¿Cuánto cuesta olvidar a una estrella?

¿Cuánto cuesta olvidar a una estrella?
Luka Doncic

Antonio Rodríguez

Luka Doncic ya es pasado en la Liga Endesa. Desde el inicio de este ejercicio liguero, de forma velada por la incertidumbre, recomendábamos disfrutarlo, que dentro de lo posible, no dudasen de verle en directo. Valía la pena hacerlo. Tras calzarse la gorra de Dallas Mavericks, el recibimiento vía twitter de la leyenda Dirk Nowitzki, del “creo que después de esta ceremonia tan intensa, me siento abrumado. Tomaré algo del servicio de habitaciones del hotel y me iré a dormir” del propio Luka, en nuestra competición tenemos -y eso es innegable- una sensación de cierto vacío.

Por suerte, el baloncesto europeo, por tradición e historia, se nutre mucho de la forma y colores de sus escudos. Y los de Real Madrid, F.C. Barcelona, Maccabi Tel Aviv, Olympiakos -usamos la antigua y más tradicional nomenclatura- y Panathinaikos, Olimpia Milán o CsKA Moscú, por sí solos, crean expectación. Simbolismos que priorizan al equipo, que no significa que no ensalcen a sus ídolos. Los clubes son la marca. Hoy día, LeBron James es marca en sí en la NBA. Tras engalanar a Cleveland y Miami, allá donde vaya, él será exactamente eso. No en todos los casos, pero la tendencia mercantil es la que manda. Es el matiz respecto aquí. Aún así, Luka Doncic pudiera ser un sello de distinción ACB, sobre todo esta última campaña. Desde el pasado draft, formará parte de los Mavericks, para mayor gloria de su uniforme con el número 77.

Y ahora, ¿qué? En nuestra competición, ¿cuánto tardaremos en olvidar su influjo, todo lo acaecido desde aquel triple inicial ante Unicaja en la temporada 14/15, hasta el triple final de Vitoria? No es la primera vez en la que la Liga Endesa se enfrenta a este reto. Ya sea desde el impacto del fichaje de bambalinas o el jugador que mientras se desarrolla, nos vamos percatando que toma forma de algo especial, el adiós siempre ha sido sentido. ¿A rey muerto, rey puesto? Sin ser inmediato a veces, siempre ha sido así.

Jugadores que hayan dominado nuestra competición, francamente, han habido muy pocos. Nino Buscató, Emiliano, Luyk y Brabender, pudieran ser el grupo selecto en las dos primeras décadas de la liga. Su adiós fue de la mano del fin de sus carreras, de forma paulatina. Corresponde a partir de la década de los 80 y 90, despedidas abruptas de nuestros ídolos emigrando a otros lares. Y sobre todo en este siglo XXI, con la apertura de la NBA, con un acento mucho más marcado.

Venir con la vitola de estrella y aterrizar en nuestras fronteras, con el aficionado al baloncesto realmente consciente de lo que llegaba, el primero grande, grande de verdad, pudo ser Mirza Delibasic. Él era otra cosa y así lo demostró en su primer año, ganando la liga, dando clases magistrales y decidiendo en una última y épica jornada para los blancos, en el Palau Blaugrana. Tenía esa suficiencia para focalizar en él, el éxito de una forma clara. Su marcha, curiosamente no fue tan lamentada, puesto que -al margen que su última liga, no la ganó- dábamos la bienvenida a un nuevo sistema de competición con enormes atractivos: comenzaba el periplo ACB.

 

 

ESTADÍSTICAS MIRZA DELIBASIC EN LIGA EN LA TEMPORADA 81/82 (1ª en España)

 

 

(* Por motivo de las irregulares estadísticas de aquella temporada, hemos extraído una media de todas las jornadas, excepto en las 1, 2, 7 y 16, al no tenerlas a nuestra disposición).

(** La media corresponde a 18 jornadas. A las 1, 2, 7 y 16, de las que no disponemos estadísticas, en las jornadas 3 y 13, no se tomó este dato).

