ARTÍCULO: LOS OTROS MOMENTOS DE LA COPA DEL REY

ARTÍCULO: LOS OTROS MOMENTOS DE LA COPA DEL REY

Antonio Rodríguez

El triple de Solozábal, Azofra saltando a pista lesionado del codo, los 44 puntos de Mark Davis, Magee tocando el bombo de Manolo, la canasta de Lorbek forzando la segunda prórroga, la actuación sobresaliente de Pau Gasol, el “alley-oop” de espaldas de un joven Rudy Fernández… Todos son grandes momentos que quedarán para la historia en la Copa del Rey. Todos ellos han hecho de esta competición, algo muy especial. Todos los medios de comunicación se centran en este evento, porque por solera, modo de competición y pasión con la que se afronta, es una cita ineludible dentro del calendario deportivo nacional.

Sin embargo, al margen de todos estos flashes de momentos estelares, han habido otros que curiosamente se han quedado más guardados en baúles que en nuestra memoria. Que en su momento se vivieron con gran intensidad, pero por no ser tan definitorios, han quedado en la nebulosa del “¡ah, sí!” cuando los mencionamos. Bueno, pues hagamos ese ejercicio. Comencemos a pensar en aquellos otros momentos que nos hicieron vibrar y que la historia, egoísta ella, no les ha permitido que permanezcan en nuestro recuerdo. Vamos allá:

Joe Kopicki penetra entre la defensa blanca, en el Cajabilbao-Real Madrid 86-87.

- ¿Recuerdan cual fue la primera fase final de Copa del Rey con el actual formato de 8 candidatos y cuartos de final previos? Se produjo en Tenerife. En el pabellón municipal, aún siendo 1986 (muy cercano a navidades), donde meses antes había albergado una de las sedes del Mundial de España. Bien, el primer partido de la jornada de tarde, que no se tenía intención de televisar (y sí el siguiente, un Estudiantes-CAI Zaragoza), supuso la sorprendente eliminación del Real Madrid a manos del recién ascendido Cajabilbao (89-84). Fue tal la sorpresa, que aquel sábado, con el programa “Estadio 2” ya en directo, tuvo que conectar con los últimos minutos, de forma precipitada y sin estar programado, porque se intuía ya la derrota blanca, de la que sí fuimos testigos en sus últimos 4 minutos. Fue la primera vez que los hombres de Lolo Sáinz vieron cómo se les atragantaron aquella extraña pareja de americanos, Lockhart y Kopicki. Semanas más tarde, volvieron a ganarles en liga, en esta ocasión en la mismisima Ciudad Deportiva del Real Madrid. Tremendo.

- Esa fase final tinerfeña dio lugar a uno de los partidos más trepidantes, frenéticos, con más calidad y más cardíacos de los últimos 30 años. Increíble la exhibición que dieron en la final F.C. Barcelona y Ron Negrita Joventut. Los verdinegros, entrenados por un veinteañero Alfred Julbe, tenían a su disposición en la rotación, tan sólo a 6 hombres. Los demás, juniors y jugadores que apenas participaban. Aguantaron el tipo ante el Super-Barça hasta que las personales y las eliminaciones hicieron mella. Los azulgranas estuvieron inspiradísimos y con un increíble 110-102, sin prórrogas, se llevaron el primer título del triplete de aquella temporada.

Barcelona con trofeo en vestuarios": El Barcelona, posando tras proclamarse campeón en Tenerife 86-87, junto al trofeo.

- Zaragoza albergó la edición de 1991. Una de las grandes, grandes copas. En semifinales, se enfrentaron Real Madrid y F.C. Barcelona. Una de las canastas más inéditas de la historia de la Copa, se produjo allí. El pívot madridista Stanley Roberts, que lo pasaba fatal desde la línea de tiros libres, fue capaz de anotar dos libres a falta de 3 segundos, en un arriesgado 1+1 (que era el formato que se estilaba entonces), para poner a los blancos por delante (80-81). Increíblemente, Lisard González sacó de fondo un pase de beísbol, medido, medido, a Steve Trumbo, que había salido corriendo instantes antes, para el despiste de los madridistas, consiguió recoger el balón bombeado y anotar una bandeja sin oposición, sobre la bocina final. Al Real Madrid se le quedó muy grabado aquello de “lo malo no es perder, sino la cara que se te queda”.

