ARTÍCULO: VALENCIA BASKET, CAMPEONES CON HONORES

ARTÍCULO: VALENCIA BASKET, CAMPEONES CON HONORES

Antonio Rodríguez

No es para menos la alegría valenciana tras el triunfo en la Eurocup. Su recorrido ha sido extraordinario. Y no debiera ser menos su alegría pensando que han avasallado a todos sus rivales. Exceptuando el mal trago que se pasó en la población vecinal de Moscú, Khimki, que realmente eran los verdaderos favoritos de esta competición, lo demás dio la sensación de ser como limpiarse la solapa de la chaqueta. Así de fácil. Pero tras esa facilidad, hay mucho trabajo detrás. Tanto, que lo realizado parece como algo natural. Eso es la perfección trabajando.

Ya tienen plaza para la próxima Euroliga, tras haber jugado en esta campaña como un equipo -puntero- de Euroliga. Aquí no han habido meses malos, baches y dudas sobre su identidad. Valencia Basket ha sido un enorme buque que ha ido siempre al mismo ritmo. Unics Kazan fue totalmente impotente ante la enormidad de su rival. Tras crear dudas al dejar pasar más de una treintena de puntos de diferencia en el partido de ida, dejándolo finalmente en 13, la visita a tierras tártaras fue otra exhibición. Exhibición esquematizada, que punto por punto, muestran el armazón de este equipo entrenado por Velimir Perasovic:

- La competitividad. Dureza mental mostrada por unos y otros. La Liga Endesa es una competición muy exigente. Lo que se nos puede olvidar en alguna ocasión, nos lo recuerdan gente del mundo del baloncesto fuera de nuestras fronteras. Su nivel de exigencia y dureza no tiene parangón con otras ligas en el Viejo Continente y aquí se vio claramente. El nivel de intensidad de Unics Kazan nada tuvo que ver con la del cuadro taronja. Los representantes españoles mordían por cada rebote, defendían como condenados en pos de un error en el tiro, cuyo rebote tenía destino claro: por regla general, Romain Sato. Las defensas del propio Sato o la -magnífica- de Sam Van Rossom, en un gran desgaste sobre Andrew Goudelock, calientan el ambiente en el parquet hasta llegar a parecer el mismo infierno. Nadie llegó a ese umbral de intensidad en los rusos. Ninguno.Ver a Sato frente a Chuck Eidson, es un simple botón de muestra.

- Hablando del propio Andrew Goudelock. La defensa inicial de Van Rossom, con mucha exigencia y dedicación. Las posteriores de Lafayette, que sí arrancaron faltas personales y viajes a la línea de tiros libres de la estrella tártara, le fueron trazando un camino de plantearse hacer su partido, anotar todo lo que pueda a cambio de olvidarse hacer ganar a los suyos, por misión imposible. Algunos tiros tuvieron mucho mérito, así como forzar tiros libres constantemente. Pero nunca le dejaron pensar que podía involucrar a sus compañeros en el juego. Tipos como Voujoukas, estuvieron huérfanos por completo.

- Si la táctica inicial de Unics Kazan era desestabilizar en uno contra uno, ya vieron como les salió rana, juzgando el parcial del primer cuarto (4-17). Son buenos en esa faceta y lo intentaron. Fíjense, por favor, en el posicionamiento defensivo de ese tipo que se mostraba en la zona cuando uno de los rusos intentaba penetrar tras irse de su hombre. Muchas veces era Dubljevic. Otras, era Sato o Lishchuk. Se presentaban y el rival automáticamente cogía el balón con los dos manos…y a inventar otra cosa. Fue un botón de muestra de su extraordinaria defensa del funcionamiento como un reloj. Ajustes precisos, discretos, pero que existen. Son esos motivos por los que uno ve en la banda a Velimir Perasovic irritado, abroncando a uno de los suyos, cuando esto no sucede y el aficionado pregunta “pero, ¿qué le pasa a éste ahora?”. Así de discretos, así de efectivos.

- Vayamos al ataque ahora. Agresividad creo que es la palabra. Sí, es amplia y engloba muchas cosas. ¿La enfriamos, solidificamos y le damos forma? Vamos allá: el bloqueo y continuación iniciado por Sam Van Rossom. El belga no me parece, ni mucho menos, el mejor base del mundo. Pero es un tipo capaz de penetrar para dar el pase al pívot que continúa el bloqueo, a poco más de dos metros del aro. No es lo mismo dar un pase en el corazón de la zona al pívot para que de un paso y para arriba, que darlo a cinco metros del aro. Lo que uno es una bandeja más sencilla de grandes porcentajes, lo otro es una lotería donde se puede “premiar” con tiros más lejanos o con pasos, por ejemplo.

- El acierto en el triple. La tensión en partido y la extrema concentración, a veces dan resultados en forma de acierto. Hubo triples de Pablo Aguilar y Rafa Martínez, que quitaron el hipo. Literal. Y de ellos, hubo un puñado. 12/24 en triples en una final, es una auténtica exhibición. Todo iba martilleando las aspiraciones de los locales el pasado miércoles.

- Justin Doellman. Teníamos que acabar con la estrella del partido, el tipo que anotó 26 puntos. Cuando los rusos pudieron soñar con una reacción casi llegando al descanso, cuyos aciertos les colocaron a 10 puntos de desventaja, Justin Doellman consiguió un triple matador. Ver la cara de concentración del alero de Ohio, de mirada perdida mientras bajaba a defender, tras matar una vez más, era fascinante. Y esto fue el preludio a su tercer cuarto: 12 puntos, imparable en cualquier posición de la pista, durante todo el partido.

Ya lo ven. Cultura del esfuerzo lo llaman. Claro. Eso sí, esfuerzo elegante y con premio, el de la Euroliga el año que viene. Pero nos queda un playoff en la Liga Endesa con este equipo como uno de sus protagonistas. Un equipo que pocos, a pesar de su trayectoria, ven como aspirante. Y huele a ser el mismo caso de aquellos que lograron ser campeones de forma sorprendente, que cuando repasas su recorrido a lo largo de la temporada, entiendes por qué quedan campeones. Aquí les presento un candidato más al título. Sí, candidato con mayúsculas. Y con todos los honores, por supuesto.