“HACE 30 AÑOS…” Cap. 14: Una Copa Korac muy especial

“HACE 30 AÑOS…” Cap. 14: Una Copa Korac muy especial
Petrovic, genio y figura.

Antonio Rodríguez

Volvemos con un nuevo viaje al pasado. Concretamente hace 30 años atrás. ¿Qué pasó justo en aquel momento de la historia? Te detallamos qué nos dejó el baloncesto en aquellos tiempos trascendentales para nuestro deporte y luego recuperaremos la historia de un enfrentamiento mítico que se fraguó por aquel entonces con el Real Madrid, la Cibona de Zagreb y Petrovic como grandes protagonistas.

 

-          Sábado, 27 de febrero. Ante la situación tan convulsa del país a nivel económico, el propio gobierno de Argentina se encargó de avalar su Mundobasket a celebrar en 1990, ante las enormes dudas por parte de FIBA. A falta de entendimiento con la empresa estadounidense World Wide para la compra de los derechos televisivos, el gobierno decía hacerse cargo de cualquier gasto, ya sea en el área televisiva como remodelación de los pabellones. Así fue luego.

-          El Real Madrid se impuso en cancha de Estudiantes Todagrés (86-109) en el derbi madrileño, tomándose así venganza de la derrota en jornadas antes ante los colegiales. Con las bajas de los hermanos Martín, se vio al mejor Juanma López Iturriaga de la temporada (23 puntos), intentando olvidar su lesión de espalda.

-          Martes, 1 de marzo. En el primer partido de la final de la Copa Korac, el Real Madrid venció a la Cibona de Zagreb en el Palacio de los deportes (102-89). 13 puntos al a esperanza de cara al partido de vuelta. Wendell Alexis se encargó de realizar un gran marcaje sobre Drazen Petrovic (21 puntos). El héroe de la noche fue Fernando Romay, con 25 puntos (11/13 en tiros de campo) y 7 rebotes.

-          Tras una inspección sorpresa de Hacienda sobre los clubes ACB, correspondiente al periplo 1982-1986, el Ministerio sentencia que se le debe en total un montante de 1300 millones de pesetas. El único club que iba al día en sus pagos era TDK Manresa, mientras que quien más debía, con 400 millones, era el CAI Zaragoza.

-          Sábado, 5 de marzo. Tras reunión en la sede de la FEB, los clubes femeninos votaron ‘no a la ampliación’ de la Liga Femenina a 16 equipos y la inclusión de la segunda extranjera. La idea inicial de la Federación, con el apoyo del plan ADO, de intentar unificar a las jugadoras de la Selección en un club que dispute la liga, en entredicho.

-          Lunes, 7 de marzo. El Real Madrid vuela a Zagreb para disputar el partido de vuelta de la final de la Copa Korac. Con dos horas de retraso con el que llegó el avión de la compañía Tanjug a Barajas, para posteriormente partir a Zagreg, el sueñecito que se echó Juan Corbalán le costó un susto: perdió el vuelo. Por suerte, salía un vuelo al día siguiente a las ocho de la mañana hacia la capital croata.

-          Miércoles, 9 de marzo. Tras una lesión ocular, Larry Bird tuvo que jugar con unas gafas protectoras, las famosas ‘goggles’ que usaban Jabbar y Worthy en el partido ante San Antonio Spurs (119-118). Lo pasó fatal, decía que veía los tamaños distorsionados, el balón como un elefante, que no podía ver de reojo… una odisea. Pero se marcó 36 puntos igual.

-          El Real Madrid se proclamó campeón de la Copa Korac al caer derrotado (94-93) en Zagreb, haciendo valer los 13 puntos de ventaja de la ida. Drazen Petrovic anotó 47 puntos, puso en peligro la final, pero su fiesta no fue completa. Corbalán levantaría su último título europeo.

