Reflexiones de presente y futuro sobre el Campeonato de España Junior

Reflexiones de presente y futuro sobre el Campeonato de España Junior

Antonio Rodríguez

Fuimos testigos de un nuevo Campeonato de España junior. La categoría que hace de antesala para ser senior… ¿profesional? ¿jugador de la Liga Endesa? ¿NBA? El tiempo lo dirá. El caso es que desde Endesa Basket Lover seguimos viendo que, con 18 años, soltarles “a los leones” del baloncesto profesional, nos parece un escalón demasiado alto. Tiempo de adaptación que, exceptuando los superclases, debe ser harto complicado. Algunos tienen la fortuna de componer el mismo plantel que vimos en Badajoz, compitiendo en Liga EBA y lo seguirán haciendo en años sucesivos (Simply Olivar zaragozano y Movistar Estudiantes son dos ejemplos). Y aprenden. Otros competirán mezclados con veteranos curtidos en mil batallas en esta categoría, de los que sí se saca algún aprendizaje, aunque probablemente no sea el proceso más natural.

Somos en Endesa Basket Lover de los que nos sumamos a la idea del por qué no ampliar la categoría junior a los 19 años, como hace más de dos décadas años era el pan de cada día. Que FIBA dicte lo que crea oportuno y en sus campeonatos, enviemos planteles sub-18. Pero en nuestro entorno, debiéramos ser más flexibles en pos de nuestro beneficio, que en definitiva es lo que se busca. Un añito más como junior, creemos que ayudaría.

¿Qué nos gustó? Pues quizás sea una sensación, pero el número de nacionales (de los que siempre tenemos un lógico cariño más marcado), creemos que fue mayor. El publico lo agradece. No significa desmerecer extranjeros, que con las aperturas actuales, es lógico y normal. Pero nos engañaríamos si no confesásemos esa predilección. La Selección Española tira -y mucho- tanto al aficionado habitual como al medio y seguimos buscando relevos a la bendita generación que poco a poco nos abandona. Alocén y Jaime Fernández, los Alderete, Garuba, Aldama hijo, Joel Parra… intentando encontrar relevos que nos fascinen en las canchas. A la espera que cuajen, nos gusta ver numerosos jugadores “de casa”. Somos así.

Francamente, no teníamos ni idea que Pepiño Casal estaba en el staff del Obradoiro Peleteiro, pero lo aplaudimos. El preparador físico que curtió a tantas y tantas estrellas en el F.C. Barcelona (Gasol y Navarro entre otros), es una mano sabia para, a lo que vamos, incentivar la resurrección del baloncesto gallego. Que en Galicia hemos conocido a lo largo de la historia muchos clubs de élite (OAR, Breogán, Bosco, Celta, Ourense, el Obra…) y nos gustaría que se justificase desde la base tal crecimiento. Asciende a Liga Endesa el Breogán y ya son dos representantes. COB (Ourense) y el Obra degustaron en Badajoz las mieles de los octavos de final. Es un pequeño salto más para una tierra que tantos jugadores y baloncesto de nuestra élite ha dado.

 

Físicos de hoy día que dan nuevas posibilidades 

 

Con Pepiño Casal se podrá escalar un paso más en el físico en Santiago de Compostela. Y es que el físico, cada vez es más predominante. Cuando equipos que juegan muy bien al baloncesto, en clubs que no son élite, compiten con los que sí lo son, se nota esa merma, sobre todo cuando los días de competición van pasando. Y es que esa es una cuestión a pensar de este Campeonato de España. Entendemos que hay que contentar a multitud de equipos y federaciones territoriales, que todos vamos apretados de dinero y hay que condensar el torneo en las menos fechas posibles. Pero es de rigor evaluar que un equipo que llegue a semifinales, vaya a jugar 7 partidos en 7 días y los que llegan a cuartos, 6 en 6.

Vale que a las semifinales llegan los únicos que pueden llegar: los más fuertes y los que tienen más profundidad de banquillo. El cuarto día de competición pudimos observar al Obradoiro Peleteiro en un choque igualado en los últimos minutos ante la Penya, absolutamente reventados. Exhaustos estaban los jugadores de Movistar Estudiantes ante el Barça en la prórroga en cuartos de final, porque era el quinto día consecutivo con partido. No deja de ser un calendario cruel donde en el momento de la verdad, por muy 18 años que tengan, lleguen absolutamente fundidos. O menos equipos, o más días.

