HACE 30 AÑOS… Cap.22: “1ª B, el fin de una loca utopía” (3ª parte).

HACE 30 AÑOS… Cap.22: “1ª B, el fin de una loca utopía” (3ª parte).

Antonio Rodríguez

La 1ªB marcó un auténtico episodio en nuestro baloncesto ¿Quieres saber más? Viajamos hace 30 años y descubrimos todo lo que ocurrió en una época crucial para nuestro baloncesto.

 

Lunes, 13 de junio. La Selección Española comenzó sus partidos en el torneo celebrado en Mallorca, con una victoria sobre Checoslovaquia (92-72), pero demostrando que aún le falta mucho rodaje. Todo lo contrario que la URSS, barriendo a la universidad de Duke (98-73).

Por otra parte, los rumores se confirman: el pívot del Real Madrid, Brad Branson, se convertía con el fichaje por Pamesa Valencia, como la rutilante estrella para la nueva ruta valenciana en la Liga Endesa. La duración sería de dos temporadas y aunque las cantidades aún no estaban descubiertas, se suponía que eran superiores a lo que cobró en el Real Madrid.

Martes, 14 de junio. Se confirma que a nuestro Equipo Nacional le faltaba mucho rodaje. La derrota ante la URSS, desde el prisma que era un amistoso, fue dura (79-98). Grandes lagunas defensivas, sobre todo a la hora de proteger el aro. Sarunas Marchulenis (25 puntos) fue el hombre más destacado.

En la final de la NBA, Detroit Pistons logró vencer en el cuarto partido de la serie, en el Silverdome de Pontiac (111-86). Fortísima defensa de los Pistons, marrullera en ocasiones y nuevamente Adrian Dantley como el rey de la pista: 34 puntos, 13/15 en tiros libres nada menos. La noticia del vídeo se hizo pública y eso no gustó nada entre los Lakers. Chuck Daly, al día siguiente de la derrota de Detroit en el tercer partido, envió una cinta a los árbitros, mostrándoles todos los errores arbitrales del match y la complacencia que tuvieron contra los angelinos. La diferencia de criterio sí se notó en cuarto choque.

Jueves, 16 de junio. España, tras su concentración en Palma de Mallorca, viajó a Puerto Real para disputar allí otro torneo amistoso. Comenzó venciendo (93-92) a la universidad de Duke. Aunque Epi estuvo acertado (17 puntos), los estadounidenses nos volvieron a ganar la partida en el rebote. Danny Ferry mostró su enorme clase (18 puntos, máximo anotador del partido) para nuestro regocijo, pues era la primera vez que el aficionado medio español veía al tan afamado ala-pívot.

Se disputó el quinto partido de la final NBA y Detroit se despidió de su recinto con una nueva victoria (104-94). Los Pistons volvieron a dominar nuevamente desde la defensa, a partir del tercer cuarto. Adrian Dantley (25 puntos y 11/13 en tiros libres), junto a Kareem Abdul Jabbar (26 puntos) fueron los más destacados. La serie se desplazaba a Los Angeles con 2-3 en contra de los Lakers y la obligatoriedad de vencer en los dos últimos. Tras lo visto en Detroit, se antojaba complicado.

Sábado, 18 de junio. España volvió a verse doblegada por la Unión Soviética en Puerto Real, como sucedió el martes en Mallorca (77-93). Inferiores en rebote, si los porcenajes de tiro no fueron buenos (29/66 en tiros de campo), poco hubo que rascar ante una URSS que nos doblegó en rebote (40 a 24).

Domingo, 19 de junio. Veteranos, con escasísimas rotaciones… todo lo que quieran, pero Los Angeles Lakers, a la hora de ganar, supieron hacerlo. Detroit Pistons tuvo por muchos momentos, el sexto partido de la final NBA ganado. Pero dos tiros libres decisivos de Kareem Abdul Jabbar les dio un agónico triunfo (103-102). Encuentro épico, con Isiah Thomas autor de 43 puntos y 24 en el tercer cuarto (récord de las finales NBA). Todo se decidiría en un séptimo y definitivo envite.

