HACE 30 AÑOS… Cap.19: Rullán, Cabrera y Corbalán, adiós a tres leyendas

HACE 30 AÑOS… Cap.19: Rullán, Cabrera y Corbalán, adiós a tres leyendas

Antonio Rodríguez

Regresa a Endesa Basket Lover uno de los seriales más interesantes en el que repasamos la historia de nuestro baloncesto.

Jueves, 5 de mayo: Tras la reunión en la sede de la ACB, se van unificando los criterios de cara a las obligaciones de los equipos, tanto ascendidos como descendidos, para el próximo curso 88/89. Por un lado, los ocho ascendidos -con la ampliación a 24 equipos-, deberían abonar a la propia liga un montante de 20 millones de pesetas a modo de canon -el famoso canon-, que se rebajaría en caso que los ascendidos hayan permanecido una o varias temporadas en la ACB.  Por otra parte, también se verían en la obligación de abordar 10 millones de pesetas en un llamado “fondo común”. Para los dos -teóricamente- descendidos, TDK Manresa e IFA Espanyol, por tal descenso, se les castigaría con una multa de 3 millones de pesetas, más otros tres en el caso de los manresanos, por computarse el descenso de categoría en 1984.

Sábado, 7 de mayo: Con la victoria del RAM Joventut sobre el F.C. Barcelona (96-90) en el tercer partido de semifinales de la ACB, el equipo dirigido por Alfred Julbe se encontraba a tan sólo un paso de poder acceder a la final, tras ponerse por delante 2 victorias a 1. Tanto el quinteto (Johnson, Meriweather, Margall, Villacampa y Montero) como Jordi Pardo, superaron los 10 puntos, mientras que el 1/10 en triples de los azulgranas, les sentenció.

Fernando Martín, destacado en las semifinales frente al CAI. 

Por su parte, el Real Madrid conseguía acceder a la final por la vía rápida (3-0), al batir al CAI Zaragoza (92-93) a pesar de los 50 puntos entre la pareja “Piculín” Ortiz y Lampley como actuación final de tal pareja. En el Real Madrid, con la consabida baja -por grave lesión- de Fernando Romay, fue Fernando Martín, con 21 puntos, el más destacado en los blancos.

El último equipo en ascender desde la 1ª B fue el Valvi Girona, que derrotó con muchos apuros en el tercer partido de la eliminatoria, al Cajamadrid (83-80) en el Palau Sacosta, con 21 puntos de Jimmy Wright y 20 de Herminio San Epifanio. Ya estaban decididos quienes serían los ocho “ascensores”: Mayoral Maristas, Askatuak, Clesa Ferrol, Breogán Lugo, Toshiba Las Palmas, Tenerife Nº1, Pamesa Valencia y el mencionado Valvi Girona.

Lunes, 10 de mayo: El F.C. Barcelona salvó el match-ball en Badalona y se aupó con el triunfo (74-80). En el momento de la verdad, Audie Norris fue la clave, con 26 puntos y 11 rebotes. El ritmo en la 2ª parte de los azulgranas fue superior al de unos renqueantes verdinegros, sobre todo Villacampa y Margall. El quinto y definitivo encuentro, el próximo jueves. 

Martes, 10 de mayo: Antonio Díaz Miguel, desde la sede de la Federación Española de Baloncesto, dio la lista de los 12 jugadores que irían al Preolímpico de Holanda, la gran cita, cuyas tres plazas en juego daban el pasaporte para los Juegos Olímpicos de Seúl: Nacho Solozábal, José Luis Llorente, José Antonio Montero como bases, Jordi Villacampa, José Biriukov, Juan Antonio San Epifanio, Josep María Margall y Fernando Arcega como aleros. Y Andrés Jiménez, Antonio Martín, Ferrán Martínez y Juan Antonio Morales (este último en sustitución del lesionado Fernando Romay) como pívots. “Me decidí por Morales porque coge muchos rebotes, defiende fuerte y es un pívot que intimida” declaró en la posterior rueda de prensa. Para el jugador resultó ser “una gran sorpresa”. La ausencia más notable, la de Chicho Sibilio.