-          Inexplicablemente, el F.C. Barcelona enterraba prácticamente todas sus aspiraciones de Final Four al caer derrotado donde nadie se esperaba, en Holanda, ante el Nashua Den Bosch (91-90). Quedaban mínimas posibilidades, pero ya no dependía de ellos.

-          Lunes, 14 de marzo. El RAM Joventut viaja a Grenoble sin Xavi Crespo, contando con los tocados Margall y Montero, para disputar la final de la Recopa ante el Limoges francés.

-          Miércoles, 16 de marzo. Los nervios, tanto al principio del encuentro como sobre todo en los minutos finales, condenaron al RAM Joventut en la final de la Recopa de Europa, saliendo vencedor el Limoges en la prórroga (96-89). Los verdinegros supieron remontar 16 puntos, pero no sentenciar en los últimos minutos del tiempo regular. Reggie Johnson, con 22 puntos y Villacampa, con 19, fueron insuficientes.

-          Jueves, 17 de marzo. No hubo milagro para el F.C. Barcelona, que a pesar de vencer al Tracer Milán (102-87), no pudo disfrutar de tal victoria. El Maccabi Tel Aviv venció en Orthez (82-91), con lo que negaba cualquier posibilidad de clasificación de cara a la Final Four.

-          Viernes, 18 de marzo. Una vez finalizada la Recopa, Josep María Margall decide pasar por el quirófano para solventar sus males de aductores. Sería baja por seis semanas.

-          Se confirma que el próximo Open McDonald’s sería en Madrid. En su 2ª edición, la NBA quería apostar fuerte y se hablaba que sean los Lakers o los Celtics, uno de los dos, estarían en la capital de España.

 

 

LA DULCE VENGANZA DEL REAL MADRID

 

Preciosa entrada de José Luis Llorente, sublime en la final. 

Real Madrid y Cibona de Zagreb. Cibona de Zagreb y Real Madrid. Parecía desde septiembre que la historia de esta nueva edición de Copa Korac se resolvería con estos dos equipos en la final. Y desde septiembre, todos nos frotábamos las manos. Porque eran muy superiores, porque parecía que nadie les podía hacer sombra. La Virtus Bolonia, Estrella Roja, Cantú… No era 1988 su mejor año. Marzo era el mes y la cita. ¿Por el camino? Cuatro representantes españoles, que decepcionaron más que otra cosa y que no tuvieron su mejor año europeo, precisamente.

En la ronda previa, el tropezón del TDK Manresa en canchas inglesas, en Manchester concretamente (94-80) le condenó a la eliminación, a pesar de una notable actuación en el Congost en el choque de vuelta, quedándose en puertas (97-84), por un solo punto.

A Estudiantes Todagrés le faltó la convicción europea del año anterior, donde dieron mucha guerra. En este curso, vencer fácil en casa al Villeurbanne y un desahuciado PAOK Salónica, donde en ambos sus mejores años estaban por venir, fue un pobre bagaje. Los dos partidos que pudieran marcar su devenir europeo, en Belgrado ante Estrella Roja y en Lyon, se saldaron con dos decepcionantes derrotas.

Y el CAI Zaragoza, que había conseguido dos semifinales de Recopa en sus dos últimas participaciones europeas, fue tremendamente irregular. Hay que decir que era el grupo más complicado, tras el sorprendente Hapoel Tel Aviv, liderado por Linton Townes, junto al Arexons Cantú y la Jugoplastika, que ya contaba con todo su arsenal, pero bisoños aún para hacer cosas en Europa. Les bastó un año más de veteranía para adueñarse de todo. Hasta de la historia.

Y el Real Madrid. En la liguilla de cuartos de final, el único rival era la afamada Virtus Bolonia, pero no estaba para muchos trotes aquel curso y lo demostraron en la primera jornada en el Palacio de los Deportes madrileño, quedándose en 62 pírricos puntos. Derrotados también en su feudo (80-81) en uno de los escasos buenos partidos que pudo hacer Fernando Martín cuando le respetaron las lesiones, la derrota final ante el Elitzur israelita, no supuso ninguna alarma, pues ya estaban clasificados.