 

Audie Norris pudo ser otro prototipo del “lo que viene, es otra cosa”, como nos advertían desde Italia. Y aunque su compañía en el plantel del F.C. Barcelona era de aúpa, él fue el elemento diferencial como para que se proclamaran campeones de liga tres veces consecutivas, junto a las mismas participaciones en Final Four de la Liga Europea. El anti-Norris y la fobia deportiva de sus rivales hacia él, llegó a calar de tal manera, que todos los aspirantes buscaban recursos y herramientas para detener tal dictadura, incluso con la contratación del jugador que acarreó a su venida la mayor repercusión mediática, Drazen Petrovic. Su rendimiento en las finales, como podéis ver en el cuadro, iba in crescendo. Norris permaneció tres temporadas más -para un total de seis- y el hecho de no volver a proclamarse campeón de liga y ciertas desavenencias con su entrenador, valió como para agradecer mucho su aportación pasada, pero no para sentirse huérfanos en can Barça. Eso sí, su huella y su misticismo, aún permanecen.

 

 

ESTADÍSTICAS DE AUDIE NORRIS EN LAS TRES FINALES DE LIGA QUE GANÓ

 

Sobre Drazen Petrovic poco se puede añadir que no hayamos dicho ya. Ganó Copa del Rey y Recopa, pero no la Liga, en su única temporada de estancia aquí. Su marcha fue tan sonada como su venida, por tal motivo aquí lo incluimos. La mayor devoción por cualquier jugador que haya pisado nuestras pistas, la sigue teniendo él. Es lo más cercano a fenómeno social que haya habido. Todos quedamos en estado de shock tras su fuga y curiosamente, al que menos parecía importarle, era su entrenador, George Karl. Karl venía con su baloncesto en la cabeza, que ejecutaría con Drazen o sin él. Por eso no fue tan relevante bajo sus ojos. La Liga Endesa, de la noche a la mañana, se quedó huérfana y hubo que acometer tal escenario.

 

 

 

ESTADÍSTICAS DRAZEN PETROVIC LIGA 88/89

 

Arvydas Sabonis fue fichado por el Real Madrid, tras tres años de estancia en Valladolid, haciendo estallar el concepto del anti-Norris. “Ya no necesitamos un anti-Norris. Directamente, hemos fichado a Sabonis” emanaba de la Casa blanca. Y su posterior aval fue ganar sus dos primeros títulos de liga con los madridistas y la Liga Europea en su tercera campaña. Aquel adiós sí fue doloroso y sentido, tras tomar la decisión de fichar por los Trail Blazers de la NBA. Sabíamos que se iba alguien sin parangón en nuestro baloncesto. Que nada igual aterrizaría en nuestras pistas, puede que en los siguientes 50 años. Bueno, llevamos ya 23 años y todavía nos reafirmamos en ello. En un mundo en el que internet aún estaba en pañales, el cariño con el que se le siguió en sus primeras evoluciones en el estado de Oregon desde los medios de la época, evidenciaba que, efectivamente, sí se le echaba en falta.

 

 

 

ESTADÍSTICAS DE ARVYDAS SABONIS EN SUS DOS FINALES LIGUERAS GANADAS

Pasó un año de impasse, hasta que en las oficinas del Real Madrid pensaron que había que fichar algo grande, una estrella que fuese el reclamo para todos. Y ficharon a Dejan Bodiroga. Y no, en sus dos años de experiencia blanca, no fue el salvador que esperaban. El tiempo nos dijo que la pega del serbio, simple y llanamente, era la falta de experiencia, que con unos años bajo la batuta de Zeljko Obradovic en Panathinaikos, el mismo Zeljko que le entrenó en su primer año como madridista, le sirvió como para coronarse rey de Europa y aterrizar en la Ciudad Condal como dominador absoluto. Y así, con el F.C. Barcelona, sí tuvo un aterrizaje aplastante. Tanto, como para ganarlo todo en su primer año. Rescatamos en el cuadro sus dos emparejamientos de Playoff ante Adecco Estudiantes, que fueron tremendos, tanto las semifinales del 2003 como la finalísima del 2004. Al igual que en el caso de Norris, no lograr los éxitos deportivos deseados en temporadas siguientes, dentro de una casa más convulsa, sirvió para que su adiós no fuese tan traumático. Entre otras razones, porque en el viejo parquet del Palau, tomaba el relevo otro de los grandes dominadores, el mejor jugador de la historia de nuestra Liga Endesa, Juan Carlos Navarro.

