HACE 30 AÑOS… Cap.15: Baskonia, la élite puede esperar.

HACE 30 AÑOS… Cap.15: Baskonia, la élite puede esperar.

Antonio Rodríguez

En Endesa Basket Lover viajamos en el tiempo para ver qué sucedía 30 años atrás. No te pierdas nuestro diario de aquellas semanas de intenso baloncesto ni tampoco la historia que te traemos sobre uno de los grandes de nuestro baloncesto: Baskonia.

-          Sábado, 19 de marzo: El Real Madrid venció 103-97 al Joventut de Badalona en el mejor partido de la jornada. Wendell Alexis continúa de dulce tras su gran final de Korac: 29 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias. Se confirmaba, por otra parte, que Fernando Martín necesitaría más reposo por unos problemas en su tendón de Aquiles. De momento, un par de semanas más.

Essie Hollis, repartiendo magia en León (ACB Photo).

-          Genio y figura. En el duelo regional de 1ª B, entre el Tizona de Burgos y Elosúa León, los leoneses se llevaron el triunfo (90-95), sustentados en los 42 puntos de Essie Hollis. 10 años después de su llegada a España, seguía encandilando a los aficionados con su magia. Eterno Essie.

-          Martes, 22 de marzo: Philadelphia 76ers se aleja más de los puestos de playoffs al caer derrotado por uno de los desahuciados de la liga, New Jersey Nets (102-90). Lo más curioso es que Roy Hinson, uno de los jugadores que formó parte del intercambio Nets-Sixers un mes antes (el propio Hinson junto a Tim McCormick fueron a Meadowlands, mientras que a Philadelphia aterrizaron Mike Gminski y Ben Coleman), les anotó 27 puntos, en un 13/13 en tiros de campo.

-          Jueves, 24 de marzo: Se consumó el fracaso barcelonista en Copa de Europa al quedar apeado de la Final Four de Gante. Venció al Orthez, sí (81-79), pero como Maccabi no desperdició su oportunidad de ganar al Partizán Belgrado en Tel Aviv (98-84), cualquier posibilidad se esfumó. De hecho, ya sabíamos el resultado de Israel al descanso, con lo que la 2ª mitad del Palau fue un trámite y una penitencia. Un equipo que aspiraba a quedar campeón -por descontado la Final Four-, relegado a quedarse compuesto y sin oportunidad de demostrarlo tras el funesto inicio y sobre todo, la increíble e inexplicable derrota en Den Bosch.

-          Sábado, 26 de marzo: Taugrés venció cómodamente al Caja de Ronda (108-93), algo bastante habitual ya. La curiosidad es que viajó sin su teórica estrella, Adrian Branch, que no hizo acto de aparición en el aeropuerto de Málaga. Su justificación es que pensó que la citación era a las nueve de la noche, no de la mañana. ¡Qué crack!

-          Domingo, 27 de marzo: Sacudiéndose las penas, el F.C. Barcelona logró un importante triunfo en el Palacio de los Deportes ante el Real Madrid (92-99). 26 puntos de Branson, 24 de Biriukov y 20 de Alexis fueron insuficientes ante la solidez del cuadro de Aíto. Andrés Jiménez jugó este partido de alero, circunstancia que se iba frecuentando. Y por otro lado, la esperanza de nuestro futuro volvió a aflorar con una notable actuación de Ferrán Martínez (16 puntos, con 8/10 en tiros de campo y 8 rebotes).

-          Ya se conoce la lista de los cuatro equipos que formarán parte de la Final Four de la NCAA a disputarse el próximo fin de semana. Oklahoma (que no dio opción a Villanova), Arizona (que venció a North Carolina), Duke (que hizo lo propio con el nº 1 de la nación, Temple) y Kansas (la gran sorpresa llegando aquí, tras vencer a Kansas State), se verían las caras en el Kemper Arena de Kansas.

 

 

BASKONIA, PENSAR EN GRANDE

 

Pablo Laso, el joven y prometedor base de Baskonia.

