HACE 30 AÑOS… Cap.25: El Preolímpico de Holanda (1ª parte)

HACE 30 AÑOS… Cap.25: El Preolímpico de Holanda (1ª parte)

Antonio Rodríguez

La serie de artículos 'Hace 30 años' regresa con fuerza recordando uno de los episodios más recordados de nuestro baloncesto. Disfruta de un viaje en el tiempo que te llevará a recordar el Preolímpico de Holanda '88 que tuvo que disputar la selección española.

Sábado, 25 de junio. España jugaba su último partido de preparación de cara al Preolímpico de Holanda en La Casilla bilbaína, ante una selección de Estados Unidos, entre ellos David Robinson. Los americanos se llevaron el partido (87-109) por la abrumadora superioridad de sus pívots.

José Antonio Montero, defendido por Charles Smith, en La Casilla bilbaína

Domingo, 26 de junio. La enorme expedición de periodistas españoles que se desplazaba desde Madrid, se encontraron en el aeropuerto de Barajas, precisamente con la selección USA que había jugado en Bilbao. Y curiosamente, ellos también volaban a Amsterdam, aunque éstos, para hacer escala allí y volver a casa.

Curiosamente había más celebridades y divisaron al el prestigioso entrenador Dan Peterson, que volaba a Milán, al que rápidamente preguntaron por el americano que interesaba al Real Madrid, el ex olímpico en Los Angeles y actual ala-pívot de Cantú, Jeff Turner. Peterson, que se quedó muy sorprendido, respondió “si el Real Madrid se hace con sus servicios, lo hará por un gran jugador”. La otra opción que sonaba, era Ben McDonald.

Lunes, 27 de junio. A 24 horas el inicio del Preolímpico, todos estaban en Groninga (como se escribe de forma correcta). El caso es que en la expedición española están todos bien y tanto los periodistas más veteranos como Díaz Miguel, recuerdan tal sede, por haber disputado allí otro Preolímpico 16 años antes, de cara a la clasificación de Munich’72, donde la suerte fue esquiva para España (el pase a los Juegos lo adquirieron Italia y Checoslovaquia). Los nuestros tuvieron que recurrir a otro torneo de repesca. La tranquila ciudad seguía siendo exactamente igual.

Wayne Brabender llegó a media tarde a la ciudad y volvió a reunirse con la expedición española (era asistente de Díaz Miguel), tras volar el pasado viernes a Montevideo (Minnesota) de forma urgente, ante el repentino fallecimiento de su padre.

Martes, 28 de junio. España derrota en el debut a Gran Bretaña (98-64). Buena actuación para arrancar, ante lo que pensábamos sería un rival más fuerte. Por cierto, España tuvo el apoyo de 4 incondicionales. Sí, cuatro. Y cuando hablamos de incondicionales, dos parejas, es que ya les vimos en el Eurobasket griego un año antes.

En el draft de la NBA, Danny Manning salió como el número 1, elegido por Los Angeles Clippers. El número 2, para sorpresa de algunos, fue el holandés Rik Smits, elegido por Indiana Pacers. Buenos motivos tenía para no estar con su selección. Y el número 3 fue para el ala-pívot de Pittsburgh, Charles Smith. Antonio Martín, que se rumoreaba que pudiera salir elegido en cualquiera de las tres rondas, no lo fue (antes, no hacía falta inscripción previa). Antonio, tras enterarse de su ‘no elección’, declaró que “soy malísimo para la NBA y agradezco no haber sido elegido. Si se dice que soy inexperto para este Preolímpico, imagina para la NBA”. Evidentemente, eran otros tiempos.

Miércoles, 29 de junio. España venció a Irlanda (118-62). Sería cuestión de ver en los libros si es la máxima diferencia infringida a un rival. De verdad, que estos rivales no ayudan en nada en la promoción del baloncesto. Díaz Miguel, en la rueda de prensa, confesó que “me acordaba durante el partido de un vapuleo que nos dio Checoslovaquia en el Europeo de Nápoles del 69, que nos sacó 50 puntos o más y no sabía dónde esconderme”. Aquel resultado final fue 60-99 y bueno, nos cuesta creer que el baloncesto irlandés tenga la misma progresión que el español.

