ARTÍCULO: REAL MADRID, A LA FINAL CON JIRONES

ARTÍCULO: REAL MADRID, A LA FINAL CON JIRONES

Antonio Rodríguez

4º Unicaja 79-89 Real Madrid

Felipe. Por siempre Felipe Reyes. Al Real Madrid le tocó subirse sobre los hombros de su capitán. El mejor pívot madridista en la tarde del jueves, el mejor pívot madridista…¿desde hace cuanto? Los extras que fue generando a raíz de sus rebotes ofensivos (4), los puntos como consecuencia de ellos, fueron el sostén y la puntilla de los blancos para derrotar al Unicaja en la prórroga (79-89). Pero por encima de todos estos números (22 puntos), a lo que sus compañeros se subieron a sus lomos, fue a su carácter. Algo así como el camino señalado para poder volver a Madrid con el pasaporte de la final. Con jirones, eso sí. Porque el Real Madrid ha pasado uno de los peores tragos de cualquier otra eliminatoria anterior en la que haya ganado. Dos encuentros finalizados en prórroga, una victoria con la duda de consumarse o no sobre la bocina, y recibir un serio correctivo dos días antes, son la prueba fehaciente que los jugadores de Pablo Laso han tenido que ir al límite, desgastarse hasta lo impensable, para tener plaza en la gran final que se iniciará el próximo Jueves.

Unicaja, por su parte, acabó dando las gracias a la afición, que les ovacionó y les agradeció este gran regalo de fin de temporada con auténtica devoción. Apesadumbrados inicialmente, siendo conscientes de su eliminación, pronto también lo fueron de lo que a todos nos han brindado. Y cuando se juega al límite de las posibilidades, cuando ese límite está en amargar la existencia al líder de la Liga Endesa, el subcampeón de Europa, es para estar más que satisfecho por el trabajo realizado. Y lo estaban. Y por ello, volvieron a sonreír.

La sensación de tener que apretar más aún los dientes, la debieron amplificar los blancos cuando en el primer minuto de juego, Marcus Slaughter bajando a defender, al cruzarse con su compañeros Tremmell Darden, sufrió un esguince de tobillo que lo inutilizaba para el resto del choque. Una chinita más en un camino que se antojaba complicado. Bien es cierto que los madridistas tuvieron más mordiente en la defensa que en el resto de envites anteriores. Los malagueños ya no tenían tan claros los espacios para sus uno contra uno. Se ajustó mucho mejor en los emparejamientos, con lo que en Unicaja intentaron romper con lanzamientos exteriores con poca fortuna. Forzaban la carrera, pero no era suficiente. 6/18 fueron sus tiros de campo en el primer cuarto, finalizando con 17-24 para el Real Madrid, mucho más acertados, teniendo a Sergio Llull como un referente con mucha mordiente e intensidad en el juego (8 puntos en este primer cuarto fueron suyos).

El segundo cuarto no cambió nada el panorama. La defensa madridista se convirtió en zonal y aunque permitían que el balón pasase por las manos de Nik Caner-Medley en poste alto, no encontraba ningún compañero interior a quien pasar, por lo que tenía que volver a repetir la cantinela de sacar el balón fuera y a probar desde el tiro exterior (3/13 en triples en la primera mitad antes que Caner-Medley lograra en el último minuto dos consecutivos). Tras un mate fallado por Fran Vázquez, con la inconsciencia que da la frustración, cometió su tercera falta personal a falta de más de 4 minutos para el descanso. Otro problema añadido. Lo mejor es que Unicaja, apoyado en un parcial de 9-0, de una manera tosca y poco vistosa, cual picapedrero, iba recortando punto a punto, hasta que los dos triples mencionados de Caner-Medley dejó el resultado al descanso en un esperanzador para los locales de 35-37, parco marcador para la locura anotadora que ha sido la tónica general de la serie.

