JUGADOR ACTITUD AZUL: OMARI JOHNSON (C.B. VALLADOLID)

JUGADOR ACTITUD AZUL: OMARI JOHNSON (C.B. VALLADOLID)

Antonio Rodríguez

Reconozco que siempre tuve intriga por este jugador. Junto a Iván Martínez y Haritopoulos, es el único hombre que se mantiene en la plantilla del C.B. Valladolid, que ha disputado las 25 jornadas de la Liga Endesa. Un jugador que ha visto desfilar hasta 18 compañeros diferentes durante los partidos, que en ocasiones, debiera hacer un ejercicio de memoria para recordar sus nombres. Seguro. Alguien que con su sueldo, que para nada debe ser alto, ahí le tienen combatiendo a cada partido.

Omari Johnson es un tipo que para jugar como hombre interior, como “4” más concretamente, es bastante liviano de peso e incluso bajo de estatura. 205 centímetros y muy poquito peso para estar compitiendo con los ala-pívots que circulan por la competición. Que sabe que defendiendo en poste bajo, al choque no suele aguantar a su rival por su falta de peso comentada; que ganar una posición en el rebote se convierte en una tarea tan ingrata por las envestidas que puede recibir, que parece que lo mandan a un caballo de torturas. Pero ahí le tienen. Salta a la cancha, convencido de realizar su papel y le ven intentando aguantar a su par como buenamente puede, esforzado, intimidando, reboteando y haciendo su trabajo defensivo de la manera más digna posible.

En ataque, esas carencias registradas en defensa, las utiliza en ataque, traducido en velocidad, para poder irse en uno contra uno a campo abierto, o lanzar tiros exteriores, que sin ser un excelso tirador, tiene un correcto 33 % en triples. Es el máximo reboteador de su equipo, con 5.8 capturas de promedio e intenta tener la mayor eficiencia ofensiva, con 11.8 puntos de media (tan sólo, superado en su equipo por Danilo Andjusic) y un más que decente 54 % en tiros de 2 puntos. De hecho, esos 11.8 puntos, han sido incrementados en las últimas jornadas, por un 14.9 puntos, exactamente en las últimas 6.

Y ahí está. Sale con una fe terrible a cada partido. Conocedor que lo más probable es que su equipo pierda. Conocedor que en más ocasiones de las que quisieran, han sido apalizados. Y su profesionalidad la muestra saliendo a la cancha a jugar, a intentar dar el máximo rendimiento, a competir y a ayudar lo más posible a los suyos, al margen de lo que puedan encajar, de los golpes que pueda recibir, de los balones que tenga que disputar por el suelo -unos cuantos- sin importarle tirarse y enfangarse en la tarea. Ricard Casas lo tiene como su valedor interior ante la baja ya definitiva de Sinanovic del club, y Omari Johnson juega. Juega al baloncesto. Porque le pagan, porque se dedica a ello. Todo un profesional.

La última victoria del C.B. Valladolid frente a La Bruixa d’Or (88-76) me propició una terrible alegría por intentar adivinar lo que puede sentir este hombre, trabajador incansable, de discretos fundamentos, pero sí rápido y con buen control del cuerpo, cuando cuajaron la tercera victoria de la temporada en el conjunto pucelano. Porque él está desde el principio, sufriendo más que disfrutando de esta extraña temporada, pero buscando en la actualidad, con sólidos cimientos de esfuerzos, una carrera futura a la que relanzarse. Por fe y convencimiento en lo que hace, por ACTITUD, en este caso ACTITUD AZUL, no va a faltar. Incansable, Omari Johnson se ha ganado un hueco en esta sección más que nadie, puesto que sin estar llamado a la gloria ni a las luces, su travesía en la Liga Endesa con todos sus condicionantes, es para otorgarle el premio de nuestra mención aquí.