 

 

ESTADÍSTICAS DE DEJAN BODIROGA EN LOS DOS PLAYOFF ANTE ESTUDIANTES

(semifinales en la temp. 02/03. Final en la 03/04)

 

Si Arvydas Sabonis fue llorado, no menos lo fue Pau Gasol. Pau, criado bajo los designios azulgranas y la tutela de Aíto García Reneses, contaba con el punto a favor de ser español, de los nuestros, con la identificación que conlleva. La marcha de Sabonis sirvió para que la liga se abriera un poco más, donde dos años de éxitos barcelonistas con la irrupción de Roberto Dueñas, dieron paso a la mayor sorpresa de la historia de la Liga Endesa, ganando TDK Manresa en 1998. Justo después, apareció a hurtadillas este espigado “alero” (inicialmente, era así). Junto al 1994 que se marcó Sabonis en la final, nunca hemos tenido esta sensación de manera tan tajante del “esto lo acabo pronto, porque yo lo valgo” como lo realizado por Pau Gasol en 2001. Es cierto que en el inicio de temporada no pensásemos que su dominio ese curso fuese tal. Sin embargo, lo dejó muy claro en la Copa del Rey malagueña y sobre todo, en la final liguera. Sentenciar en tres capítulos tal serial, porque pretendía estar en la ceremonia del draft de la NBA, eso está al alcance de elegidos, no hay más. Pues como Montes aseveraba: “ET, el extraterrestre”. Testigos bajo el aro de aquellos vuelos y aquellos mates, de su dribling ante Milic, supimos que jamás volveríamos a verle por nuestras pistas. Dolía su pronta marcha, pues aún no había cumplido los 21 años. Pero con él, la NBA abrió una nueva dimensión a su ventana en España. Saboreamos brevemente tal marcianada en directo, pero pudimos hacerlo al menos. Teníamos por delante cientos de veladas maravillosas delante del televisor.

 

 

ESTADÍSTICAS DE PAU GASOL EN LA FINAL LIGA ENDESA 2001

Con un ojo en Memphis y otro en nuestra competición, Tau Cerámica va posicionándose como un habitual entre los grandes y Luis Scola como el líder que les guiaba. El ala-pívot argentino fue crucial en el doblete baskonista del 2002, custodiando a Oberto y Tomasevic. Su imagen fue creciendo en los años siguientes, cuando parecía que la Copa era cosa alavesa. Icono y estandarte de la Liga Endesa, no podemos negar que su marcha a Houston Rockets en el verano del 2007, dejó un vacío importante, porque Luis siempre estaba en todas las quinielas por ser el rey de nuestra competición. Que la paradoja quiso que, tras su marcha, Tau Cerámica volviese a quedar campeón liguero, no quita un ápice del mérito que tuvo para que se llegase a todo aquello.

 

En Málaga vieron algo que el resto quizás no vio. Vale que de las hazañas de Jorge Garbajosa en Treviso, teníamos cumplida cuenta. Su fichaje en 2004 impactó. Pero, ¿hasta el punto de hacer ganar un título? En Unicaja lo vieron posible. Avisaron ganando la Copa en Zaragoza. Y casi se dejan la vida ante la Penya, versión 2.0 de Aíto, un año después. Tras aquellas semifinales, la liga del 2006 no se les podía escapar. El 3-

0 final ante Tau Cerámica, aquella suficiencia, sobre todo en qué momento anotaba sus canastas (su porcentaje de triples fue excelso) y el reinado del madrileño en aquella barrida, acrecentaba nuestra sensación que, lo que nos contaron desde Treviso, se quedaba muy, pero que muy corto. Gana el oro del Mundial de Japón y para Toronto Raptors. Otra marcha que volvió a doler.

 

 

ESTADÍSTICAS DE JORGE GARBAJOSA EN LA FINAL DE LIGA 2006

¿Saben lo mejor de nuestra competición? Que sus estrellas se van reinventando. De una forma u otra, salen a la palestra. En Badalona se “cuecen” Ricky Rubio, Rudy Fernández y Pau Ribas. En Vitoria emerge la figura ganadora de Pete Mickeal. Y nos paramos en otro fenómeno, cuyo adiós, dos años después de asomarse en el Mundobasket japonés, por esperado, no dejó de ser menos doloroso. Marc Gasol no reinó en títulos, pero llevó a Akasvayu Girona a sus más altas cotas. Y las zonas volvían a “hacer ojitos” hacia un señor que las quería y las respetaba, cuyo mejor repertorio baloncestístico lo ejecutaba bajo sus colores y su sombra. Como lo hicieron Luyk, Norris o Sabonis: a lo grande. Con la NBA tendiendo la mano a todos aquellos que despuntaban, lo de Marc estaba más que cantado. Nos escocía, porque él representaba la figura de un jugador cada vez más raro de ver y degustar de sus habilidades. Se antojaba como un bocado de cardenal que, desde entonces no hemos tenido. Deléitense con sus estadísticas de Playoff ante el Joventut en 1/4 de final.

