ARTÍCULO: UNA SERIE IRREPETIBLE

ARTÍCULO: UNA SERIE IRREPETIBLE

Antonio Rodríguez

5º Valencia Basket 75-77 F.C. Barcelona

Las lágrimas de Serhyi Lishchuk. El grito de Marcelinho. El consuelo de Navarro. Esto es el deporte.

Valencia Basket defendió bien en esta ocasión la situación de pick&roll entre Marcelinho y Tomic. Era la segunda vez consecutiva que lo lograban de forma exitosa. De hecho, en la última, Romain Sato forzó un tapón sobre el propio Tomic, para apropiarse del balón, a falta de poco más de 30 segundos para la finalización del partido. Ese potro de torturas que les había llevado a sufrir, a ir en desventaja en el marcador desde el minuto 25, a ser recriminados por Velimir Perasovic en tiempos muertos, esa maldita jugada, la supieron solventar. Tenían en sus manos, con un 73-75 en contra, empatar o ganar. Tras dos rebotes ofensivos, Romain Sato recibió un pase demasiado bajo, pero lo consiguió alzar y anotar la suspensión que empataba la confrontación a 75 a falta de 7 segundos, ante el delirio de las gradas.

Tras el tiempo muerto de Xavi Pascual, el balón caía nuevamente a manos de Marcelinho Huertas, el base que no había descansado ni un segundo de los 2400 reglamentarios. Ni uno solo. Pide el bloqueo nuevamente de Tomic que lo ejecuta, muy presionado, muy arriba. En esos precisos momentos es cuando en los genios, el tiempo se detiene. Es como cuando Iniesta en la final del Mundial sudafricano, en el siempre recordado minuto 116, confesó “en ese momento, escuché el silencio” Detener el tiempo, la acción, el sonido inclusive. Ellos tienen ese privilegio. Marcelinho aún retiene el balón. El tipo que llevaba 20 puntos, observa cómo Lishchuk vuelve a Tomic, cómo Van Rossom, por órdenes de cambio automático, siguió también a Tomic de forma tímida y se quedó en tierra de nadie. Huertas encuentra el pasillo, entra a canasta y lanza una suspensión corta, fuerte contra tabla para asegurar, mientras con un escorzo esquiva por detrás el último e inútil esfuerzo de Lishchuk por taponar. El balón entra, a la finalización del minuto 200 de la eliminatoria, sobre la bocina que dictaba sentencia, dando el triunfo al F.C. Barcelona y su pase a la final de la Liga Endesa. Mientras, Lishchuk llora.

El pasado domingo pudimos disfrutar de la última y mejor de las 9 entregas de lo que han compuesto, muy probablemente, las mejores semifinales de la historia de la Liga Endesa (junto con las de 1994, quizás). Después de todos los avatares, tuvo que solventarse en 7 segundos finales. Claro, que antes de eso, hubo de todo.

Hubo una estrategia muy definida por parte de Xavi Pascual, con pequeñas variaciones respecto a partidos anteriores: pretendía que si Valencia les iba a ganar el último round, que fuese con lanzamientos exteriores, nunca dentro. Inicialmente los dos equipos saltan con quintetos muy bajos: Van Rossom-Lafayette-Ribas en unos, Marcelinho-Oleson-Navarro en los otros. Así Tomic tendría mucho más espacio para maniobrar con el pick&roll junto a Marcelinho, quebradero de cabeza de tantos y tantos rivales. El pívot croata tiene la capacidad de maniobrar con el balón al recibir, con lo que se le puede pasar el balón en un rango más amplio cuando continúa. Marcelinho lo hace. Así como a Joey Dorsey, cuando saltó a cancha, hay que ponérsela mucho más cercana al aro por no tener tal capacidad, pero sí más contundencia. Tan contundente como un “alley-oop”, que mina aspiraciones rivales.

Los pequeños fuerzan puntos en la zona, entrando a canasta, ya sean Huertas, Navarro, Lafayete o Van Rossom. Son agresivos y fuerzan entradas. No dan respiro. Además, porfían ahí viendo el mal porcentaje de triples del primer cuarto: 2/9 entre ambos conjuntos. Es la continuación de lo visto en los dos partidos del Palau Blaugrana. Recordar que allí, Valencia tuvo un 8/31 (25.8 %) y los azulgranas un escalofriante 5/42 (11.9 %). El final del primer cuarto finaliza con un 20-18. Xavi Pascual sigue creyendo en su estrategia, a pesar que con una canasta de Serhyi Lishchuk tras ganar la posición, su rival comienza a dar síntomas de escaparse en el electrónico (34-27), peligroso ante ese ambiente de La Fonteta. Ellos siguen buscando a Ante Tomic y ya no sólo Marcelinho, sino el resto de exteriores. Anotó tres canastas consecutivas, superando incluso su ya complejo en los tiros libres -falló los dos que intentó en esta primera mitad-.