Utah Jazz, tras eliminar en 1ª ronda de los Playoffs NBA a uno de los gallitos de la competición, Portland Trail Blazers, enmudeció el Forum de Inglewood al derrotar a Los Angeles Lakers en el 2º partido de la semifinal de conferencia (97-101) empatando a uno la eliminatoria. Karl Malone, con 29 puntos, puso la puntilla.

Jueves, 12 de mayo: El F.C. Barcelona se aupaba a la gran final liguera, tras derrotar en el quinto y definitivo partido de semifinales al RAM Joventut (86-67) con toda la claridad que indicaba el marcador. Una salida fulgurante de los blaugranas (11-0) y que los verdinegros tan sólo anotasen 24 puntos en la 2ª mitad (tiene su explicación en un 19 de 64 en tiros de campo), fueron suficientes pruebas para que los hombres de Aíto García Reneses llegasen a la final por tercer año consecutivo.

Sábado, 14 de mayo: En el primer capítulo de la gran final, el F.C. Barcelona se aupó (75-73) en un enfrentamiento durísimo y equilibradísimo en sus 40 minutos, donde decantaron pequeños detalles. Los 27 puntos de Chechu Biriukov fueron insuficientes. “Si el partido hubiese durado un minuto más, hubiésemos ganado” confesó en declaraciones posteriores. Los azulgranas notaron el cansancio de una dura semifinal previa (27/66 en tiros de campo), pero se comportaron con mucha solidez en defensa.

Lunes, 16 de mayo: El F.C. Barcelona se apuntó el triunfo en el segundo partido de la final en el Palau Blaugrana ante el Real Madrid (87-77) con unos últimos minutos colosales, donde 2 triples consecutivos de Chicho Sibilio pusieron la puntilla a los blancos y la guinda al excepcional trabajo de Epi (28 puntos) y llevar la eliminatoria al 2-0, trasladándose a partir de ahora al Palacio de los Deportes madrileño.

Jueves, 19 de mayo: El Real Madrid cogió el testigo y la primera victoria en la final (90-85) en su tercer encuentro. Una certera canasta de Biriukov en el último minuto, sentenció para los locales en otro enfrentamiento igualadísimo. Una rivalidad sí empieza a tener tintes de ser épica: lo que vimos entre Fernando Martín y Audie Norris, continuación a lo visto en el Palau. No nos equivocábamos.

Sábado, 21 de mayo: El Real Madrid se impuso en el cuarto partido de la final en Madrid (90-78), igualando la eliminatoria a 2. En un furibundo final, los madridistas se escaparon en el marcador, con la sentencia de preciosistas contragolpes sacados por el maestro Juan Antonio Corbalán y culminados por Biriukov, más los 23 puntos de Fernando Martín, como mayor anotación blanca. Un excelente partido que hacía dar esperanzas al Real Madrid de cara al quinto y definitivo choque en el Palau. “Somos dos equipos muy potentes y cualquiera puede ganar” ya se adelantaba Lolo Sainz. “Que me perdonen los equipos italianos, pero Barcelona y Real Madrid son los dos equipos más fuertes de Europa” confesaba Lolo con su gracejo habitual.

Los Angeles Lakers lograron pasar a finales de conferencia tras derrotar de forma casi agónica a Utah Jazz (109-98) en el séptimo encuentro de la serie. Los sorprendentes Jazz, que entraron en estos playoffs con un discreto récord de 47-35, llevaron a la extenuación a los vigentes campeones. Los 31 puntos y 15 rebotes de Karl Malone junto a los 29 puntos y 20 asistencias de Jon Stockton fueron insuficientes ante los 29 puntos de Byron Scott, de dulce en los Lakers. Curioso este equipo de los Jazz que, exceptuando su ala-pívot titular, Marc Iavaroni, fichado desde los Sixers, todos sus jugadores procedían del draft. El concepto de plantilla-casi-familia llevado a su máximo exponente. Dallas Mavericks esperaba al equipo angelino para disputar la final de conferencia.