Reconocer, eso sí, que el juego de los blancos durante esta fase fue tedioso y ramplón, con pocos alardes y un público que apenas se acercaba al Palacio de los Deportes (hubo más calor ante el Mónaco, donde el choque “lo trasladaron” a la Ciudad Deportiva). 

Con lo justito, encabezó su grupo y esperó a que saliera su rival, el Estrella Roja de Belgrado. Aquí tienen los resultados de los representantes españoles en esta fase y las clasificaciones:

 

1ª jornada:

Real Madrid 76-62 Dietor Bolonia

Jugoplastika Split 87-83 CAI Zaragoza

PAOK Salónica 88-86 Estudiantes

2ª jornada:

Elitzur 67-80 Real Madrid

Estudiantes Todagrés 84-74 Asvel Villeurbanne

Hapoel Tel Aviv 102-96 CAI Zaragoza

3ª jornada:

Real Madrid 117-81 Mónaco

CAI Zaragoza 95-85 Arexons Cantú

Estrella Roja Belgrado 115-98 Estudiantes Todagrés

4ª jornada:

CAI Zaragoza 88-77 Jugoplastika Split

Estudiantes Todagrés 83-81 PAOK Salónica.

Dietor Bolonia 80-81 Real Madrid

5ª jornada:

Asvel Villeurbanne 106-67 Estudiantes Todagrés

CAI Zaragoza 79-80 Hapoel Tel Aviv

Real Madrid 86-100 Elitzur

6ª jornada:

Mónaco 84-87 Real Madrid

Estudiantes Todagrés 65-103 Estrella Roja Belgrado

Arexons Cantú 93-89 CAI Zaragoza

 

 

Preocupaba la visita a Belgrado, donde se hablaba que el Estrella Roja contaba con jóvenes artilleros, a juzgar por sus partidos ante Estudiantes. Bajo el amparo del reboteador Zoran Jovanovic y la dirección del veterano Zoran Radovic, el posteriormente griego Branislav Prelevic, el malogrado Slobodan Jankovic (sí, el mismo que sufrió una trágica paraplejia al golpear su cabeza con el soporte de la canasta) y la sensación de la época, Nebojsa Ilic sonaban bastante intimidantes. Sin embargo, aún muy jóvenes, no supieron atar en la ida un marcador favorable ante la gran faena de José Luis Llorente, que se desmarcó en su regreso al club madridista, como el base titular de Lolo Sainz, más los puntos de José Biriukov (19) y Wendell Alexis (18), muy efectivos en tierras serbias. El partido de vuelta, con una superioridad latente, volvió a ser un trámite (Real Madrid, 30/67 en tiros de campo. Estrella Roja, 26/61. Se pueden hacer una idea). Por otra parte, la Cibona tampoco se despeinó ante el Hapoel Tel Aviv, cuando en la ida, Drazen Petrovic anotó 59 puntos, marcando una cota inalcanzable para el rival.

 

Semifinales:

1º Estrella Roja Belgrado 82-89 Real Madrid

1º Hapoel Tel Aviv 93-103 Cibona Zagreb

2º Real Madrid 81-72 Estrella Roja Belgrado

2º Cibona Zagreb 101-89 Hapoel Tel Aviv

Lolo Sainz dando instrucciones en un abarrotado Palacio.

Y llegamos a la final. La deseada. Y es que el Real Madrid llevaba cinco derrotas consecutivas frente a los yugoslavos desde la llegada de Drazen Petrovic al club. Si contamos que, en competiciones oficiales tan sólo se habían enfrentado en 10 ocasiones, todas en los últimos 6 años -desde la decepción blanca en la Recopa de 1982- las cinco derrotas habían sido consecutivas tras la adquisición por la Cibona del genio de Sibenik. Más doloroso aún. En esos cinco choques, su promedio anotador habían sido unos mareantes 41,4 puntos.

