ARTÍCULO: DIARIO DE MANNHEIM (Capítulo 05)

ARTÍCULO: DIARIO DE MANNHEIM (Capítulo 05)

Antonio Rodríguez

Photo: Albert Schweitzer Tournament.

Para el próximo Lunes, hablaremos del desarrollo de las semifinales y de la final. En días sucesivos, tocaremos quienes parecen ser las futuras estrellas del baloncesto, sobre todo a nivel continental, porque la verdad es que en este torneo de 2014, pocas, muy pocas han sido las estrellas fuera de Europa que se han asomado. El que no haya selecciones como Brasil o Australia en liza, han dejado a este campeonato un poco huérfano.

Es cierto que una de las mayores estrellas fuera del nuestras fronteras europeas que haya visto a lo largo de mis años en este torneo, se dio en la pasada edición, y curiosamente en la selección china. En ella se encontraba un pívot de 2.16, con tan sólo ¡16 años!, llamado Zhou Qi, que hacía todo, y todo tan bien, que me aventuré a decir que si no sufre en un futuro problemas de lesiones, sería una estrella mundial a no mucho tardar. Actualmente milita en el Liaoning Youth y sigue pintando como el fenómeno que se nos mostró (nada que ver con el Wang Zhizhi al que comparan algunos). Porque además, éste tenía el espíritu competitivo de los jugadores de países elitistas en baloncesto: se enfadaba con sus compañeros, con los árbitros, mostraba gestos de rabia y furia a cada acierto…nada que ver con la frialdad de sus compatriotas.

Photo: Albert Schweitzer Tournament.

Y en el baloncesto chino me quiero detener en este artículo. Ya avisamos en este campeonato de Mannheim hace dos temporadas, que fallan en su carácter, que se dejan remontar veintitantos puntos ante Australia para perder un partido, cuando lo estaban bordando. Que culturalmente, parecen carecer de ese gen competitivo que hace falta sacar punta para ganar en las grandes competiciones. Que siguen perdiendo por una veintena de puntos de diferencia o más (contra España estos días, perdieron casi por 30), marcadores muy lejanos del baloncesto que tienen en sus cuerpos.

La evolución del baloncesto chino, a juzgar este torneo como escaparate de sus nuevas generaciones, ha sido una sucesión de apuestas que han dado lugar a un producto actual realmente atractivo. A los jugadores pequeños de mucha rapidez, tiro y poco más, de repente trajeron físicos descomunales que de jugar a baloncesto, más bien poquito. No obstante, dieron otra vuelta a la tuerca del experimento y en 2012 y en este 2014 parecen haber acertado con la receta.

Los jugadores chinos en la actualidad -los seleccionados aquí-, parecen ser sacados de la misma factoría que sus gimnastas o sus saltadores de trampolín. Al margen de los físicos que ya seleccionan en hombres altos, muchos de ellos tienen unos gestos técnicos tan perfectos, que parecen sacados de una reiteración en la ejecución del movimiento de una y otra vez, de no moverse hasta que no les salga de forma correcta. En el baloncesto que vivimos, donde las cualidades físicas están primando por encima de la técnica en muchos casos, donde en Estados Unidos, muchos chicos de high school son ensalzados al nivel de estrellas por las habilidades físicas que les acompañan, muy por encima de sus conocimientos técnicos, es un “rara avis”.

Photo: Albert Schweitzer Tournament.

En China sí parecen contar con la paciencia como para trabajar a los niños técnicamente. Parece como si fuera la escuela yugoslava o la soviética de hace 40 años. Les trabajan las piernas, como para poder apreciar que sus desplazamientos laterales son perfectos, que la colocación de balón en sus “triple amenaza” es la más correcta, que cuando fintan un tiro realmente elevan los brazos con el balón para hacerlo perfectamente creíbles, y que el bote va siempre antes del paso en sus arrancadas. Sus pívots se manejan francamente bien, cuentan con algunos muy altos (un caso llamativo es el niño que el próximo martes cumple 16 años, con 2.10 de estatura), cuyos movimientos son notables para su altura y edad. O Hao Fu, un chaval de 2.06 que el próximo agosto cumple 17 años, y que tiene una fuerza y unos movimientos de pies, muy, pero que muy parecidos a los de Willy Hernangómez. Sus bases cuentan con un gran tiro exterior, también. Y a mí, quien me encandila es un escolta llamado Liao Junming, que el pasado martes cumplió 17 añitos, de 1.91 de estatura y que exceptuando su mecánica de tiro, a la que tienen que suavizar en su ejecución, porque aún no es buena, no he visto gestos tan perfectos en un jugador exterior desde hacía mucho tiempo.

¿Sus carencias? Sobre todo dos aspectos: no tienen buenos bases directores (suelen ser más anotadores) y el ya comentado, lo que lleva al traste todas sus aspiraciones de conseguir logros, su falta de, digamos ‘apasionamiento occidental’. Hoy día, el baloncesto de élite exige apretar los dientes en muchos minutos y no, como una buena gimnasta o un saltador de trampolín, la muestra de unos movimientos perfectos en su deporte. Cuando consigan eso, no sé si dentro de 10 ó 20 años, que todos se echen a temblar.