Real Madrid, campeón de España Junior

Real Madrid, campeón de España Junior
Foto: FEB

Antonio Rodríguez

Real Madrid se proclamó este pasado fin de semana, campeón de España junior (sub-18), con más estrellas en ciernes y un bloque más compacto que cualquier otro.

La alegría de los jugadores madridistas estaba más que justificada. Un torneo durísimo, siete partidos en siete días, finalizó con el trofeo de campeón alzado por ellos. Curiosamente, sin serlo de la Comunidad de Madrid, se presentaron a esta cita con mayor dureza mental y más profundidad de banquillo que cualquier otro club. Diversidad de estrellas brillando en los momentos importantes para solventar encuentros, tablas para saber hacerlo, sumado a las aguerridas defensas que son estilo de su entrenador, Javi Juárez, fueron base para su éxito. 

La puntilla eran sistemas preparados para que sus mayores talentos decidieran finalmente con su técnica individual. Y ahí sí que fueron los mejores. Que Mario Nakic culminase un uno contra uno aunque estuviese forzado, que Usman Garuba cogiese la posición en un rebote decisivo, fueron esa colección de pequeños detalles que les hicieron ganar.

En líneas generales, ese Campeonato de España junior disputado en Badajoz y Elvas, ha mostrado buenas sensaciones, por haber acogido a una atractiva generación (los nacidos en 2000 y 2001). Si en un anterior artículo de hace dos temporadas ya adelantábamos que, en este mismo torneo jugado en Guadalajara, el Divina Joventut se presentó con cinco jugadores cadetes, asumíamos que esta edición era el momento grande para esta camada. Y precisamente han sido los más destacados como para llegar a la final. Premio más que notable. F.C. Barcelona tenía una generación más justa, pero con sus estrellas supieron auparse al tercer lugar, por encima de Tecnyconta Zaragoza, el otro semifinalista, que viajaba a este campeonato con una gran generación. 

Movistar Estudiantes también preveía aspiraciones como para cortar oreja, que fuese “su” torneo. El agotamiento y problemas (estomacales durante la competición) y de lesiones (como el fuerte esguince de su estrella Alex Tamayo), pudo ser determinante para la falta de fuerzas suficientes en los últimos minutos del choque de cuartos ante los azulgranas, el más duro enfrentamiento de los cuatro aquel día. 

Gustaron Canterbury Academy -que perdió su choque de cuartos ante la Penya con la bocina a cero- por su destacado material humano, Basket Almeda (la gran sorpresa de cuartos de final) por jugar muy bien al baloncesto, así como ver a Obradoiro Peleteiro con muy buenos argumentos en los octavos de final, afirmando que el baloncesto gallego vuelva a estar en la élite en la que estuvo por muchos años, más los Montakit Fuenlabrada, UCAM Murcia o Fundación 5+11 (el filial de Baskonia) con un excelente trabajo, dieron un tono atrayente a la competición, que ya de por sí, lo tiene.

Si tuviésemos que hacer un repaso a los equipos más destacados, al menos los que tuvimos ocasión de ver, vamos allá:

REFLEXIONES DE PRESENTE Y FUTURO SOBRE EL CAMPEONATO DE ESPAÑA JUNIOR

REAL MADRID

Físicamente, fueron los mejores. Enormes individualidades y sobre todo, dominio en los tableros. Tanto Usman Garuba y Amar Sylla, como los de rotación, Golden Dike o Heritier Mgalamulume, más los añadidos de Mario Nakic o Diego de Blas, demasiado para cualquier otro equipo. Su defensa fue terriblemente agresiva, con la polivalencia que daba la altura y el talento físico de sus jugadores. Desde la presión al balón, comenzando por Melwin Pantzar y siguiendo con los interiores, aquello resultaba asfixiante para cualquier rival. El promedio de puntos que encajó fue de 54,1 puntos, lo que explica todo.