Drazen Petrovic era la personificación del demonio sobre una pista, la perfecta definición de bestia negra. Jugar con el marcador, con el rival, desquiciando adversarios y aficionados, otros años de la mano de su hermano, que en palabras del gran Andrés Montes “era el verdadero provocador de todo aquello”. Pero en esos momentos, enemigo sólo deportivamente hablando ya, para la parroquia madridista. Tras formalizar su contrato con el Real Madrid año y medio atrás, se incorporaría en el próximo septiembre a la disciplina de Lolo Sainz. Así que era la despedida del tipo que tanto les sacó de sus casillas, de la Cibona a la que encumbró a lo más alto.

Wendell Alexis se encargó muchas veces de la marca de Petrovic.

Es cierto que esta Cibona era diferente, un poco más débil por los jugadores que ya no formaban parte de su plantel. La eficacia del tirador Sven Usic, se la intentó suplir por otro internacional, Ivan Sunara, aunque su muñeca no era la misma. Y con motivo de haber cumplido los 28 años -que daba la ocasión a salir del país-, Aleksander Petrovic emigró a la Scavolini, mientras que los otrora pívots titulares, Mihovil Nakic y Andro Knego, encontraron acomodo y más dólares en Udine y Montecatini respectivamente (aunque recordarán que Knego, más veterano, había conocido previamente nuestras pistas, desde las filas del Cajamadrid). Y a pesar de Drazen, precisamente las ausencias en el juego interior, fue una de las claves. Porque en el primer encuentro en un Palacio de los Deportes madrileño abarrotado, tras haber dado una gran expectación a esta final, la sorprendente estrella, por encima del resto, fue Fernando Romay.

A la hora de la verdad, de jugarse esta final europea, bien lamentaba las ausencias de los hermanos Martín, Fernando y Antonio, aunque poco quiso quejarse. La espalda de uno y la operación del tobillo del otro, dejó en cuadro el juego interior de la plantilla, con Branson y Romay como únicos hombres altos. Y Lolo Sainz arriesgó ahí, porque tenía claro que en la zona podría solventar las encrucijadas de esta final. Y acertó.

En el recinto de la calle Goya, con un ambiente como pocas veces se le había visto, el Real Madrid fue valiente. Primero golpeaba Brad Branson en la pintura y en la segunda mitad, Fernandito Romay. Biriukov y Alexis se reparten la marca sobre Petrovic, que anotó 19 puntos en la primera mitad, siendo el dolor de cabeza de siempre. Ahora, ante jugadas polémicas, calla y baja a defender. Como mucho, alza los brazos preguntando, pero no insiste. Sabe dónde está y cuál es su terreno.

En la segunda parte, sí que la defensa blanca confirmó lo que se intuyó en la primera: las fintas de Petrovic, para ir hacia canasta se quedaban en fintas, un bote y pase exterior, porque los dos únicos pívots madridistas acudían en ayuda negando sus tiros y sin caer en la trampa de la falta personal. Y de los pases de Drazen, su gran aliado, Danko Cvjeticanin, fue el que más tajada sacó (24 puntos), pero fue insuficiente. Drazen anotó 2 puntos en la 2ª mitad (para un total de 21) y sus compañeros no correspondían. Mirko Novosel recrimina a sus hombres altos, pero asume de la bisoñez de su pívot Franjo Arapovic, que no da para mucho más. Se carga de faltas y no puede parar la hemorragia en la zona.

Romay, inconmensurable bajo tableros, el mejor de los blancos en la final. 

José Luis Llorente imprime un ritmo más rápido y un deseoso Juanma López Iturriaga por hacer bien las cosas (15 puntos), tras sus sinsabores en forma de lesiones, le hacen ser un baluarte más. Pero los bastiones seguían siendo Brad Branson (27 puntos) y Fernando Romay (25). Su efectividad (23 canastas de 33 intentos entre ambos) son la explicación que todo funcionaba para los locales, que las rentas fueron aumentando en los últimos minutos hasta un mareante 100-85 en el último minuto, que quedó en el definitivo 102-89. Trece puntos de esperanza para viajar al “Territorio Cero” de los mayores males del Real Madrid en los últimos años.