Hablar de Vitoria es hacerlo de Baskonia. De baloncesto. De una plaza que ha disfrutado de finales de Euroliga, numerosas participaciones en Finals Four, campeonatos de Liga Endesa y Copas del Rey. Títulos que refrendan el apoyo al ‘club de los amores’ de muchos aficionados. En tierras alavesas, nuestro deporte es un fetiche y Baskonia, su representante máximo. Entrenadores ilustres que por allí pasaron, antes de engalanar su nombre por toda Europa, forjaron su estampa. Txema Capetillo, Iñaki Iriarte, Pepe Laso, Xabier Añua… o Manu Moreno.

Manu Moreno regresaba al club vasco tras la amarga experiencia de no poder evitar su descenso en la temporada 80/81. Aquel ‘Vasconia’ que supo vencer al Real Madrid y al Joventut, perdió trágicamente a su jugador Juanma Conde por una leucemia y posteriormente la categoría, pero nunca su identidad. Por ello, un año después, recuperando lugar entre los grandes, logró dar pasos firmes nuevamente. Con la base local, Josean Querejeta, Alberto Ortega, Iñaki Garaialde y aquel chavalín que destacaba en el Campeonato de España junior y era puro nervio, Pablo Laso, se respaldaron en la figura eterna de Essie Hollis como refuerzo extranjero. Essie era magia y en sus dos años de estancia allí, sus trucos le valieron para meter al llamado entonces Caja de Álava, entre los ocho mejores de nuestro baloncesto. La primera ‘tierra prometida’ se alcanzaba: al ritmo de su embriagadora coreografía, se dejaba de pasar apuros. Dos años de estancia, dos años de clasificación para la A-1. Llegó después Abdul Jeelani para disfrute de la parroquia. Se sufrió más, pero se salía airoso y en Mendizorroza, se celebraba. Y nos plantamos en el verano de 1987, a la vuelta de Manu Moreno a su banquillo. Como club, tocaba subir un peldaño más y pensar en grande.

 

              Apareció un sponsor que acabó convirtiéndose en el más longevo de la historia de nuestro baloncesto. Desde tierras levantinas, Taugrés iba colmado de aspiraciones, de apostar por un club de toda la vida para hacérsela más brillante en los años venideros. “Recuerdo que Taugrés como empresa, después de hacer sus estudios, supongo, quería intentar meterse en el baloncesto, porque era un gran escaparate entonces y generaba mucha expectación” añade Manu Moreno hoy día. “De hecho, barajaron varios equipos. Baskonia no era la primera opción, según me contaron. Creo que fue Valladolid o alguien así, con quien contactaron inicialmente. Cuando se fijó en Vitoria, fue una inyección monetaria importante, que Caja de Álava, el sponsor anterior, no podía desenvolsar”. Y deportivamente hablando, se quería dar un paso más. “Aprendí a llevar un equipo de veteranos desde muy joven” recitaba Pablo Laso, que a sus 18 años ya fue el timón del equipo desde la titularidad. 

Así que se reforzó esa posición con otro base de contrastada calidad, “niño prodigio” en sus años mozos que venía de digerir el amargor de la 1ª B con el Cajamadrid. Fede Ramiro sería sobre el papel junto a Laso, una de las mejores parejas de bases de nuestro baloncesto. “Pablo, aunque ya tenía muchas tablas, pero aún era joven” en palabras actuales de su entrenador, Manu Moreno. “Con Ramiro buscábamos un control de juego, por ser más veterano y el tiro exterior, que era superior al de Pablo”. Adquirieron al “todoterreno” Agustín Cuesta y hablando de la pareja extranjera, junto al asentado Larry Micheaux, el salto de calidad debía venir con un nuevo compatriota. Y ahí, con la firma de David Lawrence, no acertaron.