Domingo, 22 de mayo: Otros que lograron el pase a la final de conferencia de la NBA, fueron los castigados Boston Celtics, tras derrotar en el 7º y trágico encuentro en el Boston Garden, a los Hawks de Atlanta (118-116), en una de las mayores exhibiciones individuales vistas en la temporada: los 47 puntos de Dominique Wilkins fueron insuficientes. Los 34 puntos de Larry Bird y la presión del Garden, fundamentales. Atlanta Hawks se confirmó como una de las alternativas al poder en el futuro de la liga. Desde que vencieron en el quinto encuentro en Boston (104-112), tuvieron al aficionado céltico con el corazón en un puño. Agonizar con la pírrica victoria en el primer match-ball en Atlanta en el sexto enfrentamiento (100-102) y rematarlo en el séptimo, fue una travesía tan prolongada como tortuosa.

Trumbo lanza a canasta en el quinto partido de la final.

Martes, 24 de mayo: El F.C. Barcelona se proclamaba campeón de la ACB 87/88 al vencer al Real Madrid (93-79) en el último y definitivo encuentro liguero. Una fuerte salida de los azulgranas fue contrarrestada por los madridistas para llegar al descanso (47-45), pese a la lesión de Fernando Martín en los últimos minutos de la primera mitad, esguince de tobillo que le impidió volver a pista. Sin embargo, en la reanudación, tras un 58-53, Joaquín Costa obligó un ritmo frenético, para culminar un parcial de 22-3 para los suyos y dejar el electrónico en un 80-56 que sentenciaba, a falta de 8 minutos. Juan Antonio San Epifanio, con 29 puntos (13/17 en tiros de campo), fundamental para el nuevo éxito -y título- de los azulgranas. “Sentimos que era nuestro momento” confesó Epi en la segunda mitad, para hacerse con su cuarta liga.

 

Eso sí, la celebración le costó una fuerte sanción económica al F.C. Barcelona con posterioridad, pues en la invasión de pista tras el pitido final del quinto encuentro, los aficionados pusieron el Palau “patas arriba”, volcando canastas incluso. Con los años, un operario de los habituales que trabajaban en el recinto, confesó encontrarse entre tal algarabía de aficionados, una pistola sobre el parquet. Sobresaltado, intentó llevársela de allí y un compañero le avisó con un “¡muchacho, deja eso ahí! Y avisa a alguien de seguridad que lo retire” para evitar males mayores. Nacho Solozábal, que tuvo que ser ayudado a incorporarse por tres policías, arrollado y derribado por la marabunta de fans, admitió “hay que saber ganar sin perder los estribos”. La locura, cuyo presidente Josep Lluis Núñez entonaba su mea culpa con un “somos culpables directivos, socios, aficionados…”. Pero la liga, en el zurrón.

Jueves, 26 de mayo: Sin tiempo apenas para desconectar de la final de Liga Endesa, ni 48 después de su último episodio, los convocados por Díaz Miguel para representar a la Selección Española en el próximo Preolímpico holandés, disputaban el primer encuentro de preparación frente al combinado All Stars de extranjeros de la liga. En un festín anotador, los americanos vencieron 117-123 en Palma de Mallorca, primera parada en la puesta a punto de nuestro Equipo Nacional. Como homenaje a los dos recientemente retirados, tanto Carmelo Cabrera como Rafa Rullán, disputaron algunos minutos con la Selección, siendo largamente ovacionados. Una parte de nuestra historia se iba con ellos.

 

 

RAFAEL RULLÁN, AQUELLA ALARGADA ELEGANCIA

Rafa Rullán con el uniforme del Bancobao Villalba.

Cuando nuestros ídolos llevan más de tres lustros en las pistas, semana tras semana, tenemos la sensación que serán perennes jugadores de baloncesto, que nunca veremos el momento de su adiós. Pero sí, también sucede. Y en esta temporada 87/88, abordaremos el caso de tres mitos que se despedían del parquet. Tres jugadores que llegaron a ser, por diferentes motivos, santo y seña de nuestro baloncesto: Rafael Rullán, Carmelo Cabrera y Juan Antonio Corbalán.

