Feliz 35ª aniversario ACB

Feliz 35ª aniversario ACB

Antonio Rodríguez

Siempre es un aniversario que hay que recordar y por lo tanto, celebrar. La Asociación de Clubs de Baloncesto (ACB) cumplió el pasado 10 de septiembre, 35 años. Como fecha de tal efeméride pondremos el salto inicial en la jornada inaugural de la primera liga regida bajo los designios de los clubes, la ilusionante, novedosa y finalmente mágica temporada 83/84. Donde el proceso culminó, tras su lenta cristalización Y el calendario quiso señalar este 10 de septiembre como fecha que marcó un antes y un después en el baloncesto español.

¿Por qué? Observen en la actualidad nuestros pabellones en cualquier jornada liguera. Abarrotados. Cualquiera de ellos. Ahora les proponemos que echen un vistazo a los recintos de las competiciones incipientes que más dinero manejan en la actualidad. De la liga turca, la liga rusa, pasando por la griega o la otrora italiana llena de magnificencia. Semivacíos. No hay comparación posible con ninguna otra en Europa donde, además de ser clubs punteros, todos sus partidos tienen producción televisiva. Nuestros clubs cuentan con fisios, médicos, departamentos de comunicación, instalaciones de élite. En definitiva, una ESTRUCTURA profesional que da como resultado final, que el aficionado por taquilla o el televidente desde el sofá, pase por este “aro”.

Que la liga, la de toda la vida, la División de Honor del baloncesto español, pasase a denominarse ACB, aunque en sus primeras temporadas nos costó y realmente hubo que llegar los últimos años ochenta, para acostumbrarnos a llamarla así. No era tan sólo un cambio de nomenclatura, sino un vuelco a las estructuras existentes. Hasta ese momento, se mantenía nuestro baloncesto en lugar cómodo, pulcro, sin que molestase mucho ni restase atención a otros deportes y que alzaba su voz al viento tan sólo en los títulos ligueros del Real Madrid o sus éxitos en Copa de Europa. Nada más. Regidos bajo sistemas mantenidos desde décadas atrás, la única variación procedía de la figura de aquel entusiasta seleccionador nacional, Antonio Díaz Miguel, que nos hacía vibrar más y más con el Equipo Nacional, recolectores de cada vez mayores éxitos y que hacía sentirnos orgullosos del baloncesto patrio durante 15 días. ¿15 días eran suficientes?

 

LA MISMA CANTINELA, AÑO TRAS AÑO

El 10 de septiembre se inició "la liga del cambio" con este Baskonia-Real Madrid, entre otros partidos.

No crean que hace tanto que el baloncesto español (o los que vivimos aquello, quizás cometemos el error de pensar que no fue hace tanto) tenía quejas como las de Aíto García Reneses, expuestas públicamente y demandando prioridades tales como “las pistas, si no son del mismo material, al menos que no resbalen. Que se prohíba fumar en los recintos -impensable a principios de los ochenta- y “que las canastas y los aros, duros o blandos, sean todas iguales”. Algo tan lógico en nuestras canchas de Liga Endesa, como pensar que los aros deben ser homologados y todos de una misma marca, sonaba quimérico. Cada polideportivo tenía los suyos de diferentes materiales. ¿Les suena a los viejos del lugar aquello de “los aros son muy duros y repelen el balón a nada que contacta con ellos”, cantinela que nos regalaban los comentaristas televisivos para justificar, en ocasiones, el desacierto de algunos jugadores? Es cierto que, según qué casos, ni tan siquiera el material metálico era el mismo. No hablemos ya del diseño.