Ofensivamente, sobrios, juego estático, sacando partido a muchas posibilidades: las entradas a canasta de Pantzar, la potencia de Garuba y lo que más nos gustó, la determinación de Mario Nakic, con triples, penetraciones y un enorme repertorio, sobre todo en momentos decisivos en este alero con gran talento. Sin mucho brillo, exceptuando sus derroches atléticos, el equipo de Javi Juárez fue quien más armas tenían.

Garuba y Mgalamulume al rebote. El rebote blanco, clave para el título.

 

DIVINA JOVENTUT

Meritorios finalistas, aunque sufrieron mucho para vencer a Obradoiro en octavos y a Canterbury Academy en cuartos. Eso sí, a la hora de la verdad, en semifinales ante Tecnyconta Zaragoza, mostraron todas sus armas para vencer con mucha solvencia. Compitieron en las dos ocasiones que se enfrentaron al Real Madrid. Volvieron a exponer la libertad y alegría de siempre, dirigidos por Didac Cuevas, que con su 1,75 tan sólo, parecía ver por encima de cualquier otro lo que sucedía. A partir de ahí, gran arsenal interior, el mejor junto a los madridistas. Quizás por eso llegaron a la final. El ala-pívot Joel Parra tuvo momentos muy brillantes. Su pívot de 2.13, Vinicius Lucio Da Silva fue mejorando conforme transcurría el torneo, lo mismo que le sucedió a Manel Signes, con un gran salto vertical que le hizo apropiarse de copiosos rebotes. Es cierto que no estuvieron muy acertados desde la línea de tres (31,6%) para los numerosos intentos triples que ejecutaban por partido (30,3 triples por encuentro, destacando los 51 ante Canterbury Academy), pero supieron ganar cuando debían hacerlo.

El cuadro de Daniel Miret estuvo muy compensado, sobre todo porque junto a Cuevas, quien desniveló los minutos importantes fue el base letón Arturs Zagars (que ya ha debutado en la Liga Endesa). Muy buen tirador exterior, muy aguerrido en defensa, puso un carácter necesario cuando tocaba hacerlo. Añadamos también jugadores con poderío físico como el brasileño Pedro Barros y Arnau Parrado desde las posiciones de alero, ala-pívot y sale todo el combo como para construir un finalista.

Pedro Barros, enorme y decisivo poderío físico cerca del aro.

 

F.C. BARCELONA LASSA

Los azulgranas se mostraron irregulares durante los partidos importantes. Si supieron llegar a semifinales, venciendo en la prórroga a Movistar Estudiantes en el cruce de cuartos, con el Real Madrid en semifinales contaron con pocas opciones, aunque sí en los últimos minutos hay que alabar su convicción para igualar el enfrentamiento y tener su oportunidad.

Los hombres de Marc Calderón fueron irregulares, porque sus estrellas fueron irregulares. Tanto el ala-pívot Luka Samanic (18,4 puntos por partido) como el alero Tom Digbeu (hijo del ex azulgrana Alain Digbeu) se presentaban por fogonazos al partido, no por un constante. Era asombroso cómo el croata Samanic aparecía anotando y decidiendo el bronce (29 puntos y la canasta decisiva con una facilidad pasmosa para desbordar en uno contra uno), como pasar casi inédito en momentos importantes ante Estudiantes y Real Madrid. Mismo retrato para Digbeu. Clase, elegancia y unas facultades atléticas donde llegaban muy pocos en este torneo, pero a cuentagotas. Frente a los primeros, de hecho, quien decidió fue el escolta montenegrino Pavle Titic. Nos gustó el trabajo honesto bajo tableros y la efectividad para anotar con ambas manos de Nicola Zizic, así como la polivalencia del ala-pívot Borja Fernández. Eso sí, el tercer puesto no les tiene que restar satisfacción por lo conseguido.

