ARTÍCULO: LAMAR ODOM, DEBUT CON POCAS MUNICIONES

ARTÍCULO: LAMAR ODOM, DEBUT CON POCAS MUNICIONES

Antonio Rodríguez

Lamar Odom salió a calentar con el resto de sus compañeros. Ni antes, ni después. Con ellos. Fue Adam Hanga quien saltó un rato antes a ejercitarse en el tiro en el La Fonteta, cuando restaba como hora y media para el inicio. Ligero calentamiento, rueda de entradas, y a animar a los suyos desde el banquillo al inicio del partido. Y cuando restaban 06:35 para el final del primer cuarto, Odom saltó a la pista.

Inicialmente ocupando la posición de “5”, el otrora astro estadounidense intentó agradar para dar paso a querer ayudar. Sin conocimiento de los sistemas aún, se le buscaban situaciones tácticas sencillas, incidiendo en el poste bajo tras bloqueo, donde pensaba decidir con su corpulencia y sus tablas. Pero ni se iba de su par, ni sus tiros eran cómodos para ser efectivos. La cruenta realidad le demuestra que a pesar de no venir entrado de peso, más bien con buen aspecto, sus piernas distan aún mucho de lo que se necesitan para ayudar con mediana efectividad. Por lo grande que es, por lo bien que protege el balón, se intenta en defensa ser físico con él. Y resultaba, porque no se iba. Un pivote, otro pivote, y seguía bien defendido. Y desde fuera, intentando entrar con bote, eso que ha hecho miles y miles de veces, superando en uno contra uno a su rival, tampoco salía. Sus piernas llegan hasta una altura donde vio el tapón en dos jugadas casi consecutivas.

Odom se da cuenta que aún no está para muchos trotes. Y consciente de su cuerpo y de sus capacidades para jugar a baloncesto, se dedica a dar pases. Rehuye del tiro, excepto en la bandeja que logró entrando a canasta. Sin querer sumar en su debe más fallos en el tiro, tras sus movimientos, pasaba el balón. Algunos efectivos (2 asistencias) y otros, por no ser desde situaciones óptimas o por falta de entendimiento con sus compañeros, no tanto (dos pérdidas). Luchó por balones, cometió faltas, intentando ayudar en todas las facetas. Pero Scariolo se veía obligado a sentarle en los momentos más comprometidos, puesto que fuera de dinámica de equipo, fuera de una buena condición física, aún no se puede hacer mucho.

Impresiona su presencia, porque imaginamos lo que este tipo podía hacer en forma con ese tallo, que realmente impacta. La altura del bote del balón es el correspondiente a un tipo de 2.08, pero su destreza es la de alguien de 1.80, con esos brazos interminables que impresionan cuando los extiende. Aunque con cierta relajación en la rueda de calentamiento, se le ve un desparpajo, y nos viene a la mente lo que ese tipo hacía sobre una pista no hace mucho. Ahora, aunque en su cabeza tenga el baloncesto de siempre, cuando ejecuta un movimiento, sus piernas avanzan tres palmos menos de lo que lo hacían habitualmente. Con lo que, pacientemente buscará practicidad en sus gestos hasta que logre asemejar lo que ejecuta con lo que tiene en su cabeza.

Muy fatigado, debió ser sentado tras las dos actuaciones de unos 8 minutos aproximadamente cada una -más los últimos segundos-, porque de fondo aún no va nada fino. No deja de ser un inicio, aún con pocas municiones en su armamento. Cuando vuelva a “tener piernas”, hablaremos de su enorme talento nuevamente y de la ayuda al necesitado Laboral Kutxa. Por el momento, aquí quedó su discreto debut, radiografía de un “modo-odom” aún casi inactivo.