora solucionados por talento individual y por instinto. “No ponemos en duda la capacidad de nuestro entrenador y estamos todos a una con él”, declaraba el portavoz de los jugadores, el capitán Jordi Villacampa. “Pues a ver si lo demuestran en el campo y me ayudan” fue la contestación de Zeljko.

Más problemas. Mike Smith sufrió una inflamación en el cartílago de su rótula, con lo que sin ser baja, sí debían dosificar sus esfuerzos en los partidos. Pero lo que más sonrojo provocó a los verdinegros en referencia a este jugador, fue cuando se destaparon las fechas de la tramitación de su nacionalización como español. Desde el 24 de Julio de 1991, cuando Smith juró la Constitución Española, hasta Febrero de 1992, no se tramitó la pertinente documentación ni a la Federación Española ni a la FIBA, con lo que no solamente Lolo Sáinz no podía contar con él en la Selección para el Mundobasket de Toronto’94 que se disputaría el próximo Agosto (ya habrían pasado los 3 años de vigencia como nacionalizado), sino que además, de cara a la siguiente temporada 94-95, tampoco podría ocupar plaza de nacional entre los verdinegros para la siguiente Liga Europea. Desconocimiento por quienes y cómo se tramitaba tal documentación, dio paso a esta situación casi estrambótica.

LIGA EUROPEA

La nueva travesía de 1994 comenzó con una derrota tras prórroga que escoció en los badaloneses (76-74, empata a 60 a final del tiempo reglamentario), en cancha del que era sorprendente líder del grupo. Efes Pilsen asomaba por primera vez su cabeza en una fase final de la máxima competición europea, y bajo los mandatos de Petar Naumoski y con una afición entregada que abarrotaba el Abdi Ipeçki dos horas antes de la celebración de cualquier partido, iban en volandas partido a partido sin dejar escapar rivales vivos entre sus fronteras. Sin apenas banquillo, con un quinteto que jugaban casi los 40 minutos (Petar Naumoski, Ufuk Sarica, Volkan Aydin, Tamer Oyguk y Larry Richard), iban dejando cadáveres deportivos a cada jornada. 7Up Joventut fue uno de ellos, estancándose en la zona rival durante toda la segunda parte. Para el inicio de la segunda vuelta, en una tarde de reafirmación, apabullaron al Clear Cantú (102-61) entre una estampa cadavérica de los italianos, ya sin extranjeros y con un plantel nacional que irremediablemente iban directos al pozo. Bolonia esperaba en una cita fundamental para poder asegurarse la segunda plaza del grupo y así tener factor cancha a favor en los cuartos de final. Ante una Buckler que llevaba tiempo huérfano de su estadounidense Cliff Levingston, tras dar la espantada, Pedrag Danilovic ejerció de líder, contrastado con la, llamémosle ‘no comparecencia mental’ del Joventut en la primera parte, pues ambos equipos se retiraron al descanso con el marcador de 39-20. Partido sentenciado. Recuperar el basket-average al menos, fue una misión que sí se logró (73-65 final) gracias a unos grandes minutos de Corney Thompson en la segunda parte, acompañado por la gravedad de la lesión de Danilovic en un lance del juego -rotura de ligamentos de su tobillo-, con lo que los boloñeses se quedaron en estado de shock durante varios minutos.

Con el ambiente muy enrarecido en Badalona, se logró un importante triunfo en Zagreb (74-82) que dejaba todas las opciones aún abiertas para el Joventut, jugando los 40 minutos con la concentración que siempre demandaba Obradovic, para perder posteriormente una gran oportunidad y casi de forma matemática la segunda plaza del grupo al caer derrotados en casa ante el Panathinaikos (81-86) tras dos prórrogas. Los exiguos guarismos en cada uno de los parciales (empate a 59 al final del tiempo reglamentario, iguales a 70 al final de la primera prórroga), eran un botón de muestra de cómo era la radiografía del 7Up Joventut a estas alturas de temporada. Gran parte de los males ofensivos y pérdidas de concentración traducidos en malos pases (que contribuyeron a pasar en la segunda mitad, de un 40-36 a un 40-48 adverso), era la falta de acierto y protagonismo entre los pívots verdinegros, convirtiéndose así los ataques en una sucesión de pases y pases para acabar en erráticos lanzamientos triples. Eso sí, voluntad y carácter mostraron los jugadores, que se retiraron apesadumbrados ante su falta de tino. Eso sí, como la tristeza va por barrios, otros que estaban sumidos en una profunda crisis era el F.C. Barcelona, que cayeron derrotados en las últimas fechas ante el TDK Manresa, en su Palau Sant Jordi ante el Festina Andorra (un 81-96 muy doloroso) y en Malinas ante el Racing en competición europea (en aquel casi inexpugnable hangar donde el Real Madrid también claudicó), y que llevaba las aguas muy revueltas por camp Barça.

La falta de alegría de los jugadores del Joventut era evidente cuando derrotaron en casa a un más que mermado Pau Orthez sin americanos, ni su estrellas nacionales Didier Gadou o Valery Demory, dando una imagen muy desangelada (78-66) a la parroquia que poco a poco les iba abandonando (4500 espectadores en el Olimpic badalonés), con ya poca fe en este conjunto. Eso sí, supieron ganar en cancha del Benfica y finalizar esta travesía derrotando también al Efes Pilsen en casa (66-53) con una notable defensa de los hermanos Jofresa sobre Naumoski.

Febrero finalizaba. La “Penya” se encontraba clasificada en quinta posición liguera, con 16 victorias y 9 derrotas, lugar que hacía muchos años que no veían en la parroquia verdinegra, y clasificados para los cuartos de final de la Liga Europea. Quedar en tercera posición del grupo les hizo coincidir con el rival más fuerte de todos: el Real Madrid, que cedió en la última jornada ante el F.C. Barcelona (80-64) y que de los tres representantes españoles, era el único con factor cancha a favor. Los azulgranas que tenían que vérselas con el Efes Pilsen y su ambiente hostil de Estambul en los dos últimos enfrentamientos de la serie, daban que al menos de emparejamiento Real Madrid-7Up Joventut, uno saldría candidato para la Final Four.

“Si preguntas a cien personas en Badalona sobre quién es el favorito de esta eliminatoria, ciento cinco dirán que el Madrid nos ganará. Y aquí es donde están nuestras posibilidades de victoria: en no ser favoritos”. Palabra de Zeljko Obradovic.

Foto 1: Rafael Jofresa conduciendo el balón ante Milan Tomic.

Foto 2: Corney Thompson intentando ganar la posición en poste bajo ante Tarpley.

Capítulo 1: “A new kid in town”.

Capítulo 2: El tiempo muerto

Capítulo 3: A Navidades en una montaña rusa