HACE 30 AÑOS… Cap.16: La Recopa que se le escapó a la Penya entre los dedos

HACE 30 AÑOS… Cap.16: La Recopa que se le escapó a la Penya entre los dedos

Antonio Rodríguez

Regresamos con uno de esos viajes en el tiempo que tanto nos gustan. El baloncesto de hace 30 años sigue dejándonos momentos inolvidables. 

Repasa junto a Endesa Basket Lover qué ocurrió en aquellos maravillosos años de la historia de nuestro baloncesto.

-          Viernes, 1 de abril: Portland Trail Blazers perdió en casa ante Chicago Bulls (101-116), con Michael Jordan y los suyos intentando alzar lo más alto posible el récord en las últimas jornadas de liga regular. Hasta aquí todo normal. Lo más llamativo sucedió en los Blazers: con Sam Bowie lesionado (por supuesto, como todo el año) y las continuadas bajas de su pívot titular Steve Johnson por diferentes problemas físicos, el teórico tercer pívot del equipo, Kevin Duckworth se había convertido en el líder del equipo de manera consagrada. Anotó 32 puntos y capturó 11 rebotes. Fue el Blazer que más minutos jugó (44) y tiró a canasta (24 tiros, 3 más que Clyde Drexler). La eclosión del joven de 2º año se confirmaba. Al final del curso se le renovó por una cantidad astronómica para la época: 2.500.000 de dólares por temporada. Doscientos once centímetros de futuro en Portland.

-          Sábado, 2 de abril: En la Final Four de la NCAA disputada en el Kemper Arena de Kansas City, Kansas y Oklahoma fueron los victoriosos en los choques de semifinales. Los primeros, tras vencer a Duke (66-59) en un horrible arranque de los Blue Devils, mientras que los Sooners de Oklahoma asfixiaron a Steve Kerr, estrella en la universidad de Arizona, para batirles (86-78).

-          Domingo, 3 de abril: El F.C. Barcelona, con su victoria ante el RAM Joventut (102-90) en la última jornada de la 2ª fase liguera, se encaramó como el líder del grupo A-1, con lo que disfrutaría de todas las eliminatorias de Playoff con el factor cancha a favor. Los verdinegros, en cambio, perdieron la tercera plaza a favor del CAI Zaragoza, que acometió la hombrada de vencer al Real Madrid (94-93), segundo de tal grupo. Más adelante, estos serían los emparejamientos de semifinales, dictados precisamente por esta última jornada.

-          Lunes, 4 de abril: Kansas se proclamaba campeón de la NCAA al vencer al favorito Oklahoma en la final (83-79), en una de las mayores exhibiciones individuales en una final. Danny Manning, con 31 puntos, fue determinante para que su equipo, entrenado por Larry Brown, lograra el título, en su último año universitario. Fue el rey del año.

-          Martes, 5 de abril: Se disputaron las semifinales de la Final Four de Copa de Europa en Gante. En ellas, Maccabi Tel Aviv supo jugar a favor de la inexperiencia del sorprendente Partizán Belgrado (87-82) mientras que en un espectacular duelo anotador, Tracer Milán venció a Aris Salónica (87-82), donde Bob McAdoo (39 puntos) se impuso a Nikos Gallis (30 puntos). La final, la reedición del pasado año: Tracer Milán – Maccabi Tel Aviv.

-          Jueves, 7 de abril: La Tracer Milán se volvió a proclamar campeona de Europa, al vencer al Maccabi Tel Aviv (90-84) en un final igualado donde la veteranía y los 25 puntos de Bob McAdoo se impusieron a los 26 de Dorom Jamchi. Y es que lo de la veteranía de los milaneses, entrenados por un joven Franco Cassalini, era un grado. Repasemos su quinteto titular: Mike D’Antoni, a días de cumplir 37 años; Roberto Premier, 30 años; Bob McAdoo, 36 años; Rickey Brown, 29 años; Dino Meneghin, 38 años. Casi nada.

