ARTÍCULO: REFLEXIONES DE LA COPA (y III): REAL MADRID Y F.C. BARCELONA, UN CLÁSICO EXCITANTE

ARTÍCULO: REFLEXIONES DE LA COPA (y III): REAL MADRID Y F.C. BARCELONA, UN CLÁSICO EXCITANTE

Antonio Rodríguez

Pues vimos la final Real Madrid y F.C. Barcelona. ¿Y qué quieren que les diga? Que fue un partidazo. Algunos, me cuentan, que se quedaron desencantados, porque el ritmo del partido no fue rápido y algunos osados, que no fue atractivo. Nada más lejos de la realidad. El partido tuvo una velocidad que impresionó incluso a José Vicente “Pepu” Hernández, a mi lado durante los comentarios del partido. Y es que, una cosa es velocidad en las transiciones, que efectivamente no lo hubo, porque uno de los contrincantes, el F.C. Barcelona, saca más partido en el cinco contra cinco a media pista y forzó a ese tempo, y otra cosa fue la velocidad de ejecución que vimos en cada una de las acciones. ¿O no es rapidez cómo salía Rudy Fernández de los bloqueos? ¿O no es rapidez a la velocidad a la que tenía que pensar Sergio Rodríguez, rodeado de contrarios, para dar el pase definitivo en la canasta de Llull? Y sí hay explosividad incluso en un jugador como Juan Carlos Navarro, que lastrado en las últimas temporadas por las lesiones, debe salir de tal manera para sacar un metro de distancia al defensor para cortar por la zona, y ya en velocidad, recibir y lanzar su bomba, o para tener las décimas de segundo suficientes y armar su tiro de tres. Por lo tanto, no equivoquemos conceptos. Este enfrentamiento fue un excelente, trepidante y excitante partido entre dos equipos que están rayando a estas alturas a un nivel enorme. Los aficionados, tenemos mucho que ganar y disfrutar.

De cara al devenir en futuros enfrentamientos entre ambos equipos, hay que destacar la labor de Marcelinho Huertas. Un monstruo. En la primera mitad, él movió los hilos de su equipo y del contrario (por eso, los azulgranas se fueron al descanso con 4 puntos por delante al descanso). Su ejecución del pick & roll con Tomic es una verdadera maravilla, en todas sus acepciones: a un lado, por el centro, en pase largo, en pase corto o ‘ahora me toca decidir a mí’. Una maravilla. De verdad que con este jugador estoy disfrutando a los niveles que el gran Nacho Solozábal nos mostraba. Y el Real Madrid supo parar ese arma en la segunda mitad, pues frenó a Ante Tomic sobrecargando el centro de la zona y tuvo que ser Marcelinho el que decidiera anotando. Una de las claves fue la inclusión de Dontaye Draper, que forzaba a otras posiciones de pase y de tiro a Huertas, y así tuvo menos opciones de pase y sí obligarle a lanzar él mismo. Aún así, aceptó el reto y anotó.

El Real Madrid supo sobreponerse en la segunda parte con jugadores inspirados, dejándoles guiarse por tal inspiración, en hombres como Nikola Mirotic y Rudy Fernández. Los demás ayudaron, pero estos brillaron. A estas alturas, que jugadores tengan la capacidad de acierto, cuando deben decidir, es maravilloso.

Juan Carlos Navarro se ha autoculpado en declaraciones posteriores a la Copa del Rey. No debiera hacerlo, aunque es la penitencia de un ganador. Dentro de la gran defensa a la que se vio sometido, Navarro tuvo un triple totalmente solo y dos tiros libres que falló. Eso, a los ojos de la autoexigencia de Navarro, es imperdonable. Todo un ganador.

Sergio Rodríguez. Hablando de ganadores, él fue uno de los causantes por el que el F.C. Barcelona lograse culminar la remontada de 7 puntos en un minuto y diez segundos. Tras un tiempo muerto, falló dando un pase muy complicado ante un dos contra uno y la pelota fue a manos de Dorsey, para finalizar en el canastón de Brad Oleson, su tiro adicional y poner a los azulgranas por delante. Sergio Rodríguez, que en otro jugador, estaría dando vueltas a su cabeza por ese error. Se superó a sí mismo, negándose a no encarar el reto nuevamente, a subir el balón sin pasarlo a nadie, asumiendo su responsabilidad y cambiando el signo de ganador del envite cuando decidió entrar por el centro, a sabiendas que doblar un pase hacia fuera, era harto complicado. Pues lo hizo, despistó a Papanikolaou y encontró receptor…que sentenció. Con la canasta de Oleson, con la canasta postrera y definitiva de Llull, se cambia la historia del baloncesto español. Lo dicho, un partido excitante.

Y para terminar, una anécdota que oí entre varias amistades, hablando del bochorno del tiempo muerto de Pablo Laso en los últimos minutos, cuando restaban 4 segundos en su posesión, ideó una jugada en la que, para algunos era errónea, pues Rudy le avisó que tan sólo disponían de los 4 segundos. Pablo Laso sabía perfectamente el tiempo que restaba. De hecho, tras pedir él el tiempo muerto, antes de situar a los jugadores en la pizarra, grita “¡Cuatro segundos!” para luego indicar a Rudy Fernández que, desde lado débil, debiera hacer una finta e irse por línea de fondo y recibir. A lo que Rudy le replicó que no tenía tiempo para eso. Me da la sensación que Laso le pidió todo eso, antes de ponerse el balón en juego, para poder recibir en una situación óptima. Rudy no entendió o simplemente creyó que era arriesgado a que no le diese tiempo, y se lo hizo saber a su entrenador. Pero me parece tremendamente frívolo que se juzguen, o mejor dicho, se maljuzguen ese tipo de situaciones que la tensión del momento puede dar a malinterpretaciones, o simplemente, falta de tiempo para replicarse entre unos y otros argumentando las dos posturas encontradas.