 

CAJAMADRID Y PAMESA VALENCIA, LAS POTENCIAS CON MÁS QUEBRADEROS DE CABEZA

El drama sobrevolaba sobre La Fonteta en el último partido de la interminable primera fase de 1ª B, entre Pamesa Valencia y Cajamadrid. Nueve puntos de renta entre unos y otros -a favor de los valencianos- en el partido de ida (70-79), eran la barrera a sortear para formar parte del grupo de los 12 elegidos. Pamesa Valencia logró un cómodo triunfo (115-101) dejando en la cuneta a los madrileños y por el camino, dejándose llevar en los últimos minutos con el gesto -que no gustó nada entre los cajistas- de Antoni Serra, entrenador levantino, de solicitar tiempo muerto a menos de tres minutos para finalizar, con 23 puntos por delante. Cajamadrid tragaba quina. Y mucha que tragó aquel curso.

El equipo madrileño era el más que claro favorito para auparse con una de las dos plazas de ascenso a la ACB. Los de mayor presupuesto, los de mejor plantel -junto a Clesa Ferrol- y también, los de la más tensa exigencia, tanto mediática como interna. Y esa pudo ser su tumba. Toñín Llorente y Carlos Gil, Perico Ansa, Quique Villalobos, Nino Morales y Paco Criado, rematando con Juanan Orenga, John Johnstone y Bob Cattage (posteriormente Bob McCann) eran un lujo en 1ª B con un único objetivo: el ascenso. “El problema es que Cajamadrid está obligado a subir” declaraba su entrenador, Chus Codina. “Y la entidad no va a reparar en gastos”.

El curso anterior se prescindió del entrenador en mitad de la liga, Rafa Peiró y llegó alguien para el banquillo con el nombre y caché de Codina, procedente del Cacaolat Granollers. Nerviosos por la incertidumbre del ascenso, se dio de baja al americano Wayne Carlander, un grave error como admitió posteriormente el canadiense Greg Wiltjer, “y dejé de recibir los balones que necesitaba para poder ayudar y ser decisivo en esta categoría”. Llega un consumado reboteador, Ken Johnson, que dio la espantada a las pocas fechas y entre tanto vaivén, el objetivo no se logró. 

En verano, Codina da la salida a José Manuel Beirán, Juan Fermosel y Fede Ramiro y decide reconstruir parte del plantel. Pero los americanos empiezan a ser el quebradero de cabeza. No aparecen nombres como los anteriores. El malogrado Mike Schultz recuerda poco tiempo después que “me llamaron estando en el aeropuerto de Barajas para ficharme, camino de Santiago de Compostela (este año jugó para el Feiraco Obradoiro). Pero yo tenía un billete pagado desde Rimini hasta Santiago por ellos y tenía que ir allí. Si yo trataba con Cajamadrid, no actuaba con legalidad”. 

Bob Cattage, un refuerzo para salir del paso en el Cajamadrid.

E inicialmente, se ficha al ala-pívot de 2.07, John Johnstone, de un perfil sobrio y bregador. Faltaba la estrella, el americano de relumbrón, que por sí solo conllevase el aval de ser favoritos. No se encuentra. Las fechas se echan encima. Y se recurre al cortoplacismo: contrato temporal por dos meses al pívot Bob Cattage, que venía de ganarse la vida en un combinado Winston All Stars. Grande y contundente, pero sin la calidad -ni por asomo- de lo que se pretendía. Tampoco hay preocupación, porque inicialmente los resultados acompañan (6 victorias y 2 derrotas en las primeras 8 jornadas). La idea era esperar a los últimos cortes NBA y buscar esa estrella que no tuviese hueco entre la exigencia de la mejor liga del mundo.

Viaje en noviembre a Estados Unidos y se traen bajo el brazo al ala-pívot Bob McCann, un joven de 23 años y 2,01 de estatura, descartado por los Bucks, que acabábamos de ver en las emisiones del primer Open McDonald’s de Milwaukee. Claro, como allí todos los americanos nos parecían ciencia ficción, comparados con los ‘terrenales’ soviéticos y el Tracer Milán, se suponía que era un fichaje estelar. Y lo era. De hecho, por lo que restaba de temporada cobró 90.000 dólares, lo que le convertía en mejor pagado que la mitad de sus compatriotas que militaban en ACB. Fuerte físicamente, polivalente, de mil recursos ofensivos. Pero era muy joven. Y se dejó arrastrar por el ambiente.