-          Por otro lado, se hizo el sorteo para el Preolímpico a disputar en Holanda el próximo junio. España, que debutaría con Gran Bretaña, tendría también como rivales en la primera fase a Irlanda, Suecia y Holanda. La faena de este torneo que daría paso a los Juegos Olímpicos de Seúl, es que no tenía ninguna selección clasificada de antemano, con lo que para las tres plazas -tan sólo- disponibles, la lucha sería tremenda. La URSS, Yugoslavia y…

-          Sábado, 9 de abril: Comienza el Playoff con los octavos de final, donde Taugrés atizó el primer mazazo al Fórum Filatélico (76-84) en la eliminatoria al mejor de tres, al igual que Oximesa lo hizo en el Juan Ríos Tejera del Cajacanarias (79-83), revertiendo el factor cancha.

-          Después de un año de diferentes negociaciones, con la mediación de Javier Gómez Navarro, secretario de Estado para el Deporte, se llegó a un acuerdo para el próximo convenio de jugadores con la patronal (Asociación de Jugadores con la ACB). Básicamente, se acordó que existía un derecho de retención de los clubs hacia los jugadores de su cantera hasta los 23 años y un derecho de tanteo hasta los 26 años (y otro hasta los 28, con condiciones mucho más livianas).

-          Domingo, 10 de abril: Con la victoria del Cacaolat sobre Magia Huesca a domicilio (91-95), se demostraba que los equipos de la A-2, acostumbrados a sufrir y a ganar a menudo, estaban más preparados para el Playoff que los rezagados de la A-1.

-          Martes, 12 de abril: En las semifinales de la Copa Príncipe, disputado en Palma de Mallorca, F.C. Barcelona se impuso al RAM Joventut (93-86) y el Real Madrid al CAI Zaragoza (111-96), a la espera de la final a disputar al día siguiente.

-          Miércoles, 13 de abril: El F.C. Barcelona derrotaba (92-90) al Real Madrid en un excepcional encuentro, convirtiéndose así en el campeón de la Copa Príncipe de Asturias. Biriukov y Alexis (29 puntos cada uno) se vieron demasiado solos ante la mayor solidez de los azulgranas (22 puntos de Norris y Epi).

-          Sábado, 16 de abril: El Taugrés culminaba la machada, venciendo al Fórum Filatélico en el segundo partido de su playoff de octavos de final (84-77), con Larry Micheaux como baluarte (39 puntos) y disputar así los cuartos de final, en la mejor clasificación de la historia de los vitorianos. Por otra parte, en la vecina Bilbao, con la derrota de Cajabilbao ante Estudiantes Todagrés (77-83), la parroquia vasca se despedía de su pareja de americanos, santo y seña en el club en sus mayores días de gloria. Darrell Lockhart debía ser operado de su rodilla, con lo que el club no venía disposición a que continuase, mientras que Joe Kopicki se despachó con 400.000 dólares en dos años por su renovación, algo totalmente fuera de mercado para su club. Los mismos que le ofrecían desde Italia, donde acabó marchando.

 

RECOPA 87/88: DEMASIADO PRONTO PARA TOCAR LA GLORIA

Joventut de Badalona. Baloncesto por los cuatro costados de la ciudad. Cientos de niños rodeando el pabellón, ansiosos por entrar en sus pistas e iniciar los entrenamientos con un balón en las manos. Esa estampa ha existido en los últimos 60 años, inalterable. Los niños que fueron, ahora adultos, están en la grada disfrutando y sufriendo a la Penya de sus amores. Los que son, impacientes y traviesos, activos compartiendo pelota unos con otros, siembran. Da igual que los tiempos cambien, que las nuevas tecnologías demanden tiempo para estas nuevas distracciones. El aro sigue siendo primordial en los sueños de estos infantes. Todo forma parte de un círculo.

