ARTÍCULO: FINAL FOUR 01: UNA NUEVA HECATOMBE MOSCOVITA

ARTÍCULO: FINAL FOUR 01: UNA NUEVA HECATOMBE MOSCOVITA

Antonio Rodríguez

Tyrese Rice, que es un fenómeno, mientras botaba, hizo una finta con la cabeza, como un amago para el tiro, que Sonny Weems se tragó. Viendo ese peligro, se alejó en la marca del pequeño base macabeo con un paso atrás y le dio cierto espacio. Fue decisivo. Sonny Weems, convertido en héroe segundos antes, cuando logró en un uno contra uno en suspensión, la canasta -aparentemente- sentenciadora, poniendo al CsKA Moscú a 4 puntos del Maccabi Tel Aviv (67-63) a falta de 19 segundos, no podía imaginar que ese momento en defensa, ese gesto sería clave para el desenlace final.

Y es que la llegada de David Bluthenthal (o David Blu, como se le denomina ahora, algo a lo que no me acostumbro), aprovechando el bloqueo del pequeño Rice que le dio el balón a la mano, suponía el quinto triple. Khryapa, quedado en el bloqueo, Weems, con un paso alejado para taponar tras su pasó atrás comentado. Ninguno pudo hacer nada. Partido 67-66, un punto tan sólo por debajo. Ya era ganable.

Y es que, es perfectamente humano que el balón se le escapase a Khryapa en la siguiente jugada y casualmente, cayese en manos del Maccabi. Lo que sí tuve claro es una cosa: si era Teodosic el encargado de frenar en el aire a Tyrese Rice, su entrada era canasta seguro, seguro. Los bases estadounidenses ejecutan esa acción con acierto las más veces, incluso con hombres mucho más altos. Imaginen con Teodosic delante. Canasta de la victoria, nueva y estrepitosa decepción entre el equipo más rico de Europa.

CsKA que siempre tuvo control del partido, que pudo irse por diferencias importantes (llegó hasta 13 a falta de segundos para el final del tercer cuarto), que no lo hizo porque Bluthenthal clavó triples en los momentos en los que Maccabi podía morir definitivamente, y que en los peores momentos ofensivos del conjunto de Ettore Messina, coincidían con los peores también de los de David Blatt. Eso sí, creo que se cometieron graves errores en los últimos minutos que costó al CsKA el pasaporte a la final:

- ¿Cómo es posible que Sonny Weems fuese el encargado de subir y manejar el balón en los últimos minutos? Su bote es deficiente para tales tareas, eso lo sabemos todos. Que en una ocasión se le escapa el balón y perdiera segundos valiosos, que en otra no ve clara la acción…el caso es que hubo varias preciosas posesiones, en las que él como base y el brazo ejecutor en triples forzados de Teodosic, no tenía mucho sentido. El mundo al revés.

- ¿Cómo es posible que en la jugada del Maccabi previa a la suspensión de Weems, Milos Teodosic se tuviera que encargar del marcaje de Devin Smith, un tipo que sabe postear a las mil maravillas (como ya demostró en el Gipuzkoa Basket)? Repasando el resto del quinteto moscovita en pista, todos, absolutamente todos, eran mucho más altos que sus pares. ¿Un casi ala-pívot marcado por un base? Fue una canasta fácil y rápida que seguía dando vida al Maccabi.

- Y repito la acción de la canasta decisiva de Rice. Todos recordamos la “no canasta” de Montero en 1996, y todos recordamos también la cabalgada de un lado al otro del campo de Stojan Vrankovic, como si le fuese la vida en ello, para hacer aquel tapón -tarde-. ¿Nadie murió por correr a intimidar a Rice, que tuvo que ser Teodosic el encargado de hacerlo?

Es verdad que fueron un cúmulo de circunstancias que parecen pintar un “mal fario” en el equipo de Ettore Messina, desde aquella canasta de Georgios Printezis. Hay que tener mala suerte, la verdad. Sin embargo, hubo momentos en los que se pudo frenar en seco esa mala suerte y no se hizo. Maccabi, sin jugar un gran partido, con gran, gran inferioridad física, jugó sus cartas, pareció convertir a Alex Tyus en un tipo enorme cuando no es tan alto, y Hickman y Rice en héroes por un día. Eso sí, apoyados en una afición que les hizo creer siempre en sus posibilidades (esa maravilla de animar cuando peor vienen dadas). David Blatt volvió a estar brillante, pese al desacierto de los suyos en ataque. Maccabi Tel Aviv, justo ganador de la primera semifinal.