Dimitió el presidente del Baskonia, José Antonio Santamaría, aludiendo motivos personales. El gerente, Luis Sánchez Erauskin, se haría cargo de la presidencia de manera momentánea, hasta la próxima asamblea del club a mediados de julio, donde saldría elegido el recién retirado jugador, Josean Querejeta.

El CAI Zaragoza se interesa por Rickie Brown, el pívot recientemente campeón de Europa con la Tracer Milán. De momento, se les sale del presupuesto. Aunque todo pasa por una posible indemnización del F.C. Barcelona si, como se oía en la rumorología, se hacía con los servicios de su interesado “Piculín” Ortiz, aun con contrato en vigor con los maños.

Jueves, 31 de junio. España logró una difícil y poco convincente victoria ante Suecia (103-97) en la tercera jornada del Preolímpico holandés. Eso sí, lo de Andrés Jiménez (33 puntos y 13/14 en tiros de campo) fue espectacular.

Tras hacerse con los servicios de Claude Riley y la cesión de Ferrán Martínez, el Grupo IFA barcelonés, también se interesaba por el ala-pívot Jeff Turner. En boca de muchos, en el regazo de nadie. Finalmente, Turner continuó en Cantú.

Jaume Ventura será el nuevo entrenador del Askatuak en su nuevo periplo ACB. Jaume, procedente del Magia Huesca, ha firmado por una temporada.

Aíto García Reneses llegó a Groningen, para seguir el resto de competición, acreditado por la publicación “Nuevo Basket”. Hubo una gran afluencia de entrenadores en el torneo, colaborando para diferentes medios. Alfred Julbe viajó acreditado por “El Periódico”; Moncho Monsalve, trabajaría para la “SER”; Chus Codina, para “Marca” y Mario Pesquera, por “Antena 3”. Algunos más, están comentando desde sus casas, como es el caso de Fernando Romay por la “COPE”, Fernando Martín por la “SER” y Juan Antonio Corbalán, por “Antena 3” (que solamente era radio en 1988).

Hacia Rotterdam, tenía prevista su llegada K.C. Jones, entrenador de Boston Celtics, junto al seleccionador USA, John Thompson, más Don Nelson, nuevo entrenador de Golden State Warriors y un ejército de scouts.

Viernes, 1 de julio. La Selección Española finaliza su periplo en Groningen, tras vencer en la penúltima jornada del grupo a Holanda (94-68). Con esto, quedaba imbatido y al día siguiente, como jornada de descanso para ellos, tendrían previsto viajar a Rotterdam para ganar un día, de cara a la fase final tan decisiva.

 

 

LA ESPAÑA DE LOS “BABY PÍVOTS”

David Robinson ante Ferrán Martínez o la clara superioridad USA.

“Nosotros no tenemos que pensar que no nos vamos a clasificar. Nosotros vamos a clasificarnos. Y si no lo hacemos, analizaremos por qué. Pero tenemos que ir a clasificarnos. Nada de ‘ya está, no está Romay. Pues ya me libro de los palos de la prensa…’. Vamos a clasificarnos, porque aun sin Romay, nos tenemos que clasificar”.

Era Antonio Díaz Miguel, nuestro seleccionador nacional. Abriendo una pequeña libreta, en la sala de reuniones de la Federación Española donde había convocado a la prensa, leía la lista de los doce jugadores que partirían para Holanda, a disputar “la prueba más difícil de la Selección Española en toda su historia, porque hay que defender una plata olímpica desde un Preolímpico”.

De esta forma se inicia la travesía a través del verano de 1988 para la Selección Española. La llama olímpica de Seúl esperaba para tres agraciados en Europa. Tres. Para la totalidad de los representantes españoles, soviéticos, yugoslavos, griegos e italianos, algo totalmente injusto. De las 12 plazas olímpicas, 3 sonaban a una escasez… pues simplemente, como nunca había tenido el torneo olímpico desde este formato de doce. Jamás lo hubo antes y jamás lo hubo después .