Rafael Rullán, ala-pívot de 2,07 de estatura, llegó a ganar 14 ligas con el Real Madrid y 3 Copas de Europa, junto a una Recopa. Internacional en 161 ocasiones con la Selección Española, fue de los jugadores más importantes de nuestro. 

Preguntémonos el por qué de tantos éxitos, del reconocimiento individual que arrastró. Junto a Luis Miguel Santillana, representó el avance de jugadores con más de dos metros de estatura rápidos, gráciles, que sabían jugar al baloncesto y lo hacían fácil, sin tosquedades ni limitaciones ofensivas, avance sin parangón hasta ese momento en nuestro baloncesto.

Rullán era la alargada y esbelta estampa de un jugador que se movía con rapidez, que su falta de peso le hacía salir de la zona y lanzar tiros a la media vuelta en suspensión, dando la sensación de quedarse colgado en el aire, dejando el brazo ejecutor arriba, muy arriba, inerte, rotando sobre su eje todo el cuerpo, hasta que su dulce golpe de muñeca hacía salir el balón de las yemas de sus dedos. De los gestos que ya no se ven. Majestuoso, de escuela. Sello y rúbrica a una estelar carrera. 

A sus 36 años, las fuerzas no eran las mismas y llegó a jugar en sus últimos años de carrera profesional como alero, haciéndose especialista en triples (por ello, su juego y su finura serían valorados incluso hoy día). 

Su finta, bote y suspensión, marcando tiempos, elegante, sigue en nuestras retinas. Tras toda una carrera deportiva en el Real Madrid, se despidió esta temporada 87/88 en el vecino Bancobao Villalba. “Estuve 20 años en el Real Madrid, desde los 15 años. Recuerdo perfectamente que debuté frente al Sporting de Lisboa en un partido de Copa de Europa”. 

La llegada a la sierra madrileña, a Villalba, de una leyenda como él, dio otra perspectiva al equipo y al propio jugador. “Por mi posición, este año he estado sacando cosas que tenía olvidadas desde hacía años. Ha sido una nueva ilusión para mí” confesaba en este su último curso. 

“En el Real Madrid me di cuenta que no tenía sitio, desde que Antonio Martín y Pep Cargol ya tenían fichas como senior. Hablé con unos directivos villalbinos que conocía y con el entrenador, Pablo Casado, que me explicó lo que esperaba de un jugador veterano como yo”. De sus propias palabras, recordamos su trayectoria. ”Creo que mi explosión se produjo con Lolo Sainz. No sé, pero era otra forma de pensar a la de Ferrándiz. Echo de menos el grupo de amigos dentro y fuera del campo, nos gustaba jugar al baloncesto y lo hacíamos muy bien”. Aquella marca de admiración, al respeto por unos compañeros, inculcada dentro del seno blanco. “En los primeros años, sí. El respeto, hablar a Emiliano y a Clifford (Luyk) de usted, aunque fuesen compañeros”.

Rullán combatiendo en las épicas batallas ante Bob Morse y Varese. 

Antonio Díaz Miguel, seleccionador nacional, disfrutó de su juego (fue plata en el Eurobasket de Barcelona’73) y sufrió los percances y lesiones del balear. “Cinco operaciones en los pies en tres años, lo que provocó mi baja en la Selección”. La más recordada, la que provocó su baja en el Preolímpico de Suiza en 1980, que le obligó a perderse también los Juegos Olímpicos de Moscú, para regresar en el Eurobasket de Checoslovaquia’81, su última cita.

“Me hubiese gustado retirarme en el Real Madrid, es cierto. Pero este último año, aún tenía ganas de darle”. La sinceridad de todo un señor, de doscientos siete centímetros del jugador que, en la zona del viejo parquet de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, marcó una etapa.