Una liga que, como se matiza en el vídeo adjunto, contaba para los buenos aficionados muchos atractivos -faltaría más-. Sin embargo y a su vez, tenía un sistema de competición trasnochado de liga regular tan sólo, a imagen y semejanza del fútbol, porque todo era como el fútbol (Copa del Rey incluida). Algo que en el siglo XXI hasta pudiese haber tenido su atractivo, al contar nuestra competición con cinco o seis equipos cualificados para ganar el título. No así en los años que precedieron a la formación de la ACB, por ser coto privado de Real Madrid y Barcelona o Barcelona y Real Madrid. Tras la instauración nuevamente de extranjeros en la liga en 1973, se permitía entre planteles enteramente nacionales, la inclusión de un foráneo, que por regla general eran los máximos anotadores. Para muchos, insuficiente.

Por supuesto que el baloncesto es baloncesto, que tenía sus aficionados y sus ídolos. Pero nos deben creer cuando les decimos que la ventana al exterior de todo aquello, era realmente minúscula por resultar carente de interés competitivo. Con dos canales televisivos en aquella España que daba la bienvenida a la loca y rebelde década de los 80, la liga 81/82 tuvo a bien ofrecer la escalofriante cifra de... 12 partidos. En toda la liga. Pues esa rebeldía mencionada, intrínseca en nuestro país en aquellos maravillosos 80 y llevado al deporte de la canasta, se quejaba que todo lo controlase la Federación Española, cuando los esfuerzos y “las lentejas” se las jugaban los clubs. Quejas que hubiese el hermetismo imperante entre el presidente, Ernesto Segura de Luna, con su sempiterno hombre de mayor confianza, Raimundo Saporta, uno de los innegables bastiones del éxito de nuestro baloncesto, que también era el segundo dentro del organigrama del Real Madrid. Por lo que esa “comunión”, gustar, pues no gustaba mucho al resto.

 

LA INQUIETUD POR CREAR UNA ASOCIACIÓN

Antonio Novoa, presidente del Areslux Granollers, junto a José Luis Rubio, su homónimo en el cargo en Zaragoza, son los primeros ‘culos inquietos’ (al que se les une un peculiar presidente de un club recién ascendido, el OAR Ferrol), que piensan en el concepto ‘Asociación’ para dar un impulso a nuestra liga. Y para ello convencen y dan entrada en el “gremio” a la figura fundamental de todo esto, un directivo azulgrana llamado Eduardo Portela. Había que cambiar anquilosadas instituciones de la manera más profesional posible, puesto que la faena resultaba algo inédito en nuestras instituciones deportivas, al margen que se veía con enorme susceptibilidad desde el resto de ligas. Y para ello, Portela, desvinculándose del club, se llevó de la mano a otra figura primordial, un joven y ambicioso abogado, Jordi Bertomeu, que tuvo la ardua e ingrata tarea de ir creando una colección de estatutos de este embrión de Asociación de Clubes y “pegarse” con organismos estatales, sobre todo el Consejo Superior de Deportes (hablando de susceptibles, por cierto).

Aunque parezca increíble en 2018, ir con las pretensiones de estos tres requisitos, parecía una marcianada absoluta:

-          Cambiar el sistema de competición (voces que se alzaban pidiendo playoffs).

-          Admisión de un segundo extranjero por equipo y ocho -finalmente se aceptaron nueve- fichas seniors, completando las otras tres plazas con canteranos en edad de formación.

-          Que los contratos publicitarios y sponsors sean conjuntos para todos los equipos, toda la liga en definitiva (nada de manera individualizada) y que la televisión se comprometiese a emitir mínimo 20 partidos por temporada.