Y el ambiente, por un tiempo, fueron 5 derrotas consecutivas. La grave lesión de Orenga en una rodilla en la liga anterior, aún le tenía convaleciente y eso contaba. Pero no les suponía excusa. Perder con Mayoral Maristas, Leche Río Breogán, Caja San Fernando, Tenerife Nº 1 y Pamesa Valencia (y 3 jornadas después, ante el Askatuak en casa), o sea, los equipos punteros del grupo, daba cierta sensación de verse algunos peldaños por debajo de ellos. Les preocupaba.

“Se viene comentando desde hace tiempo que la pareja Cattage y Johnstone no es la óptima para las aspiraciones del equipo y creo que, desgraciadamente, es así” se sinceraba -¿en exceso?- Chus Codina. “Mientras en los demás equipos, la pareja americana anota sesenta puntos por partido, en el mío solamente hacen 25, lo que no ayuda en nada a los españoles, que se ven obligados a decidir”. Al final, quería mandar un mensaje optimista. “Aunque no estemos ni al cincuenta por ciento, al final estaremos en los puestos de cabeza”. Esa sola idea era un salvavidas enorme, puesto que cada día transcurrido, más se iba confirmando la ampliación de equipos de ACB, lo que significaba que habría ocho ascensos. Las aspiraciones y posibilidades para ello, aún estaban intactas.

Bob McCann tampoco solucionó nada en los madrileños. 

La irregularidad era la nota predominante en el equipo. Se criticaba al ex internacional Pedro Ansa de su rendimiento. Ante el Guadalajara anota 44 puntos y calla bocas, para volver a discretas actuaciones. Si en el grupo humano, los jugadores se llevaban todos francamente bien, la brecha entre la directiva y el cuerpo técnico con ellos, era enorme. No había entendimiento. Los jugadores se quejan que no hay alegría en los entrenamientos, demasiadas sesiones de vídeo, estudio táctico, parones y poco para ejecutar y -por consiguiente- disfrutar con ello. Mariano González, delegado del equipo, se marcha por discrepancias con el entrenador, un Codina que se queja de la frialdad del ambiente en el pabellón, un recién inaugurado recinto multiusos, pensado para ACB, que se quedaba enorme para el poco apego del equipo a tenor de los resultados “Ahora no nos siguen por descontento, lo que antes era por prepotencia”. Se sanciona económicamente a Toñín Llorente por unas declaraciones en una emisora de radio, aunque la mayor sanción recala en Nino Morales: nada menos que 40 días de empleo y sueldo. Mientras ambas partes mantuvieron un silencio hermético en este asunto, las discrepancias entre Morales y Codina eran enormes, detonante de tan severo castigo. (NOTA: En Endesa Basket Lover nos confesamos admiradores del malogrado Chus Codina, que en su etapa de entrenador llevó a un subcampeonato liguero al Estudiantes en 1981 y un gran trabajo en Cacaolat. Sin querer remover ciertos aspectos del pasado, sí que nos vemos en la obligación de contar los hechos de lo que aquel año sucedió, así como recuperar algunas de sus declaraciones, sin con ello pretender lastimar su imagen. Nada más lejos de nuestra intención).

Tras dos decepcionantes derrotas en casa en jornadas consecutivas, ante Caja San Fernando (77-78) y Tenerife Nº 1 (78-87), llegó la visita a La Fonteta valenciana con la que abríamos este artículo. Con esa nueva decepción, Cajamadrid finalizaba relegado al grupo C, con 13 victorias y otras tantas derrotas. Demasiado escaso. Con la vuelta de Orenga y rivales bastante inferiores, en la segunda fase se alzaron en el primer puesto, con un récord de 12 victorias y 2 derrotas, recuperando cuanto menos, sensaciones y llegando a la meta final, el Playoff por el título.  Se clasificaban para los octavos de final los 12 de los 2 grupos principales, más los 4 mejores de los restantes 16. Una eliminatoria al mejor de 3 encuentros ante Valvi Girona, les separaba de su sueño de volver a la ACB.

Y la mayoría pensaron que era posible tras el primer éxito en el Palau Sacosta de Girona, donde vencieron (65-77), dejando a su estadounidense Greg Sims con 3/13 en tiros de campo. Todo estaba preparado para la fiesta en Alcalá de Henares. El exceso de tensión por lo que había en juego y un mal arbitraje (sin influenciar en el marcador), junto a 27 puntos de Jimmy Wright por los catalanes, llevó la decepción nuevamente a los madrileños (80-83) y la serie a un tercer y definitivo encuentro. En él, Valvi no volvió a fallar. El ambiente provocó las primeras ventajas y aunque se igualó la contienda en la 2ª mitad, el gran Herminio San Epifanio, con 20 puntos y Jimmy Wight, con 21, lideraron -junto a un escenario volcado- al triunfo final, por 83-80 y el billete para ACB, primer equipo catalán fuera de la provincia de Barcelona. La tragedia madrileña, se había consumado.

