ARTÍCULO: DE AGONÍAS Y ÉPICAS

ARTÍCULO: DE AGONÍAS Y  ÉPICAS

Antonio Rodríguez

3º F.C. Barcelona 70-74 Valencia Basket

Era una situación de contragolpe en los últimos minutos en la que Ante Tomic pretendía culminar con un mate. No calculando bien la distancia o simplemente teniendo en su camino a Serhyi Lishchuk con cuatro faltas y en realidad, su única intención era forzar su última personal, falla el mate. Lishchuk se había apartado y no quiso forzar la acción. El balón cayó en posesión de lado valenciano. Velimir Perasovic desde la banda, con gestos significativos, pregunta a Chechu Mulero cuantas faltas tiene. Su asistente le recuerda que son cuatro. La tensión del momento le hace olvidar y vuelve a preguntar cuantas tiene su pívot reserva, Juanjo Triguero. Nuevamente Mulero le contesta que si está en el banquillo, es por algo: cometió la quinta hacía escasos minutos. Perasovic se gira a la pista nuevamente y le reitera a voces al pívot ucraniano: “¡No faltas! ¡No faltas!, ¿eh?”. Así se hizo. En la última y decisiva jugada del partido, cuando Brad Oleson se encaminaba hacia canasta para empatar a 72 y llevar el partido a la prórroga, fue Serhyi Lishchuk quien le intimidó lo suficiente como para que la bandeja se pasease por el aro y no entrase. Misión cumplida. Valencia Basket se hacía con un milagroso triunfo y hacía que la eliminatoria fuese a un cuarto partido.

Dicen que lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Los levantinos, intentando digerir su segunda derrota consecutiva el pasado sábado, asumían que era muy difícil jugar con tantas bajas, con tantos problemas físicos. La dolorida mano de Justin Doellman, las bajas de Dubljevic y Aguilar, son demasiada adversidad para unas semifinales ligueras, para intentar encararse con el F.C. Barcelona. Por eso, se presentaron en el Palau Blaugrana casi con las maletas ya en el autobús. Además, Romain Sato, producto de un golpe en los últimos minutos en la Fonteta, tampoco jugaba para este tercer envite, el de la -teórica- despedida, mientras que Oliver Lafayette “no sabía si iba a jugar”, por unas molestias cada vez más pesadas en el pie. En cuadro. El caso es que salieron a jugar con el desenfado y la tranquilidad intentar hacerlo a lo que se pueda. Y el ‘a lo que se pueda’ se transforma en 8 puntos de cuatro contragolpes seguidos, los primeros del equipo, forzando pases largos como buscando opciones sencillas, porque tampoco se daba para mucho más. Y es que era así, porque no se iba muy lejos con el 0/10 en triples en el primer tiempo.

F.C. Barcelona toma la apuesta también de la velocidad y gracias a Marcelinho y a Papanikolaou comienzan otra sinfonía de transiciones rápidas, bandejas y balones doblados. De hecho, gran parte de los 48 puntos en la zona por parte de los hombres de Xavi Pascual (22, por cierto, por parte de los valencianos), se fraguaron en esta primera parte. Estábamos presenciando los minutos más fluídos en anotación de toda la eliminatoria. Velimir Perasovic pide tiempo muerto, porque lo de correr está muy bien, es lo que más energías ahorra, pero incluso a ese ritmo, hay que saber seleccionar los tiros a canasta. No se estaban eligiendo las mejores opciones.

F.C. Barcelona comienza a marcharse en el marcador. En este festín anotador, ellos, con más efectivos y más calidad, son los que tienen que ganar y además, parece que Joey Dorsey está de dulce. Con un excelso mate de espaldas en “alley-oop”, consiguen la máxima ventaja: 40-26. Poco después llegó otro mate suyo gustándose en la jugada tras ver camino libre al recibir un balón doblado. Poco antes, Juan Carlos Navarro había dado un pase de fantasía por detrás de la espalda para la culminación en el contragolpe de Macje Lampe. El público se divertía y eso animaba a los hombres en pista. El parcial había sido de 15-4 para los de Pascual y el marcador al descanso, un cómodo para los locales 42-32. Y es que habían logrado sacar partido de la debilidad visitante de un Vladimir Lucic como eventual ala-pívot, remiendo al no poder contar con otra cosa.

