ARTÍCULO: LABORAL KUTXA Y SUS NUEVOS-VIEJOS CONDICIONANTES

ARTÍCULO: LABORAL KUTXA Y SUS NUEVOS-VIEJOS CONDICIONANTES

Antonio Rodríguez

De alentador debiera etiquetarse la pasada semana del Laboral Kutxa. Cuando pocos lo esperaban, la meritoria victoria en cancha del peligroso Panathinaikos (61-68), en el mismísimo OAKA, ha dado paso, primero a montar la marimorena en ese grupo de la Euroliga y segundo, para reivindicarse nuevamente como los que siempre han sido: competidores de élite. Y en esas, de subidón, en poco más de 36 horas, se enfrentaron al FIATC Joventut, a los que derrotaron ya en dos cuartos (52-32 al descanso), para finalizar con un 100-71 que les resucita.

El equipo de Sergio Scariolo está viviendo su momento más maduro de la temporada, a pesar de las diferentes y turbias fases que ha ido atravesando a lo largo de esta temporada, sea en la Liga Endesa, sea en Euroliga. Y una de esas fases más recientes, como todo el mundo bien sabe, llegó con la venida de Lamar Odom a la capital vitoriana, y ahora de vuelta a Estados Unidos por un tiempo que aún nadie sabe. Un fichaje tan mediático como este, siempre es proclive a una metamorfosis en su alrededor: para bien o para mal. Pero algo se remueve. Y en el único partido de Liga Endesa en que el neoyorquino tomó parte, la visita a la Fonteta valenciana, vimos un Laboral Kutxa inseguro, intentando fijar en unos esquemas a su nuevo jugador, esquemas muy básicos por otra parte, puesto que a nivel táctico, apenas conocía nada, y unos compañeros más pendientes de integrarle que de crear su propio juego. Al menos, algunos de ellos.

Lamar Odom, como ya contamos en la crónica de tal debut, fue consciente de cuan alejado está de una forma física decente, y se dedicó a pasar más que a ser un valor por sí mismo. Todo este proceso hizo envolver a la plantilla baskonista en una nebulosa rara y desconocida, de medios de comunicación y de extraña solidaridad sobre una ex estrella del baloncesto en el momento más comprometido de la temporada. Esa nebulosa desapareció al viajar a Grecia, puesto que la ausencia de Odom por sus primeros problemas en la espalda, les hizo a todos y cada uno, reivindicarse como los jugadores que son. Y por ello vimos a un muy notable Heurtel, a un excelente Andrés Nocioni y un brillante, muy brillante Tibor Pleiss, hasta el punto de ser desequilibrante, para desgracia de los helenos. Y el choque liguero ante los badaloneses, fue una continuación de esa reivindicación colectiva de todos los jugadores, que rayaron a un extraordinario nivel, frente a un conjunto con el que se está dando de codazos por obtener plaza de playoffs.

Este proceso reivindicativo y exitoso, cuando estamos cumpliendo dos tercios de la temporada, hace encaminar a los vitorianos lo que resta de competiciones, por la senda correcta. Parecen no necesitar a Odom, pero sí sería de bobos pensar que no necesitan incorporaciones. La marcha del decepcionante Walter Hodge, deja tocada la posición de base en el banquillo. Y claro que necesitan un tipo interior. Y creo que la mejor pieza para completar ese juego interior, ahora mismo, sería un Lamont Hamilton sano. Un tipo que sabe jugar de espaldas al aro como él y que sabe abrirse con la efectividad que siempre brindó en el lanzamiento exterior, ahora sería el jugador ideal. Pero, claro: sano.

De momento, esperemos cómo se solventa el que empieza a ser el “culebrón Odom” y cuanto tarda en recuperarse Hamilton. Pero que Laboral Kutxa tiene la brújula en la mano y no parece muy dispuesto a volver a dispersarse, eso es un hecho. Les prestaremos mucha atención en los próximos acontecimientos.