El Joventut se construyó a partir de momentos como este de HACE 30 AÑOS… y sus consecuencias. Tenía delante una nueva cita con la historia, una nueva final continental. El único título que guardaba en sus vitrinas, con todo el celo, eso sí, era la Copa Korac de 1981, la de una inolvidable tarde del día de San José, donde en el Palau Blaugrana forzaron, con la canasta de Joe Galvin sobre la bocina, la bendita prórroga tras una insólita remontada, que les valdría un título. Aquella tarde, Josep María Margall anotó 23 puntos. Un jovencísimo Jordi Villacampa, con 16 años, falló los tres lanzamientos que intentó. Ambos, eran los únicos supervivientes del plantel badalonés, siete años después. Cuando tocaba abordar una nueva final.

Santo y seña de nuestro baloncesto. De su manido título honorífico de “prolífica cantera”, en este 1988 fuimos testigos de lo que estaba a punto de florecer. Durante estos meses se dio el permiso oficial para empezar a construir el nuevo estadio olímpico, recinto por el que se soñaba con ser la sede del baloncesto para los confirmados Juegos Olímpicos de Barcelona. Parecía una premonición de lo que iba a ser el baloncesto en la ciudad. Una magnífica camada de jóvenes, estaba a punto de asomar la cabeza, a la sombra de las obras del futuro escenario.

En el club verdinegro, de sus 148 millones de pesetas de presupuesto, unos 50 aproximadamente iban para sus escuelas de baloncesto, albergando a unos 700 niños en diferentes categorías. Badalona es eso, tierra de baloncesto. Y estaba a punto de estallar una nueva generación magnífica para ellos, porque al mando había un entrenador atrevido con 27 años nada más, Alfred Julbe (el capitán del equipo, Margall, con 33 años y Joe Meriweather, con 34, eran mayores que él). El escaso plantel de efectivos que llegó a la finalísima, tanto de liga como de Copa el año anterior, con José Antonio Montero, Rafa Jofresa, Jordi Villacampa, Josep María Margall, Xavi Crespo y los dos estadounidenses, se vería reforzado por una nueva fantástica hornada, que el aficionado español a golpe de retransmisiones televisivas de aquel invento llamado “Objetivo 92”, se iba familiarizando con ellos. Los bases David Solé (19 años) y Tomás Jofresa (17 años), los aleros Jordi Pardo (19 años), Dani Pérez (17 años), el ala-pívot Juan Rosa (19 años) y los pívots Juan Antonio Morales y Carles Ruf (ambos con 18) iban a fortalecer el primer equipo, en un excitante reto para su joven entrenador Julbe: “Es difícil calibrar lo que pueden aportar. No obstante, las previsiones son mucho más favorables a realizar todo tipo de combinaciones, con tal de dosificar más los minutos de pista y el esfuerzo de cada hombre”.

Alfred tenía el trabajo complementario de su asistente, Randy Knowles, un excelente segundo entrenador de jugadores, a los que cuidaba y mimaba, poniendo verdadero énfasis en la técnica individual. En palabras de Juanan Morales, quizás el más prometedor de todos, con 2,11 de estatuta y 2,23 de envergadura, “Randy es ante todo, una persona extraordinaria. Se preocupa por todo lo que nos pueda suceder. No solamente en el aspecto deportivo, sino que se interesa por nosotros en todas las facetas en nuestras vidas. Sobre los detalles en los fundamentos, el entrenador del equipo junior, un jovencísimo Pedro Martínez, iba moldeando esta generación, destinada a grandes cosas. “Desde el principio de esta temporada, estos jóvenes están teniendo más responsabilidaddeclaraba el actual entrenador baskonista. “Lo mejor, es que estos chicos son muy entrenables y poseen una gran capacidad de mejora”. Y tras una breve experiencia como entrenador del primer equipo, Miquel Nolis volvía a ser feliz, a lo que sabía y apasionaba, haciéndose cargo del equipo juvenil. “Nolis me dejó huella. Es de los mejores entrenadores que he tenido. Enseña como nadie” era la confesión de un joven Carles Ruf, otro pívot de 2,10 de estatura, que bromeaba con su presencia en la Penya. “Teniendo al Barcelona a un paso de casa, no entiendo por qué se me ocurrió fichar por el Joventut, que está a una hora de camino. No, de verdad, la distancia da igual. Creo que acerté”. Lo que nadie auguraba entre las expectativas por repetir éxitos del ejercicio anterior en los primeros días de septiembre, era que todos estos jóvenes tuvieron que, no solamente foguearse, sino ser exigidos desde ya un rendimiento que, por edad no les correspondía. Y es que en Badalona apareció el ogro de las lesiones.

