ARTÍCULO: 93/94: CUANDO EL JOVENTUT REINÓ EUROPA

ARTÍCULO: 93/94: CUANDO EL JOVENTUT REINÓ EUROPA

Antonio Rodríguez

CAPÍTULO 1: “A new kid in town”

“Zeljko es un hombre que vive 24 horas al día para el baloncesto -declaraba Zoran Savic-. Los jugadores del Joventut tendrán que trabajar muy duro con él. Recuerdo que el año pasado, cuando él era el segundo entrenador de la selección yugoslava, preferíamos que las sesiones preparatorias las dirigiera Dusan Ivkovic, que no era tan exigente. Estoy seguro que los jugadores encontrarán en Obradovic un gran trabajador”.

31 de Mayo de 1993. Zeljko Obradovic, en una reunión en Madrid con Francesc Cairó, ultima los detalles y llega a un acuerdo como nuevo entrenador del Joventut de Badalona. Madrugador fichaje que en el club verdinegro no querían demorar mucho más. A sus 33 años, con tan sólo dos de experiencia dirigiendo un equipo y ya campeón de Europa, era el entrenador con más proyección del continente. Como vemos en las declaraciones iniciales, la mediación de su buen amigo Zoran Savic, jugador del F.C. Barcelona en aquellos días, fue fundamental.

Todo comenzó tras rechazar Bozidar Maljkovic la oferta de los badaloneses, una semana antes. Boza optó por seguir entrenando en Limoges, al que acababa de proclamar campeón de Europa, poco más de un mes antes. Pedro Martínez era el siguiente nombre de la lista, quien más atraía. Un hombre de la casa que estaba realizando un extraordinario trabajo en Manresa, en el TDK. Pero ahí se adelantó el por aquel entonces director deportivo del club, Ángel Palmi, para recordarles que aún le restaban tres años de su contrato. Obradovic era una oportunidad inicialmente distante con la que se trabajó con premura. El baloncesto en Badalona, el ambiente que emanaba, siempre había parecido a ojos del continente europeo, similar a un aroma yugoslavo. De hecho, años atrás, “Moka” Slavnic conquistó a todos sus aficionados, siendo el baluarte para lograr un título liguero en 1978. Obradovic parecía que pudiera encajar perfectamente en la idiosincrasia del club y de la ciudad.

“A todos mis amigos se lo había dicho en muchas ocasiones. Si tuviera que elegir un club europeo donde pudiera trabajar con la máxima pasión, tendría que dudar entre dos: la Knorr Bolonia y Joventut de Badalona”. Con la rúbrica en su nuevo contrato de una temporada, con opción a una segunda y unos 30 millones de pesetas (unos 180.000 euros), Obradovic se ponía manos a la obra desde ese primer momento, cuando aún en el club la sponsorización estaba a cargo de “Marbella”, que terminó cediendo en la gran final de la ACB de aquella temporada 92-93, ante el Real Madrid por 3 a 2, en lo que serían los últimos encuentro de Lolo Sáinz en el banquillo de la Penya. Como todos los escarceos de Jesús Gil en el universo ACB, tan excesivos en dinero como escasos en continuidad, aquel patrocinio marbellí finalizó con la conclusión de la misma temporada en la que empezó. Así la “Penya”, comenzaba sin ese extra externo empresarial, con una banda negra desnuda sobre las camisetas verdes. No se podían permitir ningún exceso. De hecho, por cuestiones económicas, no se pudo hacer un partido de presentación en pretemporada ante su afición, intentando, incluso con un presupuesto inferior, paliar las pérdidas del ejercicio anterior. La mejor noticia, el bloque de jugadores apenas se tocaba. Aquel plantel, muy similar al que llegó a la final de la primera Liga Europea un año antes, derrotados sobre la bocina con el ya histórico triple de Alexander Djordjevic, buscaba sustituto para el único recambio importante: el del segundo extranjero, tras decir adiós a Harold Pressley. La idea de un “3” trajo a esta “ciudad del baloncesto” a un tipo elegante, cuya finura en sus tiros y gestos, convenció al nuevo coach. Su nombre: Tony Dawson. Los objetivos seguían siendo los mismos: luchar por todos los títulos.

Aquella ACB comenzó sus primeros sudores de pretemporada con la flamante incorporación en el Real Madrid de Joe Arlauckas, procedente del Taugrés, para unirse a Arvydas Sabonis. El F.C. Barcelona, tras decir adiós a Audie Norris y traerse un jugador de corte más defensivo, como Tony Massenburg, buscaba y buscaba en todos los mercados quien debía ser la estrella del equipo. El rosario de nombres que se barajaron fue importante: Dino Radja, Alexander Volkov, el mismísmo Tom Chambers…dieron paso al ex Celtic Fred Roberts, un sobrio pívot de raza blanca, de 2.08 de estatura, que encajaba en el concepto de ‘hacer equipo’ que pretendía Aíto. Nacho Azofra abandonó Estudiantes para recalar en Sevilla, mientras que mucho más discretamente, Velimir Perasovic buscaba nuevas aspiraciones deportivas en el Taugrés, abandonando al Breogán lucense. Pero la bomba del verano, de lo que se habló sin parar durante aquellos largos meses veraniegos, fue de las consecuencias de aquella galopante crisis que arrastraba nuestro país, en la figura del Club Baloncesto León, y en forma de algo totalmente novedoso en el mundo del deporte: un expediende de regulación de empleo (ERE). El club leonés, siendo sociedad anónima deportiva, abandonado económicamente a su suerte sin el patrocinio de la empresa aceitera Elosúa, presentó a la Administración laboral tal ERE, sobre todo con la mirada echada en dos de sus jugadores: Xavi Crespo y Silvano Bustos, ambos internacionales, tenían firmados salarios que sumaban unos 160 millones de pesetas (un millón de euros), con unos 90 millones el primero y 70 el segundo, algo que el club era imposible que pudiese acometer. Tanto Crespo como Bustos tuvieron que abandonar la ciudad castellana, con una resolución futura de cobrar un finiquito muy por debajo del valor de sus fichas (60 millones) y tener que emigrar, el primero al F.C. Barcelona, y el segundo regresar al Fórum Valladolid. Esa posibilidad y los negros nubarrones que le acompañaban, empezaba a ser algo con lo que los clubs ACB, muchos de ellos recientes sociedades anónimas, deberían convivir.

Con el mítico pívot Moses Malone inaugurando el nuevo pabellón Fontajau en Girona y con una presentación en Zaragoza, en el Príncipe Felipe, se presentó de largo la nueva temporada de la ACB 93/94 con dos equipos combinados con jugadores de la liga, unidos a las estrellas NBA Alonzo Mourning, Tim Hardaway, Clarence Weatherspoon, Oliver Miller, Doug Christie y Harold Miner, algo impensable en estos días. Jornadas para el recuerdo que dieron el pistoletazo de salida a una nueva campaña. Mientras, Obradovic con el Joventut, utilizaba más rotaciones, dando más protagonismo al banquillo que su antecesor, Lolo Sáinz. En definitiva, dando pistas a este nuevo ejercicio liguero. Badalona se ilusionaba.

P.D.: Con cada uno de los capítulos de “93/94: cuando el Joventut reinó Europa”, iremos adjuntando el álbum de fotos de la final de la Liga Europea en la que ganó al Olympiakos en Tel Aviv.

Foto 1: Rafa Jofresa sostiene el trofeo de campeón de Europa, junto a Jordi Villacampa.

Foto 2: Mike Smith bloquea el rebote a Zarko Paspalj.