Y un 9 de marzo, allá se presentaron, en un escenario diferente (el que hoy se llama Drazen Petrovic Arena), pero con la atmósfera y presión ambiental de siempre. De ahí al infierno, mediaron las dos primeras canastas de Drazen, muy distinto al de Madrid. “Forcé la máquina, porque en Yugoslavia se pensaba que ya nunca me emplearía a fondo contra el Madrid. Quería jugar bien por mi propio orgullo”. El desacierto exterior de la ida en Madrid tornaba en casa con triples (8 nada menos que consiguió). Saltos, aspavientos… el público enloquecía. De los primeros 26 puntos de la Cibona (26-18), él llevaba ya 15.

El primer gran paso del Real Madrid es que, sabedores que el inicio sería una salida en tromba, supieron contrarrestar ese ímpetu con la frialdad -y el acierto- que daban Wendell Alexis primero, más Branson y Romay a continuación. Muchos puntos, pero no llegar a la decena de desventaja, era algo importante. El primer problema vino con las tres tempraneras faltas de Biriukov en su defensa a Petrovic. Es sentado y Alexis es quien le toca bailar con la estrella rival. La frialdad y la concentración que sacó a relucir en ataque, la mantenía en defensa. 

El estadounidense cuajó un extraordinario partido (22 puntos, máximo anotador en los suyos), con arriesgadas entradas a canasta, en las que sus defensores con mucho -y buen- teatro, intentaban cargar de faltas en ataque. El respeto que le profesaban los árbitros, fue una de esas circunstancias que más nos llamó la atención. Con él, con su mirada tranquila y segura, su honestidad hacia que los colegiados, estos no caían en la trampa. Lo que sí eran faltas a Biriukov o Iturriaga, con Alexis, nada de nada.

Un absurdo codazo del pívot Franko Vukicevic sobre el rostro de Petrovic en un rebote, hace que le habrá una brecha en la ceja, y con la sangre resbalando por el pómulo, debe retirarse a los vestuarios en el minuto 13. Y curiosamente, la Cibona se vuelve más coral, más acertada y es cuando empujan -junto a su público-. Cvjeticanin (11 puntos), mucho más discreto que en Madrid y sobre todo Zoran Cutura (21 puntos), agrandan las diferencias hasta un 40-31 a falta de 03:41 para el descanso, en el momento en que Petrovic sale del vestuario. “Parar a Cvjeticanin, creo que fue una de las claves. Si nos hace los 24 puntos de Madrid, lo hubiésemos pasado muy mal” reconocería posteriormente un enorme José Luis Llorente, que realizó un enorme trabajo de desgaste defensivo sobre “el Yeti”. 

La zona planteada por Mirko Novosel se atraganta. No quiere ni de lejos el dominio interior rival del primer envite y bajo sus órdenes, todos ajustan. El griterío se vuelve ensordecedor con el 44-33, llegándose al descanso con 44-37.

El inicio de la 2ª parte es otra salida en tromba de los de Zagreb. Dos minutos de auténtica locura colectiva. 53-39 en el minuto 22. Otros dos minutos después, dos faltas consecutivas señaladas a Brad Branson, suponen su descalificación por cinco personales. 

Drazen Petrovic, sangrando. El dolor por la derrota.

Sin pívot, Alexis vuelve a calmar. Se sitúa como ala-pívot y anota canastas como para calmar momentáneamente (62-52). Pero la Cibona empuja. Parece su momento y Drazen Petrovic da el paso adelante: dos triples suyos consecutivos sitúan un 75-58, 17 puntos de desventaja que se introducen en el orgullo madridista como 17 clavos en su ataúd. “Lolo nos dijo que estábamos perdiendo sólo por cuatro puntos -el global de la eliminatoria-. Esto tiene arreglo” recordaba Juan Antonio Corbalán, que jugó gran parte de la segunda mitad. “Cuando perdíamos por diecisiete, tuvimos que cambiar la filosofía de nuestro juego. De intentar controlar, pasamos a arriesgar y que fuese lo que Dios quisiera”. Y ese fue el espíritu.