La afición verdinegra veía un futuro con mucho optimismo. No en esta final.

 

 

Maldita plaga de lesiones

Joe Meriweather en el difícil segundo partido de semifinales en Leverkusen

Esperaban que fuese un hecho aislado. José Antonio Montero no comenzó la temporada hasta la séptima jornada de liga por la artroscopia que le realizaron en su rodilla izquierda. Cuando se recuperó, fue precisamente Rafa Jofresa quien pasó por quirófano, con un repentino ataque de apendicitis, que le tuvo apartado de las pistas hasta la víspera de la Copa del Rey, a finales de diciembre. Para colmo, el menisco de Montero a continuación, debió pasar nuevamente por quirófano para ser limpiado de nuevo, llegando justito para la final de la Recopa. A todo esto, añadan los cada vez más frecuentes problemas de aductores de Josep María Margall, que llegó a perderse 11 jornadas ligueras, otro que llegó justito a la gran cita continental y los excesivos achaques en el tobillo de Jordi Villacampa, con los que fue renqueante gran parte de esta 87/88. Al menos, de la pareja de americanos, Reggie Johnson y Joe Meriweather, solamente se perdieron dos partidos en toda la liga regular.

Ante tales indisposiciones, muchos encuentros los tuvieron que sacar adelante con seis jugadores tan sólo y en la gran mayoría, a los jóvenes talentos se les exigía rendimiento…porque no había otra cosa.

Tras una primera fase irregular, con 9 victorias y 5 derrotas y afrontar muy dignamente la Copa del Rey, en la que cayeron en semifinales ante el Real Madrid de forma muy igualada, se dio la circunstancia en varias ocasiones que, ante las bajas de Montero, Villacampa y Margall (los tres titulares de la línea exterior), Alfred Julbe tuvo que improvisar, situando junto a Rafa Jofresa y Jordi Pardo, al ala-pívot Reggie Johnson como alero, porque no tenía, situando en los pívots a Meriweather y Morales. Y esto, en mitad de las semifinales de la Recopa.

Quien salió más beneficiado, en minutos y confianza en sus posibilidades, fue Xavi Crespo, el único no canterano del club junto a los estadounidenses (procedía del F.C. Barcelona). Crespo realizó una más que notable temporada. De disputar en la 86/87 una media de 17 minutos y promediar 5 puntos, pasar en esta 87/88 a 23 minutos y 8,2 puntos. Que a propósito, Xavi también fue azotado por las lesiones, perdiéndose 9 encuentros de liga regular y todo el Playoff. Sin embargo, quien en muchas ocasiones se echó el equipo a la espalda, cuando más asolado estaba por las bajas, fue él junto a Johnson.

Reggie Johnson, en su segundo año verdinegro, fue otra vez el valedor y líder de estas jóvenes huestes. Su carácter, amor por el baloncesto (que lo extendía hacia sus compañeros) y el sentirse a gusto en Badalona, era una simbiosis perfecta con el club, que mostraba con orgullo que al fin contaba con una verdadera estrella estadounidense. A buen seguro y hasta ese momento, el mejor americano que había tenido la Penya en toda su historia.