 

CARMELO CABRERA, LA FANTASÍA LLEGÓ A NUESTRO BALONCESTO

Año de retirada de Carmelo Cabrera en el Cajacanarias.

“La primera vez que yo vi jugar a Carmelo fue durante un entrenamiento de la selección junior, en un pabellón cerca de los Jerónimos” recuerda el mítico Pedro Ferrándiz.  “La cualidad que más me impresionó fue su rapidez de ideas. Carmelo había sido un autodidacta de este deporte. Un genio, pero un genio al que había que sujetar y controlar. Si esto se conseguía, resultaba un jugador único”.

Carmelo Cabrera entendía el baloncesto a su manera. Autodidacta, sí, como reconoce Ferrándiz. En esa mente ágil, intrépida, se cocían todas las maravillas que nunca habíamos visto en nuestro baloncesto. La fantasía en el bote, en volver locos a los contrarios por llevar el balón a los sitios más inesperados, en dar asistencias ilógicas -o eso pensábamos- sin mirar, los tiros menos ortodoxos que acababan entrando… todo ese combo lo regalaba Carmelo Cabrera, base de 1,83 de estatura que consiguió 10 ligas, 2 Copas de Europa y llegó a ser nombrado en 102 veces por Antonio Díaz Miguel para la Selección Española.

“Yo fui un poco revolucionario. En el momento en que comienzo a viajar por el este de Europa, donde se jugaba un baloncesto tan encorsetado, tan triste… eso chocaba con mi imaginación, mi fantasía y mi forma de ver el juego. Me tildaban de loco y chulo por pasarme el balón entre las piernas o por dar pases sin mirar. Años más tarde, aparecieron Magic y Petrovic y se les aplaudía. Sin embargo, cuando lo hacía yo… Tengo el consuelo que Clifford me decía que era el Bob Cousy europeo”.

Jovial en la cancha, trajo frescura a la institución del Real Madrid, algo que enloquecía a los aficionados, que lo tenían como su ídolo predilecto. “Un tío listísimo, capaz de sacar de quicio a cualquiera, incluso a su entrenador” persevera Pedro Ferrándiz. “Su visión en el pase, su percepción del hueco libre por donde enviar el balón, inimitables. Había que limitar sus diabluras, pero con tacto”. Con encanto dentro y fuera de la cancha. “Veníamos de jugar en Canarias y nos disponíamos a pasar la aduana en el antiguo aeropuerto de Barajas. Todo el Madrid venía más o menos cargado de pequeños regalos, pero Carmelo apareció con tres televisores, uno encima de otro y pasó olímpicamente por todos los aduaneros con la sonrisa en los labios y dando las buenas tardes, sin cortarse lo más mínimo”.

Hay actuaciones que engalanan e inmortalizan una figura. Y esa tarde sucedió en Nantes, un 3 de abril de 1974, cuando el Real Madrid -al fin- batió al Ignis Varese en una final de Copa de Europa. Los 16 puntos de Carmelo y su particular forma de revolucionar el partido en la 2ª mitad (iban perdiendo 34-39 al descanso), con su sello, con sus robos y sus contragolpes, con sus diabluras en definitiva, provocó el triunfo blanco por 84-82. “Sí, pudo ser mi mejor partido con el Real Madrid”. Tras la eliminación en semifinales de Copa del Rey a manos del filial madridista, el Tempus, se le “invitó” a dejar el club junto a Cristóbal Rodríguez, ante la pujanza de los Llorente, Beirán, Del Corral o Romay. Fichó por el Miñón Valladolid en 1979, donde surtió de asistencias a Nate Davis, pareja mágica e historia viva de nuestra liga. Con 31 años, en el verano del 81, regresó a sus Islas Canarias, para jugar en el C.B. Canarias hasta su retirada este curso 87/88, HACE 30 AÑOS.

Toda la fantasía de Carmelo, en este pase a Luyk. 

