ARTÍCULO: EL TRIPLE COMO BANDERA

ARTÍCULO: EL TRIPLE COMO BANDERA

Antonio Rodríguez

3º F.C. Barcelona 94-79 Real Madrid

Balón interior a Salah Mejri, que recibe el tapón de Víctor Sada. Nuevo esfuerzo del tunecino, que se levanta y su tiro corto queda eso, corto, otro salto, otro salto en pos del balón…que finalmente acabó en manos de los azulgranas. Era el segundo cuarto. Esta fue una de las jugadas acaecidas en el tercer partido de esta final de la Liga Endesa. Esta puede ser una de las radiografías que explican en resultado final, el 94-79 final: el F.C. Barcelona quiso ganar…más. Y fue lo que sucedió.

El Real Madrid llegó al Palau Blaugrana con la insuficiente intensidad para ganar un partido de estas características, o sea, una final liguera, contando con el rival que tenía enfrente. Insuficiente porque arrancaron con la losa ya de ser acribillados a triples desde el inicio. El Barcelona, tras una horrorosa serie semifinal en lanzamientos de tres, ha mejorado ostensiblemente en esta serie (un muy decente 35.8% en los dos primeros choques), y viéndose en casa y en racha, comenzó con 3/3 de Bostjan Nachbar liderando tal fusilamiento. Si echamos un vistazo a sus números del equipo al completo, son de temblar.

Los jugadores de Pablo Laso no llegaban a esos triples. Y en los primeros compases, que fueron los que marcaron el devenir del enfrentamiento, no llegaban, más por un problema de actitud que uno táctico. No llegaban. Si a eso añadimos las malas transiciones defensivas y las innecesarias prisas blancas en ataque, con tiros precipitados y sin posición, pues el combo no gustaba nada al lesionado Pablo Laso, que sí viajó a la Ciudad Condal y ahí estaba, sobre su butaca, alzado, más apesadumbrado que otra cosa. De un arranque parecido al del primer partido, 7-2, pasaron a un 12-4 y un 27-17 con el primer tiempo muerto.

Sergio Llull mostraba síntomas de esperanzas, volvió a mostrar coraje y kilates de habilidad entrando a canasta, leyendo bien las debilidades de Tomic en no cerrarle el paso. Eso y que Giannis Bourousis iba poniendo calma en ataque, haciendo daño desde el poste, fue bajando la temperatura poco a poco en el Palau, aunque atrás había aún muchas cosas que corregir. Los hombres de Xavi Pascual practicaron en el primer cuarto un baloncesto vertical, con pocos segundos de posesión y muy decididos a ir hacia canasta o dar el pase que sentencie. Tal lectura se puede hacer perfectamente en el número de pases que daba cada equipo en cada posesión. Si no contamos las faltas tácticas que rompen las jugadas, sin contar el pase de fondo o de banda, e iniciando esta cuenta en los pases sucedidos en campo contrario, vemos que F.C. Barcelona en el primer cuarto dio menos pases incluso que el Real Madrid (1.95 por 2.01 por posesión), con una gran efectividad como refleja el marcador (31-20 al final de los primeros 10 minutos). Algo que en con al entrada de Víctor Sada como director de juego moviendo más el balón, se invirtió en el segundo cuarto de forma clara (2.33 por 1.61) y se mantuvo en el tercer período (2.76 por 2.08). Del último cuarto, con el choque ya resuelto, los obviamos por no ser dígitos que ofrezcan una lectura clara.

Con todas estas cifras tan a favor de los hombres de Xavi Pascual, decir que el Real Madrid no jugó una mala primera parte conceptualmente, no es ninguna locura tampoco. Sí tuvo errores imperdonables en las ya comentadas malas defensas en los triples, pero hizo que las zonas fuesen suyas, cargando mucho el juego en ataque y haciendo respetar ese territorio en su campo. Y en este aspecto, hay que destacar la gran aportación del griego Bourousis, que supo imponer respeto, que era capaz de sumar cuando recibía en poste bajo, defender dos hombres al mismo tiempo (frenar la entrada del pequeño con el balón y defender la línea de pase de su hombre para que no lo recibiese doblado), reboteó y en definitiva, impuso su ley. Claro, necesitó colaboración de sus compañeros, que no tuvo. Está siendo el mejor pívot nato, el mejor cinco puro que ha tenido el conjunto blanco por bastantes años por lo visto en esta serie final, contrastado con sus flojas semifinales.

Por otro lado, el Barcelona iba subiendo cada vez más prestaciones en su juego. Con la salida de Sada, se mueve con fluidez el balón y se mantienen los excelsos porcentajes triples, sobre todo en número de aciertos (asegurar 5 en cada cuarto, está al alcance de muy pocos). Jugadores como Brad Oleson, que en semifinales estuvo en unos pírricos porcentajes de 18.2% en tiros de campo, lleva un ¡80%! en estos dos últimos encuentros de la final (12 de 15). Navarro se sumó a la fiesta (7/11 en tiros de campo) y siendo el tipo decisivo de siempre. Y todo como finalización de la búsqueda de espacios, de meter balones interiores y que sean nuevamente sacados, con los tiradores ya liberados. El juego azulgrana fue coral y atractivo. Tanto, que llevaba 80 puntos en el tercer cuarto (80-63). Porque puestos a seguir elogiando su juego, leyeron en el tercer cuarto -Marcelinho sobre todo- que en el bloqueo y continuación, Bourousis no salía a puntear los lanzamientos triples por los blancos. Sin ayuda de nadie más (ahí sí que era un problema táctico del Real Madrid), los azulgranas bombardearon con más facilidad incluso (os remitimos nuevamente al cuadro. Ver tercer cuarto).

El Real Madrid se iba refugiando en una zona por momentos, pero sin agresividad, tampoco era solución de nada. Giannis Bourousis fue a puntear un tiro en la esquina, casi clamando un “guárdame el sitio, que voy a un recado”, le fintaron y Papanikolaou entró a canasta con enorme facilidad, forzando incluso falta a Mirotic. Sin el griego, la pintura estaba totalmente desguarnecida, más acentuado cuando Nikola Mirotic es su pareja interior.

Con un 86-63 con el que arrancó el úiltimo período, con ambos equipos que encadenaron varios errores con un 86-65 en el electrónico, 21 puntos de diferencia para los locales, el Real Madrid ya pensaba en otra cosa hasta que finalizó el partido, con el definitivo 94-79.

El público que se citó en el Palau fue ovacionando a modo de homenaje a todos y cada uno de sus jugadores. Con las sensaciones que transmitió su equipo en este tercer partido de la final de la Liga Endesa, ven con mucho optimismo que el título se quede en casa en el cuarto. Los hombres de Xavi Pascual han jugado un gran baloncesto en dos de los tres capítulos de esta serie ya disputados. Pero, en cualquier eliminatoria de playoff, dos días son suficientes para que los cataclismos cambien de bando. Desde el 4º y 5º de la final del 2012, ganados por el F.C. Barcelona, ningún equipo gana dos partidos consecutivos en la final. Es innegable que en el Real Madrid hay fuertes nubarrones y jugadores por recuperar. Pero también es cierto que esto nunca, nunca, aseguró nada en la Liga Endesa. Mañana lo veremos.

Crónica 1º partido Final Real Madrid - F.C. Barcelona

Crónica 2º partido Final Real Madrid - F.C. Barcelona