ARTÍCULO: LOS MILAGROS DE SAN PABLO

ARTÍCULO: LOS MILAGROS DE SAN PABLO

Antonio Rodríguez

2º Cajasol 84-78 Valencia Basket

Estoy convencido que dentro de 20 años, cuando los actuales jugadores lleven ya unos añitos retirados, los jóvenes aficionados preguntarán por qué Cajasol no ganó la Liga este año, o por qué al menos, no era uno de los candidatos al título. Para el joven aficionado dentro de 20 años, Nikola Radicevic, Tomas Satoransky, Kristaps Porzingis o Guillermo Hernangómez, los verá como estrellas del baloncesto europeo que dieron glorias en los equipos en los que militaron. Habrá que explicarle que este puñado de nombres, aún tenían 20 años…si llegaban. A ese aficio-nado habrá que contarle que aún les quedaban capítulos por escribir. Aunque algunos, ya los tie-nen.

La avalancha de juego, gracia y facilidad jugando, que mostraron en el tercer cuarto, logrando 32 puntos ante todo un Valencia Basket (que no había recibido un parcial así en todo el año, si exceptuamos aquella borrachera anotadora del Real Madrid para remontar en su cancha), es uno en los que construirán su leyenda. Confianza, robos de balón y correr, facilidad de concep-tos es una obra en la que Aíto García Reneses sigue cosiendo pausadamente en su taller los hilos para encuadernar este tomo.

Velimir Perasovic, por su parte, no hará predominar la capacidad de reacción de su equipo sobre la mala defensa y las blanduras en los pases de los suyos en este ya comentado tercer cuarto. Se vieron desbordados por el rápido movimiento de balón, no defender las esquinas y perder balones en pases a siete metros del aro, que suelen acabar en bandejas. Ahí vieron cómo con un 66-51 era bastante factible que había que viajar a Valencia para disputar un tercer y definitivo enfrentamiento. Y eso le molestaba.

Sin embargo, es de justicia que hay también que destacar el último cuarto suyo, en el que desde un 68-52 que llegaron a estar, recortaron la desventaja con una suficiencia tal, que cuesta creer que 16 puntos puedan enjugarse en apenas 7 minutos, con un ritmo agresivo -el que suelen utilizar-, destacado, pero algo que les hemos visto con bastante habituación esta tempora-da. Eso sí, en un final igualado, entre el éxtasis de los aficionados del San Pablo, dos triples de Scott Bamforth y Alex Urtasun, amarraron la victoria sevillana, imposibilitaron a los levantinos y el pasaporte a viajar nuevamente a Valencia.

A la pléyade de jóvenes jugadores anteriormente mencionada en los locales, hay que situar otra vez, al estadounidense Marcus Landry, verdadero protagonista del choque del pasado sábado tarde: 11 puntos al final del primer cuarto, 17 al descanso, para un total de 26 y la sensa-ción que su tiro de tres era demoledor. Landry, jugador que llegó con la temporada iniciada para suplir a Latavious Williams, es de ese tipo de jugadores que -confieso que en la universidad de Wisconsin no me convencía- habría que retener en nuestro país, en nuestra Liga Endesa, porque es una maravilla verle jugar. Con qué criterio juego todos los balones, realiza todas sus acciones y con qué categoría las ejecuta, adentrándose en ese mundo de privilegiados donde parece que su labor es algo fácil y sencillo. Son justificaciones más que sobradas para poder verle, o al menos desearlo, por nuestras pistas nuevamente. Fue el artífice del soporte de la plantilla de Aíto García Reneses durante todo el primer tiempo.

Ya comentamos en la crónica del primer match, que Cajasol había aguantado y muy bien en la primera mitad a los hombres de Perasovic. Que siendo tan bisoños, se habían converti-do en tipos duros como para defender bien y aguantar las embestidas de un rival de tal calibre. Pues en esta ocasión, tal defensa duró más y se añadió el festín anotador ya comentado del ter-cer cuarto. Este Cajasol ha sido convertido en equipo de playoff incluso con aspiraciones y donde el municipal de San Pablo, que tan grandes tardes ha ofrecido en esta 13/14, intuyendo que era su última ofrenda, lució sus gradas como en las grandes ocasiones. Cajasol, hecho por una plantilla de chavales con claro cartel de estrellas futuras, todavía respira. Oxígeno más que merecido.

Crónica 1º Valencia Basket-Cajasol