Y de repente, un triple de Juanito Corbalán, que disputaba su último partido continental, pulsó el ‘clic’ en el Real Madrid. Los problemas de la zona se disuelven con dos triples seguidos de Chechu Biriukov. Mirko Novosel solicita tiempo muerto, porque lo que parecía abierto, se cierra (77-68 a falta de 07:49). Pero con sus instrucciones, no solventa nada. En los blancos hay orden, rebote ofensivo…y benditas carreras. Porque se corren certeros contragolpes. El citado Corbalán al galope como en sus mejores tiempos y logra dos bellísimas entradas con canasta y tiro adicional, calcadas. Las prisas yugoslavas son intercambiadas por velocidad española. Cuando menos se esperaba, los madridistas asestaron el golpe de efecto. Que de un 75-61 se pasase a un 83-88, eso significa un escalofriante parcial de 8-27. En Zagreb. En la guarida de Petrovic, ya desquiciado y forzando tiros sin posición con el resto de sus compañeros.

El Real Madrid, viéndose por delante en el marcador, sabe que eso no se le va a escapar. “Se quedaron paralizados cuando se vieron con empate a 76. Ganamos, porque decidimos morir con las botas puestas”, Juanma López Iturriaga sacaba pecho, recordando los instantes en los que ya se intuía el título. 

Incluso pudo jugar el jovenzuelo Josep Cargol, anotando una canasta y si el Real Madrid no ganó este encuentro, fue porque en homenaje al trabajo del chaval, se le dio la última bola para que lanzase de tres puntos -que erró-, dejando el marcador en el un definitivo 94-93. “La Cibona ha perdido como un colegial de primer curso” se resignaba el hermano de Drazen, Aleksander Petrovic, a la finalización del encuentro. “¿Qué querían? ¿Ganar por cuarenta puntos? Derrota justa”.

“Me parece que los diecisiete puntos debimos lograrlos hacia el minuto 37. Llegar ahí nueve minutos antes del final, resultó contraproducente”. Drazen Petrovic sí que era inconsolable. “Reconozco que lloré. Con esta, es la tercera vez que pierdo una final de la Copa Korac”. “Cuando perdíamos por diecisiete, nos lo planteamos de otro modo: vencer o morir” orgulloso José Biriukov, por su gran actuación (19 puntos) que significó el título.

El trofeo de una Copa Korac que levantó Juan Corbalán. En sus últimos días, uno de sus mayores enemigos, claudicó. Y el ‘capi’ estuvo a la altura de saber y liderar la remontada para alzar la pesada estatua de bronce. El Real Madrid se erigía como campeón. En Zagreb. Y eso tenía mucho, mucho mérito.

 

PRÓXIMO CAPÍTULO: “Baskonia, la élite puede esperar”.

“HACE 30 AÑOS…” (Prólogo)

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 1: “Americanos para una liga en alza”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 2: “Nace el Open McDonald’s”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 3: “Cerca de las estrellas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 4: “Las ventanas FIBA”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPITULO 5: “La guerra de las revistas”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 6: “Kenny Simpson, un especialista defensivo que se convirtió en máximo anotador”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 7: “El infructuoso regreso del Barça a Copa de Europa (1ª parte).

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 8. “La ACB pasaba de 16…¡a 24 equipos”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 9. “La Copa del Rey de Valladolid…y Solozábal”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 10. “El Torneo de Navidad”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 11. “El viaje de Uliana Semenova (1ªparte)”.

“HACE 30 AÑOS…” CAPÍTULO 12. “El viaje de Uliana Semenova (2º parte)”.

"Hace 30 AÑOS..." CAPÍTULO 13: “¿Qué pasa con Arvydas Sabonis?”