ARTÍCULO: JOSEPH JONES, EL PROFESIONAL DISCRETO

ARTÍCULO: JOSEPH JONES, EL PROFESIONAL DISCRETO

Antonio Rodríguez

Las cosas comenzaron mal el pasado Domingo en su enfrentamiento ante el Laboral Kutxa. Primer arreón fuerte de los hombres de Sergio Scariolo, tiempo muerto de José Luis Abós, que pone en escena a Joseph Jones. Con él, el marcador inicialmente se igualó. Joseph Jones salta a cancha y siempre hace su trabajo. Apenas protesta, no recrimina a nadie ni hace aspavientos para destacar. Se limita a hacer su trabajo.

Jones llegó como temporero la pasada temporada. ¿Dos meses? Creo recordar que ese era el tiempo estipulado. Dos meses que de momento, se han convertido en dos años. Procedente de la universidad de Texas A&M, les aseguro que en su conferencia, la Big 12, en lo que respecta a los hombres altos, la cosa es seria allí. O eres contundente y eficaz, o no sobrevives. Tanto que un destacado pívot NBA en la actualidad, como DeAndre Jordan, era el jugador de banquillo de Joseph Jones en su misma universidad, porque a su entrenador le imponía la solidez del actual caísta.

“Este sabe de lo que va esto” me confesó Fernando Arcega, cuando le vio sus primeras evoluciones en los entrenamientos cuando le venía moverse en la pista. Joseph Jones tiene el arraigo tejano, la profesionalidad estadounidense. Sin ser excesivamente alto -en absoluto- para el puesto que ocupa, sabe cómo defender y cómo atacar a hombres mucho más grandes que él (observen su defensa y su trabajo ante Tibor Pleiss). Sabe ocupar mucho espacio en la zona para rebotear y de su procedencia, viene su dureza. En ataque, es un tipo al que se le ve. Cuando corta por la zona, se le puede pasar el balón con total garantía, porque se hace más grande de lo que es. Sus bloqueos y pantallas son contundentes y da tiempo más que sobrado para preparar el tiro y lanzar, mientras él sujeta al defensor. Movimientos explosivos y tiros rápidos, consciente que no se puede recrear ante la amenaza de recibir un tapón. Fuerza faltas, porque utiliza su cuerpo fantásticamente bien y anota los tiros libres. Quizás, si tuviese más consistencia en el lanzamiento exterior, su cotización subiría entre cincuenta mil y cien mil dólares más, puesto que con sus servicios bajo el aro, ampliar su rango de tiro, le haría peligrosísimo.

Joseph Jones es contundente en sus acciones, pero siempre dentro de la legalidad. Por eso, solamente se queja a los árbitros cuando no entiende una falta señalizada en una acción que no debiera ser penalizada, quizás dando lugar al error por la contundencia mostrada. Excepto eso, él sube y baja la pista más rápido que ningún otro alto en pista, se emplea a fondo y ejecuta su trabajo, que para eso le pagan. Escucha a su entrenador, nunca un mal gesto, nunca en la búsqueda de protagonismo. Competitivo y ganador, su notable imagen ofrecida en las semifinales la pasada temporada ante Real Madrid, demuestra que incluso sube prestaciones cuando llega la hora de la verdad.

Este es Joseph Jones. Un tipo que, en tierra donde han desfilado grandes americanos, él, con su trabajo oscuro, nos recuerda aquel Jimmy Allen, aquel McDowell o Cozell McQueen. Discreción de muchos quilates.