El fichaje de Joe Meriweather fue algo más arriesgado. Contratado con 33 años, procedente de la Virtus Bolonia y tras un año sin jugar, simplemente porque no encontró equipo, debido a aquella ley en Italia, en la que los extranjeros no podían cambiar de un equipo a otro en temporadas consecutivas, (para no beneficiar a los grandes. Algunos debían emigrar a otras ligas y en el caso de Meriweather, no fue contratado por nadie), un excelente tipo que había disfrutado de 10 años en NBA, deportivamente no resultó como se esperaba. Reboteador, intimidador, pudiendo anotar buen número de puntos, si sus estadísticas no fueron nada malas (15,8 puntos y 8,2 rebotes), el caso es que su año de inactividad y su edad, sí que se notaron. Ni reboteó tanto e intimidar, lo justito. No hizo olvidar a quienes le precedieron y que jamás disputaron un minuto en la NBA, Mike Schultz, Greg Stewart o Art Housey y quizás fuese este un peldaño que le faltó subir al Joventut.

La Recopa

Esta competición, de los campeones de Copa (el Joventut tuvo el honor de disputarla en calidad de finalista, debido a que el campeón vigente, el F.C. Barcelona, disputaba la Copa de Europa), tuvo dos grupos de cuatro equipos. Si en el grupo A, dictados por orden de clasificación final, estaban inscritos el Limoges (Francia), Bayer Leverkusen (Alemania), Polycell Kingston (Gran Bretaña) y el IMT Belgrado (Yugoslavia), los dos claros favoritos estaban englobados en el grupo B, con el propio RAM Joventut y la Scavolini Pesaro (Italia), junto al Hapoel Galil Elion (Israel) y el Assubel Marienbourg (Bélgica).

De esta primera fase, estos son los resultados cosechados por los verdinegros:

  • RAM Joventut 91-82 Assubel Marienbourg
  • RAM Joventut 106-95 Scavolini Pesaro
  • Hapoel Galil Elion 91-101 RAM Joventut
  • Assubel Marienbourg 84-93 RAM Joventut
  • Scavolini Pesaro 95-86 RAM Joventut
  • RAM Joventut 101-83 Hapoel Galil Elion

Quedaron primeros de grupo porque en un excelente encuentro en la segunda jornada ante la Scavolini, los 11 puntos cosechados en el Ausías March no fueron contrarrestados en Pesaro. Ese fue el gran mérito. En semifinales, a pesar de la reciente recuperación de Jordi Villacampa, Alfred Julbe (que pudo conseguir el aplazamiento a realizar la instrucción del servicio militar en los meses de verano, tras diferentes prórrogas, para volver a incorporarse como entrenador a la siguiente temporada), no contaba ni con Montero ni con Margall. Sin embargo, realizó en el primer enfrentamiento en Badalona, el encuentro más serio del año ante los alemanes del Bayer Leverkusen, venciendo 97-74, 23 puntos que casi eran la sentencia de la eliminatoria y el pase a la final de Grenoble.

Los 14 puntos de ventaja al descanso (51-37) llegaron a convertirse en un 71-47, lo que demuestra lo que fue el enfrentamiento. Un excelso 37/59 en tiros de campo les condujo hasta el holgado triunfo y mirando de reojo a la otra semifinal, buscando rival para la hipotética final que ya se acariciaba (que venció el Limoges 102-86 a la Scavolini, con 36 puntos nada menos que de estadounidense Don Collins). Rafa Jofresa condujo a las mil maravillas el choque (y anotó 14 puntos), conduciendo rápidos contragolpes para que los culminase en su mayoría Jordi Villacampa (26 puntos).

