ARTÍCULO: POR APLASTAMIENTO

ARTÍCULO: POR APLASTAMIENTO

Antonio Rodríguez

1º Valencia Basket 58-77 F.C. Barcelona

“A mí no me importa eso, tío. Se trata de ganar y todo gira en torno a las victorias. No me importa cómo ganábamos. Opino que algunos pensaban que aquellas batallas no eran buenas para el deporte. Pero también te digo que cuando los Knicks y los Heat se enfrentaban en aquellos años, el mundo se paraba para vernos y la gente pagaba mucho dinero para estar entre las gradas”.

Alonzo Mourning, opinando sobre el juego duro y la poca anotación de las eliminatorias entre New York Knicks y Miami Heat entre los años 1997 y 2000.

Y muy cierto que es. Aquellas eliminatorias a cara de perro, con sus conflictos y batallas, sus peleas y sus marcas en los brazos, su físico imperativo hasta la extenuación, fueron uno de los platos más jugosos de la historia de la NBA en los últimos 20 años. Valencia Basket y F.C. Barcelona pueden transmitir toda esa esencia en esta eliminatoria, que a pesar del marcador en este primer capítulo, se sigue antojando como larga. Pero fue el club azulgrana quien, dentro de esta engarzada tónica, ganó por aplastamiento. Por cada rebote ofensivo que se antojaban martillazos en los deseos valencianos, un paso más hacia la victoria. Hasta 23 puntos producto de tales rebotes ofensivos, fueron un mazo que golpeó cada vez más fuerte en La Fonteta. Los valencianos, hasta los últimos minutos, se quedaron en 0 en ese baremo.

Curiosamente, esa tortura por el rebote ofensivo, se inició con el accidental hecho de la baja momentánea de Ante Tomic. Visiblemente molesto tras ser señalizado con falta personal una acción en la que recibió un golpe en la boca, que comenzó a sangrar y obligado a retirarse a los vestuarios para ser tratada, hizo que la entrada de Joey Dorsey cambiase el guión de los primeros renglones. Ante los reboteadores menos contundentes de Velimir Perasovic en pista (Triguero -2.4-, Doellman -4.4-, Aguilar -3.4-) y llorando mucho la ausencia de Dubljevic por dentro y un algo despistado Lishchuk sentado por faltas, se comenzó a ganar la primera batalla, aunque no diera cuenta de ello -aún- en el marcador.

Valencia intenta desde el banquillo soluciones. Los tiros triples no entraban ni a Doellman, ni a Ribas ni a Van Rossom. Y la entrada de Oliver Lafayette, bálsamo en otras ocasiones, es contrarrestado por la defensa de Jacob Pullen primero -muy efectivo- y Víctor Sada después. La única solución, que sí surtió efecto, fue la salida del alero Vladimir Lucic, al que se le vio ya preparado para aportar como alguien importante en este playoff. Sacando ventaja física ante los aleros azulgranas puestos por Xavi Pascual en ese momento, Alex Abrines y Juan Carlos Navarro, encontró posiciones de tiro, anotó triples e incluso, entradas a canastas en aclarados, con claros sistemas pensados para él. No fue suficiente.

Una de las facetas del juego que más me gustó del F.C. Barcelona fue la agresividad de sus bases, a la hora de atacar a canasta. Haciendo una radiografía de su juego, decir que sus entradas a canasta forzaban intentos de tapón o saltos para dificultar y puntear sus tiros, que desguarnecían el rebote, con lo que ayudaba más a la sangría ya comentada del F.C. Barcelona. Si eso lo trasladamos a números estadísticos, decir que los dos bases más importantes, Marcelinho Huertas y Víctor Sada, lograron en la primera parte hasta 14 puntos en la zona rival (Sada, 8; Marcelinho, 6) y 7 asistencias. Herida casi de muerte.

Sin embargo, a la buena defensa de los hombres de Xavi Pascual, ante la falta de físico, leyendo muy bien las líneas de pase, Perasovic manda a sus hombres marcar en su famosa zona 1-3-1, con Víctor Sada como conductor blaugrana, que se colapsó durante unos minutos y perdió un balón a manos de Vladimir Lucic, acabando la jugada en mate y situando a los suyos por delante (31-30) tras un 23-28 en contra. La primera mitad finalizó con 33-35.

En la 2ª mitad, Lucic ya tenía la marca de Papanikolaou, y su vida se le hizo más difícil. Con un exuberante tapón de Kostas Papanikolau al intento de mate de Triguero, muestra de lo que puede ser esta eliminatoria, el Barcelona se encamina al 35-45 y el Valencia al tiempo muerto de su entrenador. El parcial se fue hasta un 1-15 con los azulgranas corriendo, que devastó el partido. Valencia tuvo un horroroso día en el lanzamiento (17 canastas de 55 intentos, con 5/19 desde el lanzamiento triple. Tiros claros de Sato, Rafa Martínez, Justin Doellman -parecía mermado entre otras razones, por su dolencia en la mano- o Lafayette, estaban destinados a no entrar y los catalanes, con la misma y contundente presencia en el rebote, donde en un buen puñado fue por tener mayor deseo, lograron en los últimos minutos la distancia más larga en el marcador de todo el choque, superando los 15 puntos.

En Valencia, con mejor defensa en los últimos minutos como banco de pruebas para el segundo choque, y una cerrada ovación de su afición en los últimos minutos, conscientes que hay que animar al equipo y prepararles para dentro de 48 horas, finalizó con el resultado de 58-77 que muestra muy a las claras las carencias de los locales. Se supone que deberán provocar un enfrentamiento más físico aún y bajar la eficiencia de Nachbar (3/4 en triples) o los 13 puntos de Navarro, la mayoría en el momento de asestar el golpe en el tercer cuarto y para zanjar en los últimos minutos. Aquellos recuerdos de Alonzo Mourning, deberán convertirse en un camino a seguir por parte de los valencianos, que sí echaron de menos los terribles dolores de Bojan Dubljevic en el hombro y el acierto en el tiro exterior, acompañando a una defensa, que a partir de ahora, no les podrá abandonar. F.C. Barcelona volvió a mostrar la solvencia de los campeones.