Quizás fuese la comodidad del juego, que los azulgranas estaban tranquilos porque sin alarmarse mucho ante el desatino en el lanzamiento exterior, iban cumpliendo sacando rédito en la zona. Porque en definitiva, el marcador y este tercer y presumible último round, estaba siendo plácido. El caso es que se relajaron en defensa. Por primera vez en esta eliminatoria, se relajaron en tareas defensivas y eso significó que su rival, poco a poco fuese menguando distancias hasta que miraron al electrónico y se vieron en partido. Ahora el problema en el triple es más un quebradero de cabeza en los locales, porque siguen sin entrar y se lanza con más constancia. A estas alturas, ya iban con 1/11.

Xavi Pascual solicita tiempo muerto porque su relajación defensiva había metido a los taronjas en partido (49-45) y se veían enfrascados en una locura del tiro al plato que no conducía a nada. La actividad de Sam Van Rosson (repito: tremendo desgaste físico del base belga, que parece no tener límites) y Pau Ribas empieza a dar rédito. Pero los quebraderos de Velimir Perasovic continuaban: Triguero comete la cuarta falta, Lishchuk ya tenía tres y mientras, que Joey Dorsey sigue a lo suyo para completar su mejor partido como azulgrana (20 puntos, con 8/9 en tiros de campo), vuelve a separar distancias en un 57-49 en los locales. Con un último esfuerzo de Pau Ribas, finaliza el tercer cuarto con el algo más limado 59-53. Siguen en partido.

El último cuarto hace crecer la incertidumbre. Un poco habitual triple de Serhyi Lishchuk empata el marcador a 59. La remontada, algo impensable minutos antes, se había culminado. El F.C. Barcelona sigue fallando triples. Finalizaron con 1/18 desde la línea, estuvieron nada menos que ¡38 minutos! sin anotar uno, “destacando“ Navarro, que por más que lo intentase (0/6 y 1/10 en tiros globales), no veía manera de romper su mala racha. De hecho, a falta de 01:50 para el final, Xavi Pascual en una decisión resignada a la par que valiente, se ve en la obligación de sentar al genial escolta, porque no era su día (lo volvería a incluir en el quinteto para la última jugada).

Por el camino, Pau Ribas sufre una distensión en su pierna tras un mal gesto y otro que tiene que irse al banquillo. Pero sus jugadores aguantan. Vladimir Lucic, otro tipo con un esfuerzo grande, fuera de su posición y mostrando carácter en los últimos minutos de los partidos, es un gran aliado para Justin Doellman, que es quien decide, olvidando sus problemas de todo tipo y cumpliendo con un gran partido (19 puntos). Ante la desesperación blaugrana por ver que sus tiros son infructuosos, aparece Kostas Papanikolaou en una certera entrada a canasta y empata a 70 en el electrónico y el Palau, toda una olla a presión con una excelente e incansable afición, en vilo.

Aquí ya fallan todos. Huertas, Nachbar…la angustia de haber dejado al herido con vida y que les pueda derrotar, comienza a ahogar. Y en la jugada decisiva, tras doblar un balón Van Rossom hacia fuera, para el uno contra uno claro de Doellman, Nachbar comete falta personal sobre él, a falta de 13 segundos. Xavi Pascual en el banquillo se quiere morir, pero en mitad de tal fragor, estas cosas pasan. Doellman anota los dos libres y es cuando en tiempo muerto, se diseña la jugada con cuatro jugadores abiertos para que decida Brad Oleson en su penetración. Allí se encontraba Lishchuk. Y allí se culminó la milagrosa e increíble victoria del Valencia Basket, con dos tiros libres postreros de Doellman que fue quien capturó el rebote.

La satisfacción suprema, el tildar como épica esta victoria cuando nadie lo esperaba, es lo que dio fuerzas y sonrisas a la expedición valenciana. Su increíble triunfo les sigue dando vida, pero sobre todo algo de justicia. Haberse retirado con un 0-3 en semifinales es algo demasiado duro para los méritos acumulados a lo largo del año. Rezan con recuperar a alguno de la enfermería. Pero de momento, con esta victoria de anoche, que les quiten lo “bailao”.

Crónica 1º partido semifinal Valencia Basket - F.C. Barcelona

Crónica 2º partido semifinal Valencia Basket - F.C. Barcelona