Manu Moreno

El agente Jim McGregor aconsejó con este fichaje al Taugrés Baskonia, algo que no era. En la época de pívots muy pívots, que un jugador interior tuviera cierta gracia manejando el balón, no significaba ser un virtuoso. “Por las referencias que teníamos, Lawrence era una opción muy positiva para el club” comentaba en declaraciones de la época Manu Moreno. Sin embargo, ya en la cuarta jornada, ante una decepcionante derrota en casa ante Magia Huesca, su entrenador reconocía que “Lawrence no nos ayuda a ganar” en la posterior rueda de prensa. Jugador con escaso físico, poca potencia de piernas, es cierto que sabía ganar la posición, tenía buenas manos y un curioso toque bombeando sus tiros cortos, en compensación a su falta de salto vertical. Era muy bueno corriendo transiciones y uno de los mejores reboteadores ofensivos de la liga. Pero se quedaba escaso. A este hombre, le faltaban puntos. Y por extensión, como el referente ofensivo que debió ser, también al equipo. Así lo ve hoy día su entrenador: “Buscábamos un americano que fuera el referente anotador y que tuviese mano exterior, para que Larry no tuviese tal responsabilidad y se beneficiase de mayor espacio en la zona”.

Larry Micheaux, un extraordinario jugador capaz de hacer de todo, no era un consumado anotador. El apoyo tenía que llegar de su pareja interior. Tras victoria importante ante el Cajacanarias un 24 de octubre, a los 26 puntos de Lawrence y una gran labor reboteadora, Manu Moreno intentaba dar esperanzas. ”La mentalización y recuperación de Lawrence, fueron decisivas”. Todo pasaría por olvidado si el equipo se hubiese podido clasificar entre los cuatro primeros de su Grupo Par, pero tropiezos en Huesca y en Tenerife, le obligaban a ganar en la última jornada de esta primera fase al Real Madrid en Mendizorroza. Misión que se antojó imposible (89-95) y nuevamente condenados a la A-2, a eludir plazas de descenso. Tuvieron mucha paciencia con el jugador que no forzaba muchos tiros libres… y mejor que no lo hiciese -tuvo un paupérrimo 36% en los escasos 89 tiros que lanzó desde el 4,60-. ¿Y por qué tan escasos? Que la estadística no engañe. “David Lawrence tuvo un gran problema de adaptación. Él venía a entrenar y luego se encerraba en casa. Larry (Micheaux) me decía habitualmente con sus compatriotas ‘Manu, no te preocupes, que yo lo acoplo. Lo saco por ahí, que conozca la ciudad, hasta que se sienta cómodo…’ pero con Lawrence no pudo. Era un jugador que transmitía una enorme desconfianza. Ya parecía que fuese un suplicio el que viniese a entrenar. Y mira que tuvimos paciencia con él”. Y la apostilla del coach, explicando el suplicio de los tiros libres. “No ya que no anotara tiros libres. ¡Es que algunos no llegaban ni al aro! A ese tío no podían hacerle falta. Así que decidimos que, como el reglamento te permitía elegir entre tiros libres o sacar de banda, ya siempre elegimos sacar de banda”.

Un 30 de enero de 1988, en la victoria ante el Bancobao Villalba (90-81), Lawrence jugó su último encuentro como baskonista, anunciando el club la baja antes del inicio incluso. El caso es que su escasa aportación (13 puntos y 5/12 en tiros de campo), en nada tenía que ver con su destitución, puesto que éste se enteró a la conclusión del mismo. Con la llegada de su sustituto, Nikita Wilson, la imagen mejoró ostensiblemente.

 

De controversias internas

David Lawrence, un pequeño fiasco en el equipo. 

Regresar a la A-2 fue una decepción y un papelón. La sorpresa del Fórum Filatélico y en notabilísimo papel de Estudiantes, que se auparon al grupo de cabeza, conllevaba que en el de los ‘rezagados’, se congregaran habituales puntales en nuestra competición, Cacaolat Granollers (siempre alcanzó su plaza entre los ocho primeros), Cajabilbao y ellos mismos. Ramiro y Laso cada vez comparten más tiempo en pista para buscar mordiente. Querejeta, cuyo año estuvo salpicado de diversas lesiones, también cumplía, como un Alberto Ortega que puso la casta y los puntos en muchísimos encuentros (sus 27 y 23 puntos, junto a sus triples finales ganadores, dieron las primeras victorias, locales, en esta A-2). En este entorno, los mayores problemas salidos a la luz, llegaron desde el seno del club, entre directiva y jugadores.