“Cada año, por veterano, daba mi pequeño speech. Y les decía ‘este año vamos a ganar la liga. Pero nuestra liga, que empieza en el quinto o sexto puesto’. Ese era nuestro objetivo”. Sufriendo dos descensos (y dos ascensos al siguiente curao), en sus dos últimos años de carrera llevó a los suyos a ganar la liga, como él decía, a meter al modesto Cajacanarias en la A-1, entre los 8 mejores. “Yo siempre tuve bastante libertad, aunque chocaba un poco con algunos entrenadores, que me acusaban de hacer lo que me daba la gana, de que no sabían lo que iba a hacer. Pero es que yo tampoco lo sabía, era intuición. Se la daba a alguien que estaba solo, dentro de un esquema. Yo no era nada anárquico, tenia mi organización. Sabía lo que hacía. Si tenía que correr o dársela a un jugador. Y en el Canarias, sí, es donde más me divertí en ese aspecto”.

Algo tuvo en común tras su marcha del Real Madrid, como de la Selección Española en 1979, como en Canarias: su desacuerdo con tal medida. “Algunos directivos me dicen que ya tengo 38 años, que esto que lo otro… yo quería seguir” confiesa con los años. “Hubiera jugado hasta los 39 ó 40. Me respetaron las lesiones, había una gran afición en Tenerife y yo tenía una gran mentalidad. Los aficionados me tenían un gran respeto y una gran admiración”. 

Pero optó decir adiós, despidiéndose tras la derrota ante el CAI Zaragoza en cuartos de final de liga, en el Juan Ríos Tejera de La Laguna, ante el público que tanto asombró.

Genio, figura, elevó el baloncesto español a otra dimensión, a lo que pensábamos que no se podía hacer, al espectáculo por encima de nuestra imaginación. Su dribling por detrás de la espalda para sacar contragolpes, sus toques de balón hacia los aleros en contragolpes, sus tiros contra tabla, con Carmelo nació el ingenio y algo pereció a su marcha.

 

 

“VON KARAJAN” CORBALÁN

Última gran actuación de Corbalán, en el 4º partido de la final. 

Así le bautizó el entrañable Andrés Montes, hace algo más de 30 años. Juan Antonio Corbalán era el base con todas las letras de nuestro baloncesto. Quien mandaba, quien ponía el balón donde tenía que ir, quien reconocía dónde se podía hacer daño y con quién. El tipo que anotaba certeras suspensiones seleccionando escrupulosamente sus tiros o con entradas apoyado en su enorme potencia de piernas. Manejaba la “filarmónica” que tenía en pista a su antojo, siempre con éxito.

 

Jugador de 1,84 de estatura, acaparador de 12 ligas, 3 Copas de Europa, una Recopa y como hemos visto en este serial, una Copa Korac. Liderazgo permanente en pista, multidimensional como engloba nuestra introducción. Y es que eso del líder, le sonaba como a una faceta más mental y motivacional que, en su cuesta abajo, ya no era capaz de aportar lo de siempre. No era cierto. “Me molesta que se me pueda recordar como líder tan sólo. Es como si hubiese terminado encasillado. Adquirí conocimientos técnicos, físicamente daba el nivel hasta el último día y he organizado e intentado dar inteligencia al juego. Por eso, que lo único que perdure sea lo de líder, que a eso se reduzca todo, me fastidia”.

 

“Corbalán creció a mi lado, fue un niño prodigio del baloncesto. Un jugador con unas condiciones físicas muy buenas para lo pequeño que era. Jugaba de alero en junior y como se quedó pequeño, se recicló como base. Y al ser tan listo con tan buenas aptitudes, no le costó en absoluto.  Tenía lo mejor de Vicente Ramos, que era buen defensor y de mí, como buen director de juego. Cogió lo mejor de ambos y salió un producto extraordinario”. Convicción en la definición de su ex compañero Carmelo Cabrera. Piernas más potentes llegó a mostrar José Manuel Calderón, facultades físicas definidas para ser un fenómeno de la defensa, contaba Ricky Rubio y la misma fantasía con la que nos deleita el “Chacho” Rodríguez, también nos la brindó hace 40 años el propio Carmelo. Pero al día de hoy, contando con sus notables piernas, su defensa adornada con un buen ramillete de trucos y su medida fantasía en sus pases de contragolpe, quizás nadie ha mostrado la cualidad de hacer mejor a los cuatro compañeros en pista -quizás un Raül López en el supuesto de estar sano-, como lo hizo él. Eso no se lo podemos quitar.

