ARTÍCULO: DIARIO DE MANNHEIM 2014 (1º capítulo)

ARTÍCULO: DIARIO DE MANNHEIM 2014 (1º capítulo)

Antonio Rodríguez

Abandonar un Madrid terriblemente lluvioso y encontrarme con un Mannheim soleado, no debería sorprenderme, pero lo sigue haciendo. Desde el aeropuerto de Frankfurt, pasar por las autopistas flanqueadas por las plantaciones de espárragos, el producto más abundante y típico de la zona, es indicio de que también se llega a tierra de baloncesto: la de Mannheim y su torneo Albert Schweitzer. Por ser Lunes y tercer día de jornada, rápida aclimatación al nuevo medio, búsqueda de acreditación y al pabellón, para ver las primeras evoluciones del primer encuentro de la jornada, el ya iniciado Inglaterra-Suecia y ver que el base del Barça B, el sueco Ludvig Hakanson, ya tiene galones. No obstante, es de los pocos casos que repite torneo, pues siendo aún cadete hace 2 años, era uno de sus bastiones en la última edición de 2012.

Pero con mi buen amigo Paco Sañudo, tipo que fue enlace de la organización del torneo durante más de 20 años con las selecciones españolas que aquí se paseaban, nos fuimos al otro pabellón, el de Viernheim, para presenciar un Ucrania-Chile, que no dejaba de ser el preludio del España-Italia. Poder ver en directo por primera vez a Marc García, el alero de nuestro combinado nacional, que dio toda una exhibición el primer día con 28 puntos, representante del F.C. Barcelona, era uno de los grandes atractivos.

Lo que no me imaginaba es que los italianos, competitivos siempre, duros, intensos…italianos en definitiva, tuviesen un plantel sin hombres altos -como siempre-, pero de tanta calidad -como nunca. Al menos desde el 2006 que me presento a cada cita-. Simplemente, no pudimos con ellos (67-83) por su calidad y su tremenda organización.

Marc García en entrada a canasta

Por los nuestros empezaron Sergi Costa (FIATC Joventut), Carlos Martínez (Laboral Kutxa), Marc García (F.C. Barcelona), Marc Bauzà (FIATC Joventut) y Yankuba Sima (CBA, Academia canaria de baloncesto). Y comenzamos con dudas, imprecisiones y permitiendo a nuestros rivales muchas penetraciones, nos superaban en uno contra uno y Manuel Aller, nuestro seleccionador, a pedir tiempo muerto en el minuto 5, porque íbamos con una desventaja de 7-14.

Los ‘azzurri’, cuyo delegado de equipo es nada más y nada menos que el afamado -y siempre bronco jugando- Roberto Premier, con cuatro jugadores permanentemente abiertos, se exhibían con una gran movilidad. No hay ningún alto claro entre ellos y se iban intercambiando en todas las posiciones. Movimientos rápidos de balón, jugar mucho con el poste alto que alternaban de forma permanente y lograr posiciones muy óptimas de lanzamiento, era su tarjeta de visita. Inteligentes, trabajados y rápidos. Nos sacaron numerosos contragolpes en el primer cuarto. Dicho brevemente, nos dominaban (9-18 a falta de 03:40).

Pudimos recuperar con acciones de pundonor, apretando un poco más en defensa y con un punto más de velocidad, hasta empatar a 22, en los últimos instantes del primer cuarto. Marc García, aquejado tras el primer partido, según me contaron de unos dolores en la espalda, no jugó en la segunda jornada frente a China y fue probado en este tercer envite ante los italianos. Y a pesar de no estar muy acertado en los primeros minutos, sí que lució agresividad y pundonor (14 puntos, 4/14 en tiros de campo) hasta que el cansancio y el dolor permanente en la espalda hicieron mella en él, empeorando porcentajes de lanzamiento. Marc es un escolta de 1.98 de estatura, nacido en 1996, con mucho talento. De acciones fáciles y buenos fundamentos, prolífico anotador. Eso sí, cada vez que iba al banquillo, debía ser tratado, tumbado en el suelo, por el fisio del equipo.

Carlos Martínez iniciando contragolpe

Sin él, parecía que faltaba una brújula ofensiva. Por momentos, el pívot de la academia canaria Yankuba Sima, anotaba en flashazos. Por momentos lo hacía el alero estudiantil Jacobo Díaz (13 puntos), pero sin ninguna continuidad. En defensa, estuvimos a expensas del orden y el acierto de nuestros rivales, que tenían dos aleros altos de muchísima calidad: Daniel Donzelli (19 puntos), con una movilidad y capacidad anotadora en cualquier punto de la cancha, junto a otro alero más pequeño, Alberto Cacace, pero más rocoso también, que cuando ganaba la posición bajo el aro, recibía y anotaba con facilidad. En las postrimerías del segundo cuarto, se impide la circulación de balón, se roban pases, salimos al contragolpe y con un triple sobre la bocina, al descanso conseguimos una mínima ventaja, 36-35.

En la segunda mitad, se sigue manteniendo la dirección de Pablo Pérez, el base de Valencia Basket que se unió a última hora a la selección tras la lesión del base de Unicaja Francis Alonso. Sin embargo, aquí pudimos asistir a la exhibición del base italiano Federico Mussini, del Reggio Emilia. Atención a este chaval, un base de 1.82, muy liviano de peso, que tiene baloncesto en su cabeza a quintales. ¡Qué delicia de jugador! Vale que estuvo acertadísimo en el lanzamiento (25 puntos, 4/6 en lanzamientos triples), pero tiene una capacidad de ordenar, de liderar y de anotar, que le hacen parecer futura estrella. Tuvo en jaque a toda la defensa española, se iba de su par, penetraba sin que nuestros pívots acertaran a detenerle en suspensiones cortas, anotó triples tras paso atrás y bien defendido que quitaban el hipo y, en definitiva, lo que dio fue un recital que arrancó asombros y aplausos entre la concurrencia. No se pudo luchar frente a ello. Italia logró 24 puntos en el último cuarto, donde la mayoría llevaron su sello o los generaba. Es el jugador más impactante que me he encontrado hasta la fecha.

España en los últimos minutos, a pesar del pundonor y lucha, no creía en sus posibilidades y por eso, la derrota fue más abultada de lo previsto inicialmente, con el ya mencionado 67-83. A partir de ahora, tras un día de descanso, comenzará la segunda fase, en la que nos enfrentaremos el miércoles a Estados Unidos, buscando las semifinales.