Una de cal: la vieja escuela. Por favor, que no se pierda. Cuando hablamos de Basket Almeda y el ilustre Miguel López Abril dirigiendo desde la banda, vimos en él un perfil de entrenador diferente: el profesor, el que quiere que sus jugadores, sean cuales sean, jueguen al baloncesto. De la forma que quieran y como crean conveniente. Pero que, lo que hagan, sea baloncesto. Por ello sus enfados no eran los habituales en otros entrenadores. Si veía que uno de sus chicos cortaba por la zona “escondiéndose” detrás de los defensores, o fintaban tiros en la esquina cuando estaban totalmente abiertos -lo que permitía que el defensor tuviese tiempo a llegar-, o que en defensa sobre un bloqueo no protegiesen el camino entre el atacante y el aro, López Abril se hacía de cruces y no lo entendía. Y les recriminaba eso exactamente que enseña.

Hoy día, con el virtuosismo de ver unos físicos de bandera, la enseñanza en ciertos casos, se va relajando, porque increíbles facultades físicas pueden suplir un gesto correcto o una posición idónea. Da igual que Usman Garuba permita el pasillo al jugador que entra a canasta. Si cuando éste tire…¡llegará a las luces del pabellón con su salto! O que Luka Samanic no esté perfectamente cuadrado al aro para una suspensión. ¡Tiene tanta clase que lo puede hacer así! O Joel Parra lance una media vuelta en suspensión desequilibrado. ¡Si es que el angelito tiene un control del cuerpo magnífico! Todos ellos son unos privilegiados. Un puñado tan sólo. Los demás, para brillar, deben suplirlo con fundamentos casi perfectos si quieren destacar, porque no disfrutan de tales privilegios. Preferimos que al chico se le enseñe a jugar como lo hacía Velimir Perasovic, antes que como Dwyane Wade, para que nos entiendan. Si es capaz, que haga lo que hacía Wade (ojo, que también hablamos de un jugador con una técnica depuradísima). Pero antes, hay que entender este juego y hay que aprender a ser “Peras”, porque él era el catón del baloncesto que también debe ser hoy, el que debe ser siempre. ¿Lo demás? “Dale con ello…si puedes”.

Entendemos que la NBA y su estilo, sus jugadas, copan las preferencias de los jugadores jóvenes. Es lógico. Ha sido así siempre y seguirá siendo. Sin embargo, hay cuestiones que debiéramos plantear su conveniencia. No vamos a entrar en la efectividad del “alley-oop” en estas categorías (que sin tener estadísticas sobre ello, pensamos que no más de un pase de cada cuatro acaba siendo fructífero), pero sí en el lanzamiento triple, herramienta tan utilizada en la mejor liga del mundo. ¿Nuestra opinión? Demasiados, para los porcentajes cosechados.

¿Quieren ver porcentajes y ver a qué llamamos demasiados, comparándolo con nuestra ACB?

Vemos que se lanzan en Liga Endesa 2,4 más por partido. Sin embargo, el tanto por ciento es muy significativo: casi un 10% menos en el torneo junior. ¿Es un poco más de un 25%, justificación para tal cantidad de intentos triples? Lo dudamos. Por un lado, porque su uso, en ocasiones (repetimos: en ocasiones) escondía carencias y falta de recursos. Cuando alguien no se atreve a dar un pase interior, cuando no se saca partido de un pick&roll por no hacerse bien, cuando por circular el balón por el exterior sin atacar la defensa, o a causa de esos escrúpulos de no lanzar a media distancia (a 4-5 metros del aro), se busca del tiro de tres, todo va sumando para que al final, cuando la posesión apremia, se lance un triple. O sea, el triple como consecuencia de un trabajo no bien hecho.

Entendemos que tenga su predominancia en ciertas situaciones. Asumimos que haya efectividad con tal tiro en las continuaciones abiertas tras bloqueo, que tras rebote ofensivo sea el mejor momento para lanzarlo, sacándose el balón tras el rechace, cuando antes la idea era anotar. Pero sí nos hacía rechinar los dientes cuando jugadores con ventaja para tirar a media distancia, abiertos (con lo que cuesta eso), optasen por pasar el balón a un hombre abierto tras la línea de tres. Porque… ya ven: un 25%. Tiramos de matemáticas: los tiros de dos solían estar en un mínimo de un 50%. Para llegar a eso, el triple debe tener un mínimo de un 33%. 