Y los primeros enemigos aparecieron “en casa”. Ni F.C. Barcelona ni Real Madrid veían tales peticiones con buenos ojos, bajo el prisma de su interés particular. La consigna y pretensión de “igualar la competición”, no gustaba mucho. Josep Lluis Núñez, como presidente azulgrana, soñaba con un contrato exclusivo con TVE que abarcaría las diferentes secciones de su club (balonmano, baloncesto y hockey patines) por un montante de 20 millones de pesetas -una barbaridad en aquel momento- y por lo que el ente televisivo se negó. Hasta tal punto hubo fricciones y desunión con el resto de “asociados”, que al propio Nuñez se le negó la entrada -se le dio con la puerta en las narices, vaya- en una de las reuniones entre presidentes. Y es obvio pensar, que el Real Madrid, por su posición privilegiada a través de la figura de Raimundo Saporta, tampoco estaba muy interesado. Añadan una tercera pata al taburete, pues la FEB quería parar aquello como fuera, no por el hecho de perder el poder de la División de Honor, sino que había que preservar la buena salud de la incipiente Selección Española, negándose en redondo a la medida del segundo extranjero, algo que secundaba Díaz Miguel, por temor a desproteger al jugador nacional. Básicamente, se olían que la pareja elegida por cada equipo, serían hombres altos, lo que perjudicaría en gran medida el eslabón más débil de la élite de nuestro baloncesto patrio.

 

LA TELEVISIÓN TENÍA QUE IR IMPERIOSAMENTE DE LA MANO

A más americanos como Slab Jones, más espectáculo. Era de cajón.

Las condiciones que el resto de equipos iban creando para la futura Asociación del Clubs, eran poco a poco imposiciones que irían aceptando tanto Saporta como Segura de Luna, porque parecían condiciones coherentes y de gran apoyo. Apoyo que también encontraron en la Federación Catalana, con su presidente Pere Sust a la cabeza, que aprovechó la coyuntura para presionar a la Federación Española por su poca transparencia en ciertos aspectos. (Nota del autor: este apoyo de Sust no cayó en saco roto. Tales favores se devolvieron cuando la ACB ya constituida, digamos que dio el visto bueno en 1984 a la candidatura de cara a la presidencia de Sust en la FEB, logrando el cargo tras las correspondientes elecciones. Y enlazando con el serial publicado en “HACE 30 AÑOS...” sobre la 1ª B que publicamos este verano en Endesa Basket Lover, cuando la ACB temía, porque ciertos sponsors y apoyos huyeran hacia esta 1ª B, con su eclosión y sus dos americanos, Pere Sust no pudo más que claudicar hacia los intereses de los clubs gestionados en la calle Iradier y reconvertir esta segunda categoría de baloncesto español, estrangulando así su crecimiento).

¿Conciben un derbi Barça-Madrid sin televisión? Una liga que dependía de los dos enfrentamientos entre ambos, puesto que ninguno de ellos perdió con nadie más (ese era el panorama en la temporada 82/83), no fue emitido por TVE porque Josep Lluis Núñez negó la entrada de las cámaras al Palau Blaugrana (que el destino quiso que fuese decisivo, con el palmeo de Luis Miguel Santillana sobre la bocina, que forzó a disputar un encuentro de desempate para proclamar campeón). 

La negativa a negociar con ellos desde el ente televisivo como ya hemos comentado, le impulsó a presentar este órdago. En mitad de negociaciones de la Asociación de Clubs con TVE, esto sentó como un tiro y provocó el boicot inicial del resto de equipos de División de Honor a no enfrentarse a los azulgranas en vísperas del pistoletazo a la Copa del Rey de 1983 (calendario posterior a la finalización de la liga). Los azulgranas finalmente se retractaron. 

Sin embargo, cuando el emparejamiento de semifinales dictaminó un duelo entre azulgranas y madridistas precisamente, estos se negaron a jugarla, ofendidos por el menosprecio hacia ellos y a la liga en general. El Real Madrid -que curiosamente dio voto de abstención en el boicot hacia el Barcelona- se retiró de esta edición de Copa, aunque sí que fue designado -más curioso aún- como representante a defender el pabellón español en la Recopa de Europa del siguiente año. 