Clyde Mayes, seguridad perenne en Pamesa Valencia

“No iniciamos bien el campeonato. Perdimos muchos encuentros. Y ya se sabe, que lo que mal empieza, mal acaba” en un doloroso arrebato, declaraba Pedro Ansa. Nino Morales informó, después de una reunión de los jugadores al completo con la directiva que “todos los jugadores teníamos libertad para negociar nuestros contratos a partir de ese momento, aunque si no queríamos hacerlo, el club mantenía y respetaba lo firmado”. Esa imagen de ‘ser prescindibles’ tampoco ayudaba al epílogo de una penosa y dolorosa temporada. Al año siguiente volverían a intentarlo y ahí, sí que la tragedia deportiva se elevó más allá de lo imaginable.

Pamesa Valencia, al igual que Cajamadrid, sufrió lo indecible al inicio de la competición. De hecho, ambos fueron los primeros equipos en sustituir americano en la categoría. En Valencia, la víctima fue Larry Spicer, para nada motivado a orillas del Turia. “Y es que me cuesta entenderlo, cuando en los dos últimos años, en Oximesa, fue pieza clave del equipo” se preguntaba un descorazonado Antoni Serra. Y es que en el primer mes, se despidió a Manu Rodríguez, fichaje desde Tizona de Burgos, el mejor base de la categoría el curso anterior -junto al ‘sevillano’ Quique Azcón- porque no rendía en las condiciones que se le suponían. Quien sí estaba dando un nivel más alto del supuesto, era el alero zurdo Paco Solsona, traído por Serra desde Mataró y que daba, no solamente rendimiento en pista, sino alegría para unir al grupo. Y fue muy importante, dada la lesión de Sergio Coterón en los escafoides.

El caso es que a Spicer le suplió otro viejo conocido de la afición española, el alal-pívot Orlando Phillips, curiosamente ex del Cajamadrid (a los que endosó 27 puntos en la visita a Alcalá) y poco a poco, más asentados, sin muchos alardes y como ya hemos comentado, en la última jornada, se hicieron con la plaza para estar en el furgón de cabeza. Tras la liga regular, quedaron en 9º lugar y con el poderío de plantilla y su afán por ascender ese mismo año ya a la ACB (la oportunidad de los 8 ascensos, era única), encararon la eliminatoria de octavos con factor cancha en contra, ante Metro Santa Coloma.

Los valencianos sí que supieron jugar sus bazas a la hora de la verdad. No solamente Orlando Phillips logró 34 puntos, sino que a la estrella rival, Dan Bingenheimer, lo dejó en 8/19 en tiros de campo (22 puntos), insuficientes para él y su equipo, logrando el éxito en tierras catalanas (94-98) en el primer match. Con una Fonteta ya volcada, no iba a dejar que la eliminatoria se escapase el segundo día (95-88), ante el delirio de la concurrencia valenciana que, por primera vez en su historia vería a su equipo en la máxima categoría del baloncesto español.

El final lo compensó todo. Ya daba igual que en la siguiente ronda de playoffs, el Clesa Ferrol les cortase las alas en dos encuentros. La machada estaba conseguida y las aspiraciones de cara al próximo curso, empujadas por cierto ‘entusiasmo económico’, eran máximas.

 

METRO SANTA COLOMA O CÓMO HACER BIEN LAS COSAS

Modestos dentro de la categoría. Cuatro años habían pasado tan sólo desde que fueron semifinalistas de la ACB en Santa Coloma. Dos años entre medias de descenso de categoría por una mala planificación, venta de Pep Cargol y la marcha de otros emblemas en la casa como Dardé y Cuesta. Alfonso Oleart y Manuel Piña eran los únicos supervivientes de los ‘días de vino y rosas’. Equipo joven, un entrenador de 25 años… y a remar en 1ª B. Pero con toda la sensatez y ganas de hacer bien las cosas. Tras la eterna primera fase liguera, cuartos en el grupo impar, con un récord de 15 victorias y 11 derrotas, a pesar de un desafortunado inicio con 6 tropiezos en las primeras 8 jornadas.

