Kevin Magee: Un Mercedes por el precio de un Seiscientos (II)

Kevin Magee: Un Mercedes por el precio de un Seiscientos (II)

Antonio Rodríguez

Continuamos con el serial de la llegada de Kevin Magee a España, que conmemoramos 35 años después en Endesa Basket Lover, con este serial de 4 capítulos.

Kevin Magee: Un Mercedes por el precio de un Seiscientos (I)

Kevin Magee: Un Mercedes por el precio de un Seiscientos (III)

Kevin Magee: Un Mercedes por el precio de un Seiscientos (y IV)

CAPÍTULO 2: LA PIEZA QUE FALTA PARA OBRAR EL MILAGRO

"Hacía unos mates con una mala leche, que era impresionante".

Miguel Ángel Paniagua: “A José Luis Rubio le digo que, tras su llegada a Madrid, a Kevin Magee le voy a poner en el TALGO. Habitualmente era el agente quien lleva el jugador a la ciudad. Pero como yo no conducía y ese día tenía trabajo, mi padre, que había trabajado en RENFE, le explicó al interventor que se encargara de que este chico llegara a Zaragoza, que yo llegaría al día siguiente y estaría para la presentación. Rubio, un tío genial, me dice ‘¿y cómo le voy a reconocer?’ Hombre, José Luis, del TALGO Madrid-Zaragoza, pocos negros de dos metros van a salir”.

 

Kevin Magee llegó a Zaragoza el mediodía del miércoles, un 2 de noviembre de 1983. Y esa misma tarde ya, disputó un partido amistoso ante el Joventut de Badalona, correspondiente al tradicional “Memorial Salvador Colominas”, venciendo la Penya (82-90). Magee, todavía con el jet lag, con su viaje a cuestas de Los Angeles-New York-Madrid y el tren a Zaragoza, anota 18 puntos, captura 3 rebotes y colocó un tapón.

 

Paco Binaburo: “Una bestia parda. Era un guerrero, no se asustaba ante nadie. Y eso era magnético para nosotros. Era un tipo que tú le veías y estabas convencido que no tenía miedo a nada ni a nadie. ¿Tú sabes la seguridad que da eso a un equipo?

 

José Luis Rubio: “Yo iba a casi todos los entrenamientos y viajaba con el equipo, para ver sus problemas. Si comían, no comían… sobre todo los americanos. Y lo que me fascinaba de Magee, era su forma de entrenar. En los partidillos durante los entrenamientos, como si se jugara la vida. Ahí no había amigos ni compañeros. Le veías y te daba una enorme seguridad”.

 

Fernando Arcega: “Se ficha a Kevin Magee y su llegada catapulta al equipo. La fuerza que tenía era descomunal. El tío tenía muy claro cuál era su espacio y le daba igual que tuviese delante a uno u otro. Su espacio era su espacio. Un tío con mucho carácter que, de cara a los otros americanos, imponía muchísimo, porque ya viene con esa etiqueta. Todos los americanos sabían que acababa de llegar un crack y andaban con cierta precaución delante de él. ¿Quiénes eran los que no iban con ese temor ante él? Pues Marcelous Starks, que era de un carácter parecido y, en su segunda etapa en Zaragoza, Audie Norris. Pero fíjate de quiénes te estoy hablando. Esa fue de las cosas que más me impresionaban: la autoridad predefinida sobre otros americanos”.

 

José Luis “Indio” Díaz: “Técnicamente, era muy limitado. Pero en ataque era un jugador muy potente. Yo tengo una foto en casa, en la que Kevin está saltando y en cada brazo tiene a Marcelous Starks y Mike Davis. Dos jugadores de más de ciento diez kilos, colgados en cada brazo. Y él está con los pies despegados del suelo. Yo diferencio mucho a un tío cachas como era, por ejemplo, Art Housey, que era un cuerpo trabajado, al de Kevin. Kevin era un tío de fuerza natural. Eso no se trabaja, eso se lleva. En el poste no le movía nadie. Era un jugador que no sabía hacer un reverso, pero tenía unas armas… Se hacía muy grande, porque se agachaba mucho, bajando el centro de gravedad, abría mucho las piernas y al defensor le costaba más moverle. Era muy explosivo. Y no llegaba a los dos metros. O raspaditos, pero creo que no llegaba. Él calentaba muy poco, era alguien que apenas calentaba. Iba a un ‘ritmo de samba’, a otra onda. Eso sí, luego con el partido, otra cosa. Hacía unos mates con una mala leche que era impresionante”.