Romain Sato y Kostas Papanikolaou se enzarzan en disputas personales, en lucha por posiciones, por rencillas de esta eliminatoria, de tiempos incluso, entre Olympiacos y Panathinaikos. El griego es castigado con falta antideportiva tras una falta previa, y en un rosario de tiros libres, Valencia consigue una máxima de 11 puntos: 41-30, aunque Perasovic se seguía exasperando en la banda por la falta de contundencia en la segunda ayuda de los suyos defendiendo el bloqueo y continuación. Al descanso se llegó con 43-34 para los locales, que ha sido más constantes ofensivamente que sus rivales.

Xavi Pascual sitúa en el quinteto de salida a Tomic y Lorbek, algo que ha hecho en contadísimas ocasiones en esta serie. Busca contundencia, aunque pierda mucha movilidad. No le importa que Justin Doellman supere a Lorbek en uno contra uno con relativa facilidad. En ataque, pasan mejor y castigan más en la zona. Valencia Basket va por delante en el electrónico (49-39) a falta de 06:30 para el final del tercer cuarto. Cuarto, a propósito, que ha dictado sentencia a lo largo de la serie. Quien se adueñaba de él, ganaba el partido. Tomic (20 puntos) y Lorbek (9) siguen a lo suyo. Velimir Perasovic, en guerra táctica, ordena su ya famosa zona 1-3-1 con pobre resultado en su primera jugada:o pases de Lorbek en el corazón de la zona o triple de Marcelinho Huertas. Vuelven a individual.

Con dos canastas consecutivas de Navarro (11 puntos), se llega a un peligroso 51-48. Algunas suspensiones de Sato son las que mantienen las ventajas valencianas, pero los puntos interiores están casi frenados. Si el tercer cuarto era el decisivo como nos hizo ver esta serie, mal asunto para los taronjas: el parcial fue de 14-27. El resultado favorecía a los azulgranas, 57-61.

Y en el último cuarto, la oda al buen baloncesto, a morir en el último acto. Un triple de Lafayette que no da ni al aro y una pérdida de Sato provocan dos contragolpes del F.C. Barcelona y el ataque colectivo en La Fonteta (63-69). Xavi Pascual vuelve a colocar al dúo Tomic-Lorbek. Ellos dos son los artífices de una estadística devastadora de puntos en la zona: 24 por 54. Valencia Basket llevaba 4/27 en lanzamientos triples, pero a la hora de la verdad no se repasan números: dos triples consecutivos de Rafa Martínez y Sam Van Rossom dejan un 73-75 a falta de 01:50 y hacen soñar a toda Valencia, porque su poder mental y su fe no parecen tener límites. Y menos donde estaban jugando.

Dos buenas defensas del pick&roll de los hombres de Perasovic, una canasta de Sato a falta de 7 segundos que empataba a 75…

…Navarro y Papanikolaou corrían por Marcelinho, mientras que Lishchuk lloraba amargamente. La Fonteta, en actitud ejemplar, más que lamentarse, era muy consciente de lo que habían vivido este año. Los sueños en el mundo del deporte, tienen un final. Todos. Hay que dar gracias por tener la oportunidad de vivirlos. Y en eso estaban en las gradas, reclamando la aparición de sus héroes durante 9 meses. Agradecimientos y juramentos del “volveremos el año que viene. Sentir orgullo de unos y de otros. Tener un vínculo de unión aún más fuerte.

El F.C. Barcelona, por su parte, cerrando con tres victorias a domicilio la serie más extraña jamás vivida, donde nadie pudo ganar en casa, buscan el siguiente reto en la final de la Liga Endesa. Con muchas cartas en su contra cuando viajaron a la capital levantina, enorme mérito regresar a casa aún con vida. Pero, eso mismo se puede decir del Real Madrid. Ambos se verán las caras en la final que comenzará el próximo Jueves. A los preparativos.

Crónica Semifinales 1º Valencia Basket - F.C. Barcelona

Crónica Semifinales 2º Valencia Basket - F.C. Barcelona

Crónica Semifinales 3º F.C. Barcelona - Valencia Basket

Crónica Semifinales 4º F.C. Barcelona - Valencia Basket