 

Con la URSS y Yugoslavia en liza, o como debiéramos especificar en este siglo XXI, con la Unión Soviética y Yugoslavia unificadas, parecía evidente que dos posiciones eran claramente suyas. Ambas pertenecían a un firmamento inalcanzable. España les había dado un zarpazo en ocasiones, pero este no era el momento, créannos. Yugoslavia, de la mano del gran Kresimir Cosic (al que nunca se le agradeció lo suficiente) presentó un año antes al mundo, junto con los ya consagrados, una generación de jóvenes que parecían no tener límites. Djordjevic, Kukoc, Paspalj, Divac, Radja… Además, con Dusan Ivkovic al mando de la dirección desde el banquillo, defendían como nunca lo habían hecho antes. No era ninguna sorpresa que se presentaran como los grandes favoritos, corroborado por el asistente de Díaz Miguel, Lluis Cortés.Yugoslavia es el equipo más difícil. En el torneo amistoso en Dortmund, vencieron a los soviéticos por 4 puntos. Aunque es verdad que aún son muy jóvenes y tienen mucho recorrido”. 

Ferrán Martínez ante Holanda. La España de los Baby Pívots. 

La URSS no contaba con Arvydas Sabonis, recuperándose en Portland de la doble operación de su tendón de Aquiles. Y parecían llegar buenas noticias, pero ya éramos bastante escépticos como para no creerlo mucho. A su ausencia, Sarunas Marchulenis (en este serial lo llamaremos así en vez de Marciulionis, como se transcribió desde su llegada a la NBA en 1989) se erigió en el fenómeno que nunca se había visto en Europa. Nadie de su talento, se había presentado con ese físico en el Viejo Continente. Sobre ello, hablaremos largo y tendido en los Juegos Olímpicos de Seúl.

Italia mostraba dureza en su reconversión. Pero en su fuero interno, también muchas dudas. Su seleccionador, Sandro Gamba, no podía ocultarlas y tras la enorme decepción en el Eurobasket heleno un año antes, dejó fuera de la convocatoria a las promesas Stefano Rusconi y Ricky Morandotti, recuperando algún veterano que otro. Todos formaban un bloque que a los españoles, como demostraron las ventanas FIBA de febrero, se nos daba especialmente mal. 

Y Grecia. Pues Grecia era la campeona de Europa. Existía la duda de lo que pudieran ofrecer fuera de su ambiente y una enorme polémica en los días previos al Preolímpico, porque Nikos Gallis, su gran estrella, no aparecía. En el Torneo Acrópolis, frente a yugoslavos e italianos, no asistió. Se rumoreaba que tenía problemas con su Federación por querer cobrar más dinero o que estaba afectado por el fallecimiento de su ex mujer. Para Alexander Gomelski, entrenador soviético “los griegos están jugando mejor sin Gallis. No sé si ganarán algo con su recuperación”. Finalmente viajó a Holanda y así contaron con todos sus poderes.

Y entre todos ellos, España. La que la prensa bautizó como “la España de los baby pívots”. La que debía afrontar un papel tan complicado. La Selección Española quedó huérfana dos años antes con la marcha de Fernando Martín a la NBA (y por consiguiente, la renuncia a jugar más con el Equipo Nacional, como mandaba normativa). Muy huérfana bajo tableros. Fernando representaba el poder encarar a los más selecciones más grandes o no. Era así de simple. 

Antonio Martín y Epi luchando en el suelo ante el británico Bucknall. 

En Atenas’87 se destapó un coloso Fernando Romay, siendo el mejor del plantel, pleno de confianza y minutos. Y una desafortunada caída de Chechu Biriukov sobre su pierna durante las semifinales ligueras, destrozó los ligamentos de su rodilla. Y mucho más. “Cuando me lesioné, lo primero que pensé fue en el daño que le podía hacer al Real Madrid, que es mi equipo y además era lo más inmediato. Pero apenas llegué al hospital, recibí una preocupada llamada desde Barcelona, de alguien llamado Antonio Díaz Miguel, me decían en centralita. Y fue realmente entonces, cuando comprendí el alcance de mi avería. Aquella llamada me hizo pensar mucho y luego se reforzó la impresión, cuando Antonio vino tan cariacontecido a verme. Después de aquellos primeros momentos, me invadió una gran tristeza. Lo primero que hice, tras salir del hospital, fue planear un viaje a Palma de Mallorca para reunirme con mis compañeros y estar con ellos en el primer partido de preparación, contra los americanos de la liga. Lo malo es que no fue buena idea, porque una vez allí, viéndoles entrenar y hacer todo lo que yo hubiese querido hacer, me entró un no sé qué, una depresión tan grande que, luego, aunque fui otra vez a Palma, ya no quise repetir la experiencia y evité ir a verles”.