Dan Bingenheimer, la estrella de Santa Coloma

“Sí, pero continuamos con 8 triunfos en los siguientes 10 choques” comentaba entonces el novel entrenador de 25 años, Andreu Casadevall, procedente de las categorías inferiores del club. “La sanción a Wayne Campbell la notamos -por dar un balonazo a un aficionado que le estuvo increpando todo un partido- para comenzar titubeantes. Sin embargo, a muchos de estos jugadores tan jóvenes, les entrené yo años antes. Al estar acostumbrados a ganar habitualmente en los equipos de cantera, quizás tengan más mentalidad ganadora. Además, donde hay inexperiencia, también hay muchas ganas” dentro de un bloque nacional que no llegaban a los 21 años de media.

Los dos estandartes, lógicamente, eran la pareja de estadounidenses. El pívot Wayne Campbell pasaba por un tipo problemático tras su estancia en Oviedo. En absoluto. Receptivo, nada egoísta y con un claro concepto de equipo y de sacrificio, daba una solidez importante bajo los tableros. Completaba el dúo el ala-pívot Dan Bingenheimer, la auténtica estrella del plantel y uno de los reclamos de esta 1ª B, con 28,2 puntos y 11,9 rebotes de promedio al final de esta 1ª fase, creó tanto revuelo que, dicen que hasta el Real Madrid se interesó por él. “No, al día de hoy, no se han puesto en contacto conmigo” intentaba el bueno de ‘Bingo’ quitar hierro a los rumores del momento. Enorme talento ofensivo, polivalente, saltarín, “en Estados Unidos saltaba más y era más espectacular, porque podía hacer mates por encima del aro, cosa que aquí el reglamento lo prohíbe (“alley-oops”)”. Procedía del Challans francés, donde no tuvo un buen año y no le atraía como posteriormente hizo Santa Coloma. “Aquello era una población de poco más de diez mil habitantes, donde había poco que hacer. Además, el ambiente en el equipo era distante, excesivamente profesional. Aquí somos un grupo de amigos, es muy fácil jugar y por eso hemos ido a más. Y teniendo Barcelona tan a mano, siempre tengo algo que hacer”. De estas primeras actuaciones en nuestro país, vino su posterior carrera profesional muy ligada a nuestras pistas, fichando al año siguiente por el Cajacanarias en ACB y siguiendo en el Caja San Fernando, todo un ídolo en la capital hispalense durante sus tres años de estancia a orillas del Guadalquivir, fichando finalmente por el Lliria antes de regresar a su país.

Mientras se lidiaba con presupuestos ajustados, en Santa Coloma de Gramenet buscaba afianzar el proyecto del equipo de baloncesto. Con trabajo y honestidad. Los requisitos eran modestos. “Jugar el sábado por la tarde, nos perjudica. Aquí la gente sale de trabajar en los comercios bastante tarde. Si lo hiciésemos el domingo por la mañana, llenaríamos” anhelaba el veinteañero Casadevall. Pero no dependía de él. Lo que sí estaba bajo su mano, tenía buenos resultados. De ahí partían las credenciales de un consagrado entrenador ACB.

 

 

DEVIN DURRANT, EL PISTOLERO POR EL QUE SE INTERESÓ EL REAL MADRID

Abandonamos Santa Coloma como lo hizo nuestro próximo personaje. Devin Durrant era un anotador compulsivo desde la media distancia. Enorme finura, toda la clase y un carro de puntos que mostraba a cada actuación en la universidad de Brigham Young, lo que le valió para jugar para Indiana Pacers en la temporada 84/85. Esta campaña era el líder anotador del Guadalajara y uno de los máximos en la categoría (el 7º en la 1ª fase liguera), con 29,7 puntos, tras mostrar dotes de cañonero un año antes en el Metro Santa Coloma, donde le hubiese gustado continuar, pero su bondad le hizo compartir tal medida. “Entiendo perfectamente la postura del equipo. Tras la marcha de Cargol al Real Madrid, necesitaban que los dos americanos fuesen interiores. Yo ya no tenía sitio. La prueba es que ha acertado con la decisión”. Tan buen tipo que se sinceraba hasta para reconocer “incluso pienso que para los aficionados es bueno cambiar los americanos de vez en cuando, para levantar expectativas. Pero particularmente no me importaría estar muchos años en Guadalajara”. Devin Durrant conocía España, puesto que estuvo predicando la religión mormona durante dos años en Madrid. “Mucha gente me decía que acabaría mi carrera baloncestística con ese parón. Pero ya ven que no fue verdad”.