 

 

SUS CONSECUENCIAS

A estas alturas, tal Asociación de Clubs, de ser algo impensable meses atrás, se convirtió en algo imparable. Desde la FEB, Segura de Luna no se negó a ello, aunque sus intenciones fuesen que se diese su pistoletazo tras los Juegos de Los Angeles, para el inicio de la temporada 84/85. Tampoco pudo.

Los buenos nacionales como Epi, no resultarían dañados con las nuevas medidas. 

España logró una increíble medalla de plata en el Eurobasket de Nantes’83, obligando incluso a retrasar en más de una hora la final de la Copa del Rey de fútbol para que viésemos a los nuestros ante Italia, en tan histórica final. Y con su reflejo aún fresco sobre el aficionado, el 10 de septiembre de 1983 se inició la 1ª jornada de la liga 83/84, la primera de la historia de la ACB. A los miedos de minimizar al jugador español, la llegada del segundo americano proporcionó un espectáculo nunca visto hasta entonces. Porque esa fue otra: la fuerza y seriedad de los presidentes, hizo que los agentes de jugadores se “pusiesen las pilas”. Ya no era cuestión de traer cuartas y quintas rondas del draft NBA. No, ahora se trataba de conseguir segundas, terceras como un rango muy inferior y si acaso, algún primera ronda si se terciara. Los Everett Fopma ya no tenían cabida en nuestras plantillas y sí los Kevin Magee. La prestigiosa revista “Nuevo Basket” publicó en portada, tras comprobar el seguimiento de las primeras jornadas, “el éxito de la liga, desborda las previsiones”.

La comunión liga-aficionados era un hecho. Por primera vez, los pabellones se quedan pequeños. Faltaba la confirmación deportiva. Y un 1 de diciembre, en Zaragoza, se tuvo. Y a lo grande. El CAI Zaragoza vencía en la final de la Copa del Rey (81-78) al F.C. Barcelona. Ni Madrid ni Barça. Cabía horizonte sin ellos. Aun así, también salieron beneficiados. El poder contar con su segundo extranjero en liga de  forma oficial, no dejar uno relegado a 12 tristes partidos en Europa, también tuvo su peso. El Real Madrid venció en la Recopa de Europa de esta 83/84 a la Simac Milán y el F.C. Barcelona llegó a la final de la Copa de Europa por primera vez en su historia, perdiendo ante el Banco di Roma. Hasta las chapuzas, como la polémica final liguera, con la más que conocida pelea entre Iturriaga y Mike Davis levantó pasiones inusitadas y espacio en los informativos televisivos y prensa escrita. Todo como culminación a los primeros Playoffs, parte intrínseca de nuestro deporte. ¿Y la Selección Española? ¿Notaron los jugadores de aquí la inclusión del nuevo foráneo? Bueno, lograron la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Angeles. Y entonces, ya con eso, llegó el éxtasis.

Entiendan que en aquel verano de 1983 se dio un paso directamente hasta el siglo XXI en gestión deportiva. El convencimiento de aquellos presidentes, teniendo cada uno su aquel, sí tenían clara la intención de remar en la misma dirección por un bien común que a todos les atañía y unía. Que poco a poco los pabellones fueron renovándose, las estructuras fortificándose sin salirse del guion previo y los sponsors aparecieron en tropel, para regocijo de las televisiones, que llegaron a pagar cantidades desorbitadas por los derechos de emisión de nuestra liga, la ACB, la actual Liga Endesa. Con el paso de los años, los problemas han sido otros. Se han ido gestionando y lidiando períodos de crisis, la marcha de las estrellas a la NBA y medirse ante un “hermano” respondón, la Euroliga, presidida por Jordi Bertomeu, aquel afanado abogado, cuyo impacto ha ido creciendo y creciendo. Es el sino de los tiempos. Aun con todo ello, desde Endesa Basket Lover creemos que sí, este cumpleaños ha de celebrarse. Lo que tenemos hoy día, todo lo disfrutado, partió en gran parte de allí. ¡FELIZ 35º ANIVERSARIO!