Tom Digbeu, un enorme talento individual, imparable en 1x1

 

TECNYCONTA ZARAGOZA

Estamos convencidos que estos chicos veían con angustia la trayectoria en la Liga Endesa de su equipo senior y la amenaza del descenso. Y es que contrastaba su mal momento con el brillante futuro de esta generación, que estamos convencidos les auparán a más altas cotas cuando sus componentes más destacados vayan ingresando en él. Tecnyconta Zaragoza llegó a semifinales y eso tiene un gran mérito. Sin embargo, no pueden ocultar cierto regusto amargo, pues se auparon a ellas con una solvencia que quizás, ese último puesto final entre los grandes cuatro, les pueda saber a poco.

Dirigidos por Carlos Iglesias, su baloncesto fue muy bonito por muchos momentos. Pases, pases, juego en poste bajo, algo bien hecho que los retrotraía a otras épocas. Lo hacía porque podía con dos pívots muy destacados en ello (los Jaimes, Fernández y Pradilla) y la genialidad individual de como Carlos Alocén y Vit Krejci, les hacían terriblemente atractivos. Por tal motivo, que no pudieran competir en semifinales ante el vendaval que fue la Penya (64-90) y que se quedaran en puertas de superar al Barça por el bronce, puede que el cuarto puesto les suponga algo vacío. Sí pensamos que faltaba algo de mordiente en sus ataques que, por ejemplo, tuvieron en sus mejores minutos de la lucha por el tercer puesto. A esa sucesión de pases, echábamos en falta agresividad para atacar a los rivales cuando las situaciones eran óptimas y las defensas lo suficientemente abiertas -y desguarnecidas- para hacer daño.

Confirmamos la enorme clase de uno de los jugadores más destacados de esta generación, el base Carlos Alocén (sabido es ya el hijo del ex ACB Alberto Alocén), con enorme talento con el balón, aunque desacertado en los dos últimos choques (5 de 19 en tiros de campo), que el pívot Jaime Fernández, el mejor “5” nacional posiblemente, en poste bajo fue el sostén de muchos minutos del equipo, ayudado por Jaime Pradilla, más las galopadas y entradas a canasta de Vit Krejci, aunque confesamos que con este jugador, viendo sus posibilidades, esperábamos un paso más. Tiempo tiene por delante, por supuesto. Seguir también las evoluciones del alero Ander Urdiain, hijo del ex ACB en Baskonia y Askatuak, Juanjo Urdiain. El presente en ellos pasa porque tanto el pívot como el base titular de la actual Selección Española junior, pertenecen a este club. Y hay que seguirles con lupa.

Carlos Alocén, técnica depurada en el bote para un gran base nacional

 

MOVISTAR ESTUDIANTES

Como sus credenciales de campeones de Madrid ya anunciaban, Movistar Estudiantes era uno de los aspirantes al título en un torneo tremendamente abierto. Esta generación venía de ganar muchas cosas en infantiles y cadetes y buscaban su reafirmación aquí. Puede que el estar apeados de cuartos de final y la quinta plaza final, sea un resultado que sepa a poco. Pero se vieron en la tesitura de enfrentarse al F.C. Barcelona en cuartos y eso es cara o cruz. Y salió cruz, porque el partido se tuvo que solventar en la prórroga.

El cuadro entrenado por Javier Zamora tenía la experiencia en jugadores que ganan y mucha compensación en todos sus puestos. ¿Su cualidad más importante en el juego? El rebote, sobre todo el ofensivo. Si decimos que, en su eliminación de cuartos, capturaron a los azulgranas ¡22 rebotes ofensivos!, que suele ser el número de defensivos que capturan muchos equipos en un partido, para un total de 47, ya suponen que por ahí tuvieron más opciones de tiro que cualquier otro. Nos comentaron que parte de la plantilla tuvo problemas en su aparato digestivo y sufrieron el segundo día que una de sus estrellas, el alero Alex Tamayo, sufriera un fuerte esguince de tobillo. Por lo visto, como era el primer que había tenido en su vida, tampoco tenía ese miedo escénico para jugar después y lo hizo con total normalidad dos días después. Y la normalidad en él ha sido anotar desde el exterior y ayudar en el rebote con la fuerza habitual.

