JUGADOR ACTITUD AZUL: KRISTAPS PORZINGIS (CAJASOL)

JUGADOR ACTITUD AZUL: KRISTAPS PORZINGIS (CAJASOL)

Antonio Rodríguez

Durante esta semana, uno de los comentarios más manidos ha sido la irrupción de este chico de 18 añitos cumplidos este 2014, llamado Kristaps Porzingis, en su partido ante el Real Madrid. 18 primaveras de un chaval que es capaz de anotar 20 puntos en 20 minutos de juego en el Palacio de los Deportes madrileño. Si recuerdan, hablamos de él en estas páginas por primera vez, precisamente en la misma visita de su club, el Cajasol, que realizó al Real Madrid en el mismo escenario la campaña anterior, siendo incluido en el “10 momentos, 10”. Aíto García Reneses le dio la oportunidad de jugar unos minutos, y la movilidad y rapidez de este chaval tan espigado, llamó poderosísimamente la atención en sus primeras evoluciones. Ni tuvo tiempo ni oportunidades para brillar en estadísticas aquel día, pero el impacto fue inmediato. Como Balvin, como Radisevic o Burjanadze, esta parecía ser una nueva joya del conjunto cajista y de lejos, parecía el mejor.

Una temporada después, todos los medios lo citan como uno de los mejores proyectos europeos. En el ranking de los futuribles para la NBA, lo pusimos como uno de los más destacados. Lo es. Su edad puede llegar a asustar para lo que es capaz de hacer. No pretendo ni intento hacer comparaciones con nadie. Físicamente, seréis vosotros quienes buscaréis el ‘parentesto’ a un chaval rápido que mide 2.12, con brazos larguísimos y endiablada rapidez, que nació en la ciudad letona de Ventspils. Lo que sí les puedo decir, lo que ya es.

Kristaps Porzingis es un ala-pívot que corre la pista de forma fantástica. Que es capaz de hacer cambios de ritmo y de dirección como si fuese un base, con y sin balón. Porque su talento le hace poder botar en tales acciones como para irse de cualquier par por velocidad, en uno contra uno, situación que prodiga bastante, por cierto. Su falta lógica de peso le hace preferir un juego abierto para asesinar con su lanzamiento exterior (2/3 en triples el pasado Domingo), cortes finalizados en tiros cortos o “alley-oops”, o el mencionado uno contra uno.

Es cierto que, tras un muy notable arranque esta temporada, pude intuir problemas en su rodilla. Las delicadas atenciones que tenía en los calentamientos de los partidos, vendándole de forma aparatosa su rodilla izquierda y ver limitadas sus acciones, sobre todo su rapidez, me hicieron pensar que algún problema tendría. En el Palacio, su rodillera era mucho más discreta, sus movimientos más naturales y explosivos, y así tuvo oportunidad de brillar. Problema solventado.

El chico intimida, aunque lo hará mucho más cuando coja experiencia y mejor colocación en tareas defensivas. Cuestión de tiempo. Y con esos brazos interminables, puede alcanzar un balón suelto, hundirlo en la canasta en forma de mate y cambiar la dinámica de cualquier partido. Porzingis es, en definitiva una joya de jugador, un regalo de 18 años que podemos contar en Europa, en este caso en la Liga Endesa de la mano del Cajasol, a cuyo director deportivo, Juan Llaneza, estoy convencido que le harían los ojos chiribitas la primera vez que le vio jugar.

Claro, los medios de comunicación hablan del posible desembarco futuro del letón a uno de los equipos grandes del continente, sobre todo españoles. Es la lógica cantinela acaecida desde el principio de los tiempos, de buscar de forma permanente “novias” a nada que despunte y que nunca gusta al poseedor de tan preciado tesoro. De momento, es propiedad de Cajasol y está en manos de Aíto García Reneses. Porzingis tiene un promedio de 6.2 puntos y 47,8% en tiros de campo, en los 14 minutos que disputa. Escasos debido a su inexperiencia, ya que le hacen cargarse con faltas personales más rápido de lo deseado. Es normal. Pero que en la actualidad, es un regalo para los ojos de cualquier aficionado, para los esquemas de cualquier -y digo cualquier- equipo de la Liga Endesa, no les quepa la menor duda. Disfrutémosle, esté donde esté. Porque, ¿saben dónde está ahora jugando? En la Liga Endesa.