¿Y qué quedaba? Pues para que se hagan una idea, hubo que esperar a dos pívots de los seleccionados, Ferrán Martínez y Juan Antonio Morales, que terminasen de disputar el Campeonato de España junior. Así estábamos. Antonio Martín tenía 21 años, la edad máxima para cualquier jugador de los convocados por Díaz Miguel que superaba los 2,05 de estatura. El resto, fueron estos. Buen equipo, pero la España de los “baby pívots”.

 

 

VIEJOS DE VEINTIPOCOS AÑOS

Era una sensación muy generalizada entre los nuestros: sentirse viejos. Con menos de 48 horas tras el quinto partido de final de liga, la Selección Española ya se encontraba en Palma de Mallorca, concentrados para afrontar este Preolímpico. Una temporada larguísima, que había dado entre medias con una operación de rodilla de José Montero, otra a Jordi Villacampa y cirugía también en el tobillo de Antonio Martín. Añadan los problemas físicos con los que tuvieron que lidiar en el Playoff final Nacho Solozábal, Andrés Jiménez y Juan Antonio San Epifanio (que necesitaba de una hora tan sólo para él, de masajes y estiramientos en sus abductores) y nos encontramos con un plantel que padecían síntomas de cuerpos excesivamente trabajados. De viejos. “No puede ser que, con 24 ó 25 años, suframos dolores en las articulaciones, en las rodillas… Eso puede ser normal a partir de los 30. Pero no ahora”. Jordi Villacampa tenía sufridos 24 años por las exigencias y este era su doloroso diagnóstico. Pocos jóvenes tenían tan claro que no eran tan jóvenes. Y es que el boom del baloncesto español trajo consigo esta sobresaturación de partidos ante la demanda generalizada. “Llevamos muchos partidos, muchos entrenamientos, muchos viajes y todo cansa” explica amargamente Epi. “Porque llega un momento en el cual las sobrecargas, los tirones… todo se nota. Y es muy difícil recuperar, porque a los dos días, tienes otro partido. No te puedes recuperar, no tienes cinco días de descanso”. Tomemos el ejemplo del campeón de liga, el F.C. Barcelona. Si sumamos los encuentros que disputó esta temporada 87/88, las cuentas suman:

 

  • 28 jornadas de liga regular.
  • 12 partidos de playoff.
  • 3 de Copa del Rey
  • 7 del torneo Príncipe de Asturias
  • 1 de la Supercopa
  • 3 de Lliga Catalana
  • 3 del torneo Asociación del Clubes (el de Puerto Real, que siendo pretemporada, era oficial).
  • 2 de liguilla previa de Copa de Europa.
  • 14 de la liguilla de Copa de Europa.

 

Total, 73 partidos nada menos. Pensad, además, que los internacionales blaugranas también disputaron los 4 encuentros correspondientes a las ventanas FIBA, lo que eleva el número a 77. Y el Real Madrid no les iba a la zaga, porque también tuvo su Torneo de la Comunidad de Madrid y el Torneo de Navidad. Para unos hombres que permanecían muchos más minutos en pista que en la actualidad, puesto que las rotaciones eran muchísimo más escasas y los viajes no eran, ni con mucho, parecidos a los actuales, era una barbaridad.