Su histórico presidente, José Antonio Santamaría, tras la derrota en cancha del Oximesa (85-75) en el debut de esta A-2, arremete contra los jugadores, acusándoles de pasividad y retrasando los pagos de diciembre a su plantilla, que correspondía a los primeros días de enero, con lo que éstos -dicen- amenazaron con un plante. Uno de esos focos de tal pasividad se centraba en el capitán, Josean Querejeta, con el que fuentes de entonces, citan que Santamaría llevaba teniendo controversias ya un tiempo. Querejeta era el presidente de la Asociación de Jugadores (ABP) y con la patronal (ACB) existían muchas tiranteces, disputas y reuniones que no llevaban a nada, en las negociaciones por un nuevo convenio colectivo que no acababa de firmarse. ¿El caballo de batalla? El famoso ‘derecho de retención’ con el que los futbolistas, un puñado de años antes, se pusieron en pie de guerra. La propuesta de los baloncestistas de no ser retenidos por sus clubs de origen más allá de los 23 años, era una postura muy alejada a la de sus ‘patrones’. Como medida, los jugadores se pusieron en huelga para cancelar el All Star de la ACB, cercano a fechas navideñas, algo que a Santamaría le sentó especialmente mal.

Para enturbiar más la atmósfera general, el Ministerio de Hacienda puso sus ojos en el baloncesto. Era un monstruo que estaba creciendo a pasos agigantados y en el que se movía cada vez más dinero. Estudiando los contratos desde 1982 a 1986, comprueban que los impuestos que los clubs pagan por sus atletas, estaban en torno a un 10%, cifra correspondiente a deportistas amateurs. Hacienda reclama que, todos y cada uno de los jugadores de la ACB son profesionales y debían cotizar como tales (cifra cercana al 50% de sus ganancias). Claro, los equipos admiten que, según la FIBA, ellos son una liga amateur. Y en todo este embrollo, el eslabón más débil eran los propios deportistas. O sea, que Querejeta ponía voz a sus colegas de profesión, en diferentes frentes en el que se venían amenazados.

Volviendo a los fueros internos baskonistas, decir que previo al torneo Mare Nostrum que disputaron, hubo una reunión de urgencia entre jugadores y directiva en el que se llama a la calma. La conclusión fue que a partir de ese momento, la plantilla no cedería ante su presidente hasta que se retractase, estando dispuestos a recurrir reiteradamente a las notas oficiales en muestra de su desacuerdo, con la consiguiente imagen que ello acarrearía. Dicen que las críticas no acabaron aquí, sino que Santamaría (fallecido en febrero de 2004, tras una larga enfermedad) tuvo muestras de queja con la afición, que no llenaban Mendizorroza e incluso con algún periodista, pues se vetó a Joseba Vázquez personalmente, cronista del diario “El Correo” (que no al periódico, como se reiteró). “Santamaría era un señor muy vehemente. Pero nada, eso eran aquí poblemillas del día a día, que pronto se solventaban” recuerda Manu Moreno, intentando no dar importancia a aquellos lances.

 

La extraña presentación de Nikita Wilson

Nikita Wilson era un ala-pívot de 2.02 y 23 años, recién salido de la universidad de Louisiana State. Elegido meses antes en la 2ª ronda del draft (nº 30) por Portland Trail Blazers, no tuvo sitio en la NBA y hubo de buscarse la vida ‘overseas’. El primer trabajo que le ofrecen de forma temporal, es sustituir al lesionado Mitchell Anderson en el Roberts Florencia. Y resulta que cuando llega a la coqueta ciudad italiana, Anderson (posterior jugador del CAI Zaragoza), está a punto de reaparecer y el bueno de Wilson, sin entender nada, se ve relegado a permanecer en la ciudad, entrenando sin poder jugar, mientras cumple su contrato. Así, hasta que el Taugrés, apoyado en la mediación de Arturo Ortega, consigue asegurarle en Vitoria como recambio de David Lawrence.