El tiro de tres, en entredicho.

Durante este Campeonato de España tuvimos una entrañable comida con Josep María Margall, todo un maestro -nadie duda de eso- y hoy día entrenador de los juniors del Mataró. Y nos hablaba que uno de los tiros más complicados para ejecutar -como técnica individual- es la suspensión tras bote a media distancia. Claro que es cuestión de entrenarla, porque cuesta. Pero con las piernas que tienen los chicos hoy día, ver a un Carlos Alocén ejecutarla, es ver que sus porcentajes deben ser altísimos. Que en esto como en todo, lo que priman son los porcentajes de eficiencia. Cuando veíamos a un jugador que se levantaba sin oposición y pasaba a la esquina… como poco nos parece algo antinatural, forzado. Y más aún cuando hemos visto a jugadores en poste alto recibir, como antesala para romper una zona, en tiro franco a canasta y dar un paso atrás para que el tiro valga tres puntos.

Hace poco leímos unas declaraciones del hermano de Mike D’Antoni, Dan, justificando el juego con el predominio de triples de los Rockets. Y nos parece bien, porque están llegando muy alto con esa estrategia. Pero sus argumentos nos parecieron más que discutibles, sobre todo cuando hablaba que el tiro con menos porcentaje era el del “romántico” (según él) poste bajo, para explicar por qué no les es necesario. Y sentenciaba que solamente se sacaban 0,78 puntos por cada posesión jugando al poste. ¡No se lo cree ni él! O sea, que un buen jugador de poste bajo, del que ya una situación de uno contra uno es ya una situación de ventaja, cuyos tiros son los más cercanos que cualquier otro, que es el lugar donde más faltas personales -de tiros libres- se obtienen, que es la posición más devastadora para pasar el balón precisamente por su cercanía… todo eso que genera, ¿explicado en 0,78 puntos? Bastante sesgada nos parece la estadística.

El tiro de tres es un arma primordial por las posibilidades que da para abrir el campo. Pero en NBA la ventaja es mayor que en el baloncesto FIBA. Aquí puedes optar por tener un jugador bajo canasta, protegiendo el aro, los 24 segundos de posesión, desplazándose lo justo. Allí no se puede por los tres segundos en zona defensivos. Nuestras conclusiones siempre partirán del 25% en triples de este torneo. Es mucho sacrificio lo que deja de hacerse por un lanzamiento triple.

El juego al poste da más de 0,78 puntos. Estamos convencidos de ello 

Ejecutar sistemas. Nos encantaban jugadores y equipos al completo cuando detectaban una debilidad en la defensa rival e iban por ella. Sin embargo, hemos visto mucho de seguir el plan, dar pases, hasta encontrar la situación del jugador abierto. Cuando salía bien, perfecto. El baloncesto es agresivo y nos encanta ver eso que tiene el basket americano (a las claras cuando tenemos delante su baloncesto de base) de atacar constantemente al defensor, amenazarle con penetrar si deja espacio o se toma un respiro… atacarle de manera permanente en uno contra uno, hasta que aparezca el desajuste, hasta la tortura. Eso lo da el baloncesto y es bello. Y no lo hemos visto tanto como nos hubiese gustado, porque todo parecía estar predeterminado para un triple abierto. Sin querer hablar de baloncesto individualista -nada más lejos de nuestra realidad-, nos hubiese gustado ver algo más de baloncesto de uno contra uno, sobre todo cuando tras el trabajo del movimiento de balón, se daba pie a ello.

Tampoco hemos visto mucho juego desde el lado débil, con jugadores cortando desde el otro lado, generando desde ahí. Sobre esto, permítannos un inciso: ¡Viva la Penya! No se imaginan cuánto han vivido -y bien- de esto, sobre todo remontando la línea de fondo. ¿Verdad, Joel Parra? ¿Verdad, Pedro Barros?

Finalizamos. Se sigue enseñando bastante bien, hemos visto todo tipo de estilos en los equipos, desde las carreras y el tempo de vértigo del C.B. Tormes (nos las contaron, no tuvimos ocasión de verles) al juego de poste -gracias por rescatarlo- de Tecnyconta Zaragoza y Canterbury Academy. De saber utilizar los físicos a saber superar por técnica individual. Y un campeón, Real Madrid, porque quizás haya sido el que ha aunado más virtudes que el resto.  Hasta el año que viene.