Entre tales componendas, Antonio Díaz Miguel debía exigir de cara a sus intereses, más ritmo, más intensidad y entrenamientos más largos de los habituales. Su cuentakilómetros estaba a cero. Como Luis Gómez escribió, “desde un tiempo a esta parte, hay que empezar a entender lo que es la Selección Española. Y la Selección Española es, para empezar, la suma de un entrenador, Díaz Miguel, que dice que necesita más tiempo para trabajar con el equipo y unos jugadores, doce, que dicen que necesitan más descanso para empezar a funcionar. La cosa tiene difícil punto de equilibrio, pero mal que bien, lo ha ido encontrando en los últimos campeonatos”.

Eso sí, con todo el entusiasmo y la ilusión, que la llama olímpica de Seúl estaba al fondo. Muy al fondo, pero nadie dijo que era inalcanzable.

 

UNA PREPARACIÓN CON ALTIBAJOS

Al descanso del partido en Puerto Real ante la universidad de Duke, Díaz Miguel declaró a los micrófonos de TVE “somos blandos. Hay que devolver golpe por golpe, porque empujarnos y pegarnos será lo que nos hagan en Holanda los italianos, los rusos y todo el mundo”. Su enfado ante las blanduras en defensa, era evidente. Tan evidente como el 37-54 que marcaba el electrónico. La papeleta se solucionó en la segunda mitad (93-92 al final), pero los problemas eran notorios bajo tableros. Dos días después, la URSS nos vapuleó (77-93), con 40 rebotes capturados por 24 de los españoles.

Era un botón de muestra de dos torneos con 6 partidos calcados, lo que se vivió tanto en Palma de Mallorca como en Puerto Real. Ganar sin convencer a los checos en las dos ocasiones, vencer al equipo de Mike Krzyzewski como hemos contado (trajeron incluso a Danny Ferry) y ser vapuleados por los soviéticos, también dos veces, que tenían aún a Belostenny renqueante y sin Tkachenko -pero con Marchulenis a la cabeza-, otorgaban más sombras que luces. Y como colofón final a la preparación, España disputó su último partido ante una selección de Estados Unidos. La ABAUSA había decidido que, tras una primera selección de 90 jugadores para representarles, una parte de ellos hiciesen una gira por Europa. De entre los 90, resultaba extraño no encontrarse a hombres de contrastada calidad como Rony Seikaly, David Rivers o Keith Smart.

El caso es que un grupo de 14 hombres, dirigidos por uno de los asistentes del seleccionador John Thompson, George Raveling, completaba su tournée en Bilbao frente a España, tras enfrentarse a selecciones como Gran Bretaña, Francia, Austria y Finlandia. Bill Wall, el presidente de la ABAUSA, el organismo oficial que llevaba la selección estadounidense (que por entonces, seguía siendo amateur), no descubría ningún secreto con “este era el David Robinson Tour. Y el objetivo fundamental de esta gira del equipo era ponerle en forma a él, después de su año sabático”. De los americanos hablaremos más adelante en este serial, largo y tendido.

Lo que sí contaba en nuestro equipo, fue la buena cara mientras se pudo ante los yanquis. En el fondo, la línea exterior tenía mucha calidad, con Solozábal, Epi, Villacampa y Montero. Los aciertos de Josep María Margall nada más salir a pista, con su facilidad habitual en el tiro, eran motivo de asombro y enfado a la par en los rivales. Pero ellos tenían a David Robinson, que formaba pareja de pívots en el quinteto inicial con el chavalín de high school (que lo de chavalín, por su aspecto, más bien poco), Alonzo Mourning. Y cogían balones arriba, donde en Europa no se cogen. Y ponían tapones, donde los europeos pensaban que no se llega. De hecho, muchas de sus protestas fueron por la cantidad de tapones limpios colocados, que los árbitros Neyro y De La Maza, no acostumbrados a “tales alturas”, decretaban como falta personal. Eso sí, cuando saltaban los reservas a pista, Dwayne Schintzius y Dyron Nix, su calidad interior disminuía muchos enteros y es cuando Antonio Martín o Arcega tenían más posibilidades de anotar. El más acertado en nuestros representantes, fue Nacho Solozábal, con 20 puntos, creando nuestras dudas sobre la conveniencia de convocar al base de Georgetown, Charles Smith, muy vulgar -o eso pensábamos desde nuestro desconocimiento- para lo que hay en ese país, que fue superado por Solozábal constantemente. Debe ser por la confianza que le ofrecía al seleccionador John Thompson, muy recto en sus rutinas. De hecho, su predecesor en Georgetown, Michael Jackson, tras ser cortado como rookie esta temporada en Sacramento Kings, parecía haber abandonado la práctica del baloncesto en activo, pues se encontraba en el banquillo como asistente de Raveling.

