ARTÍCULO: DIARIO DE MANNHEIM 2014 (Capítulo 03)

ARTÍCULO: DIARIO DE MANNHEIM 2014 (Capítulo 03)

Antonio Rodríguez

La megafonía anuncia una falta personal de un jugador español. Se calla y de repente, con el speaker, todo el pabellón en silencio, al único al que se le oye es a Manuel Aller, seleccionador español, gritando a uno de sus jugadores, terminar una frase: “…¡hostias! ¡Que no van a pitar ni una!”. Se le oyó claro y nítido, en todo el recinto. Este fue un momento que definió uno de los partidos más extraños y delirantes que haya podido ver en mi vida. Al que enfrentó a España con Estados Unidos.

¿Recuerdan el capítulo 2 cuando hablé del Alemania-Turquía? Tuve que reconocer que no había visto un arbitraje así en mi vida. Pues al principal -evitaré dar cualquier nombre-, se le designó para el decisivo España-Estados Unidos, el que nos daba posibilidades o nos negaba el paso a semifinales. Una cosa estaba muy clara: sabíamos a lo que nos exponíamos. Aller lo dejó claro delante de todo el pabellón. Y con esas cartas, aunque eran las peores para enfrentarse a los americanos, había que jugar.

El guión fue el esperado. ¿Se pueden imaginar un partido de baloncesto en el que no se pite nada, en el que predomine la filosofía del “sigan, sigan”? Pero cuando digo nada, lo que quiero decir es que se reparta hasta doler, que se empuje, que se den palos, que se hagan faltas tácticas en medio campo ¡y que no se pite nada! No, no hablo de arbitraje parcial para un equipo. ¡Que va! Que sea así igual para ambos, como un modelo hilarante de arbitraje. Eso era lo que se esperaba y eso es lo que vimos, hasta ver la sorna, risas y gestos incrédulos de todos los periodistas allí congregados. Los españoles han tenido oportunidad hoy de repartir “cera” como en sus vidas lo habían hecho -ni lo van a hacer- y no les pitaban nada. Y los americanos, más acostumbrados a ser físicos que los nuestros, ni les cuento: desplazamientos laterales en claras faltas para evitar penetraciones, manotazos en el brazo tirador, cualquier artimaña en el rebote, avasallar en la lucha por el rebote, desplazar dos y tres veces a Marc García en sus entradas a canasta…allí todo el mundo seguía, porque el juego no se interrumpía.

Marc Bauzà (Foto Albert Schweitzer Tournament)

Todos tenían claro que ese iba a ser el “decorado”. Por eso, Manuel Aller apenas protestaba en la banda, sino que exigía más agresividad y dureza en los suyos, porque si no, no sobrevivirían. Y he de reconocer que para los chavales, ha sido una experiencia única, pensando fríamente quizás hasta positiva, como no han tenido otra. Ante los empujones, había que mantener el equilibrio, no desconcentrarte ni protestar, ser más duro aún, no amilanarte, tener una fe y convencimiento absoluto de todo lo que se hace…y los nuestros han cumplido con creces. Se sobreponían a cualquier adversidad y digamos que se han hecho respetar. Han tenido que jugar como gladiadores. Y aunque hayan sido derrotados (64-69) y con ello, perder el pasaporte para semifinales, este partido no lo van a olvidar para el resto de sus días, porque se consagraron como, no solamente tipos competitivos, sino tipos duros. Los que más.

Iniciaron el partido Francesc Iturria, Marc García, Carlos Martínez, Marc Bauzà y Yankuba Sima. Los primeros parciales fueron estadounidenses. Ellos tienen un base anotador, buen lanzador exterior, llamado Shavar Newkirk (próximo año en St. Joseph’s), que mantiene esa delantera, junto con sus pívots cargando el rebote, sobre todo el más fuerte, Tim Delaney, un chico de 2.06 que se ha comprometido para recalar en 2015 en la universidad de Villanova, o desde el banquillo, otro interior muy rocoso, Elijah Burns (aún no decidido, aunque ofertas de reclutamiento de Notre Dame y Seton Hall), que no tenía muchos miramientos para lanzarse sobre quien hiciese falta. Con ellos, se alejan 12-21 en el electrónico en el primer cuarto.

