ARTÍCULO: F.C. BARCELONA, CAMPEÓN DE LA LIGA ENDESA 2014

ARTÍCULO: F.C. BARCELONA, CAMPEÓN DE LA LIGA ENDESA 2014

Antonio Rodríguez

F. C. Barcelona 83-81 Real Madrid

Mientras Jacob Pullen destrozaba el récord de triples, aquella tarde en Valladolid había otro jugador que se iba recuperando poco a poco. Macje Lampe había pasado en muchísimas ocasiones desapercibido, en el banquillo, a veces por lesiones, a veces por otras razones, ni tan siquiera convocado. Sin embargo, un choque-bálsamo como era el de Valladolid tenía su parte en el guión y servía para algo. Xavi Pascual lo utilizó para ir recuperando mentalmente todos sus efectivos. Lampe, era uno de ellos. En aquel choque, con un inmaculado 8/8 en tiros de campo, se fue hasta los 17 puntos, en lo que fue un ‘revival’ extraordinario del pívot polaco. A la siguiente jornada, recibiendo a los manresanos, otros 17 puntos, con 6/12 en tiros de campo. En la visita, días después a San Sebastián, 23 puntos y 10/12 en tiros de campo y para cerrar aquel mes de marzo, 19 puntos y 9/11 recibiendo al Bilbao Basket. Sus números estadísticos le hicieron ser el hombre del mes en la Liga Endesa.

Dos meses después, pleno de seguridad, sacó prácticamente de dentro barriendo el balón, una canasta en una meritoria entrada de Sergio Llull que hubiese puesto al Real Madrid por delante a falta de 30 segundos en el cuarto partido de la final liguera. Subió al ataque, se posicionó en una esquina, esperó pacientemente y recibió el balón para anotar el triple, que a falta de 21 segundos, sentenciaba y otorgaba el título a los suyos. Hacer campeón a su club. Tocar la gloria. La historia durante esta final en Macje Lampe, ha sido un tiovivo al igual que lo fue la temporada regular. En los momentos calientes del segundo capítulo, en el Palacio de los Deportes madrileño, falló dos suspensiones cómodas, abierto, y Xavi Pascual lo sentó. De los cambios que pueden doler. Aquel choque finalmente lo ganó Real Madrid, el único en la serie. El cuarto “round”, estando a punto de hacerlo, no pudieron porque en esta ocasión, Lampe sí logró la canasta.

La tarde entre las gradas del Palau Blaugrana desbordaban optimismo, tras la cómoda victoria en el tercer partido y con deseos de cerrar la serie en la Ciudad Condal, nada de regresar a Madrid. Y en los gestos de los jugadores azulgranas se percibía. Puños cerrados tras una canasta, celebraciones personales, ánimos al compañero como mostrando que esta era una ocasión especial, y todo ello iba impregnando al público. Incluso, a su propio banquillo, que sobreexcitado, celebraba las canastas como si les fuese la vida en ello y por tal motivo, se levantaron al unísono a protestar la infracción de Felipe Reyes en el saque, cuando Xavi Pascual les había pedido el alguna ocasión algo más de calma. Se llevaron una falta técnica que bien lamentó el técnico barcelonés.

El Real Madrid salió inicialmente con muchos más argumentos defensivos, sobre todo con Mirotic mucho más encima de Bostjan Nachbar, para que no iniciara su sesión de triples. Ellos sí que intentaron jugar más al triple sin mucho acierto (1/5 al final del primer cuarto, mientras que los locales lo acabaron con 2/2). Lo pasó mal con la defensa a Tomic, pues veía como sus rivales alargaban las jugadas un pase más para sacar a Bourousis de posición (el griego, que tanto daño estaba haciendo) y dejar más terreno para operar a Ante Tomic (22 puntos, 8/12 en tiros de campo). E incluso tuvo que luchar con el acierto triple rival (comenzaron con 5/6), con Juan Carlos Navarro (14 puntos), que tenía mirada de querer ganar ese día.

F.C. Barcelona supo ganar utilizando de forma correcta a todos sus efectivos durante toda la serie final. La guinda de Ante Tomic ante una gran temporada la suya, facilitándole el trabajo, la inteligencia de Juan Carlos Navarro para ser el jugador que distribuyera cuando Marcelinho Huertas estaba sobremarcado tras sus excelsos partidos en las dos primeras victorias, así como la resurrección de Brad Oleson en los últimos tres enfrentamientos de la final, tras su horrible 18% en tiros de campo en semifinales, eran combinaciones que Xavi Pascual fue utilizando con maestría. A eso, añadan momentos de Bostjan Nachbar, que ha disputado una excelente final, Alex Abrines, Dorsey y Sada en defensa, un Papanikolaou casi encajado en el plantel (aunque puede dar aún mucho más), e incluso el lesionado y baja para éste último día Erazem Lorbek. De cómo abrir el campo en sus ataques para dejar libertad a Tomic, de cómo denegar la mayoría de los balones doblados a Sergio Rodríguez en sus incursiones en la zona, de cómo optimizar a sus tiradores, es algo que los azulgranas han ido mostrando desde Febrero, sobre todo en el Top-16 de Euroliga, que como dice su entrenador “una mala noche echó al traste los sueños europeos”, pero siguieron con la convicción que podían ganar, a pesar del mal trago, del rival y los malos porcentajes que tuvieron en semifinales ante Valencia Basket.

El Real Madrid llegó tocado porque dos de sus jugadores con más protagonismo, Sergio Rodríguez y sobre todo, Nikola Mirotic. Eso sí, el base canario tuvo momentos de inspiración cuando sentenció el segundo partido. Esos momentos que ha dado a lo largo de la temporada. Esos en los que, bajo su batuta, parecía que el Real Madrid era invencible, porque lo parecían. La actuación de Mirotic en este playoff sí que es para reflexión. A su desacierto no ha sumado dureza mental, exigencia básica para estos lares y que hubiese podido salvar a su equipo de muchas situaciones complicadas. El Real Madrid no tuvo ese plus y lo pagó caro. Eso sí, paso adelante de Rudy Fernández y su dedo, motivo de quejas y dolores a lo largo de todas las eliminatorias; de Giannis Bourousis, que se erigió como jefe en la zona en esta final, haciendo muchísimo daño adelante y atrás, y quizás su jugador más destacado, lleno de raza y convicción, como lo ha hecho siempre, Sergio Llull, siendo el exterior que más puntos añadió en la zona rival. Otro momento, su bandeja sacada por Lampe, a falta de poco más de medio minuto, hubiese hecho que el partido hubiese dado bandazos diferentes hasta su desenlace final.

Pero no fue así. En el cómputo global, los azulgranas fueron mejores, se apoyaron en su Palau como nunca y supieron ir sorteando las chinitas que el camino les iba poniendo, al igual que lograron que el rival se fuera desgastando en las trampas que ellos fueron ideando. Un título con mucho mérito para un proyecto que debiera tener continuación. Y otro proyecto, en cambio, el que no ganó, que no debiera ser olvidado, sino fortalecido y continuado, porque han sido momentos extraordinarios los que han ido llenando en estas crónicas de Espacio Liga Endesa. En deporte, lo más lógico es perder, porque campeón, solo hay uno. Es así de cruel. Y la victoria final es tan maravillosa como efímera.

Crónica 1º partido Final Real Madrid - F.C. Barcelona

Crónica 2º partido Final Real Madrid - F.C. Barcelona

Crónica 3º partido Final F.C. Barcelona - Real Madrid