Un sticker en Ljubljana

Un sticker en Ljubljana
España, como Fran Vázquez, machacó en Eslovenia.

Antonio Rodríguez

Que toda la vida les llamábamos pegatinas, pero con la mayor aceptación del inglés en nuestro vocabulario cotidiano, demanda de las nuevas generaciones, pues ahora son “stickers”. Y si el titular procede de una Selección Española como la que viajó a Eslovenia, joven, desenfadada y con multitud de recursos, pues lo llamaremos stickers.

 

El rebote, decisivo para los españoles. 

Pues uno de ellos se pegó, como marca y sello de nuestro Equipo Nacional en la victoria de ayer (72-83) en el flamante Arena Stozice, para dejar constancia del excelente juego brindado por nuestros representantes, ante los ojos como testigos de Luka Doncic y Marko Milic, sentados en primera fila y del pívot Gasper Vidmar (que no pudo participar en el evento, notándose su contundencia bajo los aros). Pero, sobre todo, a los nuestros. Una enorme satisfacción por ver un partido de baloncesto así, que enorgullece. No es para menos.

 

Porque a los habituales, acertados y comprometidos jugadores que nos han representado en estas cinco jornadas ya de las llamadas ventanas FIBA, se les unieron hombres de la talla de Alberto Abalde, Alberto Díaz y Juancho Hernangómez, como para completar y liderar por momentos, un plantel que daba un paso más en calidad. Y es que frente a las condiciones físicas de los cinco que estaban en pista, sean titulares (Sebas Saiz, Juancho Hernangómez, Xavi Rabaseda, Jaime Fernández y Quino Colom) o los hombres de rotación, Eslovenia no pudo competir.

 

La satisfacción de una gran actuación.

A la apuesta de su seleccionador Radovan Trifunovic, de falsos pívots y hombres polivalentes (repetimos, también a causa de la baja de Vidmar), Sergio Scariolo respondió con las mismas y ya en los últimos minutos del primer cuarto (con Juancho, Aguilar, Abalde, Paulí y Rodri San Miguel. Miren qué físicos), se vieron desbordados por la velocidad y sobre todo, el rebote español. Con 16 rebotes ofensivos se les castigó y de ahí al desespero, a saberse inferiores. 

 

Si al inicio era Quino Colom quien mandaba en ataque (pero mandar, ¿eh? Anotar, asistir… ser líder de todo), en defensa teníamos problemas con su bloqueo y continuación, con lo que el enfrentamiento se convirtió en un festín anotador en sus primeros 10 minutos (20-26), aprovechándose de la coyuntura el “burgalés” Vlatko Cancar (17 puntos). Luego, en mitad de rotaciones, con Alberto Díaz intensificando la defensa, con la lateralidad de Abalde, con nuestro escolta (Paulí) cogiendo más rebotes que los interiores rivales, se da el primer tirón con 29-37 y llegar al descanso con un 37-45 gratificante.

 

Eslovenia puso toda su intensidad en el inicio del tercer cuarto. Ya Colom no manda con la facilidad de los primeros 20 minutos, recrudecen con mucho más contacto las jugadas, pero daba igual. Un gran tapón de Juancho Hernangómez a una entrada de Blazic, un robo de balón de Fran Vázquez a su base (¡al base!) para salir botando y dar la asistencia en el contragolpe, junto a un triple de Colom y un palmeo de Abalde a una entrada del base andorrano, son un revés suficiente a los locales, como para pedir nuevo tiempo muerto, el de la imposibilidad de levantar el marcador. Klemen Prepelic (1/11 en tiros de campo y 0/6 en triples), superado por la responsabilidad de ser más líder ante las ausencias y las condiciones de los españoles, se desespera, como lo hicieron sus compañeros cuando veían que donde llegaban los brazos de Sebas Saiz, no llegaban ellos.

 

 

Klemen Prepelic se desesperó con nuestra defensa.

El final del tercer cuarto refleja un 50-60 que se disparó a un 55-73, porque Eslovenia, acelerada y protestona, no puede. España, calmada y concentrada (los minutos más complicados, ya habían pasado), mostraba la paz y tranquilidad de su manifiesta superioridad. El 60-80 acabó en el definitivo 72-83 como fin de esta historia.

 

 Nos gustaron muchísimo la experiencia y los evidentes progresos de Sebas Saiz, el liderazgo en poso y calidad de Juancho Hernangómez, los recursos físicos de casi todos nuestros jóvenes atletas, que forman un grupo acoplado. Y su compromiso, el no restar esfuerzos a nada, eso nos gana. Poner un sticker en el Stozice, poner otro en nuestras preferencias, porque esta Selección forma parte de ellas. Es un gusto verles. En Málaga, el próximo domingo a las 18:30, la prueba final de grupo, ante Bielorrusia. Pues tocará disfrutarles de nuevo.

 

ESTADÍSITICAS DEL PARTIDO