Nikita Wilson, enfrentando al Real Madrid en cuartos de final (ACB Photo). 

Pues bien, los periodistas de la ciudad, en apoyo a su colega Joseba Vázquez, tuvieron a bien que, en acto de solidaridad, dejar solos en la sala al presidente Santamaría y al nuevo estadounidense en el acto de su presentación. Imaginen la estampa. Debutó ante el Caja de Ronda en Málaga, pero tal fue la paliza que otorgaron a los andaluces en el Ciudad Jardín (82-131), que los 23 puntos que anotó, tampoco sacaron de dudas si era lo que el equipo necesitaba.

La baja de Querejeta -con una mano escayolada- se notó en la derrota en casa ante Cacaolat (84-87) y el no anotar un solitario punto en la prórroga ante el IFA Espanyol (85-76), los devolvía nuevamente al filo de las plazas de descenso. Otras dos victorias consecutivas, ante TDK Manresa (85-80) y en La Casilla bilbaína, vuelven a sacarles a flote. Esta última, en el duelo vasco ante Cajabilbao, arrastró polémica entre la parroquia local, pues con un 91-88 en el último minuto, una canasta de Micheaux, seguida por un fallo en la entrada de J.J. Davalillo, culminado por un contragolpe de Alberto Ortega (91-92), daban un vuelco inesperado al electrónico. En el ataque definitivo, una nueva entrada de Davalillo entre diversos choques y contactos, fue castigada con pasos por los colegiados, con lo que la discusión en las gradas estaba servida. Lo que sí quedó claro fue una cosa: Nikita Wilson era un jugador de mucha movilidad, más abierto que Lawrence, que aportaba más calidad en anotación (30 puntos en este enfrentamiento). “Cuando llegó, claro, queríamos alguien interior. Y tan bajo, que pasaba los dos metros pelados y tan delgado, Larry Micheaux me miró preocupado. ‘Coach, que yo me juego primas por ganar’. Tú, déjale jugar”, apostillaba como respuesta Manu Moreno de forma clara: “Corre más que tú y llega a la pista contraria antes que tú, le decía. Nikita era como un torbellino. Su espíritu por mostrar cosas, por hacer de todo… Ganaba las posiciones y con el poco peso que tenía, no se la quitaban. Y mira que cualquiera que hubiese venido, a nada que tuviera un poquito de actitud, habría superado la aportación de Lawrence. Pero con Nikita, nos cambió la cara por completo. A los pocos partidos, Micheaux me dijo ‘de aquella vez, Manu, no te dije nada. Hemos acertado”.

 

Ahora sí, afrontar el futuro como un grande

Ganar al Bancobao Villalba (90-93) y al Caja de Ronda (108-93), dio al Taugrés la oportunidad de ser primeros de la A-2, que una canasta de ‘Chichi’ Creus sobre la bocina en su duelo con Cacaolat Granollers, abortó (89-88), siendo precisamente los vallesanos, líderes de tal grupo. Aun así, se traza un bodegón que no estaba nada mal para los vitorianos: segundos (9 victorias y 5 derrotas) y la oportunidad de enfrentarse al Fórum Filatélico en octavos de final (que quedó séptimo en el suyo). Un conjunto, el vallisoletano, que tras una deslumbrante fase inicial, se habló que algunos impagos -o pagos a destiempo- a los jugadores, les hizo bajar mucho su rendimiento en pista, ganando tan sólo 3 encuentros en toda la fase A-1, en una atmósfera más incómoda.

Josean Querejeta, el año de su retirada (ACB Photo). 