Clarence Kea, factor clave en la final de Grenoble

La vuelta fue otro cantar. En contraste a la ida, se jugó el peor partido del año, sin ritmo ni ideas. Ni contragolpes ni acierto. Claro, bastante tenía Villacampa con su estado febril a causa de la gripe que arrastraba. Sin Montero ni Margall (de nuevo), con pocas ideas y demasiadas pérdidas, los alemanes iban dando pasos firmes. 52-42 al descanso, llegaron a situarse en un 61-46 que les daba alas (días antes vencieron por más de 20 puntos al Saturn Colonia, representante germano en la Copa de Europa). Empuje verdinegro en la zona y rebotes ofensivos dieron paso a un más que tranquilizador por 68-64. Nuevamente la irregularidad llevó al final con el definitivo 97-80, máxima renta de los locales, inservibles para remontar la eliminatoria, que como decía el gigante Gunther Benkhe “las semifinales las perdimos en el encuentro de Badalona”. Los 23 puntos de John Devereaux fueron insuficientes. Y el rival, el sorprendente Limoges, que tan sólo cedió en Pesaro por 2 puntos (93-91) en una nueva exhibición de Don Collins, con 39 puntos. Había que olvidarse de los deseos del Joventut, que hubiese preferido a los italianos, entre otras cosas porque los franceses disfrutarían de esta gran finalísima en su país, en Grenoble.

De cara a la final, se intentaba recuperar a contrarreloj a José Montero y a Josep María Margall. El primero parecía claro. El segundo jugaría, aunque bastante mermado, tras tres semanas ni tan siquiera entrenar. Tres autobuses desde Badalona arroparían a los suyos, en clara desventaja con los 3.000 aficionados que desde Limoges, se desplazarían a Grenoble.

La gran final se inició con demasiados nervios verdinegros, con Jofresa, Montero, Villacampa, Johnson y Meriweather. Los franceses (que alinearon a Gregor Begnout, Richard Dacoury, Don Collins, Stephan Ostrowski y Clarence Kea) se vieron espoleados por dos triples consecutivos de Begnout (12-6) y el acierto a la contra de Collins (18-8). Lo que en un aro eran lanzamientos exteriores sin precisión, en el otro era forzar faltas. O al menos, eso señalizaban los árbitros Zich y Rigas, que temerosos que se les escapara el encuentro de las manos, castigaban lo que a las claras eran tapones. Con el transcurso de los minutos, nos dimos cuenta que los castigos iban más hacia un bando que a otro.

A mediados de la primera mitad, Margall, con su muslo fuertemente vendado, entró en pista (para anotar 14 puntos, 4/7 en triples, en una actuación plena de sacrificio y acierto en sus 24 minutos en pista). La decena de punto se mantiene, gracias a que un inesperado George Vestris, que suplió a Kea, logra canastas importantes. Y dieron paso a los mejores minutos galos, cuando en el Joventut comenzaron a perder balones, a recibir un contragolpe tras otro, a ver cómo Don Collins (30 puntos) era quien sabía aprovechar lo que fue el momento de la verdad (43-27), 16 puntos de desventaja ante unos verdinegros totalmente a la deriva.

Villacampa, 19 puntos en la final.

Sin embargo, si de héroes inesperados se trataba, el joven Juan Antonio Morales, no solamente comenzó a parar a Vestris, sino que con sus movimientos de poste bajo, logra canastas de mérito (5/6 en tiro para 10 puntos) y frena de raíz el paseo francés. La zona es verde (y negra) con Jofresa marcando tiempos y Reggie Johnson, las canastas. Y así, gracias a la pizarra en la última posesión de Julbe tras tiempo muerto, facilitando la jugada para dos tiros libres que transforma Villacampa, se llega al descanso con un más que esperanzador 43-43: 16-0 de parcial que hacía recobrar todo el entusiasmo y la fe en los catalanes.

Un triple de Villacampa adelanta a la Penya ya en la segunda mitad (45-48), aunque la batalla claramente empieza a decantarse en la zona. El veterano Clarence Kea, gris hasta ese momento, sabe de finales (recuerden que ganó la tan trágica final de Copa de Europa para los azulgranas en Ginebra, con el Banco di Roma) y sabe cuándo debe sacar el codo, cuando “exponer” los empujones que recibe y sacar faltas a su favor. Esto se enturbia aún más cuando Rafa Jofresa ve con incredulidad cómo tres faltas consecutivas caen en su casillero (dos de ellas, inexistentes) y mira cómo el electrónico, marca ya cuatro. En el minuto 9 de la segunda mitad, Montero le acompañará con las mismas cuatro. Aún con todo, el partido no pierde la igualdad, sosteniéndose los hombres de Julbe a los triples de Margall, contrarrestando el carro de tiros libres de los franceses (33 nada menos, para convertir 27). Pero el “Matraco” inspira y motiva: otro triple suyo lleva al cielo a Badalona (68-75) a falta de 7 minutos para el final.