- En aquella final de Zaragoza, Estudiantes estuvo a punto de lograr la gloria, ante el F.C. Barcelona. Al inicio de la segunda mitad, ganaban 34-46. Sin embargo, los azulgranas, resabiados ellos, igualaron, remontaron y se hicieron con el título (67-65), aunque tuvieron que tragar saliva, porque el momento estelar de aquella final, fue el lanzamiento triple de Albertos Herreros, casi sobre la bocina…que no entró. El éxito colegial, debía esperar un año más, tras aupar al anfitrión, CAI Zaragoza, en cuartos de final, y al indestructible Montigalá Joventut en semifinales, con exhibiciones defensivas de Juan Orenga, que supo parar a Kevin Magee en cuartos, a Corny Thompson en semifinales, y a Audie Norris en la final. Ahí es nada.

- Granada en 1992 es de esas Copas que está dentro de nuestros corazones. Que Nacho Azofra saliese con el brazo derecho en cabestrillo, que apenas podía botar el balón, y por supuesto, no podía tirar, a lo Cid Campeador para cambiar el rumbo de la final y así Estudiantes, tocar el cielo, es algo que no se olvida. Sin embargo, el mejor partido estuvo en semifinales: nuevamente los estudiantiles con la Penya, y nuevamente con el mismo resultado (victoria colegial, 83-72). El baloncesto ofensivo que prodigaron ambos, fue de película, sobre todo en la 1ª mitad. El esfuerzo del base que decantó la contienda, Pablo Martínez Arroyo, fue de antología, ‘pegándose’ con los hermanos Jofresa. Al final, una suspensión de Jordi Villacampa, totalmente solo, que falló sobre la bocina, devolvió la moneda a los colegiales de una suerte que les fue esquiva un año antes.

Momento de la pelea entre Tony Massenburg y Ramón Riva, en Sevilla 93-94.

- Ya Ramón Rivas las había tenido con Quique Andreu durante los primeros minutos de la final sevillana de 1994. Dos jugadores tan intensos, en aquella final F.C. Barcelona y la aparición del Tau Cerámica por primera vez en su historia, en una final copera, acabaría en lo que acabó: pelea entre Ramón Rivas nuevamente y Tony Massenburg, el otro pívot azulgrana. La suerte que tuvo el fotógrafo de la revista “Gigantes” fue mayúscula, puesto que con aquello del “flash electrónico”, había un retardo de un par de segundos desde que apretaba el botón, hasta que salía la fotografía. Pues cogió exactamente el momento ‘croché’ de Rivas a Massenburg. Todo aquello, hizo olvidar la gravísima lesión de Marcelo Nicola, el día anterior, en la semifinal ante Estudiantes, que tras hacer un mate en contragolpe, sus manos se resbalaron del aro, cayó golpeando con la sien en el parquet, y entre convulsiones y los ojos en blanco, perdió el conocimiento. Lo que hizo temer por su vida, quedó en un mayúsculo susto.

- El Cáceres fue injustamente olvidado, cuando estuvo a punto, a punto de quedar campeón en la edición de León de 1997. Se ‘merendó’ al F.C. Barcelona en semifinales (curiosamente, entrenado por un azulgrana de toda la vida, Manolo Flores), y en la final, ante el Festina Joventut, tuvieron ventajas de hasta 17 puntos en la 1ª mitad, jugando de forma perfecta. Pero la prórroga de semifinales se acabó pagando en la segunda parte. Los verdinegros lograron un parcial de 17-0, amparados en 3 triples de Xavi Crespo casi de forma consecutiva, para lograr un parcial en los segundos 20 minutos de 24-45 y llevarse un importantísimo título, por 79-71. Tras dos años de absolutas penurias en Badalona, ese título les puso otra vez en el candelero.

- Un debutante acabó ganando la edición de la Copa del Rey vallisoletana en 1998. Pamesa Valencia empezaba a ser algo importante, aún consiguiendo un año antes. Claro, Nacho Rodilla, Aaron Swinson, Tim Perry, Víctor Luengo y aquella muñeca prodigiosa de Berni Álvarez, se llevaron la gloria de la capital pucelana, tras derrocar al equipo más potente en aquel momento, Tau Cerámica, al Fórum Filatélico en semifinales (que previamente en cuartos, batieron al Real Madrid) y a la ‘Penya’, que repetía final. 89-75 fue el electrónico que les adjudicó la Copa y Miki Vukovic que mostró a todo el país que equipo tenía para lo que hiciese falta.