ARTÍCULO: LAS COPAS SON COPAS

ARTÍCULO: LAS COPAS SON COPAS

Antonio Rodríguez

Las Copas son Copas. Esta perogrullada, entre el aficionado al baloncesto, tiene todo el sentido. El devenir de esta competición tan atractiva en nuestro país, tiene abierta cualquier posibilidad. Hace años, parecía que nos atraían mucho las grandes sorpresas. Eso que Cajabilbao o Fórum Valladolid ganasen al Real Madrid, o que el Grupo IFA Granollers y Cáceres tumbasen al Barcelona, tenía enjundia, oiga. De tal guisa que cualquier seguidor habitual del deporte en general, se ponía delante de la tele a seguir aquello de la Copa del Rey. Taugrés, TDK Manresa, Festina Joventut, Pamesa Valencia y Adecco Estudiantes fueron los campeones en 6 años consecutivos: desde el 95 al 2000. Hagamos el ejercicio de ponerles nombres actuales, y veremos cómo aquellas hazañas, hoy tienen más valor si cabe. A saber: Laboral Kutxa, La Bruixa d’Or, FIATC Joventut, Valencia Basket y Tuenti Móvil Estudiantes ganaron esas Copas del Rey. Como poco, nos hace sonreír, por nostalgia o por la curiosidad. Pero lo hacen. En los recientes años, parece que la situación ha ido variando. No son tan notorias las sorpresas y parecen no ser de la predilección de la ‘masa dominante’, sino que a lo que se aspira, es a ver a los dos mejores. “Que se dejen de zarandajas, que yo, lo que quiero ver es al Madrid y al Barça”, sería una confesión según los índices de audiencia televisivos, de los que se ponen delante de la ‘caja tonta’ y sus diferentes versiones de siglo XXI.

En los cinco últimos eventos, el Real Madrid y el Barcelona, no han faltado. Como cabezas de serie, en cuatro ocasiones les vimos en la final y la pasada temporada, debido a los diferentes traspiés de los azulgranas durante la liga regular, quiso el bombo que se viesen las caras en cuartos (con sus dos prorroguitas tan atractivas). Desde el 2000, tres de las cuatro finales con más audiencia televisiva de la Copa del Rey, la ostentan ellos (2010, 2012 y el récord del encuentro de ayer), con el Unicaja como único intruso al ganar al Real Madrid (2005).

Al margen de audiencias, centrémonos en por qué se prefirió ver ese espectáculo a otros en la lluviosa y ventosa tarde del domingo, resguardándonos en casita. Pues por eso mismo: porque fue un espectáculo. Llegaron a la capital malacitana ambos finalistas velando armas, y como en los cómics de Astérix, se fueron quitando de un sopapo a los rivales que pasaron por su camino (bueno, con Valencia Basket tuvieron que dar más de uno, porque a semejanza de las publicaciones, se levantaron más de una vez y más de dos), hasta llegar a la tarde del domingo. El favoritismo del imbatido Real Madrid quedó licuado entre las contundentes últimas victorias de los azulgranas en Euroliga. Y se demostró en cancha. Baloncesto tremendamente físico, no muy anotador en ocasiones. Pero es lógico y normal. Porque normal es que Felipe Reyes tenga que bregar junto a Joey Dorsey, que Juan Carlos Navarro tenga una estrecha vigilancia como pudo ser la la Sergio Llull, que Bourousis fuese cogiendo la onda del derby, intentando minimizar a Ante Tomic y que tanto Sergio Rodríguez como Marcelinho tenían una reválida a cada ataque. Como bien decía Juanma Iturriaga salieron reforzados los dos. Los de Pablo Laso por quedar campeones y los de Xavi Pascual, aunque esto no les consuele, pero han mostrado lo que ellos ya saben: que pueden derrotar al Real Madrid. Las expectativas y la imbatibilidad de unos han sido ascendentes hasta en algunos casos, y erróneamente, pensar que son invencibles en España. Y ya se vio, que eso no es cierto. Una destacada remontada y una increíble canasta de Brad Oleson estuvieron a segundos de enseñar esta teoría. Sin embargo, ahí reside la belleza y la inmortalidad de esta final, con el último regalo de la extraordinaria asistencia de Sergio Rodríguez y la suspensión de Sergio Llull para dar el título al Real Madrid.

Esta final de Copa del Rey será la continuación en lo que pueden ser próximos enfrentamientos en Euroliga o en la Liga Endesa. Eso sí, ambos tendrán que negociar con Valencia Basket, que realizando uno de sus encuentros más irregulares, fueron competitivos hasta el último momento. En definitiva, que la Copa es una puerta abierta a la lucha por los títulos de final de temporada y se nos abre un futuro próximo excitante. De momento, lo que vimos fue una gran final. Sea sin sorpresas, Real Madrid y F.C. Barcelona en esta ocasión, siempre estaremos de enhorabuena. Y es que, las copas son copas.