EL EQUIPO DE LA SEMANA: VALENCIA BASKET

EL EQUIPO DE LA SEMANA: VALENCIA BASKET

Antonio Rodríguez

El debut en la Fonteta de Pablo Aguilar era noticia. La ovación cuando saltó a cancha por primera vez, tras más de cuatro meses de baja (desde el 10 de Noviembre), presentándose nuevamente ante su afición, así lo corroboraba. Alentador en un equipo, que a pesar de tener que transportar las victorias en carretillas, por no poder llevar todas las que tiene bajo el brazo, cuenta con una demanda tan brutal de hombres altos, rémora arrastrada a lo largo de toda la temporada. La mala suerte se cebó el pasado domingo con Valencia Basket, no solamente con la lesión de Serhiy Lischuk, sino que Juanjo Triguero tenía un dedo dislocado con un esguince, con lo que era una baja más en el debe del equipo. Por todo ello, la aparición de Pablo era tan esperada en La Fonteta. A falta de minuto y medio para la finalización del primer cuarto, entraba en cancha, por primera vez ante su afición en este 2014. La ovación fue cerrada. La mayor apuesta del club, el jugador internacional, por fin volvía a ser partícipe en la pista también.

A falta de 03:50 para la finalización del 2º cuarto, cuando Pablo Aguilar llevaba casi un cuarto en pista, recibió en poste alto, tanteó una defensa poco convincente de Jayson Granger y decidió penetrar a canasta. Por el camino vio la única amenaza de Fran Vázquez, a cierta distancia, con lo que decidió entrar hasta el final y cogiendo todo el impulso posible, realizó un mate con la izquierda, cuyo mejor homenaje es la fotografía que aquí les mostramos. El ala-pívot granadino, por fin, había vuelto.

El mate de Aguilar, no solamente es una de las jugadas de la jornada, máxime con los condicionantes de ser un nuevo baluarte para la plantilla de Velimir Perasovic, sino que también es, de cara al aficionado, una manera de justificar una entrada, una tarde de baloncesto delante del televisor, una acción de gran belleza física y técnica, perlas que nos ofrece este juego y que define la atracción que sentimos hacia él. Vuelve a mirar la instantánea. Encierra todo lo excelso que encierra el deporte de la canasta. Acciones que al otro lado del charco serían motivo de adorno con todos los sponsors posibles, al margen de la excusa para hablar a lo largo de los siguientes días en crónicas e informativos como un motivo más de esperanza entre los valencianos, inmersos en quizás la etapa más brillante de su historia. No solamente en la Liga Endesa, sino encarando una nueva ronda de la competición europea ante el Alba Berlín, aquel equipo al que ya derrotaron en Vitoria para llevarse tal título de la Eurocup, sino con el subidón de haber dejado en la cuneta a un equipo con más presupuesto y jugadores de mayor calidad, pero menos espíritu, como es el Khimki moscovita.

Hablar de espectáculo. Creo que es una manera apropiada de evaluar un partido como el del pasado domingo (91-83). Unicaja mostró todas sus calidades, aún quedándose rezagado en el marcador, porque volvía a la carga como esos cómics del maravilloso Ibáñez (que el día anterior cumplió años, por cierto), donde los personajes Mortadelo y Filemón, tras mil trastadas, vuelven una y otra vez, una y otra vez a la carga en su empeño de atrapar al ganster de nombre estrambótico. No se puede negar que al bueno de Joan Plaza, en su silencio, se le iba poniendo cara de “Super”, pero que su equipo siempre estuvo en partido, algo muy meritorio ante los arreones locales. Espectáculo es también ver cómo por un balón suelto, hasta cuatro jugadores rodaron por el suelo (la otra fotografía da testimonio de ello), en una posición, también casi de cómic, para que sea Dubljevic quien se hace con el posterior tesoro, sacar un contragolpe que finalizó con un mate de Romain Sato en “alley-oop”. Una canasta más para completar los 91 puntos de Valencia Basket. A ese nivel siguen.

Y entre falleras y ambiente festivo, ganas de disfrutar con el equipo, de unos jugadores muy receptivos al ambiente y euforia de los aficionados, que tienen todo el derecho del mundo a tenerla, se llevaron otra victoria. Ya saben, lo de la carretilla. Otra cosa que Velimir Perasovic siga hablando de trabajo y cautela, que los dolores de cabeza ante las bajas, buen que los sufre en su silencio, pero los sufre. Por todo ello, a este Valencia Basket, le etiquetamos una vez más como el equipo de la semana.