Puede que fuese la diferencia de dinámicas entre ambos en la segunda fase liguera, o que la A-2, con sus tensiones y su cercanía al drama, curte mucho más que el calor cómodo de la A-1. El caso es que Taugrés supo jugar muchísimo mejor en la prórroga del primer partido celebrado en el polideportivo Pisuerga (5-13 fue el parcial en el tiempo extra), aprovecharon la baja por lesión de Mike Phillips mediada la segunda parte y con 28 puntos y 12 rebotes de Nikita Wilson (y sin Querejeta, que seguía con sus sempiternos problemas en una muñeca), lograron el primer round del playoff (76-84) y el deseo que, en Mendizorroza, el éxito no se iba a escapar.

Y no pasó. Porque Larry Micheaux no quiso aventurarse a sorpresa alguna: 39 puntos, 14/22 en tiros de campo y 17 rebotes se marcó, para solidificar el éxito baskonista (victoria por 84-77) y el pase a cuartos de final, en la mejor clasificación en la historia del club vasco. Y el premio: cruce con el Real Madrid.

Lo que en un futuro ha sido una confrontación encarnizada entre ambos, en 1988, para Baskonia fue como una ofrenda para sus aficionados. Soñadores fans, que se quedaron de piedra cuando escuchan que Taugrés vence al Real Madrid en el primer choque del Palacio de los Deportes (81-89). La estupefacción llegó a todos los rincones de nuestro baloncesto, pues los blancos debían afrontar un ‘match-ball’ -en Vitoria-, inesperadísimo para ellos a esas alturas. Fernando Romay, el mejor en los suyos (ocho rebotes ofensivos), fue superado por Larry Micheaux (29 puntos y 15 rebotes) y un parcial final de 2-9, cuando iban ambos contendientes con empate a 77, fue como una estocada.

El sueño por las calles alavesas se quedó ahí: en sus calles. Porque en Mendizorroza no hubo partido. 28-72 o 38-85 fueron algunos de los parciales registrados en el electrónico. Se anuló a Micheaux (6/16 en tiros de campo) y el gran dominador, nuevamente en el nombre de Fernando Romay, con 13 rebotes, quedó grabado en el pesar vitoriano. 55-103 fue el marcador final. “Volvimos de Madrid en ese estado casi de locura y no supimos asimilar bien la presión. Quisimos llevar todo a una rutina normal, pero es que ellos estuvieron acertadísimos. Yo, como entrenador -reconoce Manu Moreno-, estaba impotente. Lo metieron todo”. La despedida en el choque de desempate, fue un canto a la esperanza: 90-86 en el Palacio de los Deportes, con Lolo Sainz obligado a poner en pista en la segunda mitad a un semi lesionado Fernando Martín, encajando un parcial final de 0-10 que dejó lívidos a los escasos 2.500 espectadores del recinto de la calle Goya. Se compitió hasta el final con un histórico. Pensar en grande.

La impactante estampa de Larry Micheaux, más aún en su rival, Albert Illa.  

Pablo Laso resultó ser mucho más jugador de lo que algunos, muy críticos, pensaban. Compartió más minutos en pista de lo esperado con Fede Ramiro y aunque bajo la dirección de Manu Moreno “tuve que pasar un período de adaptación, pues sus sistemas son diferentes a los anteriores” (su padre, Pepe Laso, fue el anterior entrenador baskonista), su proyección, como uno de los mejores bases nacionales, era un hecho. “Por supuesto que pienso en la Selección Española en un futuro. Con mi juventud, no descarto nada”.

Taugrés renovó por dos años más a su joya, el estadounidense Larry Micheaux, por un montante de 300.000 dólares. “Curioso, tras verle los primeros días que pasó al llegar a Vitoria. Estaba como entristecido, apático. ‘Este no llega al aro’ pensábamos, viendo su conducta” sonríe hoy día mientras lo cuenta Manu Moreno, asistente entonces del entrenador Pepe Laso. “Cuando en el primer partido de la temporada, en una de sus primeras acciones, recoge un balón del suelo y en décimas de segundo, hizo un mate que nos dejó helados. Venía de Varese y por lo visto, estaba muy descontento allí. Por ello, llegó algo reticente aquí”.

