ARTÍCULO: MÁLAGA TESTIFICA

ARTÍCULO: MÁLAGA TESTIFICA

Antonio Rodríguez

3º Unicaja 88-75 Real Madrid

Era una jugada de balón suelto, de últimos segundos en los 24 y de indecisión de Txemi Urtasun cuando se hizo con su posesión y la guillotina del crono desgranando. Y no se le ocurre más que hacer el gancho más parecido a Kareem Abdul Jabbar desde que éste se retiró (cuando un bajo domine este tiro, creará una pequeña revolución en el baloncesto nuevamente). El balón entró y fue un estallido generalizado que continuó hasta el final del tercer cuarto: 75-55 en el marcador. El Real Madrid desplomado en el ring y el Martín Carpena encendido y rendido a unos colores.

Era la testificación del jurado ante este evento en el Martín Carpena. El mismo que hora y media antes, estaba predispuesto a disfrutar y ser partícipes con la interpretación del himno de Unicaja, cantado desde lo más profundo de sus entrañas, hasta el punto de remover los cimientos del recinto. Habían presenciado por televisión que en hostiles tierras madrileñas, Unicaja había jugado los dos mejores partidos de la temporada. Querían “decorar” el escenario malacitano para que los jugadores volvieran a revivir el éxtasis de juego que por momentos vivieron unos días antes. Y sí, lo consiguieron.

El equipo dirigido por Joan Plaza volvió a salir, sobre todo, convencido. En unas semifinales ligueras, con el match-ball pendiendo sobre las cabezas de todos, con la eliminación o la clasificación para la final imperante, esto de la convicción se debe tener tatuado en sangre si es necesario. Y quien dude, es arrastrado. Jayson Granger volvía a estarlo (¿el MVP del playoff hasta este momento?) anotando suspensiones con la seguridad de un líder. Un gran jugador que es -y será-, Mindaugas Kuzminskas, se llevó dos tapones en sus dos primeros tiros, a modo de proceso de aprendizaje para cuando le toque a él decidir -que le llegará-. Y quien tampoco dudaba era Tremmell Darden con unos primeros minutos primorosos, como su mate en “alley-oop” lanzado por Llull desde medio campo (fíjense que cuando Darden coge el balón, sus brazos están fuera del espacio del tablero) y un par de triples que fue quien daba las primeras sacudidas blancas.

Unicaja volvía a marcar un ritmo frenético. Uno de los mayores activos de este equipo es que está desafiando al Real Madrid 13/14, jugando al ritmo con el que han estado devastando los hombres de Laso a casi todos sus rivales. No es cuestión de frenar las virtudes blancas, sino superarlas. Y en ello están. Si Llull acrecentaba el tempo, Granger lo hacía aún más. Y cuando hay que atacar en estático, la capacidad de decisión del base uruguayo es para tenerlo enmarcado y presente, dentro de ¿15, 20 años? como historia del playoff. Finalizando el bloqueo y continuación es imparable. Su fuerza para entrar a canasta no está al alcance de ser disminuída ni por el mismo Sergio Llull. Los pívots blancos, uno arriba defendiendo el bloqueo a siete metros del aro y el otro, marcando a Caner Medley, en una esquina, detrás de la línea de tres puntos, dejan desamparados al resto. Pablo Laso solicita tiempo muerto y pide que en el bloqueo del dos contra dos a Granger, los hombres implicados cambien para cerrar al menos, su camino a canasta. Tienen éxito en las primeras acciones. Les hacen pensar y crean indecisiones, hasta que son otros los que deciden tomar el testigo. Claro, en el “switch” que definen los entrenadores por abreviar (no es más que el cambio entre los defensas envueltos en el bloqueo y continuación, para tener permanentemente defendido al hombre-balón, aunque sea el hombre alto quien lo haga sobre un pequeño), da pie a favorecer el uno contra uno. Y ahí que todos entran como posesos, destacando a Ryan Toolson (5/6 en tiros de campo, 2/2 en triples). Con una gran canasta de Sergio Llull, contestada a falta de décimas con tiros libres de Rafael Hettsheimeir (buen partido en esta ocasión del brasileño), a un despiste defensivo blanco, se llega al final del primer cuarto con 24-25 en el electrónico.

El choque comienza a resquebrajarse después de unos brillantes minutos de Felipe Reyes, por malos, forzados y perdidos pases del Real Madrid, mientras que con un triple de Caner-Medley se cimenta un 48-40, primera pincelada de lo que sería el encuentro a continuación. Al descanso se llega con 50-45, pero el tren malagueño ya está en marcha. Con una finta de pase de Fran Vázquez y posterior mate (sublime nuevamente, con 14 puntos y 6/9 en tiros de campo), el Martín Carpena explota. Nik Caner Medley (14 puntos, 6/7 en tiros de campo), va sentenciando en situaciones abiertas de uno contra uno, como absorbido por un embrujo especial que le prohíbe fallar tiros. Está sano y lo aprovecha. Sus triples son tan alejados que sus defensores ni se deciden a puntearlos. Entran. Y todo esto corriendo, todo esto forzando más la máquina, todo esto en medio de un parcial de 8-0 que les da un 61-48 en el marcador. Corriendo y defendiendo muy, muy físico, sacando del partido al Real Madrid que no encuentra un tiro medianamente cómodo.

Entró Sergio Rodríguez a pista, porque su equipo, desde la reanudación tras el descanso, llevaba 0 puntos (racha negativa que fue rota pasados ¡05:57 minutos! del tercer cuarto). Tiene buenos arranques individuales, pero no es suficiente. Hettsheimeir, tras ganar la posición bajo el aro (primera vez que lo vimos en toda la serie), añade un tiro adicional a su canasta y se llega a la veintena: 75-55, al filo del final del tercer cuarto. Historia acabada.

Lo demás, fueron minutos para intentar rematar la faena de unos y retomar sensaciones los otros. Unicaja llevó el partido al borde de la locura física. ¿Hasta cuando pueden aguantar? Joan Plaza está preparando las batallas tácticas para que salga a relucir la calidad individual de cada uno de sus pupilos, para que ellos decidan. Los 4 puntales (Caner-Medley, Vázquez, Toolson y Granger) sumaron más de 10 puntos cada uno (el Real Madrid tuvo 2) y una locura de porcentajes en tiros de campo de 21/31 (67-8 %). ¿Alguien puede parar eso? 88-75 fue el marcador final. Si miramos el cómputo global, Unicaja lleva una media de 89.3 puntos encajados al Real Madrid en esta serie de playoff. Felipe Reyes habló tras el segundo partido que deben ser más duros en defensa. Tras este tercero, efectivamente, deben serlo. Pocas veces hay en la Liga Endesa hemos tenido ocasión de esperar el cuarto envite con la expectación que el próximo choque entre ambos equipos está generando. En él, el Martín Carpena volverá a testificar.

Crónica Semifinales 1º Real Madrid-Unicaja

Crónica Semifinales 2º Real Madrid-Unicaja