Mourning, Robinson o Elden Campbell eran brazos que los españoles no podían sortear. Cuando añadían al freshman Stacey Augmon en tareas defensivas, un fantástico atleta, se convertía en una maraña difícilmente traspasable. Ellos capturaron 36 rebotes, mientras que a nuestros representantes les dejaron tan sólo 15 (según “Gigantes del Basket”. En otras publicaciones, como “Basket 16”, la diferencia crecía de 39 a 13). Por ello, el marcador final de 87-109 pudiera tener toda la corrección o llevar a equívoco, según se mire. Claro, que esos físicos no los encontraríamos en Holanda. No eran armas que debíamos superar allí.

 

TRANQUILA GRONINGEN EN UNA TRANQUILA FASE PREVIA

La invasión española en esta calmada ciudad de Groninga de 175.000 habitantes, era ya menos sorprendente. Y no es que fuese de aficionados, que no. La divulgación del baloncesto era inmensa (ver el capítulo 5 de este serial “HACE 30 AÑOS…”) y con ello, llegaron procedentes de redacciones españolas hasta 73 corresponsales audiovisuales, radiofónicos y de prensa escrita, según el jefe de comunicación de la FEB, José María Turmo. En la primera fase del Eurobasket del pasado año, en la ciudad rumana de Kluj Napoca, se citaron unos 50 enviados especiales. Para Rotterdam se esperaba superar los 80. Una locura. Ningún otro país (ni por asomo) enviaba tal ejército a cubrir la cita preolímpica. Todo ello contrastaba con el ambiente de baloncesto en la ciudad holandesa. Poco o nada. Escasamente sabían que se estaba celebrando un evento de tal calibre y si hablábamos de un balón, los nativos seguían dando saltos de alegría con el título de la selección holandesa de fútbol en la reciente Eurocopa.

Esto, más o menos, fue el partido ante Irlanda. 

Allí, la Selección Española se concentró en un hotel reservado para todas las selecciones, que se encontraba a 100 metros del pabellón. De hecho, se accedía a él a través de un pasillo interno, con las ventajas de no ser necesario ni salir a la calle y poder ducharse incluso en las habitaciones del hotel. Algún periodista se quejó, por pensar que la organización lo ideó al revés. Por qué no concentrar a la prensa allí, para tener más accesibilidad en su trabajo en la travesía pabellón-hotel y alejar a los equipos, que tengan un mayor “retiro” y no estar tan cerca de un recinto, la coqueta sala Evenementhal, donde se disputaría el torneo, en el que supuestos miles de aficionados se agolpaban.

Miles de aficionados. Agolparse. En fin. Como botón de muestra, de los 4.000 asientos que tenía disponibles el pequeño pabellón, quedaba reducido a poco más de dos mil, porque suponiendo la afluencia de espectadores, ni colocaron las gradas plegables de los laterales. Y sobraron más de quinientos en el debut de la Selección Española, un 28 de junio, ante Gran Bretaña en la primera jornada de nuestro grupo de 5 equipos (de un total de 18, que tenían libre invitación). Los británicos, a los que se les tenía cierto temor, puesto que eran atléticos y algunos de ellos militaban en universidades USA (el caso más conocido, el escolta de North Carolina, Steve Bucknall), eran el pistoletazo de salida en el grupo, junto a Irlanda, Suecia y la anfitriona Holanda, quizás el único equipo que inquietaba.

