ARTÍCULO: 40 MINUTOS DEL INFIERNO

ARTÍCULO: 40 MINUTOS DEL INFIERNO

Antonio Rodríguez

2º Real Madrid 89-87 Unicaja

La adrenalida, los resoplidos, los guturales gritos desde tan adentro, los sofocos…están convirtiendo el Palacio de los Deportes, cada vez que se enfrentan Real Madrid y Unicaja en estas semifinales, en un auténtico infierno. Al menos en este segundo partido de semifinales, se convirtieron tan sólo en 40 minutos de infierno, sin tiempo extra. Y todo eso, los que sufren y los que disfrutan, los que aplauden a rabiar las canastas de los blancos en este Palacio y los que murmullan de forma cada vez más notoria, a los aciertos de los malagueños, que están siendo muchos. Lo que sí tengo claro es que esta eliminatoria es de las que deja huella para confrontaciones futuras.

El Real Madrid volvió a ganar sobre la bocina final, de forma literal, en vilo a un lanzamiento de Jayson Granger, 89-87 y apuntarse el 2-0 en su casillero. Y dio igual que los blancos saliesen con mucha más energía, más decididos a romper desde un principio, más acertados en ataque, más poniendo el escudo por delante para crear sentimiento de pleitesía sobre el rival. Daba igual. Las primeras ventajas quedaron limadas con un 19-19 en el marcador. Y nuevamente Jayson Granger que les ponía en jaque con su uno contra uno. Y si Rudy Fernández anotaba (enorme esfuerzo está haciendo el alero madridista acarreando fuertes dolores debido a su dedo roto), ahí también aparece en escena Fran Vázquez.

Y es que paremos en Fran Vázquez. Lo que está haciendo es sideral. Inspira confianza en defensa y en ataque. Sus números en semifinales son escalofriantes: 17.5 puntos de promedio, 16/21 en tiros de campo (asombroso 76.2 %), aún lanzando bastantes suspensiones, 8 rebotes por envite…en definitiva, una locura. Pero sobre todo es la imagen que emana, la seguridad que inspira. En este segundo partido fue capaz de coger un “alley-oop”, saltando de forma majestuosa por encima del rival que saltó a la par con él y dejando suavemente el balón sobre el aro. Tuvo días en el Barça magníficos. Pero lo de este playoff, incluyendo también los cuartos ante Herbalife Gran Canaria, es primoroso.

Con la zona impuesta por Joan Plaza 2-3 con mucho énfasis sobre los interiores, que tanto se le está atragantando al Real Madrid, los malagueños volvieron a coger la delantera en el marcador como si fuese una tónica de que “toca así”. 22-26 al final del primer cuarto y acelerando más el juego. Consiguen los puntos en la zona a base de entradas a canasta que el Real Madrid no logra. Al descanso 44-48 gracias a que Sergio Rodríguez aporta más mordiente entrando y doblando.

Con un 2+1 en una entrada a canasta de Jayson Granger, Unicaja consigue su máxima ventaja (53-61) en el tercer cuarto y todo son elogios para Unicaja a vista de todos. Confianza en todos sus componentes. Esta plantilla dirigida por Joan Plaza esta temporada ha tenido sus altibajos y muchas críticas. Pero si el resultado final era llegar en estas condiciones en el momento importante de la competición, está más que justificado. El descaro que tienen, la confianza para decidir en uno contra uno, auténtica alegoría de estos jugadores, sea Caner-Medley, Vladimir Stimac, Vázquez, Granger, Calloway o ¡ah!, Carlos Suárez (16 puntos en este segundo choque, con 6/7 en tiros de campo), es digna de asombro estos días. Es que sin esta confianza en ellos mismos mil veces repetida, sería imposible que estos jugadores sean capaces de hacer lo que están haciendo.

Claro, que estamos hablando del Real Madrid. Y saben cómo vencer obstáculos tan duros como éstos. Y los solventan como ellos saben: anotando puntos. Lograron un parcial de 15-2 cuando peor se ponía su situación, cuando más resoplaba la concurrencia, en sus momentos más brillantes en defensa. Volvía a destacar Sergio Rodríguez y Felipe Reyes. Felipe es que tiene un rango tan amplio de peligro que es un quebradero de cabeza para cualquiera. Si no se está duro bajo el aro, coge el rebote ofensivo. Si se puede pensar que es atrevido a puntear un tiro a seis metros, anota una suspensión. Si se sale a puntear, anotará en entrada a canasta. Es la tortura sometida por quien ha ido adquiriendo habilidades año tras año tras año (incluyendo cuando se supera la treintena. Que eso es muy, muy importante). Y de tal pesquisa y en el momento de efervescencia del Palacio, el Real Madrid se fue a un 68-63 para rematar el tercer cuarto con una gran canasta de Rudy Fernández con un 70-66.

Unicaja vuelve a reaccionar y con el marcador igualado, Carlos Suárez que se niega a irse de vacío y Sergio Llull anotando entradas a canasta de las de casta, la que él tiene. Y el epílogo con la traca final en forma de triples. De Caner-Medley, de Rudy Fernández, de Txemi Urtasun…todos del tirón. Este último, a falta de 39 segundos (87-86). Luego, la lotería de los tiros libres y buscar el fallo -que los que hubo, se compensaron-. El 89-87 a favor de los de Pablo Laso al final demuestra un gran espectáculo nuevamente, aunque es cierto los que piden más dureza defensiva, un poco de injusticia a Unicaja por el 2-0 imperante, que por otra parte el Real Madrid mostrando el carácter de campeón para poder superar un listón así. Y el ruego a los malagueños que sigan por esta misma senda, que arropados por el Martín Carpena, verán frutos. Convertirlo en otros 40 minutos del infierno.

Crónica 1º Real Madrid - Unicaja Semifinales