Para fuerza (y tesoro del club) se encuentran los hermanos Alderete, Diego y Héctor, sobre todo este último, nacido en el 2002 y cadete aún, que mostró su fuerza y determinación (ala-pívot de 2,02) a la hora de lanzar desde exterior. Convicción y espíritu que tiene el chico. ¿Cómo es posible que el escolta Adam Sola sea capaz de capturar tantos rebotes? Pues lo hacía. Su físico es muy notable, pero algo debía de haber de instinto ahí para sumar tantos (12 ante los azulgranas). La magia la puso el base chileno Ignacio Arroyo. Enorme talento en un cuerpo aún por trabajar. Maestro del dribling, apoyado en sus largos brazos, trajo en jaque a los rivales mientras estaba fresco, con un instinto innato para anotar cuando tocaba. 

Y para acabar destacando jugadores, creemos que quien mejor actuó de todos, es el escolta Dovydas Giedraitis. La fe en sus posibilidades y su acierto en los triples (promedió 16 puntos) fue el motor de este equipo. De hecho, cuando se le acabó el fuelle ante los barcelonistas, su equipo no pudo continuar sin él. Se le nota madera de juego ya de veterano y carácter ganador, cañonero desde la línea de tres y entrando muy bien a canasta. Uno de los mejores que elevó el listón en el cuadro colegial.

 

Ignacio Arroyo, magia sobre una pista

 

FUNDACIÓN 5+11

Los baskonistas han sido el cuadro más tierno que ha llegado a estos cuartos de final, lo que les otorga un mérito enorme. Parece que la prioridad en el club es más formar jugadores que obtener resultados, que esos ya llegarán. Y todo eso lo ejemplificaba la figura de Pape Ablaye Sow. El chico tiene 15 años todavía (¡jugó la MiniCopa en Vitoria la pasada temporada!) y de ser un pívot en la cita vitoriana durante la Copa del Rey, le hemos visto en este Campeonato de España evolucionar a alero, casi a escolta y haciendo muy, pero que muy bien las cosas. Con cuerpo de niño -lo que es-, con algo más de dos metros de estatura, su dominio de balón y su tiro exterior han ganado mucho, como para contar en un futuro próximo en las filas baskonistas.

Pablo Díaz de Argote, su entrenador, tenía claras las prioridades del equipo, que como campeón de Euskadi, debía competir y lo ha hecho muy bien. Junto al mencionado Saw, los líderes del equipo eran el hermano pequeño de Rodion Kurucs, Arturs, jugador muy hecho físicamente, con mucha fuerza entrando a canasta, pero que no nos transmitió precisamente espíritu de liderazgo en el grupo, si no más bien todo lo contrario. El alero Íñigo Royo, así como otro cadete, el checo Ondrej Hanslik sí nos han mostrado buenas sensaciones. Mucho trabajo en ellos, pero vemos un trabajo tan correcto, que les seguiremos de cerca la pista.

             

Artur Kurucs, un escolta ya muy hecho

 

CANTERBURY ACADEMY

Tras la fusión entre Canterbury Academy y la Canarian Basketball Academy, la C.B.A. que hemos conocido en los últimos años, pasó a llamarse Canterbury Academy. De la mano de Rob Orellana en su dirección deportiva, como siempre, en esta ocasión han llegado más lejos que nunca (7ª posición), pues alcanzar los cuartos de final en este Campeonato de España, es de mucho mérito. Si además añadimos que fueron apeados de semifinales en una decisión arbitral que rayó lo absurdo, señalizando una falta en su contra que nadie vio con el reloj a cero, ante el Joventut de Badalona -y un tiro libre de Didac Cuevas para eliminarles-, hay que catalogar de éxito su trayectoria.