“Era un enorme jugador” aporta hoy día su ex compañero Juanjo Pérez Toledano. “Había jugado en la NBA y eso se notaba. Era un tirador increíble, técnicamente impresionante. El posicionamiento de los pies, cómo recibía… lo tenía todo. Y sí, algo oí de aquello del Real Madrid”. Efectivamente y a diferencia de los rumores infundados expuestos anteriormente con Bingenheimer, en el verano del 85, mientras el Real Madrid buscaba sustituto para Brian Jackson, el propio Durrant recuerda que “un agente me llamó comunicándome el interés del Real Madrid. Me gustaba mucho la idea de jugar en España y sobre todo, en el Real Madrid. Aunque en ese momento, yo seguía pensando en continuar en la NBA y estaba probando con Phoenix Suns, por lo que pedí un contrato muy alto que el Real Madrid no aceptó. Al mes me cortaron y no tenía trabajo. Pero no me arrepentí. Ni mucho menos. Fue una decisión muy meditada y sabiendo a qué atenerme”. Los blancos finalmente se decidieron en contratar a Linton Townes.

Devin Durrant, todo un cañonero en Guadalajara

Guadalajara pasó muchísimos apuros aquel año, salvándose en un playoff de descenso ante Cafés Delta Badajoz con el factor cancha en contra, apoyados en el otro americano, Leonard Allen, que llegó a permanecer tres años en la capital alcarreña. “Allen era un atleta, un gran saltarín. En ataque sabía hacer tres cosas, pero las hacía muy bien” rememora Pérez Toledano. “El problema que teníamos como equipo es que nos faltaba fuerza interior. Durrant tenía que jugar como ala-pívot y así lo demandaba nuestro entrenador, Ricardo Pérez de Rueda, cuando lo lógico era dejarle actuar más alejado del aro y más libre”. Durrant se lesionó del tobillo en la 5ª jornada de la segunda fase, ante el Cajasur Córdoba a finales de febrero y fue sustituido por un chico de St. John’s, de Lou Carnesecca, que compartió plantilla con Mark Jackson, Chris Mullin, Bill Wennington, Walter Berry y Shelton Jones: Willy Glass. “Y casi mejor, porque se adaptaba mejor a lo que nosotros necesitábamos. Willy era un luchador, un tipo muy espectacular, muy de playground. Con él, pudimos ganar muchos partidos a base de defensa y contragolpes.

Con dos victorias a domicilio en el Playoff de descenso, Guadalajara remató con el cuarto ganado en casa y mantener la categoría. Pero sobre todo, por aquellas gradas se vio un cañonero de los verdad en 1ª B en la figura de Devin Durrant.

 

PRÓXIMO CAPÍTULO: 1ª B, EL FIN DE UNA LOCA UTOPÍA (4ª parte).

 

“HACE 30 AÑOS…” (Prólogo)

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 1: “Americanos para una liga en alza”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 2: “Nace el Open McDonald’s”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 3: “Cerca de las estrellas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 4: “Las ventanas FIBA”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPITULO 5: “La guerra de las revistas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 6: “Kenny Simpson, un especialista defensivo que se convirtió en máximo anotador”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 7: “El infructuoso regreso del Barça a Copa de Europa (1ª parte).

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 8. “La ACB pasaba de 16…¡a 24 equipos”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 9. “La Copa del Rey de Valladolid…y Solozábal”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 10. “El Torneo de Navidad”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 11. “El viaje de Uliana Semenova (1ªparte)”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 12. “El viaje de Uliana Semenova (2º parte)”.

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 13: “¿Qué pasa con Arvydas Sabonis?”

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 14: "La Korac más especial para el Real Madrid"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 15:  "Baskonia: La élite puede esperar"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 16: "La Recopa que se le escapó a la Penya entre los dedos"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 17: "Lo que el Barça se dejó en Holanda"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 18: "Final Four"

"HACE 30 AÑOS...": CAPÍTULO 19: "Rullán, Cabrera y Corbalán, el adiós a tres mitos"

"HACE 30 AÑOS...": CAPÍTULO 20: "1ª B, el fin de una loca utopía (1ª parte)"

"HACE 30 AÑOS...": CAPÍTULO 21: "1ª B, el fin de una loca utopía (2ª parte)"