La lucha bajo los tableros se intensifica en la segunda mitad, punto estratégico del devenir del partido. Y ahí, el amo iba siendo Felipe Reyes, cada vez con más rotundidad, aunque sí es cierto que Unicaja comienza a hurgar en la herida madridista de los rebotes ofensivos, que poco a poco le van dando más opciones de tiro (10 en la primera mitad, 9 en la segunda), hasta llegar a ponerse por delante (53-52) y llegar al final del tercer cuarto con un 55-56.

Con un rebote ofensivo, canasta más tiro adicional forzados por Carlos Suárez, Unicaja se sitúa 58-56, ante el estallido del Martín Carpena que estaba sufriendo viendo los desaciertos en el tiro de su equipo, que no en el juego. La zona rival comienza a atacarse mejor, existe mayor rapidez en la circulación de balón, pero Fran Vázquez, en situaciones óptimas de poste alto, no anota las suspensiones que sí habían entrado en días anteriores. La falta de frescura empieza a notarse y más cuando los hombres de Pablo Laso, con Sergio Rodríguez y sus triples (cómo no) y la aportación de un cada vez más entonado Jaycee Carroll (7 puntos en el último cuarto), acrecentan la ventaja de los suyos a un 62-70.

Llegan los últimos minutos y los nervios. El Real Madrid sorprendentemente lanza dos triples consecutivos que ni tocan el aro. Los hombres de Joan Plaza fuerzan el ritmo para recortar, llegan a colocarse 66-70, que corta Sergio Rodríguez con un triple (66-73), cuando restan 3 minutos. Fran Vázquez en un último gran esfuerzo, captura dos rebotes ofensivos, palmea en mate una gran entrada de Granger y da una asistencia al base uruguayo. El marcador se sitúa en 72-73, Rudy falla un tiro y en siguiente jugada, es el propio Vázquez quien tiene la llave para la gloria, pues fuerza falta personal, que juzgará su destino con 2 tiros libres. Restan 23 segundos.

Fran Vázquez, el mayor ogro que ha habido en esta eliminatoria bajo tableros, el jugador más determinante en la zona en ambas e irrepetibles semifinales ligueras, falló el primero y anotó el segundo. Una forzada suspensión de Rudy Fernández sobre la bocina final, llevó el partido a la prórroga, con empate a 73. En ella, con canastas por ambos equipos en su inicio de bellísima factura en un ejercicio de no perder la concentración, de no desfallecer y seguir el ritmo y la locura de los últimos segundos reglamentarios, el Real Madrid mostró una enorme convicción para ganar, con una gran circulación de balón para lanzamientos triples, en precisa y bellísima sucesión de pases, destacando como en los primeros minutos Sergio Llull. 5 puntos consecutivos, tras un triple y una entrada a canasta de las de quitar el hipo, acompañada por otro triple de Sergio Rodríguez, dejaron ya sin armas a los malagueños, que se resignaron en los últimos minutos “entregando las llaves de la ciudad” al conjunto de Pablo Laso. Eso sí, agradeciendo tras la bocina final, todo el apoyo que el Martín Carpena había ofrecido. Y es que ese ha sido el mayor éxito en la temporada de Joan Plaza. Una ardua tarea, consistente en recuperar al público en su procesión al pabellón fijada desde inicios de la campaña, y no sólo eso, sino que volviese a ilusionarse y vibrar con el juego de su equipo, es un legado que nunca debió de perderse en la ciudad del sol.

Por su parte, el Real Madrid, que debe estar satisfecho por la determinación mostrada en este cuarto partido, vuelve a Madrid, magullado y con sus ropajes hecho jirones. Muestran cansancio y acumulación de muchos momentos intensos ya vividos esta temporada. Claro, que si mira al lado y ve lo que están sufriendo en la otra eliminatoria, no puede evitar un resoplido y una ligera sonrisa.

Crónica Semifinales 1º Real Madrid-Unicaja

Crónica Semifinales 2º Real Madrid-Unicaja

Crónica Semifinales 3º Unicaja-Real Madrid