Envueltos en la defensa de zona los badaloneses para no cometer más faltas personales, el choque se enfanga y se va igualando poco a poco con Kea (¿cómo no?) a lo suyo. Con 76-77 a favor del Joventut, Margall convierte otro triple (76-80) entrando en los tres últimos minutos, aunque Kea, con tres canastas consecutivas, no permite alegría alguna (82-82). Clarence Kea, con 22 puntos y hasta 7 rebotes ofensivos, es el rasero en el que se maneja la pareja arbitral -permitir todo- y por supuesto, el Limoges. Al menos, un tapón de Reggie Johnson sobre el fornido estadounidense no se penaliza, entrando en el último minuto con igualdad a 84.

El veterano Richard Dacoury, una Recopa más

Dos tiros libres de Stephan Ostrowski conceden la primera ventaja francesa en la toda la segunda mitad (86-84). Montero falla un triple, Johnson vuelve a taponar a Kea, concediendo la posesión al Joventut, para que Alfred Julbe pueda diseñar en tiempo muerto la última jugada, que tenía que ser de tres. Demasiadas bajas y demasiadas faltas personales para jugársela a una prórroga. Y así, Margall fue el encargado de sentenciar… solo que su tiro no entró. A “San Reggie” gracias, el caso es que Johnson capturó el rebote ofensivo y anotó el empate a 86 a falta de 4 segundos, con el que se llegó a la finalización del tiempo reglamentario y el estallido de júbilo en todo Badalona. Se seguía viviendo. 

En la agónica prórroga, los hombres entrenados por Michel Gómez supieron jugar con más poso, adelantándose desde un principio y a pesar de los esfuerzos, la final parecía decantada. Dos triples errados de Montero marcan la suerte verdinegra por remontar, dando el definitivo 96-89 y el título que viajaba para Limoges, para la desolación de la parroquia verdinegra. Amargor en una final que se tuvo muy, muy cerca.

Fue el inicio de un cuento. Duro inicialmente, porque en los momentos decisivos, el empuje de Morales con grandes minutos, tuvo parte de exigencia en la segunda, que el chaval de 18 años no supo -lógicamente- acometer. Quizás esta final llegó demasiado pronto. Era una sensación generalizada. El futuro daba paso a la mayor de las esperanzas. Lo que quizás no suponían en Badalona, hasta qué punto llegaría el éxito de los años venideros.

 

 

PRÓXIMO CAPÍTULO: LO QUE EL F.C. BARCELONA DEJÓ EN HOLANDA.

“HACE 30 AÑOS…” (Prólogo)

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 1: “Americanos para una liga en alza”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 2: “Nace el Open McDonald’s”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 3: “Cerca de las estrellas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 4: “Las ventanas FIBA”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPITULO 5: “La guerra de las revistas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 6: “Kenny Simpson, un especialista defensivo que se convirtió en máximo anotador”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 7: “El infructuoso regreso del Barça a Copa de Europa (1ª parte).

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 8. “La ACB pasaba de 16…¡a 24 equipos”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 9. “La Copa del Rey de Valladolid…y Solozábal”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 10. “El Torneo de Navidad”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 11. “El viaje de Uliana Semenova (1ªparte)”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 12. “El viaje de Uliana Semenova (2º parte)”.

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 13: “¿Qué pasa con Arvydas Sabonis?”

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 14: "La Korac más especial para el Real Madrid"

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 15:  "Baskonia: La élite puede esperar"