Frente a los británicos, al que se les empezó ganando 21-8  y ya recondujo el encuentro hasta el final (98-64), se sacaron varias conclusiones, al margen de la voluntad y brega de los rivales. Que el peso del juego español se basaría en el trío Solozábal-Epi-Jiménez (17 y 24 puntos los dos últimos, respectivamente) y que, efectivamente, parecía no haber un referente interior, al margen de Jiménez. Contando algunas acciones de Antonio Martín pidiendo el balón en poste bajo, los “baby pívots” en general, lograban canastas tras rebote ofensivo o porque la superioridad en altura era evidente como para recibir balones bombeados. Pero no había un poste bajo que crease una referencia interior. A eso nos teníamos que empezar a acostumbrar.

Rivales como Irlanda (una muestra clara que al Preolímpico se daba la invitación a quien la pidiese), eran prueba para que Martín, Ferrán o Morales tuviesen minutos y se fuese fogueando como las referencias interiores que necesitábamos que fuesen. Juanan Morales disfrutó de 30 minutos en pista ante los pequeños irlandeses (aleros de uno ochenta y pocos y su pívot más alto, Paul Fiztgerald, medía 1,96). A Irlanda, equipo equiparable a un actual EBA y no de los mejores, se les venció 118-62.

José Montero jugó en muchas ocasiones como escolta.

Frente a Suecia, torcimos el morro. Se ganó (103-97), Jiménez (que jugó los 40 minutos) anotó 33 puntos, pero que los suecos recortaran cómodas rentas de 16 puntos, no gustó. Es cierto que el choque estuve marcado por la sinfonía de pito arbitral. Era desesperante. ¡Es que se pitaron 64 faltas! Un germano-oriental, un tal Latz (que no sabemos de dónde lo habían sacado) junto a su “lacayo”, el turco Gunalp, fueron como para abandonar este deporte. Ya Pedro Barthe en la retransmisión llegó a decir “es que, estos cogen la NBA y se cargan el show en dos partidos”. En un arbitraje de los años 60, en el que cualquier choque era sancionado con falta, cualquiera, donde una lucha por el rebote que tuviese contacto por la captura del balón, aunque los contendientes fuesen limpiamente por él, era sancionado con falta personal, llevo al hartazgo a todos. Si no, es imposible sancionar con 64 faltas. Eso significa, parar el juego por faltas cada 40 segundos. Fue tan desesperante, tan desquiciante para todos, que entre los jugadores, ya quemados, se produjeron piques y un último codazo de Fernando Arcega sobre el pívot sueco Rahm, perdiendo los papeles, que afortunadamente los árbitros no vieron la agresión ni la gravedad.

Pero con lo que nos topamos de bruces fue con la realidad de unos pívots muy inexpertos. Su base, Orjan Anderson (19 puntos), hombre rápido en el uno contra uno, se iba de su par y no encontraba ninguna oposición hasta el aro. Muy fuera de su sitio, falta de colocación y de oportunismo en los “baby pívots” (algo lógico a su falta de partidos), erraban en despistes ante los pívots suecos, muy móviles, que siempre pillaban por sorpresa en una suspensión, en un corte a canasta… Entre la expedición española se resoplaba, porque con ellos, había que jugarse las lentejas en Rotterdam. Y para colmo, el esguince de Antonio Martín. El pívot madridista, poco a poco se iba recuperando de su tendinitis en el tobillo operado, cada vez mejor, y en un saque de fondo, de la forma más tonta, un paso atrás para buscar al compañero y “me enganché el pie en el soporte de la canasta, cuando iba a sacar. Sentí un dolor enorme y me entró pánico, porque el esguince era fuerte y se trataba exactamente del mismo tobillo que me operaron hace unos meses. Al principio temí que se me hubiera desgarrado el ligamento, porque el dolor llegaba del mismo punto”. Al día siguiente, confirmaron que ni el ligamento ni el hueso estaban dañados, que con recuperación, para la fase de Rotterdam, estaría. Eso sí, se perdía el último enfrentamiento en Groningen ante los anfitriones.

Andrés Jiménez, 33 puntos ante Suecia, nuestro gran referente. 