Mucho más españolizada –“y canarizada”- plantilla que ha mostrado ramalazos de buen baloncesto. Digamos que lo que tenían que hacer, lo hacían muy bien. Y con mucho orden han llegado a las cotas conquistadas. Su sustento ha sido el juego al poste bajo, donde allí contaban con el más contundente hombre del campeonato en la zona -junto a Garuba-, procedente de Mali, Oumar Ballo. Jugador de 2,08 de estatura, nacido en 2003, protagonista ya de artículos en espn.com, por sus manos pasaba gran parte del juego. La disciplina colectiva de saber jugar poste alto mejor que ningún otro club en este Campeonato de España, centrados en pasarle el balón cuando tenía ganada la posición (15,1 puntos por partido y 10,8 rebotes). Su compañero en el juego del poste alto-poste bajo era Abdramane Camara, ala pívot de 2,05 de estatura, que todo lo que hacía, era muy correcto. El alero Olutomiwa Sulaiman, muy fuerte físicamente, de poco tiro, pero entraba muy bien a canasta. Y la perla española que queríamos presenciar, era Santi Aldama, hijo del pívot internacional del mismo nombre, que con 2.06, juega en la posición de alero. Buenos fundamentos y tiro exterior en un cuerpo aún por desarrollar.

 

El dominio de Oumar Ballo bajo tableros

BASKET ALMEDA

Y acabamos este repaso con la mayor sorpresa, el “infiltrado” en cuartos de final: Basket Almeda. El club barcelonés se presentó en este Campeonato de España tras dejar en la cuneta en el campeonato catalán a plazas con tanto nombre y tradición como Manresa, Mataró o el propio Hospitalet. Vinculación tiene con este último equipo, pues el actual entrenador de Almeda, el mítico e histórico base internacional Miguel López Abril, cuando abandonó el “Hospi” el año pasado, logró reclutar a varios de sus chicos para Almeda. Pero ahí queda el mérito de este pequeño club, quedando entre los ocho primeros.

Su filosofía era distinta a la del resto que hemos mencionado. Alguien a mi alrededor en la grada, susurraba a quien tenía al lado, que veía en el histórico entrenador, una actitud muy negativa de reprimendas a sus jugadores, con lo que tuve que sonreír. López Abril es de la vieja escuela, la de moldear jugadores en estos niveles más que la exigencia de una clasificación. Lo han hecho muy bien y a buen seguro que estará más que orgulloso de sus chicos, que entre otras cosas, estaba dos o tres pasos por detrás físicamente que cualquier rival de cuartos, puesto que no pertenecen a ningún club de élite. 

Sin embargo, lo que “Miguelito” López Abril quiere, es que sus jugadores jueguen bien al baloncesto. Simple y llanamente. Estamos convencidos que él les enseña los fundamentos, táctica tanto individual como colectiva y quiere que, ganen finalmente por 20 o pierdan por 50, lo que hagan, lo hagan bien, al margen que sus físicos sean peores o que el rival sean profesionales en ciernes. Por ello, no entendía que un jugador suyo finte un tiro cuando no tienen nadie delante, que penetre hacia el aro sin tener muy claro lo que vaya a hacer con el balón, que no estén concentrados para anticiparse a un corte en defensa… eso, no le cabe en la cabeza. Enseña a que lean situaciones y a estas edades, se lo puede ir exigiendo. Y les recrimina eso. Ni el rival ni el acierto, sino la exigencia de jugar bien a este deporte.

Su base Joan Noguera, con su estatura y poco peso era como un ariete para sus compañeros, que se atrevía con los muros más potentes. Su viveza en el juego nos encantaba. No era el mejor del grupo, pero sí tenía el espíritu del equipo. Imanol Martínez, con su 1,94 de estatura, debiendo jugar muy cerca de la zona, sobre todo en defensa, con 14.5 puntos y 8.9 rebotes, ha sido su jugador más valioso.

Miquel Segarra representa el esfuerzo de Almeda