ARTÍCULO: IBEROSTAR TENERIFE O LA VICTORIA DE LA ALEGRÍA

ARTÍCULO: IBEROSTAR TENERIFE O LA VICTORIA DE LA ALEGRÍA

Antonio Rodríguez

Pocas veces he visto un equipo con la tranquilidad de Iberostar Tenerife. Tranquilidad para trabajar -que no pachorra- con lo que tienen, dando confianza al bloque que construyeron desde hace algunos años ya, confiando en la gente que lo sacaron a flote y que lo va manteniendo con éxito. Y todo ello dirigido por “El hombre tranquilo” junto a la pista, su entrenador Alejandro Martínez, que maneja el rumbo deportivo a su manera, tan vivaz y atractiva para el aficionado. Esta tranquilidad hace trabajar sin muchas alteraciones, saboreando los buenos momentos (la excelente primera vuelta del equipo) y renovar a esa pieza tan criticada en el mundo del deporte como es el entrenador, puesto de trabajo que en el 95 % de los casos, acaban echando de la empresa, a pesar de una mala racha de derrotas, afirmando con un apretón de manos y una rúbrica firmada el “seguimos contigo”.

Claro, todo esto le hace tener un sabor especial al conjunto lagunero. Y es que desde el pasado 3 de Enero, tras derrotar al Cajasol, solamente habían cosechado derrotas. 11 en total, incluyendo ese magnífico premio de la participación en la Copa del Rey malagueña. Y eso hace mella y deja huella, más que en la clasificación, en la mentalización de los jugadores. Y eso que Alejandro Martínez siempre respondía “estamos bien”. La victoria que consiguieron ante sus vecinos de Herbalife Gran Canaria (72-68) es la de la alegría, porque cuando el gesto de la decepción tras una derrota se repite de forma copiosa, aunque se afronte la siguiente semana con optimismo, es algo que no deja de ir lastrando.

Y lo más curioso que esta “victoria de la alegría” llegó cuando peor pintaban las cosas en un partido ante un rival puntero en la clasificación. En el tercer cuarto, con una canasta de Eulis Báez, Alejandro Martínez solicitó tiempo muerto, porque se encontraban en una situación que pintaba otra nueva derrota. No solamente no anotaban con fluidez (llevaban 39 puntos en el minuto 25), sino que la desventaja era de 17 puntos (39-56). En estas circunstancias es cuando se resopla, porque aquí pesa la losa de las derrotas anteriores. Y aquí sí es donde el “estamos bien” de su entrenador, asumimos que tenía que ser cierto, puesto que remontar una faena tan complicada, o estás en condiciones mentales y tienes convencimiento, o es imposible.

Lo cierto es que, a partir de ese momento, a Herbalife Gran Canaria le sucedió algo extraño. A saber: un triple cómodo fallado por Beirán, un balón que pierde Newley intentando doblar a Tavares, una entrada de Bellas que se sale, rebote ofensivo; un triple de Báez fallado, rebote ofensivo; una fácil entrada de Newley que también falla… era como si de repente hubiesen colocado un tapón en la canasta tinerfeña. Y desde a falta de 05:36 hasta que restaban 01:42 para el final del tercer cuarto, con un mate de Nacho Martín, no fueron capaces de añadir puntos en su casillero. Se vieron inmersos en una nebulosa de ideas y de falta de puntos, que acabó en un suicidio colectivo entre sus jugadores. Miren estos números.

  • Fallaron sus 7 últimos intentos triples en el tercer cuarto.
  • Fallaron sus ¡12! lanzamientos triples del último cuarto
  • En cambio, su porcentaje de 2, correcto (4/9 en el último cuarto), quedó casi inédito.
  • Como inédito fue que ni tan siquiera lograran acercarse a la línea de tiros libres en este último cuarto.

Una locura de lanzamientos triples, con 19 errores concatenados en un ejercicio de insistencia ejercitando tal tiro (8 puntos en el último período), les hundió. Bueno, eso y que Iberostar tenía ese espíritu para remontar. Espíritu personalizado en la figura de Nicolás Richotti, que con 23 puntos y mucha agresividad, hizo creer al resto de sus compañeros que sus dígitos negativos, acababan allí. Y los demás se contagiaron, sobre todo los aficionados, apesadumbrados cuando veían sobre sus cabezas los 17 puntos de desventaja anteriormente referidos. Un alivio, una tranquilidad, una alegría el saber romper esta racha negativa. Además, ahora llegan nuevas esperanzas en forma de fichajes. Las de dos hombres con categoría más que contrastada en nuestro baloncesto, como son las adquisiciones de Daniel Kickert y Carl English. Este próximo fin de semana viajan a Badalona. Su cara será distinta. Eso sí, la tranquilidad, la misma de siempre.