ARTÍCULO: HASTA EL LÍMITE

ARTÍCULO: HASTA EL LÍMITE

Antonio Rodríguez

1º Real Madrid 98-93 Unicaja

La angustia. La terrible angustia de una afición, la del Real Madrid, nada acostumbrada esta temporada a pasarlo tan mal en el Palacio de los Deportes madrileño con su equipo. La que les mantuvo pegados a sus asientos durante los 45 minutos de partido, la que les animó a arrancarse en vítores y gritos de ánimo cuando en un inicio accidentado y retrasado por un problema en el marcador, tuvieron que mostrar su apoyo cuando vieron a los suyos por debajo (6-14) y una sensación de aplastamiento rival, inhabitual por estos lares. La terrible angustia que hizo apoyar más que nunca.

Es el termómetro a un excelso partido de baloncesto, con el regalo de 5 minutos extra, lo que nos brindaron Real Madrid y Unicaja, con todas las connotaciones que nos puede ofrecer este tiempo de playoff. Agresividad extrema, determinación en cada acción al límite y llevar el carácter individual de cada jugador en pos del beneficio de su equipo a unos niveles, pocas veces rozados en esta temporada. Lo que fue el primer capítulo entre este Real Madrid y Unicaja, fue y será la victoria de un equipo “con la piel de los dientes”.

Y es que uno tenía que frotarse las manos siendo testigo de los primeros aciertos del equipo malagueño. Qué decisión para solventar en uno contra uno con píldoras de excelente juego. Sean Fran Vázquez, Nik Caner-Medley, Carlos Suárez o Jayson Granger, qué convicción para superar a su par desde los primeros minutos, algo que ya marca mentalmente a los rivales y les condiciona el resto del enfrentamiento. Si eligiésemos uno, destacar el papel de Fran Vázquez: dominante bajo tableros, creando realmente miedo en sus tareas intimidatorias y en ataque haciendo de “pure big man”, el hombre importante del centro de la zona como los pívots de antaño. De 19 minutos de promedio en liga regular, a 27 en este partido; de 7.5 puntos de promedio, a 17; de 4.8 rebotes, a 7. De sombra amenazante a cada momento. Un center de élite.

Con el 6-14 en el marcador ya reseñado, se produce un nuevo parón por avería en el marcador electrónico. Sin embargo, Unicaja no pierde concentración. La tercera falta de Nik Caner-Medley en estos primeros minutos, es la única pega del club malagueño. Real Madrid aprieta muchísimo ajustando en defensa y convierte el partido en un juego terriblemente físico, yendo al límite -aún estando en el primer cuarto- sus componentes y forzando a lo mismo a los tipos que tienen de verde enfrente. Y con la complicidad de Nikola Mirotic, que ante ese juego de machete, logra 7 puntos, rebotes y 2 asistencias en el primer cuarto para nivelar, finalizan los primeros 10 minutos con un 20-21 muy igualado.

Si pensábamos que habíamos visto baloncesto de muchos quilates en el primer cuarto, en el segundo incluso se incrementó. Era el momento de Earl Calloway, que tras sustituir a Granger, tuvo unos momentos de exaltación anotadora (12 puntos en el segundo cuarto), con la guinda de un triple según llegaba, que corta la respiración a todo el Palacio de los Deportes. Unicaja seguía por delante. Ahora es el turno de Stimac en poste bajo o recibiendo balones doblados. Porque esa es otra: tanto Granger como Toolson o cualquiera que pasa un balón doblado a un alto, lo hace a dos metros del aro. Recibir y levantarse. No los hacen a cuatro metros. Son dos pasos más peligrosos. Hay que tener verdadera agresividad para llegar hasta ahí abajo y dar balones en posiciones tan cercanas.

Real Madrid no acierta en los triples (2/10 en los primeros 20 minutos), aún así sigue buscando miradas cómplices en defensa, se multiplica la velocidad en las ayudas. Negar y recuperar al suyo a una velocidad meteórica. Pero claro, sin romper el embrujo particular que ese día Joan Plaza había dado a sus hombres, porque siguen con una resolución en acciones individuales que causan incredulidad entre la concurrencia. Ya llevaban un rato de hecho, murmurando a cada increíble canasta de Unicaja en un malvado juego para ellos de “más difícil todavía”. Con un triple de Mindaugas Kuzminskas con su defensor pegado, de los de quitar el hipo, se llega al descanso con 41-52 al descanso.

El Real Madrid no se hunde. Es el campeón: no puede hacerlo. Ahora el turno es para Tremmell Darden, que insiste desde el poste bajo lleno de confianza, bendita palabra grabada en todos los jugadores en pista. El Real Madrid consigue un parcial de 8-0 y se acerca (53-57). Lo de Jayson Granger, con su físico NBA, parece ser también de juego NBA entrando a canasta, anotando triples. El juego va a su compás. O sea, que se acelera el ritmo. Y en eso el Real Madrid, es cum laude. Todo ese frenesí se culmina con un robo y una canasta de Sergio Rodríguez en bandeja, para dejar el 67-68 al final del tercer cuarto. Y ese fue el mayor problema malagueño. Porque Sergio Rodríguez tomó el mando.

En los momentos más decisivos, los del último cuarto, tras minutos iniciales de muchos nervios, Sergio Rodríguez les conduce a coger la delantera en el marcador (74-70) con un parcial de 7-0, que se incrementa incluso en n 79-73 con el “Chacho” abriendo su tarro de las esencias, anotando como solamente él lo hace. Y eso es en triples, botando y botando y botando hasta encontrar entrar hasta adentr. Unicaja, producto del cansancio o de la responsabilidad, se siente más romo en ataque.

Llegan los últimos minutos y aparecen los caractéres. Y eso es una suspensión con mucha elevación de Ryan Toolson tras salida de bloqueo, empatando el partido a 81 culminando un parcial de 5-0. Una excelsa entrada de Sergio Llull (18 puntos) y Carlos Suárez, aguantando muy bien una posición ganada, dan las últimas canastas en un final trepidante, para dar una igualada a 83 y el añadido de una prórroga. En ella, Mirotic anotó 8 puntos de sus 16 finales, sentenciando en ataque, acompañado por las acciones de Marcus Slaughter, que como recuerdo para la posteridad, nos dejó ese tapón por detrás a Urtasun, arrollándole por completo.

El Real Madrid respiró finalmente (98-93). Más bien resopló. Y a la espera del segundo envite de estas semifinales, donde si ya se empleaban a fondo en el primer cuarto del primer partido, pues será que para todos los minutos que se disputen, tocará ir hasta el límite.