 

Fernando Arcega: “El tío técnicamente era limitadísimo. Sí, eso es cierto. Había entrenamientos que hacíamos técnica individual y dos botes con la izquierda, era incapaz de darlos. Se la botaba en el pie. Lo que sí sucede es que daba un bote con la derecha y se levantaba a un metro del suelo y a ver quién taponaba eso. Técnicamente, pasaba mal. Bueno, no pasaba, porque básicamente, era un finalizador. Su tesoro era un gesto técnico que era muy difícil de hacer. Cuando recibía el balón en poste bajo, siendo diestro como era él, lo lógico es que pivotes sobre el pie derecho hacia tu derecha (girando en el sentido de las agujas del reloj), porque ayudas de esa manera más al tiro. Ese es el movimiento cómodo. Pues él lo hacía al revés. Con un bote, pivotaba sobre el izquierdo hacia su izquierda, en el sentido contrario. Le tienes que meter una potencia brutal al salto. Pero él tenía esa fuerza y se quedaba colgado en el aire… Lo bordaba”.

 

José Luis “Indio” Díaz: “Tenía un instinto asesino que no era normal. Yo no he visto cosa igual. Y la verdad, es que fue un bombazo. Nosotros sabíamos que teníamos al mejor jugador de la liga. Ese año fue una pasada y la gente venía en masa a verle”.

 

A los pocos días, se crea un club de fans en Zaragoza de Kevin Magee, que se reúnen en un pub en la ciudad, ambientado en baloncesto, cuyo propietario era José Luis Rubio.

 

Miguel Ángel Paniagua: “Y el baloncesto hoy en día en Zaragoza es lo que es, por supuesto por toda esa gente. El cambio radical llegó con él. Yo recuerdo llevarle al campo de fútbol una semana después de llegar. Y en La Romareda era la gran atracción. ‘¡Es que es Kevin Magee!’ decían. Y otro día que fui, alguien le hizo un reportaje en la Basílica del Pilar y parecía más popular que el mismísimo alcalde. Un jugador que tenía una viñeta humorística. Era un acontecimiento social. Y creo que Rubio, solamente con ese fichaje, merece pasar a la posteridad”.

 

José Luis Rubio: “Una de las cosas más difíciles de la Copa del Rey, fue clasificarse propiamente. Porque antes, no es como ahora, que el anfitrión va directamente. Aquí teníamos que clasificarnos y tan sólo había cuatro plazas”.

En su debut, Magee obró el camino hacia el milagro: derrotaron al Real Madrid.

 

Y de hecho, en su grupo, solamente dos. Mientras Joventut Massana y F.C. Barcelona se clasificaron en el otro grupo, Real Madrid se encaramó en la primera posición y cuando llegó Kevin Magee, la situación pasaba por obrar un milagro en el equipo caísta por la segunda plaza. Cajamadrid (José Luis Llorente, Alfonso Del Corral, Wayne Brabender y José Manuel Beirán entre otros), les sacaba dos victorias de ventaja a falta de cuatro jornadas para la finalización de este grupo y por ende, para el corte de la clasificación copera. Los maños tenían un récord de 6 victorias y 4 derrotas, tras perder sus dos últimos enfrentamientos ante Estudiantes y Licor 43 de Santa Coloma.

 

Fernando Arcega: “Nosotros, para clasificarnos a la Copa, llega un momento en que tenemos que ganar los cuatro partidos que nos restan. No podíamos fallar en ninguna y teníamos, aún así, que esperar”.

 