Todo ello le sirvió para ser 166 veces internacional, debutando cuando ni tan siquiera jugaba en Primera División, en el verano de 1972. “Empecé a jugar a los 9 años y pudiera acabar jugando hasta los 40”. Primer producto de éxito del mini-basket en España, empezó y acabó en el Real Madrid. “Todos somos hijos de nuestra época. Cabrera y Ramos, mi juego puede ser una suma de cualidades que aprendí de ellos dos. No hay comparaciones válidas. En mi caso, nadie más tendrá la ocasión de aprender de Carmelo y Vicente”. 

Siempre habilidoso, siempre atento. 

Juanito Corbalán siempre tuvo esa forma de irse, señorial, uniendo a la sorpresa de los aficionados por su pronto adiós, su caballerosidad. Lo hizo en la Selección Española en el cénit, con la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Angeles y lo hizo con el Real Madrid, antes de la venida de Drazen Petrovic. Otro concepto, otro tiempo para el club. 

En su última temporada, fue decisivo en el título de la Copa Korac, con un gran encuentro de vuelta. Tuvo una noche estelar en su despedida de Madrid, en el cuarto partido de la serie final ante el F.C. Barcelona. Siempre asumiendo responsabilidades. “Me alecciona que se hable de mi tiro en mi último año. Yo lancé más a canasta en los últimos años, porque teníamos pocos especialistas en la materia. No es que mejorase mi tiro, ni su selección, sino que lo pongo más en práctica, porque en tal momento, fue necesario. Ojalá hubiésemos tenido en esta temporada un Brabender con veinticinco años”.

De sus manos han salido los mejores contragolpes en la historia del Real Madrid. Reconocemos en Endesa Basket Lover que, cuando vimos a Lonzo Ball en directo en el pasado Summer League de Las Vegas, dando pases a medio campo a nada que recibía desde el saque de fondo, incitando a que el juego no se detuviese en ningún momento, creando un ritmo trepidante y permanente, nos dimos un leve codazo, miradas cómplices y dijimos “mira, como Corbalán”. Por eso, todo fluía con él, todo cogía el ritmo debido. Y tanto a Walter Szczerbiak como a Fernando Martín y ni que decir tiene, a “nuestro” Juanma Iturriaga, es como encajar en un nuevo baloncesto, creado para ellos, para marcar un tiempo en nuestras vidas.

 

 

 

PRÓXIMO CAPÍTULO: 1ª B, EL FIN DE UNA LOCA UTOPÍA (1ª parte)

“HACE 30 AÑOS…” (Prólogo)

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 1: “Americanos para una liga en alza”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 2: “Nace el Open McDonald’s”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 3: “Cerca de las estrellas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 4: “Las ventanas FIBA”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPITULO 5: “La guerra de las revistas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 6: “Kenny Simpson, un especialista defensivo que se convirtió en máximo anotador”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 7: “El infructuoso regreso del Barça a Copa de Europa (1ª parte).

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 8. “La ACB pasaba de 16…¡a 24 equipos”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 9. “La Copa del Rey de Valladolid…y Solozábal”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 10. “El Torneo de Navidad”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 11. “El viaje de Uliana Semenova (1ªparte)”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 12. “El viaje de Uliana Semenova (2º parte)”.

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 13: “¿Qué pasa con Arvydas Sabonis?”

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 14: "La Korac más especial para el Real Madrid"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 15:  "Baskonia: La élite puede esperar"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 16: "La Recopa que se le escapó a la Penya entre los dedos"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 17: "Lo que el Barça se dejó en Holanda"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 18: "Final Four"