Con los temores descritos y la baja del madridista, se solventó la papeleta con notable ante Holanda (68-94) con actuaciones individuales que nos hicieron albergar esperanzas. Ferrán Martínez tenía esa facilidad innata para anotar (18 puntos) y sentirse más a gusto, al menos en ataque. José Biriukov, que tan sólo había jugado ante la pachanga de los irlandeses, salió como titular, jugó 29 minutos, anotando 15 puntos y se vio en él una base más en el perímetro, como para cargarle de responsabilidades en la anotación. Los holandeses, grandes, fuertes, pero bastante pardillos en ocasiones, se volvían locos a nada que sufrían un bloqueo y tenían que cambiar de asignación o responder con algo. Epi, aprovechando el primer bloqueíto, ya estaba totalmente solo para anotar el triple. Y nuevamente, sobresalió Andrés Jiménez.

Andrés, nuestro máximo puntal en poste bajo, el que asistía desde poste alto a Ferrán Martínez, el que corría las transiciones, el que ganaba la posición para recibir bajo el aro, el que jugó un promedio de 36 minutos, era nuestro referente. En aquellas fechas de la sorna-polémica de las comparaciones con James Worthy, si exceptuamos la pachanga ante Irlanda -en la que jugó 7 minutos-, promedió 25 puntos por encuentro. Pero atención a los porcentajes, que hablan muy bien de su sapiencia para saber jugar cerca del aro o ser oportunista en contragolpes: 36 canastas de 41 en total (sumando el 4/4 ante Irlanda), para un sideral 87,8%. Él, que se quejaba que el parquet era muy duro y empezaban a dolerle articulaciones cuyas molestias ya estaban olvidadas, se marcó una primera fase de antología.

Esta inútil primera fase no dio más sorpresa que la victoria de Gran Bretaña sobre Holanda en la última jornada (65-85), que valía el billete para Rotterdam, junto a los clasificados de otros grupos, que por este orden, nos esperaría en la fase final: Francia, Italia, Alemania, Grecia, URSS y Yugoslavia. Ahora sí llegaba la hora de la verdad. El “hemos evitado la catástrofe” siendo líderes imbatidos de nuestro grupo, era la antesala para lo que se avecinaba. Emociones fuertes, no lo duden.

En otros grupos, Yugoslavia machacó a Grecia (103-87) como Vrankovic en la foto.

 

PRÓXIMO CAPÍTULO: EL PREOLÍMPICO DE HOLANDA (2ª parte).

“HACE 30 AÑOS…” (Prólogo)

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 1: “Americanos para una liga en alza”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 2: “Nace el Open McDonald’s”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 3: “Cerca de las estrellas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 4: “Las ventanas FIBA”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPITULO 5: “La guerra de las revistas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 6: “Kenny Simpson, un especialista defensivo que se convirtió en máximo anotador”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 7: “El infructuoso regreso del Barça a Copa de Europa (1ª parte).

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 8. “La ACB pasaba de 16…¡a 24 equipos”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 9. “La Copa del Rey de Valladolid…y Solozábal”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 10. “El Torneo de Navidad”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 11. “El viaje de Uliana Semenova (1ªparte)”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 12. “El viaje de Uliana Semenova (2º parte)”.

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 13: “¿Qué pasa con Arvydas Sabonis?”

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 14: "La Korac más especial para el Real Madrid"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 15:  "Baskonia: La élite puede esperar"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 16: "La Recopa que se le escapó a la Penya entre los dedos"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 17: "Lo que el Barça se dejó en Holanda"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 18: "Final Four"

"HACE 30 AÑOS...": CAPÍTULO 19: "Rullán, Cabrera y Corbalán, el adiós a tres mitos"

"HACE 30 AÑOS...": CAPÍTULO 20: "1ª B, el fin de una loca utopía (1ª parte)"

"HACE 30 AÑOS...": CAPÍTULO 21: "1ª B, el fin de una loca utopía (2ª parte)"

"HACE 30 AÑOS...": CAPÍTULO 22: "1ª B, el fin de una loca utopía (3ª parte)"

"HACE 30 AÑOS...": CAPÍTULO 23: 1ªB, el fin de una loca utopía (4ª parte)"

"HACE 30 AÑOS...": CAPÍTULO 24: 1ªB, el fin de una loca utopía (5ª parte)"