Eran días convulsos en la liga. Las parejas de extranjeros traían algo que no era muy habitual: ser sustituidos por bajo rendimiento. Para que se hagan una idea, de los 14 clubs de la División de Honor de nuestro baloncesto en la temporada 80/81, fueron sustituidos 4. Tres de ellos por bajo rendimiento (Stan Feldreich en Zaragoza, Jeff Ruland en el Barcelona y Wayne Armstrong en el Hospitalet) y uno por lesión (Jim Abromaitis debió empezar la liga, tras la baja de Randy Meister). En la 81/82, tan sólo un cambio (Dave Angstadt en el Naútico, dando la bienvenida a DeWayne Scales) y otro tan sólo en la 82/83 (por la grave lesión de Chuck Verderver en el Obradoiro, suplido por Nate Davis). Había poco dinero e incluso se dio el caso que, en este último ejercicio, Cotonificio no tenía liquidez para suplir al destituido Ron Davis, con lo que se quedó con un plantel exclusivamente nacional. Pues en esta nueva ACB, donde la atracción del público y su incremento era más que notable, cada uno jugaba sus bazas y comienza a aflorar la figura del “americano discutido”, en ocasiones de forma injusta, hasta que en muchos casos, era sustituido. Así sucedió con Walter Jordan, americano del Joventut que, arrastrando problemas en su tobillo, su rendimiento no era ni de lejos, el de un año antes en Valladolid. Así que el destino quiso que así llegase un 4 de noviembre, dos días después que Magee, otro de los iconos de nuestro baloncesto: David Russell, que cobró 27.000 dólares por lo que restaba de temporada. Tanto Alex Bradley en Fórum Valladolid, Riley Clarida en Arabatxo Baskonia y Wayne Robinson en el Real Madrid, se vieron envueltos en constantes discusiones de la directiva sobre su pobre rendimiento. Acabaron los tres la liga y el último, por cierto, como un cohete. Para suplir la baja por dos meses de Randy Meister, la directiva del Cafisa Canarias viajó hasta Madrid, para recibir en el aeropuerto a David Lawrence, el pívot -posteriormente jugador de Baskonia-. Hicieron el viaje en balde, porque Lawrence ni apareció, aceptando una mejor oferta en Italia. Y por supuesto, el protagonista de nuestra historia por el mencionado Harry Davis.

Entrada de López Rodríguez ante Subías. El CAI venció en Hospitalet y se clasificó para la Copa. 

Con el debut de Kevin Magee en liga a los pocos días de llegar a Zaragoza (domingo, 6 de noviembre) y sin tener una actuación muy destacada (14 puntos, con 6/19 en tiros de campo y -eso sí- 14 rebotes), la mentalidad cambia hasta el punto de obrar un milagro: infringen la primera derrota liguera al Real Madrid (83-82) para seguir soñando. Enorme proeza, aunque algo baldía, porque el Cajamadrid venciendo en Valladolid (95-101), mantenía la misma diferencia de victorias. El siguiente fin de semana era crucial, pues el duelo entre ambos, era directo. El CAI visita el Virgen del Val en Alcalá de Henares ante los cajistas. Es el día y Magee lo sabe. Sin estar aún en forma y percibiéndole evidentes signos de cansancio, logró 35 puntos y 9 rebotes. Y lo más importante, la victoria de los suyos por 80-95. Sin discusión ni paliativos que, viendo el calendario, se tornaba fundamental. En la penúltima jornada de esta 1ª fase, mientras que CAI Zaragoza pasa el trámite de ganar al Arabatxo Baskonia en casa (97-88), Cajamadrid sale airoso de un match-ball en Santa Coloma ante Licor 43 (82-83). Y todo queda por decidir para la última jornada, con más a favor para los zaragozanos que para los madrileños. Cajamadrid recibía al Real Madrid en Alcalá de Henares, mientras que el CAI Zaragoza visitaba la cancha del Hospitalet ATO, jugándose los catalanes también la vida, pues optaban a la última plaza por disputarse de la A-1. El Real Madrid no perdonó en la tarde-noche del sábado (94-111) y al día siguiente (todavía no se tenían muy claros los horarios simultáneos), el CAI, gracias a unos certeros lanzamientos de Charly López Rodríguez en momentos fundamentales, lograron la renta suficiente como para llevarse el partido (84-90) y por lo tanto, la clasificación final para la Copa del Rey.

 

José Luis Rubio: “En Hospitalet, hubo una verdadera batalla campal al final, porque hubo invasión de pista y tuvo que actuar la policía. Eso sí, nos clasificamos”.

 

De aquella derrota, no supo sobreponerse el Hospitalet ATO. De acariciar con los dedos la A-1, o lo que es lo mismo, jugar la 2ª fase con los 8 mejores, a caer en la A-2 y bajar en picado su rendimiento hasta perder la categoría. Fue la última temporada en la que el histórico Hospitalet jugó en la ACB.

La meta ya estaba conseguida. CAI Zaragoza lograba participar en “su Copa”, que por ese mero hecho, había sido un éxito. El fichaje de Kevin Magee estaba más que justificado. Lo que nadie imaginaba era lo que les esperaba.

Dar la cara ante todos, no tenerle miedo a nada.