Larry, tras su segunda temporada en España, lo veía todo de diferente forma. “Lo que me ha mantenido en Vitoria, es la estabilidad del equipo. Puede aspirar a cosas importantes, a que se consolide y tener logros mayores a los de estos años”. El jugador, que en la segunda fase de la liga más playoffs, promedió unos escalofriantes 24.7 puntos de promedio (62.6% en tiros de campo) y nada desdeñables 12.1 rebotes, estaba encantado con la capital alavesa. “Vivo muy a gusto. A mi esposa le encanta la ciudad, el ambiente. Tengo dos hijos y es muy importante que la familia se sienta cómoda”. Este amigo personal de Hakeem Olajuwon -Akeem por aquel entonces- valoraba las oportunidades que daba Europa y una plaza como Vitoria, por encima de sus sueños NBA. “Yo jugaba como ala-pívot en Houston Rockets y me dedicaba a rebotear, defender y correr la pista. Lo que me pregunto es si volvería a aceptar un rol así. He descubierto en mi propio juego una serie de cualidades, que de haber seguido en la NBA como simple especialista, jamás habrían salido a relucir. Aquí, no sólo se me exige defensa y rebote, sino canastas, tiros e iniciativa”. Junto a Guy Lewis, su entrenador en la universidad de Houston, reconocía que el mejor entrenador con el que se había topado entonces, era Don Nelson, en su breve estancia en los Bucks y que su favorito para ganar esta liga iba a ser “el F.C. Barcelona. Contar con Audie Norris, un ganador como él, a la hora de jugar un título, son los que deciden”.

En verano, Josean Querejeta dijo que bastaba de luchas en el parquet, batallando entre lesiones. No estaba dispuesto a operarse de la mano otra vez. Daba por zanjada su carrera como jugador de baloncesto. En septiembre, tomó el relevo en la presidencia del club a José Antonio Santamaría, algo que no fue sorpresa en la ciudad. Pablo Laso, Larry Micheaux, Josean QuerejetaTaugrés, Baskonia y el futuro de cara. El salto al siguiente nivel ya se había dado. Ahora tocaba crecer.

Quizás, alguien pensó que el Araba Arena (posterior Fernando Buesa Arena) iba a ser posible, con todo lo que supuso. Una Copa el Rey, un mate de Timinskas, una Liga…y otra y otra. Que Mendizorroza quedó como una colección de huellas imborrables de firmes pasos hacia el estrellato. La explicación que, desde la modestia y el cariño de tanta gente por hacer bien las cosas, desde la perspectiva de este “HACE 30 AÑOS…” en el que la élite podía esperar, se puede y se debe soñar. Vitoria lleva haciéndolo mucho tiempo con su baloncesto, con su Baskonia. Se lo han ganado.

 

PRÓXIMO CAPÍTULO: LA RECOPA QUE SE LE ESCAPÓ ENTRE LOS DEDOS A LA PENYA

“HACE 30 AÑOS…” (Prólogo)

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 1: “Americanos para una liga en alza”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 2: “Nace el Open McDonald’s”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 3: “Cerca de las estrellas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 4: “Las ventanas FIBA”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPITULO 5: “La guerra de las revistas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 6: “Kenny Simpson, un especialista defensivo que se convirtió en máximo anotador”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 7: “El infructuoso regreso del Barça a Copa de Europa (1ª parte).

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 8. “La ACB pasaba de 16…¡a 24 equipos”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 9. “La Copa del Rey de Valladolid…y Solozábal”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 10. “El Torneo de Navidad”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 11. “El viaje de Uliana Semenova (1ªparte)”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 12. “El viaje de Uliana Semenova (2º parte)”.

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 13: “¿Qué pasa con Arvydas Sabonis?”

"HACE 30 AÑOS..." CAPÍTULO 14: "La Korac más especial para el Real Madrid"