 

 

ESTADÍSTICAS DE MARC GASOL EN PLAYOFF DE SU ÚLTIMA TEMP. ACB (07/08)

 

Ya mencionamos a Ricky Rubio. Este geniecillo de Masnou no emborronó su última y complicada temporada en el F.C. Barcelona tras habernos dado tanto en los cinco años anteriores, tanto en Badalona como su primer año como azulgrana. Los últimos casos que nos emocionaba a partes iguales, Juan Carlos Navarro, Rudy Fernández y Sergio Rodríguez, motivo cualquiera de ellos de portadas, tienen el denominador común que regresaron a nuestras pistas. En mayor o menor estancia en la mejor liga del mundo, el hecho de disfrutarles nuevamente, hizo olvidar cualquier mueca de lamento entonces. Aunque de aquí, con el “Chacho” Rodríguez, sacamos la última salida de una gran estrella de nuestra liga. Su segunda aventura NBA es probable que durase menos de lo esperado por él. Y es probable que por el Real Madrid también, pues -y aquí damos rienda suelta a nuestra imaginación- esperaría recuperarle de la NBA en este justo momento, coincidiendo con la marcha de Luka Doncic. Siendo desde Moscú, la cosa se complica más.

 

…Y SE MARCHA LUKA DONCIC

 

Mentiríamos en Endesa Basket Lover si dijéramos que no echamos de menos a los baskonistas Ioannis Bourousis y Shane Larkin. Y aún tenemos el pañuelo en la mano, recién agitado en honor y memoria de Luka Doncic. Y ahora, ¿qué? Sobre la gloria del escudo del Real Madrid, animábamos a todos a ver al joven esloveno en directo. Eso es marca. Y se le echará de menos, por supuesto. Este chico parecía tener ángel, con algunas acciones increíbles, con canastas decisivas, su sonrisa y la felicidad que inspiraba sobre una pista de baloncesto, nos congratulaba a todos. Era ver uno de los más grandes de nuestra historia y éramos conscientes de ello.

 

ESTADÍSTICAS DE LUKA DONCIC EN LA ÚLTIMA FINAL LIGUERA

 

 

Sin embargo, ¿no son increíbles también las “mandarinas” de Sergio Llull? Acabará recuperándose -su tono de juego- y volverá a ser el de antes. Y con su liderazgo y esa flor que parece tener, volveremos a creer que algo grande vive entre nosotros. Que Baskonia (jugadores y masa social) seguramente dedica algunos minutos en observar desde la distancia el Fernando Buesa Arena todos los días, y repetirse “aquí se jugará una Final Four”. Y para llegar ahí, habrá que ilusionar y creer en nuevos fichajes estrella. Que F.C. Barcelona Lassa seguirá intentando acertar con las piezas para realzar su sección de baloncesto a lo más alto o que Valencia Basket conoció lo que significa ser el más grande y seguirán en la búsqueda de serlo de nuevo.

 

La maquinaria volverá a funcionar y desde Las Palmas o Málaga, Manresa o Zaragoza, saldrán jugadores para tomar el relevo. ¿Han echado un vistazo a lo que tiene el equipo cadete del Real Madrid? Pues es de locos. Sí, a rey muerto, rey puesto. Siempre ha sido así y siempre será. Kristaps Porzingis, Goran Dragic, los Hernangómez… Dubljevic, Tavares, Matt Thomas y lo que está por llegar. Y seguiremos divirtiéndonos. Con un poco más de sueño, que a Doncic habrá que seguirle. Pero habrá motivos más que sobrados para visitar nuestras pistas cada fin de semana, cada jornada de competición europea. En nosotros está el disfrutarles. ¿Cuánto cuesta olvidar una estrella? Lo veremos.