En esos minutos, Marc García, que intentaba llevar el protagonismo anotador, comenzó un recital de entrar a canasta, de superar a sus rivales en uno contra uno, finalizando con la derecha, con la izquierda, con suspensiones cortas (17 puntos en la 1ª mitad). Grandes momentos que fueron reduciendo la diferencia yankee hasta que a falta de 06:15 para el descanso, España se situó por delante por primera vez (24-23). Como es norma en los americanos, la zona planteada en el segundo cuarto por el equipo español, surte efecto. Se lían con ella. Marc sigue a lo suyo, en un ejercicio de concentración máximo, porque a nada que podía sortear los primeros ‘hachazos’ rivales en su entrada a canasta, ya podía entrar algo más cómodo. Y si todo esto era posible, si seguíamos yendo por delante (28-23 con una entrada de García, en unos momentos pletóricos), era porque nuestros jugadores se pintaron definitivamente la cara con colores de guerra, iban a la batalla del rebote con todo y se sacaba el balón con extremada rapidez. La brega de tipos como Yankuba Sima y Marc Bauzà para asegurar el tablero y poder sacar esos balones, tuvo un valor incalculable, ayudados por el resto, porque hubo muchos rebotes largos. Bauzà, el pívot del FIATC Joventut, es muy fuerte, pero Sima, aunque de brazos muy largos, es más liviano de peso y tuvo que sacar todo el carácter para hacerse valer. Con un palmeo de Yankuba Sima -que disfrutó de tres mates tras recibir balones doblados en el segundo cuarto-, se repetía nuestra máxima ventaja de 7 puntos: 35-28, para llegarse al descanso con 37-32. La metamorfosis y el doctorado de nuestros representantes en esta batalla y nunca mejor dicho, era algo ya cristalizado. Se habían adaptado al medio y a estas circunstancias tan extrañas de partido de no lamentarse de nada y seguir y seguir, porque no se iba a parar el juego por ninguna falta.

Yankuba Sima (Foto Albert Schweitzer Tournament)

La salida en la segunda parte fue nuestro único borrón, que acabó sentenciándonos. Nos salimos algo de nuestro guión establecido en ataque y los americanos jugaron con un poco más acierto. Lograron un parcial de 0-12 y situarse con ventaja en el marcador 39-44, estabilizándose la desventaja en los minutos posteriores en esos baremos. Con una muy meritoria canasta de Marc García sobre la bocina final del tercer cuarto, dejando el resultado en 49-52, se seguía teniendo fe, pero cada vez menos fuerzas. García, que no tuvo problemas en la espalda (charlando con su padre Manel, me contaba que no se trata de ninguna lesión. Simplemente que el chico retiene gases que le oprimen partes de la espalda, produciéndole el dolor que vimos y molestias en su movilidad. Le deben controlar mucho la alimentación para que no producir esos gases), se le notaba ya bastante cansado. Así, quienes tuvieron que tomar el relevo fueron nuestros pívots, Yankuba Sima y Marc Bauzà, casi los únicos que utilizamos en este campeonato y que debieron asumir un protagonismo al que no están acostumbrados en este equipo nacional, pero que eran conscientes que se les necesitaba. La valentía de Bauzà entrando a canasta desde poste bajo (17 puntos, 10 en esta segunda parte), y la brega del jugador de la academia canaria, seguían manteniendo a España en partido.

Estados Unidos, que al fin encontró acierto en el lanzamiento exterior, con algunos triples consecutivos, nos dieron a falta de unos 5 minutos una estocada casi definitiva (52-61 a falta de 05:45, cuando Manuel Aller solicitó tiempo muerto) y la necesidad de quitar la zona. Aunque nos fuimos acercando a 3 puntos (62-65 a falta de 01:20), las posibilidades de unas semifinales se esfumaron con el definitivo 64-69 y nuestros jugadores exhaustos. Eso sí, mostraron una gran valentía, madurez mental, hambre por competir y ganar y gen ganador. Al final, nos olvidamos del arbitraje (que sí es cierto que en su misma línea, en el último minuto los grandes beneficiados fueron los americanos, a los que se les permitieron también claros pasos que de forma incomprensible eran señalados a los españoles) y nos quedábamos con el lamento de esos primeros minutos del tercer cuarto (aquí, estadísticas del partido). Hoy, a las seis de la tarde, espera Ucrania. Esperemos que tal esfuerzo físico, no pase factura.